El blog d'en Joan Ferran

22.1.19

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ELLA SIEMPRE ESTUVO ALLI








COLAU Y EL SINDROME DE CECILIA


 Mucho me temo que la alcaldesa Ada Colau padece el síndrome de Cecilia. Sí, ese que puede resumirse en aquella célebre canción que dice: “ser la novia en la boda, el niño en el bautizo, el muerto en el entierro con tal de dejar su sello…” Dicen que la alcaldesa en otro tiempo hizo sus pinitos como actriz y que de casta le viene al galgo. Cuentan maravillas de su capacidad de transformación. No en vano sus disfraces de Abeja Maya causaron furor en eventos electorales y mítines. Los de IC aun están enojados. Hábil comunicadora, Ada siempre ha intentado dejar su impronta incluso cuando han saltado a la palestra temas delicados y escabrosos como los de violación y acoso. Allá donde va intenta triunfar contándole al personal precisamente aquello que ansia oír. Poco importa si luego no puede, o no sabe, salir airosa de sus compromisos adquiridos. La alcaldesa de Barcelona es especialista en ambigüedad, cambio de criterio e improvisación. Ojeen hemeroteca si no me creen. Esta semana se ha inaugurado - ¡ya era hora!- en la calle Borrell de Barcelona, un nuevo centro de la LGBT. Me alegro de ello y hago votos para que su actividad sea fructífera y positiva. Pero a la alcaldesa le pudo el síndrome de Cecilia y quiso ser de nuevo protagonista del evento practicando la prolalia. Ya saben ustedes, la prolalia era aquella variante de la retorica que, en tiempos de los antiguos griegos, consistía en adular al auditorio con el fin de que este fuera benevolente con el orador. Anunció, de nuevo, su bisexualidad. Ya lo había hecho en televisión con anterioridad. Oigan, a un servidor le trae sin cuidado la orientación sexual de la señora alcaldesa y si tuvo una novia italiana o no. Nada de ello es sinónimo de solvencia, ni supone una buena o mala gestión al frente del consistorio. Me parece poco elegante echar mano de esa circunstancia porque es redundante como método para agradar. En este país hemos avanzado mucho en derechos individuales y en educación cívica. Lo que ayer fueron actos comprometidos, incluso me atrevería a decir heroicos -recuerdo la salida del armario de Miquel Iceta- afortunadamente hoy son considerados normales. Otra cosa será que, a la vista de los últimos acontecimientos electorales, haya que permanecer alerta por si retornan los inquisidores de la España negra, intolerante y criminal. Pero eso es harina de otro costal. A la señora Colau habrá que recordarle que el síndrome de Cecilia se cura aparentando menos y resolviendo más.

20.1.19

LA CUP MÁS CERCA DE JOSÉ QUE DE ROSA.....






LOS MAQUILLAJES DE LA CUP



 Se cumplen estos días cien años del asesinato en Berlín de los dirigentes espartaquistas Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht. Al igual que en años anteriores las calles de la ciudad alemana se llenaron de manifestantes para homenajear y recordar la trayectoria política y el pensamiento de unos dirigentes que pagaron con su vida la osadía de luchar contracorriente. Ha pasado un siglo desde aquellos acontecimientos y los saqueadores del pensamiento ajeno se han lanzado como hienas para apropiarse de una memoria, una ideología y una historia que no les pertenece. Abundan los ‘recuperadores’ sin escrúpulos. Ironías de la historia. Miembros de la CUP y de los CDR han acudido a la tradicional marcha, que tiene como punto final el Memorial de los Socialistas en Friedrchsfelde, en un intento de maquillar y disimular su nacionalismo reaccionario preñado de agresividad y autoritarismo. Sus emblemas y pancartas no engañan a nadie. Se sabe quien son, como actúan y, en última instancia, a quien benefician. Sí, han pasado cien años, pero algunas tesis ‘luxemburgistas’ como la democracia de base y el rechazo al nacionalismo siguen siendo incómodas para los falsos izquierdistas que han abandonado la razón en marcha para someterse al criterio emocional de las banderas. Los figurantes de la CUP y los CDR de Berlín deberían saber que Rosa Luxemburg negaba la primacía estratégica de la cuestión nacional, criticaba la ambigüedad intrínseca del concepto nación y denunciaba el peligro de enmascarar en él los intereses de la clase dominante. La acción política y parlamentaria de la CUP y sus adláteres tiene un solo beneficiario, y este no es precisamente el pueblo catalán. El maquillaje en política es habitual, cierto, pero más pronto que tarde aparece el verdadero rostro de cada cual. Por mucho que desfile en Berlín, o Waterloo, las tesis de la CUP sobre el tema nacional concuerdan más con las de Stalin que con las de Rosa Luxemburg. Si no me creen consulten bibliografía.

