El blog d'en Joan Ferran

15.1.18

SOBRE CAT RADIO ....





BASSAS Y LA GUERRA FRIA 


Cuenta la sabiduría popular que lo cortés no quita lo valiente. De ahí que un servidor de ustedes no tenga reparo alguno en felicitar públicamente a Antoni Bassas por el premio literario que le ha sido otorgado. Tampoco en reconocer su larga, fecunda y dilatada trayectoria profesional. Las viejas polémicas y discrepancias políticas no pueden ni deben ocultar nunca el mérito del que lo posee. No obstante, este reconocimiento no implica, como es obvio, compartir discurso, mensaje y disquisiciones varias que ha sugerido Antoni cuando le han interpelado en prensa tras el galardón.
 Cuenta Bassas, en una entrevista publicada en la Vanguardia, que hubo un tiempo en que los diputados que seguían la marcha de la radio televisión pública, pensábamos y nos movíamos en términos de guerra fría entre convergentes y socialistas, o en términos de ortodoxia y mantenimiento del poder. Según se desprende de lo leído, en esas circunstancias él devenía un “sufridor” colateral del conflicto, pues se hallaba sujeto a presiones políticas de toda índole que ponían en entredicho su libertad como periodista. Aguardaremos a la publicación del libro para comentar el tema con mayor detalle. Quizás hubo algo de esa guerra fría que insinúa Bassas. No lo discuto, pero creo que el nudo gordiano de su marcha de Catalunya Radio no radicó en lo político, sino más bien en lo económico y contractual. Fue la directora de la CCMA, Rosa Ma Cullell, la que en sede parlamentaria afirmó explícitamente que “el Sr. Bassas se marchó porqué no quiso renovar un contrato”. Pero esto es agua pasada y hoy, ya de escaso interés. 
Espero que la reflexión acerca de la radio y televisión pública que nos ha prometido Bassas en su libro aborde en profundidad no sólo la anécdota, que puede hacer atractiva una obra de esas características, si no el fondo; por ejemplo: ¿Cuál es el papel de una radio y televisión públicas en pleno siglo XXI? ¿Qué características debe tener en una sociedad como la catalana con riesgo de fractura social? ¿Dónde comienza la información y dónde se ha de ubicar la opinión de los profesionales? ¿A quién ha de dirigirse una televisión de todos, nacional, y cómo? ¿Cómo segregar la información de la opinión para evitar manipulación y equívocos? ¿Quién ha de garantizar la objetividad de los contenidos y los temas? ¿Es lícito que los conductores de programas editorialicen marcando su propio criterio? ¿Pueden los medios públicos convertirse en los artífices de un universo simbólico nacionalista?... Pasqual Maragall fue partidario de que las editoriales de los medios -¡Privados!- marcaran su línea, pero jamás los públicos que se deben a la objetividad y a la más estricta neutralidad. Ha pasado más de una década desde que Antoni Bassas marchara a Estados Unidos, pero las preguntas de entonces siguen ahí, sin respuesta. Y lo que es más grave, con la percepción en una parte considerable de la ciudadanía de que la televisión y radio, que pagan con sus impuestos, no trabaja para ellos. Atrás quedo la guerra fría, cierto, pero algunos pretenden que vivamos en su burbuja ( y no es ‘la nostra’).

