El blog d'en Joan Ferran

23.1.26

UNA PRESIDENTA BOCAZAS

 

UNA CHULAPA REPTILIANA 


 España es el país de los tamborileros y de la moción de censura deshidratada. Se asienta en una península de largos litorales —y un par de archipiélagos— donde las izquierdas se pelean sin cesar, las derechas hacen negocio y algunos magnates del mundo audiovisual ensucian la política. Es una plurinación de profunda tradición católica con la Semana Santa menos santa de todas las semanas santas y mucha gente que acaba de llegar. Es un pedazo de la vieja Europa donde abundan héroes y villanos, líderes de la oposición siempre cabreados, jueces bajo sospecha y presidentas viperinas vestidas de chulapas. A este país no le falta de nada. En su periferia habitan, entre otros, unos cuantos lloricas y aprovechados. Por las cloacas del Estado circulan siluros con boina y fonoteca a disposición del mejor postor, amigos del tres por ciento y bocazas. Más allá de sus fronteras reside una tribu de irredentos hartos de tanto devorar chocolate belga, eméritos camuflados entre dunas ardientes y princesas en modo Erasmus. Aquí los árbitros del deporte rey cobran arbitrios, afloran los abusos sexuales cometidos en un pasado no muy lejano mientras cantamos «la vida sigue igual». Pocos hombres de negro y púrpura piden, arrepentidos, perdón por sus irrefrenables inclinaciones. De pequeños aprendemos las cuatro reglas de la aritmética, pero practicamos con mucha más asiduidad las de restar y dividir. Sumar y multiplicar —quizá por aquello de la memoria histórica— no se nos dan demasiado bien. El género de ida y vuelta provoca una batalla entre feministas, mientras en la carrera de San Jerónimo los políticos reflexivos se pueden contar con los dedos de una sola mano. Pero, amigos míos, lo más triste de todo esto es comprobar cómo alguna mente enferma se atreve a jugar sin ningún pudor —para hacerse notar— con los rituales de despedida de los muertos. ¡Qué pensamiento más reptiliano el de algunas!