17.1.19

                                      
                                      MEMORIA HISTORICA O MEMORIA SELECTIVA 

No perderé el tiempo averiguando si la famosa cita ‘la historia la escriben los vencedores’ la debemos a Voltaire, Orwell o Winston Churchill. A esta altura de la película la paternidad de la frase me trae sin cuidado. Sin embargo, me inquieta mucho más todo ese tinglado didáctico/discursivo que se mueve alrededor de eso que llamamos recuperación de la Memoria Histórica y que, en más de una ocasión, ha levantado suspicacias. Pero, que quede claro, mis prevenciones al respecto se desvanecerán siempre que se aborden los temas con objetividad y honestidad intelectual, siempre que, al hurgar en el pasado, se busque con rigor aflorar la verdad sin apriorismos partidistas. Vivimos en un país en el que, desgraciadamente, algunos han optado por reescribir la historia y reinterpretarla para justificar su acción política en el presente. De eso los mandarines que ostentan el poder en algunas instituciones saben mucho. Juegan a fabricar mitos, mártires y herejes para, sobre ellos, edificar iglesias. Se cumplen estos días cien años del asesinato en Berlín de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, dirigentes espartaquistas que predicaban la revolución proletaria, abominaban de la guerra y denostaban el belicismo genético del nacionalismo. Ambos, muchos años antes de que Françoise Mitterrand pronunciara su famosa frase: Le nacionalisme c’est la guerre, nos advirtieron de los males inherentes al sistema. Pagaron con la vida la osadía de contar su verdad. Sí, han pasado cien años, pero algunas tesis luxemburgistas como la democracia de base, el pacifismo y el rechazo al nacionalismo siguen siendo incómodas, incluso para los que gustan predicar la recuperación de la memoria histórica como hobby. Y lo son también para aquellos falsos izquierdistas que han abandonado la razón en marcha para someterse al ‘run run’ emocional de las patrias. Mientras esos pasan de largo un servidor de ustedes, por ejemplo, le interesa recuperar la Rosa Luxemburg que negaba la primacía estratégica de la cuestión nacional, criticaba la ambigüedad intrínseca del concepto nación y denunciaba el peligro de enmascarar en él los intereses de la clase dominante. A los que practican la memoria selectiva no les conviene, por mucho centenario que valga, la recuperación de esa Rosa. Pero no sólo de marxismo vive la memoria histórica y su deriva perversa que podríamos denominar: memoria selectiva. El anarquismo, el movimiento libertario en general, es uno de los grandes olvidados por los mandarines y gestores de la memoria histórica. Me cuesta comprender tanto silencio ante lo que representó, por ejemplo, el protoecologismo libertario de hace más de cien años que pregonaba una planificación urbana más ecológica… Hoy que tan de moda está el feminismo y la defensa de los derechos de las féminas. ¿No creen ustedes que convendría hojear el discurso antiautoritario de los libertarios que reclamaban la libertad de la mujer contra la doctrina de la iglesia o las leyes de los estados? Anímense, lean lo que escribió al respecto el abuelo del anarquismo español, Anselmo Lorenzo, en su obra “El Pueblo” y lo que publicó la Revista Blanca hace más de un siglo. Nuestro pasado fue tan revolucionario como fértil y vigoroso intelectual y políticamente hablando. Algunos juegan a rescatar del pasado sólo aquello que les permite justificar su presente. La memoria selectiva que se practica desde el Govern Torra y sus apéndices mediáticos es otra estafa, una más, a la ciudadanía. Hurta uno de sus derechos, esconde la verdad.

10.1.19

ENTRE LA ARTISTA Y EL PERONISTA......






DEJADEZ COLAU, DESFACHATEZ PISARELLO 


Si, ya lo sé. Soy consciente de que la percepción de inseguridad ciudadana no se corresponde mecánicamente con el índice de delitos cometidos. Muchas veces una tranquilidad aparente esconde serios problemas de seguridad. Otras, el vocerío político y el jaleo mediático son simplemente eso: ruido para titulares. Pero en esta ocasión el barómetro municipal no se equivoca demasiado, por mucho que Pisarello nos lo venda edulcorado el cabreo está instalado. Los vecinos de Barcelona están desorden e irresolución de los asuntos pendientes. No les voy a relatar a ustedes los conflictos que generan el Top Manta, el zigzagueo temerario de algunos patinetes y bicicletas o la limpieza precaria. Tampoco les hablaré de las terrazas, los alquileres,los humos y los ruidos. No es preciso confeccionar un inventario de los temas aplazados de la ciudad porque, desgraciadamente, todos ellos son problemáticos. Como en otras ciudades de occidente me dirán. Si, cierto, pero en Barcelona el enquistamiento y la ausencia de soluciones son una constante que, lejos de homologarnos con los mejores, nos paraliza y avergüenza. El primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, despeja responsabilidades en temas de seguridad alegando desajustes en la Conselleria de Interior como fruto de la aplicación del 155 y de las siniestras maldades tejidas por la oposición. El ‘morro’ -permítanme esta vulgar expresión- de Che Gerardo es inconmensurable. Casi un 60% de los barceloneses considera que la ciudad ha empeorado en los últimos tres años. Las expectativas de cambio que generó la llegada de Ada Colau al consistorio se han diluido como un azucarillo en el mar y el ‘postureo’ se ha agotado como fuente abastecedora de propaganda. Colau ha dilapidado su crédito y, por si fuera poco, ha posicionado en su contra a muchos barceloneses. Las izquierdas -los Comunes aun más- siguen sin saber abordar con éxito los contenidos de seguridad, emigración y orden público. Faltan pocos meses para las elecciones municipales y el gran Pisarello seguirá culpando al maestro armero. Soy consciente de los múltiples vasos comunicantes que existen hoy entre lo municipal, lo identitario y las razones de estado. Todo ello está ahí e influirá en los resultados electorales. Obvio, pero cualquier observador avezado, tentado a evaluar la gestión pública de Barcelona, le endosaría un suspenso al equipo de gobierno de Colau. ¡Ah! Y con un comentario añadido: Impera en la ciudad condal la dejadez, la apariencia y la duda permanente. Ángel Ganivet nos dejo escrito algo que viene a cuento:” Si en la vida practica la dejadez se hace visible por el no hacer, en la vida intelectual se caracteriza por no prestar atención”. Ada Colau y Pisarello no han prestado atención a las demandas reales de los ciudadanos