8.1.18

Roberto Carlos - La Distancia

                                          ROBERTO CARLOS PUIGDEMONT 

Hay quienes creen que la principal cualidad que debe poseer un político -más allá de la honestidad- debe ser la de un cierto pragmatismo basado en ideas y principios. Quizás sí, no lo discuto, aunque un servidor de ustedes añadiría, para devenir un buen político, otra condición indispensable y deseable: la de poseer una percepción de la realidad social en que nos ha tocado vivir atinada, objetiva y veraz. En cambio intentaría huir de aquellos que, negando lo evidente, intentan ajustar el mundo a sus pasiones, sumergiéndolo en un universo ficticio trufado de mentiras que, finalmente, ellos mismos acaban creyéndose. En este último grupo de manipuladores de lo real-posible englobaría a Carles Puigdemont y a esa corte de los milagros patrios, repleta de tránsfugas y enchufados, desplazada a Bruselas. 
No voy a echar mano, como suele hacer Pilar Rahola, de un bolero para decirles a ustedes que la distancia es el olvido. No, pero la permanencia de Puigdemont en ámbitos flamencos intuyo que ha afectado su capacidad cognitiva y de percepción de la realidad catalana hasta el extremo de convertirlo en un político desarraigado. Habla, como si nada hubiera sucedido. Exige, como si aún ostentara el cargo de presidente. Bromea, como si él no fuera el responsable de la aplicación del 155, la fuga de empresas y la devaluación de la autonomía catalana. Pontifica, creyéndose un gran líder, ignorando que lo que luce en el cuello no es una bufanda amarilla, con lazo de idéntico color, sino la soga de lo real. Una realidad tozuda que le recuerda cada día que otros obtuvieron más votos que él en las elecciones, que su circunstancia personal es la de un prófugo cobardica y que la justicia intentará seguir su rumbo más allá de las componendas políticas que ahora reclama a Rajoy. El mensaje de fin de año del ex presidente se me antojó tan patético como el seguimiento de las aventuras flamencas que nos transmite, con todo lujo de detalles, la televisión del régimen y los medios subvencionados. Me vino a la mente aquella conocida canción -que popularizo el cantautor brasileño, Roberto Carlos, hace algunas décadas y que aún suena insistente en el capítulo de lentos de nuestras fiestas mayores- La Distancia. Decía así: “Cuantas veces pensé en volver y decirte que de mi amor nada cambio y en la distancia muero día a día, yo”. Carles Puigdemont muere, sin saberlo, en la distancia para regocijo de adversarios y socios de hace cuatro días.
 Lo que ocurra durante las próximas semanas en la política catalana no estará exento de tensiones y conflictos pero todo el mundo sabe que más pronto que tarde el ex presidente será (otra vez Roberto Carlos) como “el gato que esta triste y azul y nunca se olvida que…” la gobernanza fue suya. Y no supo hacer lo que tocaba.

1.1.18

TIEMPOS DIFICILES...





‘SENY’ O BARBARIE 



Dicen que Rosa Luxemburgo se inspiró en un texto de Federico Engels para acuñar aquel conocido eslogan que reza: Socialismo o barbarie. Cuentan los estudiosos del marxismo que en 1915, hallándose en prisión, la revolucionaria alemana lanzó por primera vez la idea de que el género humano se encontraba ante la disyuntiva de avanzar hacia el socialismo o sumirse en el caos y la barbarie que generan las guerras imperialistas. Algunos eruditos, en cambio, sostienen que con anterioridad, en 1892, fue Karl Kautsky el que insinuó que la única salida para los humanos era construir el socialismo para no caer en la regresión y el salvajismo. Han pasado más de cien años, las coordenadas históricas obviamente no son las de entonces, pero intuyo que algo de la barbarie profetizada por Rosa Luxemburgo habita entre nosotros.
 El diccionario de la lengua española define barbarie como “la actitud de la persona o grupos que actúan fuera de las normas de cultura, en especial de carácter ético, y son salvajes, crueles o faltos de compasión hacia la vida o la dignidad de los demás”. Pues bien, más allá de la inmediatez y de los resultados electorales, hay algo que huele a podrido en la sociedad catalana, y lo hace por encima de campañas electorales y controversias políticas de todo tipo. Ese algo supura fanatismo, intolerancia y afecta a personas y colectivos con un estatus intelectual a los que se les suponía, desde siempre, un talante razonable, democrático y constructivo. No pretendo ser pájaro de mal agüero, tampoco profeta de calamidades. No quiero dramatizar, pero convendrán conmigo que existen síntomas de alarma en nuestra sociedad que devienen preocupantes. Veamos. Cuando toda una ex presidenta del Parlament -segunda autoridad política del país según l’Estatut- conmina a la líder de la oposición para que vuelva a su lugar de nacimiento, tenemos entre las manos un problema de xenofobia. Y si, de rebote, un economista mediático ha de soportar que le atribuyan, a causa de sus opiniones, “escupir a Cataluña” es que la cosa pasa ya de castaño a oscuro. ¿Mas? Cuando todo un catedrático de universidad tuitea acerca de la dilatación de los esfínteres de un dirigente político es que la mala leche y el mal gusto corren a raudales. Cuando un histriónico subvencionado, que se las da de actor, insulta a una diputada llamándola “mala puta”, algo va francamente mal… La paradoja es que esa gente que así se manifiesta no son quinquis, ni buhoneros usuarios del lenguaje tabernario. Son hijos de clases altas y acomodadas a los que se les suponía educados en valores cívicos y democráticos. Insisto, vienen tiempos difíciles y complejos pero, más allá de los resultados electorales presentes y futuros, nos hallamos sobre todo ante el dilema ‘seny’ o barbarie, caos o reconstrucción. 
Si amigos, cuando supuestos demócratas comienzan a opinar y a actuar como turbas descontroladas se incuba, de nuevo, el huevo de la barbarie. Cuando se sostiene que Cataluña es un país ocupado se está sembrando gratuitamente violencia. Eso no es bueno ni para Cataluña, ni para España, ni para Europa. Urge la vuelta al sentido común.

