El blog d'en Joan Ferran

8.7.18

PELIGRO AMARILLO CONTRA LA COPLA





EL POROMPOPERO INDEPE



 Un grupo de vándalos afines al secesionismo han pintado de amarillo taxi la estatua del cantante Manolo Escobar. La gamberrada ha tenido lugar en un barrio de Badalona. Al bueno de Manolo no le ha servido de nada haber sido forofo del Barça, ni el haber vivido un tiempo en la barriada badalonesa de La Salud. Ya se sabe, los fanáticos ni respetan al diferente, ni perdonan al discrepante. Eso sí, se apresuran a centrifugar culpas e insinuar que son otros, los llamados ‘unionistas’, los malhechores. Pero no se preocupen demasiado, conocemos como las gastan algunos doctores del credo irredento y sus discípulos enfermos de fiebre amarilla. La crisis en el seno del Govern ya ha aflorado. Cuentan las lenguas de doble filo que el flamante conseller de Acción Exterior de la Generalitat, Ernest Maragall, está muy preocupado por la repercusión negativa que pueda tener en la ciudadanía europea la gamberrada contra la estatua. Él, esforzándose por poner en valor la ‘sonrisa’ del secesionismo por el mundo, y unos desalmados mancillando el recuerdo del cantante más tarareado, de los Pirineos para arriba, con su ‘Y Viva España’. ¡Qué oprobio para el país! Pep Guardiola sabe de qué va la cosa, mientras frunce el ceño, tanto en Munich como en Manchester, los aficionados le canta la canción de marras. Es un clásico y los clásicos nunca mueren. Puigdemont en Alemania pidiendo árnica y sus correligionarios en España embadurnando, con pintura barata, la estatua del hombre del carro y la minifalda más famosa del orbe. ¡País! Los teutones no entienden nada y seguirán coreando vivas a España entre jarras de cerveza. Difícil de justificar tanta irracionalidad, tanto desatino, a pesar de que Ernest Maragall ha sido, a lo largo de su trashumancia política, un experto en explicar y justificar lo inexplicable…. Complicado lo tendrán las selectas Artadi, o Paluzie, para seguir diciendo que aquí no pasa nada, que Borrell exagera. Van a ser muchas las Vanessas, las Dolores-Lolita-Lola, las madrecitas María del Carmen, y las morenas de la copla enojadas con el desaire amarillo. Y muchos los arrieros, rumberos y gente de bien los cabreados y hartos de tanta comedia simbólica. Manolo Escobar popularizó carros, besos en el puerto, trigos, amapolas y mil canciones más pero, una de ellas, nos viene hoy como anillo al dedo, una que habla del cariño verdadero. Esa que dice: ’Ni se compra ni se vende el cariño verdadero…’ A día de hoy más de la mitad de los catalanes no está por marcharse de rositas. De momento el porompopero indepe ni mola, ni respeta.

3.7.18

QUIM TORRA ES UN OBSTÁCULO PARA LA NORMALIZACIÓN...






TORRA: “YA NO TE AJUNTO” 



 “Ya no te ajunto” era la frase mágica. ¿Quién no recuerda esta expresión infantil en boca de chiquillos cabreados ante una jugarreta o un desdén? “Ya no te ajunto “. Es lo que ha balbuceado un bisoño, e inseguro, presidente de la Generalitat ante la visita de Felipe VI a Cataluña. El Torra de hoy es el paradigma del no sabe no contesta. Es un presidente dubitativo que vegeta y actúa al servicio de los intereses de un prófugo que reside en el extranjero. El numerito de Quim Torra y corte, respecto a la figura del jefe de estado, es un desprósito que no tiene justificación posible. Empezó el serial con cartitas de adolescente firmadas a tres; acabó la comedia con la insinuación, de la excelsa Artadi, de que los pitos a Torras estaban orquestados por fuerzas ocultas. Craso error el de un Govern falto de oficio e inteligencia. Las formas tienen importancia, los protocolos razón de ser, y la liturgias su cometido aquí y en China. Les ruego no vean en estas afirmaciones un perjuicio de pequeño burgués acomplejado por el boato y ajeno a los nuevos tiempos. Todo lo contrario, vean en ello un intento de combatir la banalización de la política y recuperar el respeto hacia todo aquello que nos representa colectivamente sea, o no sea, de nuestro agrado. Las instituciones, las jefaturas de estado y las autoridades, elegidas democráticamente, deben ser respetadas como garantía del funcionamiento armónico de nuestra sociedad. Capítulo aparte merecen -y comentario para otro día- aquellos electos que infringen las leyes y se evaden. Más allá de los Pirineos nuestros vecinos parece que tienen claro e interiorizado el jaleo de los ceremoniales . En este sentido permítanme que me detenga en una noticia que merece ser valorada. Diversos medios de comunicación narraron que el presidente francés, Emmanuel Macron, se encaró a un joven por haberse dirigido a él con un jocoso "Ça va, Manu?". La anécdota tuvo lugar durante un acto en París, conmemorativo del 78 aniversario del mensaje del general De Gaulle al país. El dirigente francés no se lo dejó pasar y respondió al joven solemnemente: “Estás en una ceremonia oficial, así que compórtate. A mí me llamas señor presidente de la República o señor, ¿entendido?" Chapeau! Instantes después Macron reconfortaría al pasmado muchacho con una palmadita y cuatro recomendaciones sobre el trabajo responsable y el estudio. En resumen: Hay que saber estar, comportarse debidamente y hablar cuando corresponda. La inauguración en Tarragona de los Juegos del Mediterraneo era un acto oficial. Quim Torra y los firmantes de la carta al monarca español, al igual que el mozalbete galo, han demostrado no tener ni puñetera idea de lo que es saber estar, ni del rol asignado a los jefes de estado; poco importa sean estos monarquía o república. Deberian saber, también, que el Rey no puede aceptar reuniones políticas sin el oportuno placet del gobierno de turno, y que una ciudad ilusionada con sus juegos no puede ser moneda de cambio para intereses partidistas. Pero a nuestros desnortados independentistas, lenguaraces y postureros, todo esto les da igual. 
La desaparicion de Rajoy ha dejado un hueco que precisan rellenar y buscan un chivo expiatorio a quien imputar todas las ‘desgracias’ del país. La señora Artadi es la encargada de denostar, en ruedas de prensa y apariciones publicas, a todo aquel que no se ajuste a su quejumbroso tango porteño. Para mantener la llama ahora le toca sufrir al Rey y en breve, tras el nueve de julio, será el turno de Pedro Sánchez. A Quim Torra, redactores de epístolas angustiadas y portavoces estresadas, les convendría interiorizar algunas reflexiones útiles para la vida política e institucional. Sirva de ejemplo la frase que Rainiero de Mónaco -otro monarca- nos legó: “El protocolo es la última barrera contra la mala educación”. No es menester ser monárquico para interiorizar con inteligencia el mensaje. El famoso “Ya no te ajunto “es de mala educación. Está bien para un patio de escuela y algarabia infantil pero no para el diálogo y la política seria.