7.1.19

                                               PILAR RAHOLA Y LA RESILIENCIA 
Pilar Rahola, como cualquier bicho viviente, está sujeta a la ley de Crono, a la evolución física y mental. De un tiempo para acá percibo en esta señora mutaciones y cambios discursivos que la aproximan, cada vez más, a una contadora de fabulas para no dormir. Supongo que algo queda en ella de aquella concejala que ejercía de muletilla traviesa bajo el mandato de Pasqual Maragall. Quien tuvo retuvo. In illo témpore se movía dicharachera por el consistorio barcelonés con un discurso un pelín social y una cierta ‘modernidad’ animalista. Pero todo fluye y, obviamente, la frescura no permanece eternamente. Quizás el paso de los años le haya injertado a la buena de Pilar -aunque simule moverse por los márgenes- el apego a los valores considerados seguros del pensamiento ‘hegemónico’ del nacionalismo conservador. Multi televisión pública, columna en prensa y radio, exigen una pose con un precio a pagar. La Pilar biógrafa de presidentes caídos ha dado paso a la Rahola hagiógrafa de presidentes huidos. La Pilar vocera de lo que convenía, o no, al independentismo, ha dado paso a una columnista que se identifica con la llamada corriente de Maidan. Pilar escribe bien -siempre lo señalo- pero sucumbe muchas veces a conceptos y palabras de moda. Su última aportación a la causa del secesionismo ha sido un artículo en la Vanguardia titulado “La Resiliencia” donde dibuja la capacidad de adaptarse y superar la adversidad que, supuestamente, posee el independentismo. En él se muestra en toda su plenitud la Rahola en su última fase metamórfica. Nos cuenta emocionada cuan sereno, valiente y sacrificado ha sido el independentismo a lo largo de los últimos años, y cuan obtuso, miope y equivocado está ‘lo español’. En esta última versión/fase de la Rahola no hay reparto de responsabilidades entre las partes. Ya saben, todo lo nefasto viene de allá, todo lo heroico reside acá o en Waterloo. Pues bien, permítanme -sin intentos de amagar causas y problemas- una rima fácil; en la Cataluña independentista no predomina, como sostiene Pilar, la famosa resiliencia, si no que anida la insolvencia. Es decir: la incapacidad de gobernar, de legislar, de acordar una hoja de ruta, de dialogar, de pactar sin amenazar… Aquí con Quim Torra, y allá con Puigdemont, habita la insolvencia y no la resiliencia que nos pregona y vende, de forma entusiastica, una Pilar ‘evolucionada’.

1.1.19

CDR (Consumidores De Ratafia)







LOS CDR O LA REVUELTA DE LA RATAFIA 

El olor a pólvora no golpeó la pituitaria de los barceloneses. La ciudad no se colapsó más que otras veces. Nadie fotografió negras y espesas columnas de humo, ni llamas tras los altares. Esta vez no hubo Semana Trágica, ni barricadas con tranvías, ni adoquines voladores. Pasó lo de siempre, lo tradicional en estos casos, lo clásico: cortes de tráfico, algaradas, pedradas y algunos contenedores dispuestos en la calzada para brasear cuatro grasientas morcillas de arroz y cebolla. Hubo los detenidos habituales y los contusionados que corresponden a una batalla urbana al uso. Todo tan efímero como triste y molesto, tan rutinario como previsible attrezzo para una instantánea. Todo a punto para las cámaras de TV3 y sus telenoticias. Algunos -bastantes, pero no muchos- se concentraron en la Estación de Francia, aun a sabiendas que de allí no parte ningún tren con rumbo a Waterloo. Otros desfilaron con banderitas verbeneras, barretinas y las consignas de rigor por las arterias centrales de la ciudad. Más de uno, con la mente distraída en el país galo, soñaba con multitudes portadoras de armillas amarillas envueltas en gases lacrimógenos por aquello de ‘el món ens mira’. Los cabecillas del jaleo pretendieron emular épicas del pasado bautizando las concentraciones con nombres rimbombantes; que si columna ‘1 de octubre’, que si columna ‘No pasaran’… Postureo puro sin consecuencias y siempre bajo el control de una policía que ha sabido hacer su trabajo a la perfección. Nada que pueda compararse a la columna Durruti, ni a la columna de Hierro de nuestros abuelos. Estos acomodados CDR no pasan del culto a los Pastorets, los carquiñoles y la degustación de ratafía. Todo ello tan patriótico y costumbrista como Quim Torra. ¿Ruido y molestias varias? Sí, pero nada que no pueda resistir un estado de derecho fuertemente consolidado y reconocido a nivel internacional, como es el español. Eso de tumbar regímenes no es tan fácil como pretende madame Paluzie. El 21D ya pasó. La revuelta de la ratafía ya es historia y sus desperfectos camino de ser reparados con celeridad. Hoy la atmósfera barcelonesa, afortunadamente, huele a canelones, a ‘escudella i carn d’olla’. Los niños se preparan para aporrear el Tió mientras, los mayores, preparan los regalitos de Navidad. Los jinetes de la ‘cupalipsis’ ya no cabalgan, han regresado a la confortabilidad burguesa que les brindan sus progenitores. Ni la guerra, ni el hambre, ni la desobediencia han sido capaces de colapsar una ciudad y un país presto a disfrutar de las fiestas. Mucho fue el ruido y muchas las expectativas, pero la revuelta de la ratafía no fue capaz de tomar el Palacio de Invierno -léase La Llotja- ni de ocupar el Parlament. Eso sí, facilitaron imágenes y momentos ‘sublimes’ para que los fabricantes de mitos resistenciales pudieran hacer sus documentales y trabajos de agit-prop. Roures paga bien. La sexagésima (sic) jornada histórica de lucha patriótica por la independencia pasará a los anales como el quiero y no puedo de un puñado de hiperventilados que no saben lo que son, ni a donde van. Es probable que en las mansiones de Waterloo, el cesarillo de Amer, éste mesándose los cabellos fruto de la frustración. Ya no le reconforta ni el patetismo de Comín, ni las visitas de los incondicionales, ni las palabras de aliento de la extrema derecha flamenca. Poco a poco la Crida deviene llanto y el llanto desespero. El 21D, la revuelta de la ratafía, se desvanece sin pena ni gloria. ¡Volvamos a la normalidad, por fa!