17.12.17

LA MOSCA COJONERA






¡CARAMBA CON SOR LUCIA CARAM! 


Si, ya lo sé, la Sor Lucia más famosa del mundo no es la Caram de nuestros pagos, es la de Fátima. Aquella que junto a sus primos de corta edad -San Francisco y Santa Jacinta Marto- aseguraron haber visto y hablado con la Virgen María en Cova de Iria, Portugal. En el lugar donde dice la Iglesia que aconteció el milagro, se levanta hoy el archi famoso Santuario de Nuestra Señora de Fátima. 
 Pero volvamos a las historias de madres superioras, monjas y hermanas. Cuando de religiosas se trata, los que peinamos algunas canas, no olvidamos las candorosas aventuras inmortalizadas en la película dirigida por Pedro Lazaga, protagonizada por Gracita Morales, Rafaela Aparicio y José Luis López Vázquez, y que llevaba por título Sor Citroën. ¡Qué tiempos aquellos en que todo rezumaba ‘Cine de Barrio’! El nacional catolicismo imperaba y Rouco Varela ya era un experto en derecho canónico camino del cardenalato. La palabra sor también nos trae a la memoria a una dominica belga que cantaba y vendía miles de discos en Europa. Con sus cancioncillas los beneficios económicos para la congregación religiosa de las dominicas y para la discográfica Philips fueron notables. ¿Recuerdan aquello de: Dominique, nique nique….? La trayectoria vital de Sor Sonrisa, así se llamaba la monja cantora, no estuvo exenta de problemas con el fisco ni fue ajena a polémicas morales y religiosas. Pero las vocaciones religiosas con deseo, o necesidad de proyección pública, dan para mucho y un poco más. Ahí tienen a Sor Cristina -Cristina Scuccia- triunfadora de la versión italiana del concurso ‘La Voz’. Esta hermana ursulina dicen que ha logrado convertirse en la religiosa más viral del mundo; todo un fenómeno dentro y fuera de Italia… Pero no se apuren ni tengan envidia de lo ajeno. En Cataluña tenemos la suerte, el gusto y el placer de contar -Rahola dixit- con “una voz luminosa, y por ello mismo los amantes de las tinieblas la querían apagar” Ella es: ¡Sor Lucia Caram! Respeto, como no podría ser de otra manera, que la monja Lucia Caram rece y ‘procese’. Tampoco tengo nada que objetar, aunque no las comparto, a sus opciones políticas, simpatías personales y enamoramientos exprés. Ella actúa y sobreactúa todos los días en redes sociales o medios de comunicación. Por ejemplo, Sor Caram responde a los mimos y elogios de Pilar Rahola mostrando al mundo su desasosiego por la centrifugación que ha iniciado la Fundación de los Tous. Lo entiendo. Se siente obligada. Forma parte del mamoneo que se llevan entre si los adictos y beneficiarios del cosmos secesionista. Ya saben ustedes que entre compadres y comadres todo son paellas, canciones, risitas y favores. Pero sospecho que tras la sonrisa de la mosca cojonera tucumana se esconde un punto de maldad, un aguijón, que la monja gusta usar contra aquellos a los que considera adversarios políticos. No olviden que la monjita se ha mojado hasta la cofia en temas políticos y que, en el reino de este mundo, idolatra la estelada y a sus santones. A un servidor de ustedes le trae sin cuidado que se muestre mordaz en radio y televisión, que visite el Chester in Love y que juegue al oxímoron sobre la virginidad de María. Doctores tiene la Iglesia para reconducirla al dogma. En cambio me molesta, por forzada, su crítica gratuita al bailoteo de Iceta cuando lo califica de ridículo y extemporáneo. Nuestra monjita estelada se suma así a las tesis anti danza de Jordi Turull, el flatulento, y unos cuantos mediocres más. La paja en ojo ajeno. Por lo visto, en sor Lucia, la vida contemplativa y conventual es fuente inspiradora de twiters maliciosos. O quizás no y la cosa tiene poco de divino y algo de miseria humana. Quizás el miedo a perder influencias y amistades poderosas excita la imaginación de muchos y despiertan la agresividad contra el adversario. 
Las cosas no deben ir demasiado bien entre la clerecía y los fieles secesionistas cuando unos minutos de ritmo jocoso en televisión les hacen perder el compas y les anula los argumentos.