25.6.18

CREAR UN, DOS ,TRES, MUCHOS BORRELL...






¿QUÉ TIENE BORRELL QUE NO PUEDEN CON ÉL? 



 Los pone a cien, los altera, los encabrona. Despierta en ellos agresividades dormidas, bajas pasiones, ansias de venganza e incontinencia verbal. La ironía socarrona de Josep Borrell los enerva pero, al mismo tiempo, necesitan de su verbo flagelante para escenificar el típico ritual sadomasoquista del victimismo secesionista, el gemido de la queja. QuimTorra, Elsa Artadi, Puigdemont y tutti quanti, saltan como muelles cuando el flamante ministro expone en televisión que la cosa en Cataluña está chunga. Lloriquean en los medios de comunicación. Le acusan de torpedear la convivencia y generar crispación. ¡Cuánto cinismo, cuanta hipocresía! Amarrados a sus lazos amarillos ignoran, u obvian, que en la Universidad de Barcelona no se ha podido hablar de Cervantes, que en Vic es preciso adjurar de las ideas para poder predicar en la calle, que algunos medios de comunicación otros no son tratados con ecuanimidad, que las crucificadas playas catalanas parecen cementerios y que las instituciones viven tapizadas con pancartas y simbología partidista... Josep Borrell les incomoda por lo que puede decir y por lo que puede explicar. Alguno de esos que lo fiscalizan aun se lame las heridas de viejas batallas. Debatir en televisión con él la milonga del 'España ens roba' no sale gratis, marca y no se perdona. Pero quizás, lo que más fastidia a la tropa del independentismo radical, es que Borrell es un catalán de pura cepa, capaz de denunciar 'las cuentas y los cuentos del secesionismo y que su reputación, en Europa, está a años luz de la del president de la Generalitat. Nadie en la UE imagina a Borrell amarrado a un pensamiento xenófobo. Otros tendrán que batallar a fondo para evitar ser asimilados a grupos como la Liga italiana y borrar el testimonio de las hemerotecas. Y es que, amigos, estamos tan acostumbrados al ‘buenismo’ y a la hipocresía parlamentaria que cuando un político de raza, como Josep Borrell, se expresa con franqueza los pusilánimes tiemblan. Incluso algunos de sus correligionarios también lo hacen. ¿No habíamos acordado que en la nueva época convenía decir las cosas tal como son para evitar faroles en el juego del póker, engaños al solitario y equívocos? Alrededor de su figura se han vuelto a derramar toneladas de tinta. Unos le llaman jacobino españolista; otros, caballo de Troya del nacionalismo catalán (sic)…

 Y la cosa sigue. Un servidor de ustedes no les va a vender la moto de que Josep Borrell es un chico maravillas o un príncipe azul, nada de eso y poco de lo otro. Defectos tiene a montones y no los voy a contar. Ahora bien, cuando lo ponen a parir me viene a la memoria un eslogan antiimperialista, coreado en la plaza de la República de la Habana en septiembre de 1960, que decía así: “Fidel, Fidel, ¿Qué tiene Fidel que los americanos no pueden con él?” Aquella canción escrita en los años del bloqueo ha permanecido en la memoria de la gente y aun es tarareada en nuestros días. El líder cubano -con todos sus vicios- fue el paradigma de la resistencia contra el abusón del norte y eso no fue poca cosa… 
Borrell, Borrell ¿Qué tiene Borrell que los secesionistas no pueden con él? Pues muy sencillo, el descaro y las agallas suficientes para explicar y poner de manifiesto el hartazgo de muchos ciudadanos respecto a ese mundo monocolor amarillo y quejumbroso. Borrell es un ejemplo de entereza, es voz y bálsamo para muchos catalanes y, afortunadamente, una advertencia democrática destinada los vividores a cuenta del procés. Y, claro, no pueden con él.

9.6.18

LECCIONES DEL PASADO







SOBRE TORRA Y SUS DANNUNZIANOS




 No, no lo haré. No voy a caer en la frivolidad de trazar comparaciones estéticas y éticas entre los gobiernos de Pedro Sánchez y Quim Torra. No es menester, saltan a la vista las diferencias. No obstante sí que me aventuraré a comentar, aunque sea a vuelapluma, algunos aspectos de sus respectivos relatos políticos. Han sucedido tantas cosas estas últimas semanas, y se han lanzado tantas apelaciones al diálogo, que no está de más repasar algunos pasajes de la historia europea para extraer lecciones del pasado.

 En 1919 unas singulares tropas del ejército italiano ocuparon la ciudad de Fiume. Ubicada en la costa adriática su puerto fue, durante cierto tiempo, una de las salidas al mar de Hungría, como Trieste lo fue para los austriacos. Los ‘Arditi’, cuerpos de élite de la milicia italiana, comandados por Gabriele D’Annunzio -poeta, literato, militar, aviador y aventurero- establecieron allí su república particular a partir del otoño de 1919. Nacía, así, el Estado Libre de Fiume (Stato Libero di Fiume). Ferran Mascarell, como es obvio, no medraba porque aún no había nacido, pero aquellos osados nacionalistas crearon, a su aire, ‘estructuras de estado’. Lo hicieron con bandera tricolor, sellos postales, himno y constitución propia (La Carta de Carnaro) redactada por D’Annunzio y por el sindicalista revolucionario Alceste De Ambris. Su romántica aventura aguantó hasta que la marina leal al gobierno italiano, con un par de cañonazos bien orientados, hizo desistir de su actitud a los rebeldes. Hoy Fiume se llama Rijerka, forma parte de Croacia, pero es sabido que durante muchos años el control político de aquel territorio fue objeto de disputas sangrientas entre los estados hasta 1945. Pero, más allá de las batallas y las curiosidades históricas, fue en Fiume donde Gabriele D’Annunzio sentó las bases, las líneas maestras, de un nacionalismo precursor del fascismo. Muchas ideas y elementos del discurso dannunziano fueron adoptadas poco tiempo después por Benito Mussolini. Gabriele D’Annunzio se encerró en Fiume. Creo para sí, y para los suyos, un mundo a medida, una burbuja irreal y un discurso político-místico que la lógica de los estados se encargo de doblegar.
 Releyendo aquellos pasajes de la historia uno encuentra en las palabras de Quim Torra, y en las del núcleo duro del puigdemontismo, preocupantes similitudes con el pensamiento y la acción dannunziana. Defender una imaginaria república catalana, plantear la viabilidad de una asamblea de electos trashumantes, hablar de crisis humanitaria o disertar sobre futuras e idílicas constituciones está hoy más cerca de las peroratas patrióticas de ‘Il Vate’ (el poeta, profeta de Pescara) que no de nuestro tiempo. De ahí que esté fuera de lugar cualquier comparación entre el nuevo gobierno de Pedro Sánchez y el de Quim Torra. El de Torra es en blanco y negro; el de Sánchez huele a primavera fresca, viste color de esperanza.
 A veces el uso de las palabras delata a los personajes y muestra la verdadera ideología que subyace en su interior. Algo así ocurrió, por ejemplo, en el pleno del Parlament cuando Ernest Maragall remató su arenga de bienvenida a los diputados con la frase. “Este país será siempre nuestro”. Voluntaria o involuntariamente Ernest incorporaba a su corpus doctrinal un elemento troncal de la retórica dannunziana. Cuentan los cronistas de la época que Gabriele D’Annunzio se encaramaba diariamente al balcón de la sede gubernamental para dirigirse a sus incondicionales seguidores. Con gran teatralidad y gesticulación solía hacer siempre la misma pregunta: ¿De quién es la victoria? Y la multitud respondía al unisonó: ¡Nuestra!... El Fiume siempre será nuestro. Hasta que dejó de serlo. El léxico, las propuestas y la praxis de muchos de nuestros secesionistas está más cerca del nacionalismo dannunziano del siglo pasado que no de la modernidad. Aquellas palabras que, a principios de los años veinte, narcotizaron a parte de la ciudadanía regresan para incordio de los demócratas que respetamos las leyes. 
Mientras unos hablan de dialogo otros recurren a conceptos como resistencia, odio o rendición. Mientras Sánchez apremia a Meritxell Batet para que aborde el tema catalán, Puigdemont insulta a Borrell. Empezamos mal o... quizás es eso lo que interesa a los dannunzianos catalanes.