21.12.18

EL NOMBRE DE LA COSA





¿PATRIMONIO DE VOX?



 No voy a banalizar el fenómeno VOX. Tampoco voy a jugar a anatemizarlo endosándoles esa etiqueta de moda que da pie a algaradas y soflamas supuestamente antifascistas. VOX está ahí. Ha llegado fruto de un cúmulo de circunstancias que han descrito, como nadie, Manuel Cruz e Iñigo Errejón. Les recomiendo que lean sus artículos al respecto. Comprobarán, sin apriorismos baratos, la génesis de la llegada al mundo parlamentario del grupo político que comanda Santiago Abascal. Entenderán porque cuatrocientos mil ciudadanos andaluces les han votado y obtendrán las claves para comprender mejor lo que se avecina. El nuestro es un país rebosante de fariseísmo. Algunos de los que hoy se rasgan las vestiduras ante el discurso de VOX defendieron -quizás aun lo hagan en la intimidad- planteamientos similares no hace demasiado tiempo. Eso sí, edulcorados, barnizados y camuflados bajo siglas poco sospechosas de albergar el huevo de la serpiente. Aun resuena en el ‘ambiente’ la propuesta de un conocido conseller democristiano, en los gobiernos de Jordi Pujol, que abogaba por un tratamiento de choque siquiátrico para combatir la homosexualidad. Él, y sus colegas, denostaban los matrimonios gais con un razonamiento, de fondo, similar al que elabora en la actualidad VOX. Nadie les llamo fascistas. La bandera lo oculta casi todo. ERC posee, en su particular galería de personajes ilustres, una figura que sostenía la diferencia de coeficiente mental entre los negros americanos y los ciudadanos blancos. Tampoco nadie le llamo fascista, aunque algunos lo tildaran de racista. Este histórico presidente de ERC ¡qué casualidad! coincidía argumentalmente con una primera dama del país. Ambos sostenían que la afluencia de inmigrantes hacía peligrar la supervivencia de Cataluña como nación. Marta -la ‘dona’ catalana por antonomasia- incluso llegó a afirmar que las ayudas a la natalidad solo servían para los inmigrantes que acaban de llegar. Nadie les llamo xenófobos. Los escribas a sueldo temían el poder de la familia. Hace cuatro días una ex presidenta del Parlament, afín a la limpieza étnico-cultural, facturó hacia Cádiz a una diputada de la oposición. Con anterioridad intento, con idénticos deseos, que Carme Chacón no regresara de Miami. Nadie la llamo bruja ni facha, solo bocazas. A los sepulcros blanqueados que habitan entre nosotros les va de perlas el advenimiento de VOX; así ellos, contaminados de supremacismo identitario, logran pasar desapercibidos. Me dirán ustedes que Vox es antifeminista, cierto. Pero aireando sus vergüenzas contra las mujeres hemos olvidado a los patriotas que seleccionaban conselleras en función de la volumetría de sus tetas. ¿Más? La Alianza Neo Flamenca,(N-VA), partido nacionalista/derechista, que hospeda a Carles Puigdemont en Waterloo, ha roto la coalición gubernamental porque es contrario a los acuerdos firmados por el ejecutivo belga en temas de extranjería. Estos flamencos, amigos íntimos de Jx Cat, aplican el recetario VOX. Ergo, silencio en la Corte del Mejillón, mutis por el foro en el cosmos nacionalista. Ya ven, son muchos y variados los que comparten el acervo patrimonial de VOX. ¿Algún CDR despistado se atreverá a irrumpir en sus particulares liturgias y llamarles fascistas?

10.12.18

TORRA DIMISIÓN !!