11.12.17

SIEMPRE RAHOLA.....




RAHOLA VERSUS FROM 

Pilar Rahola se atreve con casi todo. No desprecia nada, lo aprovecha todo como los chacineros de pueblo tras la matanza. En su habitual columna, en Can Godó, siempre hay espacio para la invectiva, la propaganda o la moralina. Tanto es así que, sin dudarlo ni un instante, ha involucrado en el sainete del procés hasta al mismísimo Erich From y su ‘Miedo a la libertad’. Ni que decir tiene que la cosa ha derivado hacia el 155, los presos, las maldades del estado, la desobediencia y tutti quanti. Ella solita es una cuña electoral a la búsqueda del rumbo perdido en el camino hacia Ítaca. Y es que, amigos, sin la Rahola en el candelero nada sería igual; la paella ampurdanesa tendría otro sabor, los jilgueros olvidarían ‘Paraules d’amor’ y Cadaqués lloraría aburrido bajo luces de neón. Huelga decir que en la Cataluña de hoy el osito de Tous gimotea, la vieja monja reza mientras procesa y el macho ibérico, Bertín, sonríe con malicia desde su casa que es la tuya. ¡País! Ajena a la temperatura ambiente, la infrasquita cita desacomplejada a Erich From…
 Sin Pilar La Vanguardia perdería clímax escatológico, la tele sería menos caja tonta y las peluqueras descansarían. Sin ella, el lamento triste del bolero patriótico daría paso a un foxtrop en compás de cuatro por cuatro. Sin la pluma flamígera de Pilar el Islam sería una religión a respetar como todas las demás. Sí, ya lo sé, nadie hubiera imaginado el color de la máscara del rey Arturo, ni las virtudes del nómada Puigdemont, sin los libros de esta gran apologeta del dogma. Sin la voz de la Rahola, el vocablo ‘mierda’ seguiría siendo una palabra soez, y su -¿Usted no sabe quién soy?- como argumento, un error a no imitar. Con todo, dicen que su mejor rol es el de sibila intentando marcar el camino a seguir al secesionismo desorientado. Quizás sí. Sin Pilar, como dice la canción, no son nada. Poco importa su adicción a los colegios suizos, al Club de Polo o el gusto por señores conservadores. Poco importa que la Noria deje de girar, que Cuní esté en el dique seco. A nadie le preocupa su paso del rojo al amarillo. Ella persevera en el uso de twits, es martillo de herejes, luz del exilio y vocera jabalí de la secesión. ¿No será que la vehemencia y el hiper activismo de Pilar afloran la incapacidad de otros para elaborar un nuevo relato? Rahola, como recurso matraquero, sólo satisface a paelleros convencidos mientras arranca sonrisas displicentes entre plumillas fatigados y observadores neutrales. Pero, ya que abrimos página con Erich From, volvamos a él para terminar. Decía el alemán: “Que millones de personas compartan las mismas formas de patología mental, no implica que estas personas estén cuerdas”.
 ¡Grande, Erich!