TAREA DE TITANES...




‘S’ DE SÁNCHEZ, NO DE SÍSIFO



 La mitología griega es extraordinariamente prolija en historias, aventuras y mitos. Cuenta la Odisea que Sísifo, rey de Efira, hijo de Eolo y de Enerote, tras una vida azarosa y plena de vicisitudes fue castigado por los dioses a arrastrar una gran piedra hasta la cima de una montaña, y cuando casi estaba llegando a la cumbre, la piedra rodaba y volvía al llano. El pobre Sísifo debía de nuevo reiniciar su trabajo de arrastre y emprender de nuevo el camino. A Pedro Sánchez algunos barones endiosados le condenaron a arrastrar su piedra particular, empezar de nuevo desde la base y subir y subir lentamente si pretendía alcanzar la cumbre. Él no se arredró, y con el ánimo, y el cobijo de otros muchos, coronó contra pronóstico las primarias y los congresos del socialismo español. Sí, es cierto, ha sobrevivido con baja dieta fotográfica dada su ausencia como parlamentario pero, tras el desierto comunicativo, retomó la piedra de la moción de censura hasta colocarla exitosamente en la cumbre. Sánchez ha logrado desalojar del poder a un presidente hierático y a su corte conservadora. 
A Pedro Sánchez lo van a torpedear desde el primer respiro. Toneladas de tinta negra caerán sobre su persona, le silbaran los oídos hasta en sueños. Lo harán sin piedad, con las exigencias difíciles de satisfacer, los populistas. Lo harán socios y adversarios pidiendo de inmediato, como ha hecho Quim Torra con desfachatez, imposibles. Tengo la certeza de que todo ello está presente en la mente y los planes del nuevo presidente y sus colaboradores. Tiempo habrá para tomar prevenciones y enmendar entuertos pero quizás, lo más importante hoy, sea constatar con alegría el fin de una etapa y el comienzo de otra. Albert Camus escribió en 1942, partiendo también del mito griego anteriormente comentado, un ensayo filosófico. Lo título: ‘Le Mythe de Sisyphe’ y abre la obra con esta cita de Pindaro: “No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, pero agota el ámbito de lo posible”. Feliz idea esta de agotar el ámbito de lo posible.

2.6.18

QUE LA RABIA NO LES TAPE LA RAZÓN






NI FRANKENSTEIN NI NOSFERATU



 Amigo lector, usted podrá simpatizar, o no, con Pedro Sánchez; le parecerá correcta o, por lo contrario, improcedente su actuación en el Congreso de los Diputados en la presentación de la moción de censura. Da igual, eso a estas alturas de la película importa poco. Pero seguramente coincidirán conmigo en que el dirigente socialista estaba obligado a procurar la salida del gobierno de Mariano Rajoy. Nadie, salvo algún interesado de excepción, hubiera entendido que un opositor político desperdiciara la ocasión. Una sentencia tan clara y contundente como la de la Gurtel no podía ser desaprovechada. Su potencia comunicativa y generadora de opinión entre la ciudadanía devenía un herramienta útil para desalojar de la Moncloa a cualquier adversario político. Pedro Sánchez estaba obligado a intervenir más allá de otras consideraciones. De no haber sido así, hoy, los medios de comunicación y sus competidores políticos estarían tildando al socialista de falto de iniciativa, melifluo y cobarde. Sánchez hizo lo que tenía que hacer por imperativo histórico. Dicho esto, permítanme que me refiera a la tromba de artículos y opiniones que afirman que el nuevo presidente ha pactado cosas inconfesables, monstruosas, con separatistas y golpistas. No es cierto, mienten como bellacos. La ira de todas las fuerzas políticas contra la arrogancia del PP es la que ha facilitado la votación unánime que le ha costado el cargo a Mariano Rajoy. Tanto Ábalos como Sánchez dejaron claro en sendos discursos su enfoque: ningún pacto subterráneo fuera de la Constitución, ninguna broma con la unidad de España. La apelación al diálogo formulada por Sánchez es poliédrica, va desde un PP hasta el grupo parlamentario más minúsculo de la cámara. Mal iríamos si un candidato a la presidencia del gobierno de España negara de antemano la posibilidad de hablar, aunque fuera con el propio diablo.
 No me hagan recordar ustedes etapas pretéritas de nuestra historia en las que algunos calificaban a ETA -obviando su carácter terrorista- como un movimiento de liberación nacional y abogaban por dialogar con ella. A Sánchez le van a dar bofetones a diestro y siniestro, le acusarán de haberse vendido al populismo de Podemos y al racista catalán de turno. Por favor, no seamos tan simplistas en los análisis. Sánchez hizo lo que tenía que hacer y sus “perjudicados” van a levantar todo tipo de miserias habidas y por haber para tomarse la revancha. Ambas cosas deben ser tenidas en cuenta, pero quizás, lo más importante a día de hoy, es que ha acabado una etapa y empieza otras con grandes retos. Tiempos los que vienen que deberán estar cargados de paciencia, responsabilidad y comprensión, porque en este país las cosas no han dejado de ser complejas. Por favor, no nos hablen de Frankenstein ejerciendo de Nosferatu, no procede.