EL RUIDO DE LOS HIPERVENTILADOS 


Espero que ustedes me disculpen. Voy a contarles una batallita de viejo roquero y a narrarles unas reflexiones que formuló Pasqual Maragall en cierta ocasión. Creo que hoy vienen a cuento dado ese hábito, que se está imponiendo en nuestro país, consistente en reventar actos políticos ajenos, increpar al diferente y tildar de fascista al adversario sin que importe un rábano su credo o posición. Allá por los años noventa del pasado siglo, en la barriada de Sant Andreu y en una placita con encanto, los socialistas barceloneses celebraban una de sus tradicionales cenas multitudinarias en clave electoral. Mesas de madera, sillas de tijera y manteles de papel estaban preparados para que los asistentes disfrutaran de una cena frugal, mientras los oradores glosaban las virtudes y los logros de la acción del gobierno municipal. Todo discurría según lo previsto pero, súbitamente, desde el fondo de la plaza, un ruidoso grupo de insumisos -en aquella época llamados los Mili Kaka- irrumpieron en la misma generando un gran alboroto. El tema se saldó con encontronazos varios y sillas voladoras que, afortunadamente, no llegaron a herir a nadie. Vuelta a la calma, comentando lo sucedido con Pasqual Maragall, algún pelotilla insinuó que aquellos mozalbetes contrarios al servicio militar estaban financiados por turbios intereses políticos. Maragall lo negó y nos convidó a reflexionar. El alcalde argumentaba que la ruidosa presencia de aquellos muchachos, en el fondo. era un reconocimiento de que allí, en aquella plaza, había poder. Poder de decisión y capacidad para modificar las políticas. Según él, las reivindicaciones tumultuosas no suelen personarse en los actos de los que no tienen nada que rascar. El ruido va a casa del que manda, del que se teme que pueda mandar o del que sirve de excusa para justificar u ocultar errores propios. Estos últimos días hemos asistido a varios conatos de boicot político. Inés Arrimadas y Manuel Valls tuvieron que sortear la música desafinada con la que les recibieron en el Liceo. En Girona, los manifestantes constitucionalistas precisaron protección policial para ejercer su libertad de expresión. Y, para completar el panorama, nos hemos enterado que los hiperventilados de la ANC y los CDR pretenden colapsar Barcelona el próximo 21D. Pues bien, visto lo visto, los comentarios de Maragall -el de veras, no el Tete- cobran actualidad. Pedro Sánchez y su gobierno mandan y pueden modificar el curso de algunos acontecimientos con sus decisiones políticas. ¿Es por esa posibilidad de modificar las cosas, la razón por la que los hiperventilados van a salir a la calle? ¿Por ventura no serán esos alborotadores los partidarios de que cuanto peor mejor? ¿Acaso no denotan temor sus puyas y descalificaciones hacia otras fuerzas políticas? Los hiperventilados derriban barreras de protección, atacan a los Mossos e intentan impedir eventos democráticos. A renglón seguido se lamentan de la intervención policial ante las cámaras, como no, de TV3. Patético. El ruido de los hiperventilados también consiste en catalogar como fascista todo lo que se mueve y no es de su agrado. Su léxico es tan reducido que el término fascista sustituye cualquier otro adjetivo. Ya no hay conservadores, reaccionarios, socialistas, carlistas, liberales, monárquicos, comunistas, ni librepensadores… Todo lo que no coincida con su credo secesionista es fascista. ¡Ahí es ná! Los hiperventilados seguirán incordiando al mundo mundial. Mientras tanto, babean con las mezquinas palabras que Quim Torra ha pronunciado en Eslovenia.

2.12.18

LO ESENCIAL SEGÚN SAN PUJOL





EDUARD PUJOL DELIRA.


 No sé si a Eduard Pujol, el portavoz del puigdemontismo más radical, le sigue persiguiendo un misterioso hombre en patinete. No lo sé y nunca más se supo de aquel asunto. Tampoco sé si a este ínclito personaje, cuando le duelen las amígdalas, acude a la sanidad pública, se refugia en una mutua privada o visita a un curandero. Me trae sin cuidado lo que haga al respecto este gañán de voz desafiante y reflexión escasa. Ahora bien les diré, amigos lectores, que este tipo no tiene vergüenza y, si me apuran, llegaré a sostener donde convenga que es un sinvergüenza. La oposición ha pregonado, lamentablemente con escaso éxito, que a este gobierno de la Generalitat le importa un pito la política social. Ya se sabe, el ejecutivo de Torra está tan ensimismado en los asuntos identitarios que para él, los sociales, no tienen importancia, merecen un segundo plano. Tanto es así que ante la movilización de los médicos Eduard Pujol ha soltado, sin recato, la clásica perorata patriótico victimista. Nunca antes, en el cosmos secesionista, se había atrevido nadie a verbalizar -con tanto descaro y frivolidad- que lo importante no es la salud, la educación o los servicios sociales sino el ‘hacer república’. Desde su delirante burbuja de ficción republicana, Pujol, ha puesto de manifiesto justo lo contrario que pretendía demostrar. Ha situado bajo la mirada de la ciudadanía uno de los principales problemas del gobierno catalán: su incapacidad de gestión de lo cotidiano, de las problemáticas sociales, de la educación, de la seguridad. No vale centrifugar, no vale traspasar responsabilidades al enemigo de siempre, no vale hablar de ‘estrangulamiento’ económico. La génesis de tanta inoperancia esta aquí, en Cataluña. Está en la bisoñez de unos activistas, metidos a gobernantes, más preocupados en agitar que en gestionar correctamente, más pendientes del clima de Waterloo que de las listas de espera. Eduard Pujol es un irresponsable carente de vergüenza cuando banaliza las listas de espera. El portavoz puigdemontista está en su derecho despreciando que algunos peleen por las migajas no ‘esenciales’. Quizás sí, allá él con su conciencia. No obstante, le deseo de corazón a Eduard, que no se vea jamás en la tesitura de aguardar turno en una lista de espera.