27.11.17

MARTA ROVIRA LA ESPIRITISTA POLITICA







MADAME BLAVATSKY ROVIRA 



Que Marta Rovira fabule no tiene la menor importancia. Al fin y al cabo, sobre todo en campaña electoral, la mayoría de los políticos pintan el futuro color de rosa intentando conseguir el voto de los electores y el apoyo entusiástico de su propia clientela. Pero ojito avizor, cuando la fábula lleva una bala emponzoñada en la recámara la cosa varía; y más si se está dispuesto/a a usarla, sin escrúpulos, como arma de crispación masiva. No es demasiado edificante tomarse las cosas de la sangre, la muerte y la violencia en vano. La gente de ERC, de un tiempo para acá, lo está haciendo sin pudor y eso huele a delito de lesa patria. En el tablero güija de la política catalana Madame Blavatsky Rovira ha oficiado, como una pésima espiritista de opereta, metiendo los muertos en el mundo de los vivos y la cerrazón como tapadera de la verdad. El tema en cuestión se agrava, aún más, cuando voceros subvencionados por el independentismo usan el viejo truco goebbeliano de convertir en verosímil, por repetición, una falsedad. Ya saben por experiencia que esos papagayos, y sus medios de comunicación, pueden transformar cualquier falso rumor en verdad y un cuento infantil, en una historia de terror para consumo de adictos al victimismo. El mantra de esta semana va a ser: Barcelona ha perdido la Agencia del Medicamento Europea gracias al 155. Y sigue… Pero permítanme que vaya un poco más allá de las fábulas perversas y esotéricas que nos cuenta esa Blavatsky republicana en que se ha convertido la señora Marta Rovira. Lo más lamentable del caso es que, a pesar de ser desmentidas por clérigos, síndicos y políticos de todo pelaje, esas tesis necrológicas -retocadas y edulcoradas - siguen en boca de tertulianos excitados, políticos de tres al cuarto y tránsfugas profesionales (ahora mismo pienso en Antoni Castellà). Las psicofonías acríticas y mendaces de los estómagos agradecidos son esperpénticas. 
Lamentable, la propagación de la mentira a sabiendas de que no es verdad. Preocupante, la credulidad de tanta gente de buena fe que aun no advierte la verdadera naturaleza de la ficción procesista. Pues sí amigos, de seguir en manos del secesionismo talibán algunas cosas estarán en peligro de defunción en este país: el sentido común, la cohesión social y la capacidad de discernimiento, entre otras.

20.11.17

ERC COMO LOS BORBONES






EL SECESIONISMO Y LAS UVAS


 Un editorial de La Vanguardia califica las últimas propuestas y declaraciones de Carles Puigdemont como un ejercicio de realismo político. Quizás sí, aunque está por ver el desenlace final del embrollo PDeCAT y su candidatura para el 21D. En el mismo saco cabría meter las afirmaciones del republicano Sergi Sabrià, o las de la consellera Ponsati, cuando sostienen que Cataluña no estaba preparada para una declaración de independencia exprés. Ya saben, el estado es pérfido, usa la fuerza y no tiene corazón de poeta… 
Permítanme que sonría ante estas piruetas verbales de políticos estresados a la búsqueda de salidas honrosas. A uno le viene a la memoria la fábula -de Esopo, de Jean De la Fontaine o Samaniego, qué más da- en que la zorra desdeñaba las uvas aduciendo que no estaban maduras. Ustedes y yo sabemos que, en la subasta política en la que estamos sumidos, algunos líderes juegan a desestimar aquello que demandaban hace pocos días y hoy ven imposible. Bienvenidos sean al realismo los mercaderes de sueños y los vendedores de humo de buena fe. Fuego eterno para estafadores de a tres por ciento y fanáticos limpia patrias. Sí amigos, nadie previó las consecuencias. Las empresas huyen, cruceros y congresos se van a otros muelles, la economía se resiente y el turismo decae temeroso de algaradas. En este país parece que los únicos negocios rentables son la venta de banderas, los cartuchos de tinta y los tickets de autocar para acudir a manifestaciones de fin de semana… Se optó por una épica que fue pan para pocos días y silencio para mañana, frustración para los ingenuos y desesperación para los creyentes. Seamos claros. Ese ejercicio de realismo que loa La Vanguardia en su editorial, si no va acompañado de un claro propósito de enmienda, no servirá de nada. Estaremos condenados, en pocos meses, a repetir la historia de forma tan suicida como grotesca. Un reconocimiento de culpa o error -¡el ritual católico ha calado tanto en nuestra sociedad!- exige que el propósito de enmienda se cumpla como medio para expiar una conducta inadecuada. 
Enmendar es rectificar pero también corregir. Ironías del destino. Un Borbón dijo: -“Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir.” Hoy algunos secesionistas de postín han hecho suya la frase de marras. ¿Ejercicio de realismo o kit de sobrevivencia?

10.11.17

POSICION DE CLASE O COMODIDAD DE BURÓCRATA?