29.5.18

María Dolores Pradera Caballo Viejo en vivo

28.5.18

LOS FONTANEROS DE PUIGDEMONT






AGUSTÍ COLOMINES Y EL M1-O 



Ojo, no se confundan. Ya sé que de entrada a ustedes, visualmente, las siglas M1-O les sugieren algo parecido al M16, el servicio de inteligencia británico, o también el nombre de una guerrilla latinoamericana de los años setenta. Pero no, aquí no hay un intrépido James Bond a la catalana ni tampoco selva tropical. El M1-O (Moviment 1 d’Octubre) es la última creación/artilugio del ínclito Agustí Colomines i Companys creado con la misión de reclutar el ala más ‘enragé’ del legitimismo puigdemontista. Es un engendro político ideado para fastidio de ERC y desespero de la gente sensata del PDeCAT. Sus promotores manifiestan estar cansados de las dilaciones y dinámicas partidistas en el cosmos secesionista, proponen una unidad del independentismo de nuevo cuño y, para ello, proponen la creación de este movimiento.
 En el registro del Ministerio del Interior, Jordi Ferrés y Colomines, se han adjudicado, respectivamente, los cargos de presidente y secretario general del partido. Nada que objetar. Cada uno adopta el seudónimo artístico que más le place y, cumplidos los requisitos legales, ya puede actuar. Ahora bien, una somera ojeada a los principales protagonistas del M1-O ya da motivos de preocupación. Colomines no es precisamente un individuo generador de consensos ni creador de procesos de unidad. Más allá de su trayectoria política -del paso del rojo al amarillo- su biografía está trufada de altercados y notas disonantes. Conspirador nato, irascible, procaz y de enojo fácil, ha provocado situaciones muy tensas en infinidad de tertulias, tanto en radio como en televisión. De su lengua viperina no se han librado sus adversarios ‘unionistas’, pero tampoco algunos de sus colegas de credo secesionista. Declaró, no hace mucho, que el ex diputado Jordi Cañas era un miserable que le producía asco; del articulista Joaquim Coll afirmó lo mismo; se excedió insultando a Ignasi Guardans y tildó de idiota y ladrón a Xavier Rius. No dudó en poner a parir a Oriol Junqueras e insultar a Enric Millo… A un servidor de ustedes, al igual que a Bernat Dedeu, este gran demócrata llamado Colomines nos tiene bloqueados en twiter. No les voy a recordar las hazañas de este personaje al frente de las fundaciones convergentes que se beneficiaron con los fondos desviados del Palau. Tampoco detallaré su sectaria trayectoria como director de la Escuela de Administración Pública de Cataluña. No hace falta, sus proezas son de sobras conocidas y recogidas en la prensa libre. 
El M1-O nace con pecado original. Supura intolerancia y agresividad. No viene a servir al país sino a servirse de él para dilatar, aun más en el tiempo, la aventura suicida de Puigdemont y los suyos. Son terriblemente críticos con todo lo que se mueva fuera de sus deseos. A esta peña parece impórtales poco el deterioro de la convivencia y la parálisis política e institucional que padece el país.

PILARIN...PILARIN







PILAR RAHOLA ESCORA Y VUELCA 



Comprendo que Pilar Rahola, con los años, las amistades y los avatares de la política, se haya derechizado. De aquella ‘revolucionaria’ amante de los gatos, que se escindió por la izquierda de ERC, queda poco. Ahora ya forma parte del star system del país y de la galaxia neo convergente. Publica libros, novelas y toda suerte de panegíricos protagonizados por presidentes de la Generalitat. Descubrió en su día las bondades de Artur Mas, alaba a Carles Puigdemont y su asignatura pendiente -por lo que se intuye- es localizar, escribir y popularizar las virtudes ocultas de Quim Torra. No me sorprende la senda que ha tomado Pilar hacia el conservadurismo patriótico. Cuando se gana unos once mil euros al mes, solo en los programas de la CCMA, uno tiene la tentación de aburguesarse. Si a ello le suman los sueldos que pagan los Godó, y otras colaboraciones, sobran los comentarios. ¡Ojo! Cada uno administra como quiere su opción vital y, como es obvio, eso debe respetarse; pero siempre y cuando el interfecto/a no intente dar al resto de los mortales lecciones de ética, o moral. Jordi Pujol lo hizo y acabó como acabó. No voy a entretenerles a ustedes contándoles historias sobre doctorados inexistentes. Tampoco voy a hablarles de los Tous, ni de las paellas con Trapero, ni de su servil entrevista a la señora Marcela Topor. ¿Para qué? El personal sabe que Pilar Rahola escribe bien, pero también advierte que hay algo en ella de circo mediático que recuerda, inevitablemente, a ‘Sálvame’.

 Ando enojado con la Rahola. Me agota su tediosa omnipresencia en pantalla. Me molesta el estridente acoso y derribo que emplea contra sus oponentes en las tertulias. Me cansa con esa matraca anatemizadora que gasta rebosante de autoritarismo y autosuficiencia. Pero permítanme que concrete, aun más, mi cabreo con esta señora que escora hacia la derecha sin descansar. Su silencio cómplice ante la muerte de decenas de palestinos por disparos del ejercito israelí no es de recibo; su agresiva beligerancia contra todo personaje político crítico con el independentismo tampoco. Rahola no deja títere con cabeza. Ataca con virulencia a Arrimadas, a Albiol, a Colau y Domenech, a Iceta y Pedro Sánchez… Ha conseguido convertirse en un ente sincrético mitad sibila -alimentada por las fuerzas ocultas del procés- mitad señorita Rottenmeier dispuesta a castigar a cualquiera. Si creen que exagero les sugiero la lectura de uno de sus últimos artículos aparecidos en La Vanguardia titulado: ‘Obcecación’. Es el paradigma del resentimiento y la rabia, y tiene como objetivo dinamitar la figura del socialista Pedro Sánchez. Que Pilar Rahola se haya escorado hacia la derecha chovinista intolerante me trae sin cuidado, es su opción, allá ella. Ahora bien, debería saber que los que no comparten sus ideas merecen el mismo respeto que ella reclama para terceros. Pilar Rahola escribe bien, cierto, pero está perdiendo la frescura y la elegancia que en otro tiempo poseyó. Cuando un creador, un escritor o escritora, muta de piel y se convierte en un propagandista pone en peligro su credibilidad. Quien tanto escora puede volcar.

9.5.18

RETORNOS CONVERGENTES A UN DULCE PASADO







SR.PUJOL, LA NOSTALGIA NO ABSUELVE. 