28.11.18

ENTRE RUFIANES ANDA EL JUEGO









EL RUFIANISMO 


El rufianismo político es altamente contagioso. No sólo obnubila la mente si no que, incluso, es capaz de segregar fluidos susceptibles de ser utilizados como arma arrojadiza. Recuerdo de mi infancia algo que contaban los mayores, cuando íbamos de excursión, para que la chiquillería no molestara a las ranas y sapos de los estanques: “Vigila niño, esos animalitos escupen. Sus salpicaduras pueden irritar los ojos. Su contacto con la piel produce urticarias”. Sabios consejos en boca de tutores preocupados por el bienestar animal y la educación infantil. Hay palabras que lo dicen todo. El rufianismo es un concepto digno de estudio etimológico. Es una praxis política, de nuevo cuño, destinada a alterar la norma para conseguir llamar la atención. Provocación en estado puro, histrionismo barato. El rufianismo es astracanada, chabacanería, mala educación e insolvencia. Sí señoras y señores, el rufianismo es contagioso y no es patrimonio de un solo partido o grupo político. En este país se ha devaluado tanto la calidad de la política y de los políticos, hay tantas pasarelas ideológicas y vasos comunicantes que, desgraciadamente, el rufianismo se expande por doquier. Eso sí, sobre todo en ámbitos de mentalidad irredenta, mantras y pensamiento limitado. Así las cosas, seguramente por contagio, Junts per Catalunya ha comparado las prisiones españolas con Guantánamo. Uno de sus portavoces más ‘preclaros’, Albert Batet, ha llegado a afirmar, en sede parlamentaria, que a los presos se les tratará de forma violenta durante el juicio y cuando sean trasladados a Madrid. Pontifica Batet: 
“No sabemos a qué hora se tendrán que levantar, no tendrán reloj, serán transportados esposados, de forma violenta y sin desayunar”… 
¡Venga ya! No nos taladren con nuevas rufianadas. Todo el mundo sabe que las condiciones carcelarias de Junqueras y compañía son inmejorables. Pero el rufianismo es contagioso y Batet ya está atacado por el virus. La frivolidad del portavoz de JxCat refleja su profunda ignorancia acerca de lo que es y significa Guantánamo, un desconocimiento del sistema penitenciario y judicial español. Alerta pues. El rufianismo es un virus contagioso. Es un devorador de políticas serias y honestas. Ataca, preferentemente, a políticos con ansia de protagonismo -como Eduard Pujol o Batet- y partidos estresados. Guantanamera, guajira…

18.11.18

Cómo comprar el libro ‘Desde la aspillera’, de Joan Ferran

Portada Desde la aspillera libro de Joan Ferran
Si lo quiere dedicado, y no tiene prisa, solo tiene que decirlo y a nombre de quien es la dedicatoria. Para poder mandárselo dedicado ha de escoger una de estas vías de pago, dado que si escoge a un comprador que no sea Ediciones Hildy no podremos mandar el libro firmado.
Si no lo quiere firmado se lo podremos enviar antes, pero si nos quiere ayudar a nuestro proyecto, facilitando que la mayor parte del importe del libro nos llegue a nosotros, también siga estos pasos, por favor.
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-Si lo prefiere comprar por Amazon, vaya a este enlace. Es importante que escoja la tienda de “Ediciones Hildy” o de lo contrario lo estará comprando a otro distribuidor que igual no tiene libros y tardará semanas en hacérselo llegar, además que no se lo podremos enviar dedicado. El importe en este caso será superior a 9 euros. En Amazon podrá pagar con tarjeta de crédito.
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Importante: si lo desea comprar en su librería habitual o en una gran superficie, encárguelo, solo ha de pedirle que lo solicite a la distribuidora Benvil y lo tendrá en unos días.

16.11.18

se va el caiman victor perez con la billos arreglos de hugo cañas soni...

ERNESTO EL CAIMÁN....

                                             
Corría el año 1941 cuando un colombiano,   José María Peñaranda,   compuso una de las más famosas cumbias que existen.    Una cumbia que lleva por título ‘Se va el caimán’.   El bueno de José María, en aquellos instantes creativos, no podía llegar a imaginar el grado de popularidad que alcanzaría su obra y, aún menos, la utilización de la misma como estribillo contestatario. ‘Se va el caimán’ sufrió censura y prohibiciones en algunos países latinoamericanos, también en España. Cuenta Gabriel García Márquez, en sus ‘Textos Costeros’ haberla oído cantar durante el franquismo en un cine barcelonés.        Narra el escritor que, cuando en el NO-DO apareció la imagen del dictador, el público la tarareó.    Dicen los bien informados que la letra de la canción está basada en una leyenda caribeña, según la cual, un hombre del poblado de El Plato, cercano a Barranquilla, recurrió a un brujo para que le proporcionara una pócima transformadora. El solicitante del brebaje pretendía observar de cerca a las mujeres que se bañaban en el rio Magdalenas, sin ser visto. El encantador le ofreció dos frascos con virtudes transformadoras de ida y vuelta.   Con el tiempo el relato ha adoptado diferentes desenlaces finales pero, en esencia, el personaje en cuestión,    combinaba a conveniencia un talante sereno y comedido con otro de caimán… 