SILBIDOS EN LA CATEDRAL 



Cuenta la Guardia Urbana que ante la catedral de Barcelona se congregaron unas veinticinco mil personas -vamos a dar la cifra como buena- con banderitas habaneras, pasquines a una tinta y capas a lo Superman. El acto de marras quería ser el gran colofón mitinero de un fracaso de sobras anunciado. El secesionismo pinchó estrepitosamente con su intento de parar la producción, aunque hay que reconocer -nobleza obliga- que su rama infantiloide consiguió jugar al Ibertren para fastidio y congoja de miles de ciudadanos catalanes. En los eventos en los que participan multitudes siempre se intuye, se aprende algo o se sacan conclusiones. En la concentración los asistentes propinaron una solemne pitada al portavoz de la UGT, Camil Ros . Consideraban los allí reunidos que el sindicato no había puesto toda la carne en el asador al negarse a convocar una huelga general. Yo, del camarada Don Camilo, estaría tranquilo. Todo el mundo sabe positivamente que su clientela no es precisamente la que se congrego a las puertas del templo barcelonés. La suya, en el caso de aun tenerla, es otra que esta silbando desde sus hogares al percibir como las cúpulas de los antiguos sindicatos ‘de clase’ filtrean con gobiernos expertos en recortes sociales e ideologías nada internacionalistas. Tres cuartos de lo mismo le ocurre a CCOO. Las centrales sindicales jugaron un importante papel en la lucha antifranquista y en la recuperación de las libertades democráticas. Muchos de sus dirigentes pagaron con la cárcel la osadía de defender a los trabajadores ante los envites de la dictadura. Hoy la cosa es bien distinta. La democracia en España está asentada y algunos de los que exigen posicionamientos políticos al mundo sindical lo hacen tras saltarse las reglas del juego. Los que han desnaturalizando el Parlament y el Estatut no están legitimados para exigir a los agentes sociales complicidades ni ‘aturades de pais’. Un servidor de ustedes no es un ingenuo. Conoce de sobras los vínculos económicos y las prebendas que permiten la subsistencia de las burocracias sindicales. A cambio, estas, responden con una actividad reivindicativa ‘razonable’ y una benevolencia con la administración acordada de antemano. Solo los viejos cuadros sindicalistas que vivieron la Transición siguen hablando de solidaridad de clase, internacionalismo, lucha obrera etc. Los tiempos han cambiado, cierto, y los activistas del secesionismo han penetrado en el mundo sindical para copar su dirección y difundir la fe del cisma. ¿Legitimo? Sí, sin duda, pero poco acorde con los orígenes y la memoria histórica del movimiento obrero. A Don Camilo y demás les debería preocupar los pitidos de alarma que emiten gentes desde sus casas y que hoy no se consideran representados por organizaciones que no garantizan su derecho a acudir, o no, al puesto de trabajo. Las cúpulas que aplaudieron el lock out quizás debieran cuestionarse si son algo más que una gestoría de servicios capaz de justificarlo todo. La independencia sindical está en entredicho. 
 El desapego hacia la política no se circunscribe solo a los partidos y a la actividad parlamentaria, alcanza también a la imagen y credibilidad de los sindicatos. La sospecha que estos bailan el juego de las políticas palaciegas, en detrimento del los intereses de los trabajadores, va a ahondar más si cabe su crisis de representatividad. En Cataluña el procés se ha cargado un montón de partidos. Parece que ahora le toca el turno a los sindicatos que prefieren el discurso secesionista disfrazado al de clase.

8.11.17

MISS AMBIGÜEDADES











LA CANCIÓN DEL COLA-COLAU 

Ada Colau es la novia de la suerte. Cuando su gestión al frente del consistorio barcelonés pasaba por el momento más crítico del mandato se la apareció la Diosa Fortuna, esa que todo lo tapa y todo oculta. Primero lo hizo en forma de catástrofe humana sembrando las Ramblas barcelonesas de desgracia y miedo. El mundo paró para llorar y recomponerse. No era tiempo de reproches municipales ni de discusiones bizantinas. Luego llegaron los sobresaltos del procés, la DUI, el lio del referéndum y la fuga de Puigdemont hacia la contemplación del Manneken Pis. El broche de oro de tanto suceso noticiable - y difuminador de realidades- ha llegado con el envío a prisión de los ex consellers del Govern. Tanto es así que la problemática del top manta, los apartamentos turísticos, el conflicto de las terrazas, los experimentos viales y cien cuestiones delicadas más yacen en el cajón del olvido mediático y ciudadano. La Diosa Fortuna llegó y, al igual que ha acontecido durante un lustro en la Generalitat, todo se escondió bajo el ruido del procés. Que si urnas, que si Trapero y yo, que si los sociatas son o no la piel de Barrabas… Y la alcaldesa feliz entre teles, radios y entrevistas edulcoradas con buenismo simplón- 