Cualquier tiempo pasado fue mejor decía, el poeta Manrique. Y bajo esa filosofía sus colegas convergentes le montaron un homenaje al ex president; eso si, vestido de balance histórico. El viejo pujolismo hoy pena, transita entre el desasosiego y la zozobra provocada por los despropósitos de sus herederos y los vaivenes de Carles Puigdemont. Necesita reconfortarse, recordar un pasado que le fue dulce y provechoso. Muchos de los asistentes al homenaje al patriarca, y señora, hicieron de la nostalgia un bálsamo reparador. Ahí se citaron desde los amigos de Duran Lleida hasta los tránsfugas socialistas que mamaron del néctar convergente. Aquellos que le sirvieron y veneraron tienen derecho a rememorar ese pasado, faltaría más.
 Ahora bien, desde el más profundo respeto a las personas y a lo positivo –siempre hay algo positivo en las obras de gobierno- de esa etapa histórica, permítanme que exprese mi perplejidad por el evento.Aun resuena en el aire el eco de la herencia del abuelo Florenci y los tejemanejes de la banca andorrana, aun no se ha reciclado el plástico de las bolsas que portaban billetes de quinientos euros, Oriol aun no ha pasado la ITV y aun… Quizás peque de antiguo, pero un servidor de ustedes es de los que cree que conviene guardar un tiempo de luto razonable. Y aquí, alrededor del clan de los Pujol, no se ha respetado el duelo suficientemente. No soy nadie para enjuiciar al ex presidente ni a su prole; no tengo datos ni medios suficientes para anatemizar a nadie. Claro que no, pero me cuesta comprender el cambio de discurso, y de ánimo, de algunos de los suyos que lo abandonaron en tiempos difíciles y hoy lo homenajean. A veces pienso que volver al padre, en el cosmos nacionalista, no deja de ser un síntoma inequívoco de rechazo a un presente que no gusta.
 Jordi Pujol marcó una época, y seguramente sus políticas han marcado el pensamiento -y los sentimientos- de varias generaciones. Es evidente, ahora bien, soy de la opinión de que su obra debería ser valorada dentro de unas decadas, no hoy. El tiempo necesario para que la pasión y lo inmediato no influya en el analista. Jordi Pujol seguramente estará eternamente agradecido a las personas que se conjuraron para rendirle homenaje. Lógico y humano pero yo, que él, hubiera rehusado un acto de esas características confiando en que la historia me absolvería y no la nostalgia.

2.5.18

¡VAYA PAR!






MASCARELL Y LA CIUDAD



 Ferran Mascarell vuelve con su libretita de notas. Los que le conocen bien dicen que nunca se fue si no que se agazapó. Regresa porque es uno de los trashumantes profesionales de la política. De aquí para allá, de allá para acá. Quizás regresa porque las estructuras de estado que propugnó nunca llegaron a cristalizar, y no hay nada en el mundo más sólido y milenario que las ciudades. Comentan sus valedores y padrinos que quiere presentar este mes de mayo, en el Ateneu Barcelonés, un manifiesto que lleva por nombre: ‘El ideal de una ciudad posible’. Al final se hará realidad esa pintada, escrita en las paredes de las calles del Raval, que reza: ‘No hay público para tantos artistas’. 
Hace tiempo Ferran Mascarell desdeñó la oferta que le formuló el presidente José Montilla para encabezar la candidatura del PSC a la alcaldía de Barcelona. Apenas tres días después, en plenas fiestas navideñas y aun con el carnet socialista en el bolsillo, aceptó el regalo de Artur Mas de convertirse en conseller en un gobierno de la Generalitat. En aquel momento de perplejidad pensé que Ferran había hecho suyas las primeras líneas de un poema de Konstatinos Kavafis. Sí, eran versos que decían:
 “Iré a otra tierra, hacia otro mar/ y una ciudad mejor con certeza hallaré/Pues cada esfuerzo mío está condenado/Y muere mi corazón… 
Y así fue. Mascarell huyó de la progresista y socialdemócrata Barcelona para tomar la ruta de una Ítaca que ha devenido evanescente y llena de desgracias. Recaló en un Madrid sin mar que se le antojó hostil y extraño. Olvidó viejas veleidades internacionalistas. Soñaba con regresar y ser llamado, de nuevo, por la tribu para abordar mayores designios. La cosa no acabó de prosperar y el 155 lo centrifugó sin daños judiciales… Mascarell es listo, culto y leído. No acierto a comprender cómo ha podido obviar los últimos versos de ‘La Ciudad’ de Kavafis, aquellos que dicen:
 “Pues la ciudad es siempre la misma/Otra no busques, no la hay/ni caminos ni barcos para ti/La vida que aquí perdiste la has destruido en toda la tierra”…
 Mascarell el nómada que ha transitado por el mundo político, partidario, editorial, institucional y del ‘wellness’ reaparece. Barcelona no es la Alejandría del poeta Kavafis ni nuestro trashumante se parece en lo literario a Lawrence Durrell. Alguien escribió que Mascarell entendió la ciudad como la polis del conocimiento, pero situada bajo el cielo calcáreo de una patria dispuesta a concebirla como un rehén. Mascarell regresa de Ítaca. En su libretita de notas lleva los apuntes de ‘El ideal de una ciudad posible’. Hay que preguntarse: ¿Posible, cómo las estructuras de estado?

DIJE QUE NO IRÍA Y NO FUI....







EL 1º DE MAYO NO IRÉ A LA MANI 


 Por primera vez en muchos años no iré a la manifestación del uno de mayo. No me duele nada. La artrosis aún me respeta y lo de la bronquitis no es, de momento, un problema serio. Ese día no tengo compromisos ni planes, tampoco obligaciones familiares, pero no pienso desfilar bajo banderas de plástico decolorado ni pancartas pintadas con frases huecas. Estoy enojado, molesto, con las cúpulas sindicales que olvidan lo que es la esencia del sindicalismo de clase y son presa fácil de los cantos de sirena secesionistas. Si alguien insinúa que he cambiado de escudería le diré, con respeto y educación, que yo estoy donde siempre y otros no. La mente no me falla, el estado me paga la pensión y quizás por ello, lo reconozco, veo las cosas claras sin condicionantes. Dicen los entendidos que los sindicatos siguen siendo necesarios para combatir la precariedad laboral y defender los derechos de los trabajadores. Claro que sí, no lo discuto. Ahora bien, cuando las cúpulas sindicales aceptan jalear las reivindicaciones de las viejas élites nacionalistas, olvidando otros objetivos sociales, cometen un grave error de múltiples consecuencias. A saber: fragmentan la unidad de los trabajadores y obvian la factura económica que va a pagar Cataluña tras la marcha de más de tres mil empresas. Las cúpulas sindicales -a sueldo o no de la central- andan escasas de liderazgos capaces de discernir lo que conviene a los trabajadores catalanes. Se han convertido en gestoras desideologizadas en lo social y contaminadas en lo identitario. Están más pendientes de preservar sus privilegios burocráticos, ante la eventualidad de un hipotético cambio político, que no de otras cosas. Hay mucha gente honesta, afiliada a los sindicatos, que merece ser respetada y que se ha indignado ante la manipulación de la que ha sido objeto. La manifestación del día 15 de abril fue la guinda de un pasteleo que ya lleva tiempo gestándose. El tema de las manipulaciones desde la cúspide no es nuevo en el sindicalismo mundial. Émile Pouget, vicesecretario de la CGT francesa entre 1901 y 1908, ya lo constato así: 
 “Los métodos de acción sindicales no son la expresión de un consentimiento de mayorías manifestadas por el procedimiento del sufragio universal. La teoría sindical desdeña la opinión de los ‘inconscientes’: son ceros humanos que se añaden a la derecha de las unidades ‘conscientes’”. 
Muchos sindicalistas catalanes se han visto agregados, con nocturnidad y alevosía, a una aventura que les es ajena. Daniel de León, uno de los fundadores en 1905 del International Workers of the World (IWW), pensador y principal teórico del socialismo y del sindicalismo norteamericano, gustaba comparar a los burócratas del sindicato con los tribunos de la plebe romanos. Decía que aquellos usaban la plebe para conseguir alcanzar la condición de patricios mientras, los sindicalistas de su tiempo, usaban las reivindicaciones obreras para labrarse un futuro personal sin penurias económicas… También Trotsky en 1938, en su Programa de Transición, acuño una tesis en la que sostenía que los problemas de la humanidad se acentuaban por la crisis en la dirección de las organizaciones políticas del proletariado. Ha llovido mucho desde entonces y el mundo ha cambiado, cierto. Las comparaciones son odiosas, sin duda, pero repasar la historia del movimiento obrero podría ser pedagógico para algunos jerarcas sindicales desmemoriados. Si estudiaran un poco sabrían de dónde venimos aparcando a donde nos quieren llevar. Así las cosas, colgaré una bandera roja en el balcón pero… ¡Que desfilen ellos!