 Y ya lo ven, no lo he podido evitar. Informado de que Ernest abandona el Govern Torra, dispuesto a conquistar la alcaldía de Barcelona, me vino a la mente la tonadilla de ‘Se va el caimán’. ¡Qué cosas tiene el subconsciente! Quizás me haya dejado llevar por el Diccionario Latinoamericano de la Lengua Española cuando sostiene que, en Venezuela, un caimán es una persona con intenciones dudosas o de escasa calidad. O, en Nicaragua, que se cataloga como ‘caimán’ a los personajes que miente mucho o que viven de fantasías. Sea como fuere, el anuncio de nuevo destino-misión de Ernest, me trajo a la mente la historia hecha música del voyeur de Barranquilla. Y es que amigos, cuando Ernest -alias ‘el Tete’- toma del frasco del brujo caribeño, se transforma en un cascarrabias y salta la noticia. Ejemplos los hay en exceso. Valga como prueba inicial repasar su discurso, supuestamente institucional, desde la Mesa de Edad del Parlament. Nunca nadie antes, a inicios de una legislatura, había empleado un tono tan desafiante, desabrido, agresivo y desbocado como él. Si la memoria no me falla, en tiempos del Tripartito, también fue Ernest quien torpedeó a Montilla al afirmar que el gobierno era un ‘artefacto inestable’. Todo el mundo entendió aquello como una bofetada a IC y también a los antecesores de sus actuales padrinos de ERC . El caimán fantasioso, si seguimos la definición nicaragüense, presentó en sociedad un partidillo efímero que osó llamarse Nova Esquerra Catalana. Luego vino el periplo europeo para recalar finalmente de conseller en Acció Exterior (este titulín me recuerda a Mikimoto). Ahí seguramente salió a flote el caimán -versión venezolana- que lleva dentro atribuyendo, injustamente, a la ministra Meritxell Batet algo que no dijo. Retó a Josep Borrell, le acusó de panfletario y llegó a afirmar que “está empezando a prohibir Europa”. Etc. Etc. Bien, pasemos página. Dicen que se va del Govern para triunfar en la ciudad condal, para hacer patria y combatir a las élites (sic). Deseo, de corazón, que apure el contenido del otro brebaje de la leyenda caribeña. Sí, el que restaura a los convertidos en caimán a su condición de humanos. De no ser así Ernest, el de la Mesa de Edad, se irá un pelín más decrépito ‘pa Barranquilla’.

Se va el caimán, se va el caimán

15.11.18

Vídeo inédito de la II República Española

                                                 ¿EN NOMBRE DE QUÉ PUEBLO??

 Cuando observo a un político entrar en la brega parlamentaria y atribuirse cariacontecido, con voz afectada, la representación de todo un pueblo, me estremezco. A mi mente acuden imágenes en blanco y negro, fantasmas del pasado y jergas patibularias. Han sido tantos los tiranillos, los sátrapas y caudillos de medio pelo asidos al poder, en nombre del pueblo, que uno se teme lo peor. Uno de los vicios retóricos de Quim Torra, y de su gente, es el recurso continuo a los mantras del ‘poble’ y ‘el mandat’. Es tan reducido y poco imaginativo el relato del Govern, que deviene dificilísimo restablecer en Cataluña un mínimo acuerdo parlamentario. Pero no solo eso, la invocación constante a una voluntad metafísica superior, que ni existe ni se toca, nos lleva a desconfiar del fondo argumental del Ejecutivo, a abortar cualquier intento de recomposición de la concordia. Marine Le Pen, en las elecciones francesas del 2017, aparcó los viejos recetarios del Frente Nacional galo a la búsqueda de un mensaje transversal capaz de maquillar el pasado y modernizar la imagen de su partido. Apostó por un eslogan ‘Au nom du peuple’ que a estas alturas de legislatura ya les debe resultar familiar en lengua catalana. Esta frase se ha convertido hoy en un comodín -aquí y allí- obviando el concepto ciudadanía. La ciudadanía se basa en la igualdad de todos ante la ley sin diferencias de clase, ideología, raza, religión u orientación sexual. Marine Le Pen, al igual que otros por acá, afirma que esa frase “más que un eslogan se trata de una forma de conducta, de una profesión de fe. El presidente de la república es un mero mandatario del pueblo”. En pocas palabras, según la dirigente del FN: Un líder con un destino rígido e inexorable. Umberto Eco decía que una de las características del fascismo histórico era apelar a las clases medias frustradas, desvalorizadas por alguna crisis económica o humillación política y que, en nuestros tiempos, el fascismo encontrará en una nueva mayoría su público a partir de obreros desclasados y viejas clases medias. Habrá que seguir atentos la evolución de nuestra sociedad para no repetir errores del pasado. La actuación de Quim Torra en los plenos del parlamento catalán, la repetición del mantra victimista y la cerrazón ante los presupuestos ‘en nom del poble’, hacen buenas las palabras de Ricardo Mella -libertario ilustre- que hace más de cien años escribió en la Revista Blanca: “Allá va la multitud arrastrada por la verbosidad de los que no llevan nada dentro…” A lo que un servidor de ustedes añadiría: Van de vacío, aunque hablen ‘en nom del poble’.