Dicen los teólogos dels Comuns que a Colau, además de la Diosa Fortuna, se le apareció también la Virgen para despertar en ella virtudes ignotas. Ella es tertuliana, opinadora y analista con vocación de estadista. Sabe de leyes más que la jueza Carmen Lamela, aunque no alcanzó licenciarse en Filosofía. Alcaldesa cuántica la llamo Ramón de España pensando en el gato de Schodinger y el Principio de Incertidumbre. Como Emperatriz de la Ambigüedad la etiquetó Josep Borrell ante miles de manifestantes constitucionalistas barceloneses. Y es que, amigos, la canción del Cola-Colau es aquella que se tararea cuando conviene relatar ‘las múltiples cualidades de su producto político sin par’. La alcaldesa de Barcelona gusta sumergirse en aguas turbulentas para dar la nota; si, pero lo hace con traje de buzo y escafandra para evitar mojarse. Conviene subir a superficie descomprimida y bien peinada no vayan a pillarla en un renuncio. Pero si la muerte tenía un precio en el inolvidable film de Sergio Leone el oportunismo y la ambigüedad también lo tienen en la política. Tarde o temprano aflora la realidad y la trampa o la ficción suelen quedar a descubierto para vergüenza de los tramperos. La canción del Cola -Colau, sobre lo divino y lo humano en política, la canta la alcaldesa para ocultar el run -run de la ciudad y su demostrada ineficacia como gestora. Ahora, con la excusa del 155, juega a centrifugar socialistas… Soy de los que opina que, llegados a este punto de la canción del Cola-Colau, es mejor salir con la cabeza alta por la puerta grande del gobierno, que no hacerlo por la de servicio sin la paga de Navidad.

6.11.17

A POR LAS COSAS SERIAS SIN MEJILLONES BELGAS





LA RESTAURACIÓN AUTONÓMICA


 Un viejo amigo ex convergente -de los del ‘peix al cove’- me suelta con amarga ironía: “Cada vez que hemos sentado en la mesa a ERC se han roto piezas de la vajilla”. No sé si la vajilla a la que alude mi buen amigo es de Sèvres o del Carrefour. Lo ignoro, pero para el caso que nos ocupa da lo mismo. Lo cierto es que la hoja de servicios de los republicanos no está exenta de momentos delicados, estropicios y daños colaterales. No es menester rememorar los tiempos de la Segunda República, ni los vaivenes del Gobierno Tripartito, para darse cuenta de que en los genes de ERC anida una dosis de ’rauxa’ desbocada incompatible con el arte del buen gobierno. Es más, en alguno de sus dirigentes la utilización del plural mayestático oculta, como sostiene Josep Borrell, tics de corte autoritario. La CUP presume de haber enviado a Artur Mas a la papelera de la historia. ERC ha lanzado a Puigdemont hacia un abismo ignoto. El chocolate belga se paladea con placer pero ni cura ni dignifica un exilio de mentirijillas. 
 ¿Y ahora qué? Me dirán ustedes. Pues muy sencillo: restaurar. Una acepción del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua sobre la palabra restaurar nos viene como anillo al dedo. Restaurar es ‘poner una cosa en el estado de estimación que antes tenía’. Pues sí amigos, ha llegado el momento de la restauración autonómica, de la recuperación del Parlament como instrumento útil para legislar y vehicular las preocupaciones y demandas de la ciudadanía y, todo ello, llevarlo a cabo desde la legalidad democrática. Urge devolver a cada cosa su nombre y su esencia. Urge recomponer, o reponer, las piezas rotas de la vajilla antes de que no quede ni una. Restaurar implica también arreglar los estragos ocasionados, devolver lustre y credibilidad al país, recuperar el valor del autogobierno y apaciguar los ánimos exaltados… 
 Las elecciones de diciembre son una buena ocasión para, mediante el voto, implementar esas urgencias políticas y cívicas que demanda la ciudadanía. Cataluña no puede permitirse un nuevo lustro pleno de aventuras secesionistas, conflictos identitarios y performances. Un ‘procés 2’ sería letal para la sociedad catalana. Entre las fuerzas constitucionalistas, el próximo 21 D, habrá programas políticos claramente contradictorios y diferenciados. Lógico, pero más allá de esas propuestas electorales conviene establecer un compromiso de apoyo mutuo con el fin de combatir cualquier nueva deriva secesionista. La restauración del orden autonómico es la tarea más urgente de los demócratas. Restañar heridas y recuperar lo perdido es el gran reto que tienen ante sí los catalanes de buena fe.