24.4.18

COLAU ES UN DESASTRE Y PISARELLO EL ANUNCIO DEL CAOS







LA MALDICIÓN DE COLAU 




Desde que Ada Colau favoreció y permitió la expulsión de los socialistas del gobierno municipal una extraña maldición, a lo Jacques de Molay, se cierne sobre el equipo de la alcaldesa de Barcelona. Los problemas se multiplican, las soluciones no llegan y los despropósitos están a la orden del día. Narco pisos, Top-Manta, inseguridad ciudadana, prostitución callejera…Todo lo indeseable parece crecer en la capital catalana. Los ciudadanos son conscientes del deterioro de su ciudad y de la ausencia de respuestas adecuadas al creciente caos. Esta vez el cabreo del personal no viene fabricado gracias a la lupa mal intencionada de algunos medios de comunicación –eso le paso al hoy añorado Jordi Hereu- sino que es fruto de la observación de lo que acontece, del día a día. La armonía barcelonesa se agrieta mientras la sensación de desgobierno se hace evidente. A los de Colau les falta oxigeno e ideas. 
 No me entretendré en los asuntos delicados y escabrosos de la ciudad, no. Concejales suficientes tiene el municipio para pleitear por los temas. Pero si que, quizás por deformación profesional, me apetece alzar la voz ante el postureo y el revisionismo histórico que han impuesto Pisarello y Colau en Barcelona. La última perla al respecto ha sido insultar la memoria y enviar al desguace la figura del sacrificado, entonces y ahora, almirante Pascual Cervera Topete. Craso error marca de la casa. Revisionismo histórico cutre, soledad política, mala gestión y postureo son las señas de identidad, los rasgos definitorios, del equipo de gobierno de la señora Colau. Puestos a manosear el nomenclátor permítanme una ‘boutade’ antes de concluir este articulo. Los doctos concejales al servicio de la alcaldesa podrían, por ejemplo, repasar el nombre de algunos espacios urbanos susceptibles de provocar sarpullidos entre los demócratas. Que un personaje xenófobo y racista, como Sabino Arana, tenga dedicada una calle debería hacer reflexionar al más ‘Pisarello’ de turno. Y qué me dicen ustedes de aquellos mercedarios, los almogávares, que sembraron el pánico en el Egeo al grito de: Desperta Ferro. Matem, matem! En Grecia aun amedrantan a los niños invocando la venganza catalana. Cambiar el nombre de la calle dedicada a esos soldados de oficio podría ser una sugerencia para los amantes del postureo pijoprogre. Lo mismo digo respecto a quien los capitaneaba, Berenguer de Entenza… Pero claro, como dijo Franklin D Roosevelt: “Son nuestros hijos de puta” y, a esos, ni mentarlos. El revisionismo cutre colauita posibilita que, en un futuro no muy lejano, otros gobiernos puedan tener la tentación de eliminar discrecionalmente nombres de plazas y calles que hoy recuerdan a personalidades como Karl Marx, Pablo Iglesias, Buenaventura Durruti o Ángel Pestaña… ¿Jugamos a eso, a los turnos? 

Que la maldición caiga sobre el equipo de Ada Colau me trae sin cuidado. Lo que realmente me preocupa es que sus efectos colaterales repercutan negativamente sobre la ciudad. Barcelona está mal gobernada; la gestión municipal es cada vez más deficiente, los problemas se enquistan y el funcionariado se desmotiva ante tanta frivolidad. Ahora bien, no se preocupen ustedes en exceso, todo ello se solventa votando sin trampa ni cartón. Mientras tanto: santa paciencia con los narco pisos, el top-manta, las peleas a machete, la participación ‘ful’ y mil cosas más...

20.4.18

NO SON ANGELITOS







LAS MIL Y UNA VIOLENCIAS…


 Con tanto ir y venir de jueces, abogados, fiscales, manifestaciones y detenciones de CDR y demás, se ha puesto de moda escribir columnitas y hablar, por los codos, de terrorismo, de violencia y de un par de cosas más. No son temas novedosos ni exclusivos de nuestro siglo, no. Ya en el evangelio de Juan, sin ir más lejos, se narra que Simón Pedro blandió una espada y cercenó la oreja de Malco. La víctima era un lacayo del sumo sacerdote Caifás. El conflicto lo enmendó Jesús obrando un milagro devolviendo al sirviente su integridad física. Y, puestos a que nos ha dado por la vena bíblica sanguinaria y violenta, también podríamos citar a la hermosa viuda Judith, famosa por su ferviente patriotismo, que decapitó -tras seducirlo- al general Holofernes, para salvar a su ciudad del yugo extranjero… También podríamos citar aquí la ‘violencia revolucionaria de las masas’ que en otras épocas se predicó desde el izquierdismo radical. O la exaltación de la violencia con fines estéticos al estilo Laurent Tailhade, cuando soltó la conocida frase: “Qué importan las victimas si el gesto es bello”. Hay mil y un tipo de violencias en este mundo cruel pero todas, a mi modesto entender, igual de deleznables. 
 Permítanme que les hable de una violencia que no conoce la sangre, que no es física, aunque si dañina para los sentimientos del ser humano. Es aquella que no se ejerce de forma convencional sino edulcorada, casi clandestina. Es aquella que se practica acusando a alguien de ser lo que no es, es aquella que califica al crítico de facha o al discrepante de botifler. Es aquella violencia farisea que abre el acceso a los medios de comunicación, las tertulias o el mundo editorial sólo a los adictos al credo dominante del nacionalismo secesionista. Es también aquella que discrimina a profesores, catedráticos o periodistas por no aplaudir la retórica de la Cataluña ‘oficial’. Cuando se mira con odio o gesto de desprecio al díscolo que cruza la calle, eso también es violencia; cuando, desde el anonimato de las redes sociales, se insulta al tertuliano de turno y el exabrupto aparece en pantalla eso es… ¿Participación con libertad de expresión? ¿Y qué me dicen ustedes de la violencia verbal de algunos capitostes a sueldo del erario público que se atreven a afirmar que ‘estamos en guerra’? Otro calificativo reservo para el acoso a la casa del adversario político, las pintadas agresivas, los cortes de autopistas y carreteras, los agravios a las fuerzas del orden o los atentados contra publicaciones, asociaciones, partidos y entidades ciudadanas no homologadas por los guardianes de las esencias. 
 Por mucho que algunos se empeñen en negarlo mil y una violencias habitan entre nosotros. Algunas son perniciosas y aniquiladoras; otras, la institucional por ejemplo, están supeditadas al control político democrático que emana del estado de derecho. Las de tipología farisaica-clandestina, en cambio, generan fractura social y mucho odio. ¿Acaso no aprecian ustedes la diferencia?