8.11.18

NO ESTÁ A LA ALTURA......






‘T’ DE TORPE, ‘T’ DE TORRA 




Si alguien cree que excitando al personal a través de la redes sociales se va a llevar el gato al agua, está equivocado. Si alguien considera que con las arengas de la Terribas y las retransmisiones en directo, vía TV3, de las performances independentistas la batalla está ganada, yerra o es un ingenuo. Entorpecer la cotidianidad del país, agitar, o tildar al discrepante de cómplice botifler es fácil pero no conduce a nada. Con la llegada -por otra parte sabida y esperada- de las peticiones de la fiscalía, los prebostes del independentismo han fingido de nuevo. Se han rasgado las vestiduras con aire indignado cuando, a priori, sabían la amarga medicina que les iban a recetar. Y es que amigos, a los jueces no les gusta que les marquen las pautas, ni les chuleen. Tampoco que les presionen con altercados en la calle. A la judicatura no le sienta bien que algunos, obviando la separación de poderes, exijan penas o absoluciones a la carta. Y así estamos. A más de uno de esos indignados le convendría repasar algunos pasajes del catecismo. Sí, aquellos que consideran como requisito para lograr el perdón la confesión de los pecados, el arrepentimiento, la penitencia y, sobre todo el propósito de enmienda. 
Y si uno repasa las soflamas, declaraciones y anuncios de los principales dirigentes secesionistas, el propósito de enmienda ni está ni se le espera. ¡Absolución! Gritan al unísono los próceres independentistas, aunque en su fuero interno sepan que es una invitación a lo absurdo. A estas alturas del serial procesista ya nadie cree que aquí no ha pasado nada, que los protagonistas de un lustro de incertidumbres se van a largar de rositas. Pues no, la vida enseña que todo tiene un precio. Alto o bajo, según las exigencias, pero todo se paga. Las concentraciones en las cárceles donde moran los presos se daban por descontadas. Las movilizaciones, campañas y altercados que se sucederán los próximos días también. Todo ello forma parte de un guión, aparentemente escrito de antemano, en el que la variable se encuentra en un desenlace final que puede ser numérico (155) o negociado con serenidad a lo largo de los próximos meses. Quim Torra, haciendo gala de su habitual torpeza, dice que ha roto con Sánchez y que los presupuestos los vote Rita la cantaora. Error.
 El vicario de Puigdemont en el mundo real cierra puertas. Él y su amo prescinden del pragmatismo y de la inteligencia que se le supone a un dirigente político. Quizás prefieran, o les interese, matar la política y despertar a la bestia.

26.10.18

EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN. Tráiler Oficial

SOBRE EL FOTOGRAFO DE MAUTHAUSEN
Vayan al cine, por favor. Acudan a ver ‘El fotógrafo de Mauthausen’ no se la pierdan. No acostumbro, en el terreno cinematográfico o artístico, a recomendar nunca nada. Soy de los que cree a pies juntillas en aquello tan popular de “contra gustos no hay nada escrito”. Pero en esta ocasión, insisto, vale la pena ir al cine y penetrar en la película que ha dirigido magistralmente Mar Targarona. Verán trabajar en ella a magníficos actores como Mario Casas, Alain Hernández o Macarena Gómez. La historia de Francesc Boix -un combatiente republicano español y fotógrafo internado en el campo de concentración de Mauthausen, durante la Segunda Guerra Mundial- no les dejará indiferentes, les inducirá a repensar cosas como el sentido de la vida, o de las palabras. Comprobarán cómo la película tiene la fuerza suficiente y el poder de despertar la conciencia, incluso, de los más apoltronados. En este film, bien documentado, hay mucho arte. Sus escenarios, atmósferas y ambientes transportan, rezuman verosimilitud por los cuatro costados. En el aire hay también un toque de atención dirigido a los desmemoriados, a los que gustan dormitar en los vapores placenteros del olvido.
El miedo, el compromiso, la ira, las bajas pasiones y el odio afloran en la pantalla tratados con un tacto y una naturalidad digna de encomio, sin exageración. Cuidado. No vayan a creer ustedes que están ante otro ejercicio de adoctrinamiento ideológico o político a la que nos tienen acostumbrados en la tele manipulada; no, nada de eso, si no todo lo contrario. Van a visionar una película sobre la condición humana y los límites de la barbarie; pero, también, sobre el heroísmo y la voluntad de sobrevivir.
En una sociedad como la nuestra, en que ya todo se banaliza y las palabras pierden su significado, nada mejor que retornar a la historia para examinar críticamente aquello que fueron capaces de hacer algunos de nuestros antepasados. Conviene analizar la génesis del discurso de los que se creyeron poseedores de una verdad superior. El fotógrafo de Mauthausen, además de una excelente película, puede convertirse en una herramienta útil para la recuperación de valores humanos actualmente obviados o devaluados. Vayan al cine, por favor. La historia de Francesc Boix, el hombre que con sus fotos mostró al mundo las atrocidades de los campos de exterminio nazis, vale la pena.