9.4.18

AMARILLO CANSINO...









EL BARÇA Y EL PELIGRO AMARILLO 



Un buen amigo socio del Barça, medio en serio medio en broma, sostiene que el procés es como la carcoma. Sí, ese gusanillo que se introduce en los intersticios de los muebles y horadando, sin tregua, descompone lo que le pongan por delante hasta convertir cualquier madera noble en polvo y astillas. Mi colega, buen polemista, pone como ejemplos de la acción destructiva del procés la desaparición de Unió Democrática, la voladura de CDC, las tribulaciones de los Comuns, la marcha de tránsfugas en el PSC y la permanente inestabilidad política que azota al país. Argumenta que los sindicatos, antaño de clase, tampoco se libran de la voracidad de esta carcoma y, aduce, que ya padecen síntomas de disensión interna tras acomodarse a las exigencias del guión secesionista… Para otra ocasión dejaremos los efectos del carcoma-procés sobre la economía catalana y la cohesión social. 
Los activistas del secesionismo, con sus performances, irresponsabilidades, CDRs y despropósitos varios, lo deterioran casi todo. Y dentro de ese casi todo también están los grandes clubs de futbol del país como son el Barça y el Espanyol. La UEFA está enojada, no se anda con guasas y prepara expedientes. En más de una ocasión ya ha advertido al club azulgrana respecto al uso de simbología política en los partidos de competición europea. El numerito de los globitos amarillos durante el match contra la Roma le puede costar más de un disgusto al equipo de Valverde, la profusión de banderas i pancartas también. El nacionalismo y los fundamentalismos en Europa no gozan de buenas referencias, provocan prevenciones. No vean en mis palabras una intención de laminar la libertad de expresión de los ciudadanos. Nada de eso, lo único que insinuó es que cada cosa debe ocupar el lugar que le corresponde para que el deporte se libere de aquellas gentes que lo utilizan con fines partidistas. El barcelonismo en su sentido más amplio, desgraciadamente, va perdiendo fuelle. La identificación del club que algunos pretenden con el denominado ‘procés’, las esteladas o la broma de los globitos amarillos retrae a muchos aficionados. Amantes del futbol que en el resto de España declaraban públicamente su barcelonismo -y nutrían sus peñas- se han instalado desconcertados en un silencio acomplejado y frustrante. No entienden ni comparten la instrumentalización del deporte y de su equipo por motivos políticos. Algunos me dirán que ‘el Barça es mes que un club’. Cierto, pero precisamente por eso, por su universalidad, no puede dejarse domesticar con fines espurios o partidistas. 
Entre los seguidores de los dos grandes clubs catalanes hay gentes de todas las ideologías, creencias y orígenes. No permitamos que la carcoma haga polvo y astillas de las maderas más nobles. El peligro amarillo no está en los orientales, como querían hacernos creer algunos en el siglo XIX. No amigos, viene de la mano de irresponsables sin rumbo aficionados a las performances secesionistas.

4.4.18

SERPIENTES VENENOSAS





TURBA DE FANATICOS

 No teman, no voy a banalizar nada ni a etiquetar a nadie por sus acciones, palabras u obras. No hace falta. Todo el mundo recuerda quienes eran aquellos que insultaban y perseguían por las calles a los discrepantes, quemaban casas de disidentes y sellaban comercios. Todo el mundo ha leído o visto documentales en los que, enfurecidos fanáticos, agreden impunemente a sus conciudadanos por el simple hecho de no comulgar con un credo determinado. Sí, ya lo sé. Me dirán que todo ello no es actual, que acontecía en un momento histórico preñado de violencia política con vientos de guerra llamando a las puertas de Europa. Me apuntarán incluso, que vivimos en un país civilizado en el que es poco probable que una turba de fanáticos atente contra la integridad y seguridad de personas y de bienes. Reflexionen, por favor. ¿Están ustedes convencidos de que en la actualidad esto es así? 
 Repasemos el tema: A lo largo de las últimas semanas se han producido más de medio centenar de ataques a sedes de partidos y múltiples escraches a diputados, concejales y militantes de base del PSC. Muchas de estas personas han podido comprobar, en propia piel, lo que es capaz de destilar el fanatismo. Pero no acaba ahí el asunto. Los CDR -o los chicos de Arran, como prefieran- han acosado y amenazado al juez LLarena en la Cerdaña al tiempo que la esposa del magistrado era hostigada en su morada habitual. ¿Más? Jafre, localidad de Girona donde Albert Boadella tiene su segunda residencia, ha devenido un muestrario de pintadas insultantes y agresiones contra el dramaturgo presidente de la plataforma satírica Tabarnia. Dejaré para otra ocasión la relación de insultos y percances que padecen diariamente Inés Arrimadas y sus compañeros de Ciudadanos. Algo parecido ocurre con Xavier Albiol y sus colegas de partido, con las cristaleras de Crónica Global o con los insultos que recibe Xavier Rius vía redes sociales… 

La turba de fanáticos de la que les hablo ensucia la democracia, fractura la sociedad, amenaza al personal e impide la convivencia entre ciudadanos de distinto parecer. Estos energúmenos creen que cortando carreteras y ferrocarriles su causa se fortalece sin apreciar que, este tipo de acciones, genera rechazo y engendra violencia en sentido contrario. Ahora se disfrazan de Robin Hood levantado barreras de peajes para hacerse perdonar otros desmanes. Sí amigos, intentaron vendernos una revolución de las sonrisas sin avisar que en el pack se incubaba el huevo de la serpiente. Algunos, ingenuamente, argumentan que nuestro pueblo no es proclive a desbocarse o a dejarse llevar por extremismos varios. Yerran, en casi todos los colectivos humanos habita algún idólatra de la violencia ejerciendo de guerrero despiadado bajo los efectos perniciosos de ideologías extremas. Cataluña no es una excepción. Aquí hay turbas rojas, negras y de camisa parda…
 Hace pocas semanas un reportaje, en este mismo periódico, nos narraba y fotografiaba un acto en Sant Just Devern del Moviment Identitari Catala (MIC) con la asistencia de personas vestidas con prendas militares y una puesta en escena preocupante. Les ahorro a ustedes la transcripción de las consignas, los gritos de rigor y la parafernalia xenófoba y militarista que gastaban estos individuos… Los escamots de Daniel Cardona generaron en su época violencia. La muerte de los hermanos Badia fue un ajuste de cuentas protagonizado por gentes de la FAI que no perdonaron la persecución a la que fueron sometidos por los radicales de Estat Català, etc. etc. La violencia, sea física o verbal, genera nueva violencia… No nos pongamos excesivamente dramáticos, pero la acción de las turbas fanatizadas genera anticuerpos de naturaleza violenta. La historia nos cuenta que, hasta el día de hoy, así ha sido. Resulta del todo incomprensible la ceguera de parlamentarios catalanes que fueron incapaces de votar una resolución condenando la violencia. Triste y preocupante.

25.3.18

CUIDADO CON LAS PALABRAS Y SUS CONSECUENCIAS...




FORCES D’OCUPACIÓ? 



La televisión pública catalana ha retrasmitido un montón de veces los incidentes que tuvieron lugar en los chaflanes lindantes a la Delegación del Gobierno de España en Barcelona. En las imágenes se oía de fondo como un grupo de jóvenes encapuchados, y algún que otro sénior despistado, gritaban hasta la extenuación: ‘Fora les forces d’ ocupació’. Confieso que me inquieta ese eslogan. Lo considero injusto, y es más, creo que contiene una gran falacia que, junto a otras muchas, están poniendo a este país de los nervios. 
Los mossos de escuadra, la guardia civil y la policía nacional son cuerpos de seguridad de un estado democrático, y obedecen directrices emanadas de jueces o de autoridades electas democráticamente. No son otra cosa, cumplen órdenes. Ese insulto-eslogan reproducido hasta la nausea en televisión, más allá de la intención de herir, encierra el embrión de una idea terriblemente perversa. Sí, aquella que en el fondo justifica el recurso a la violencia contra el uniformado al considerarlo ‘ocupante’ y, por tanto, susceptible de ser agredido, capturado o eliminado sin consideración alguna. No lo olvidemos, las palabras tiene su carga emocional y su pólvora. Las policías de nuestro país, todas, están al servicio de la democracia. Nada las asemeja a cuerpos militares o policías de otras épocas y lugares. Algunos de los que han jugado a reescribir la historia a su conveniencia, pretenden ahora fabricar una atmósfera irrespirable vendiendo al mundo que vivimos en un país lúgubre bajo los designios de un puñado de desalmados. Para justificar las acciones de un credo en apuros cualquier excusa es buena, cualquier decisión jurídica o política deviene arbitraria. Oímos predicar que el estado español es autoritario, exterminador y vengativo. Observamos, día tras día, como un puñado de imberbes resucitan a Franco, la dictadura y el estado de excepción. Nos hablan frívolamente de exilio y de presos políticos sin saber de lo que están hablando ni haberse leído el impecable auto -Francesc De Carreras dixit- del juez Llarena. Lamentable tanta ligereza y banalidad argumental. 
Conozco personalmente a Josep Rull y a Turull. Compartí escaño con ellos en el parlamento catalán y deseo, sinceramente, que alguien encuentre una salida feliz a la situación creada. Lo deseo para ellos y también para Cataluña y España. Ahora bien, hago mías unas afirmaciones de la profesora de derecho constitucional, Argelia Queralt, en las redes sociales. Decía: ‘Las personas que ahora huyen decidieron conscientemente desatender el ordenamiento jurídico (incluyendo leyes estatales, catalanas, decisiones del Tribunal Constitucional y los derechos de la ciudadanía. Ahora deberían acatar las consecuencias’… Sí, amigas y amigos, fueron muchas y múltiples las advertencias lanzadas tanto en sede parlamentaria como mediante los mensajes emanados desde el ámbito de la justicia. Hoy urge reparar el desaguisado; de acuerdo, pero eso no se logra incendiando contenedores, ni obstruyendo la vida cotidiana, ni golpeando la economía del país. Ojito pues con romper aun más la convivencia insultando a nuestras policías llamándolas fuerzas de ocupación, calificando de traidores a los discrepantes o llamando a la algarada. Tomen nota pues los agitadores de salón y los guardianes de las esencias. Nuestras fuerzas de seguridad actúan bajo el manto protector de la democracia. Las fuerzas de ocupación a las que aluden solían emplear unos métodos que, muchos de esos pequeño burgueses vociferantes, no pueden ni llegar a imaginar.

22.3.18

NUEVAS INQUIETUDES...






APRENDER DE LOS ANIMALISTAS



 Permítanme, sin que sirva de precedente, que en esta ocasión no les hable del procés y sus penas. No lo haré porque, afortunadamente, hay vida inteligente más allá del parque de la Ciudadela, de la Moncloa y del palacete de Waterloo. Sí amigos, en nuestra sociedad hay multitud de ventanas capaces de oxigenar esta atmósfera viciada que, unos y otros, están empeñados en hacernos respirar. Conviene abrir las cristaleras de par en par y que la corriente se lleve todo lo pestilente, todo lo cansino. 
El día 8 de marzo las mujeres salieron a la calle y una bocanada de aire fresco nos despertó, nos revitalizó. En segundo plano quedaron las miserias de esos que, en Barcelona, Madrid o Bruselas, pugnan por perpetuarse en la poltrona; también se difuminaron las poses esclerotizadas de los pasivos. La marea violeta, aunque sólo fue por unas horas, se apoderó del momento histórico borrando la ignominia de todo lo demás. Soy consciente que movidas, huelgas y manifestaciones como las del pasado 8 de marzo no son soluciones automáticas ni pan de cada día. Lo sé. También sé que otras movilizaciones, como la de los jubilados, tienen distinto recorrido y más cuando los partidos ya han hecho del asunto bandera de combate. Pero permítanme que les llame la atención acerca de una sensibilidad y una preocupación emergente entre la ciudadanía. Dense ustedes una vuelta por cualquier gran librería del país. Observen y comprueben como la oferta de obras, libros y manifiestos sobre el movimiento animalista y la alimentación vegetariana ha crecido exponencialmente. Como es obvio no les estoy hablando de manuales acerca de la cría del canario, ni sobre los cuidados del foxterrier. Nada de eso, les hablo de una corriente de pensamiento y sensibilidad, respecto al mundo animal, que se inserta en la sociedad y que, lógicamente, tendrá repercusiones políticas a corto plazo. Me dirán que en las últimas elecciones generales el animalismo llegó a los doscientos ochenta mil votos, como el PNV, y en cambio en las catalanas el PACMA tan solo obtuvo unos cincuenta mil votos. Cierto, tan cierto como que la polarización de los bloques eliminó las opciones menos ‘combativas’ en beneficio de los polos. Pero todos sabemos que las cosas cambian y que tras la batalla, o con el cansancio, muchos prefieren la opción simpática y no la estresante. 
Creo que es tarea de los políticos detectar las nuevas pulsiones de la sociedad y aprender lo mejor de ellas. El movimiento animalista es múltiple y variado, tanto en sus planteamientos como en la radicalidad de sus propuestas. Plantea temas muy sugestivos acerca del sufrimiento animal, el medio ambiente, la educación y la justicia social. Sería interesante que los próceres de la patria -además de seguir las noticias de los informativos y las paridas de algunos gurús- otearan el horizonte, respiraran nuevos aires y escucharan nuevas voces. 
Decía Paul Éluard que hay otros mundos pero están en este. Descúbranlos por el bien de la humanidad.