18.10.17

LO QUE MUCHOS PIENSAN...







MILONGAS, NO GRACIAS 


No nos vengan con milongas, lagrimitas, ni villancicos buenistas. En cualquier país europeo un individuo megáfono en mano, encaramado sobre la capota de un vehículo policial destrozado y arengando a las masas es carne de detención inmediata e interrogatorio. En cualquier democracia occidental -que se precie- impedir la labor y la libertad de movimientos de funcionarios públicos, que actúan a las órdenes de un juez, deviene un delito de obstrucción de la justicia. En cualquier parte del mundo excitar, e incitar, a una muchedumbre para que cerque, insulte y vilipendie a las fuerzas de seguridad puede conllevar consecuencias penales graves… ¿O no, amigos? Pero desgraciadamente el nuestro es un país en el que abundan los papanatas, los pijoprogres con mala conciencia, los tibios y los aprovechados. Y mucho me temo que toda esa fauna va a acabar sobreactuando por los platós, jodiendo la convivencia y vendiendo falsas bondades para seguir perpetuándose. 

 Estamos hartos. A estas alturas de la película no nos vengan disfrazados de demócratas, con las vestiduras rasgadas y coreando la gallineta o l’estaca. Eso ya no sirve y suena kitsch. Cualquier gobernante, con un mínimo de sentido de la responsabilidad, no hubiera permitido jamás que cuatro activistas, y una peña de radicales, marcaran la agenda política del país hasta dejarlo en puertas del colapso. Digámoslo claro. Los Jordis están en prisión no por exceso de celo de la juez, sino por un conjunto de actuaciones documentadas que, presuntamente, son delictivas. Pero lo peor y más deleznable sigue en el Palau de la Generalitat y campando a sus anchas en el Govern . A esos mandarines del ’procés’ no les importa el hundimiento de la economía, la fuga de empresas ni la desazón que embarga a una ciudadanía que no entiende nada. Son los herederos de los 3%. Bajo una estrella y una bandera han construido un reino imaginario donde todo vale y el discrepante es un traidor. Tarde o temprano habrá que pedirles explicaciones tanto políticas como de otra índole.
 Sospecho que los próximos días serán duros y no estarán exentos de tensión política. Los secesionistas, sobre la pizarra y en los documentos incautados por la Guardia Civil, lo tenían todo calculado; cierto, pero quizás olvidaron que muchos ciudadanos son espíritus libres, sienten pasión por la verdad y... 
Publicado en elcatalan.es

CONTRA EL TEMBLOR DE PIERNAS...CRITERIOS FIRMES








EL SARAO Y EL PSC 



Un servidor de ustedes no se atreve a vaticinar como va a terminar este sarao en el que nos ha metido Puigdemont, con el beneplácito de Junqueras y el palmoteo de la CUP. Lo confieso, no tengo ni idea. Visto lo visto en este país pasa de todo y todo es posible. El ridículo puede ser catalogado como una hazaña patriótica y la sensatez estigmatizada como vil traición. La ilegalidad puede llegar a ser idolatrada y el sentido común satanizado. Ya ven, es lo que hay. Mientras el cava se evapora, la banca se exilia y el mundo editorial pasea por España el papel couché, aquí no dimite ni el meapilas. Pero, afortunadamente, en este sarao tan pleno de esperpento aun habitan unas briznas de lucidez político-parlamentaria. La de Inés Arrimadas, por ejemplo, explicando desde la tribuna del Parlament a la ciudadanía su metáfora del corazón ‘partio’; y la de Miquel Iceta, rebosante de rigor y propuestas políticas, intentando sacarnos de la vía muerta del ‘procés’. Ambos aconsejando a Puigdemont el abandono de la obcecación y el regreso a la ‘normalidad’. Sensatez constitucionalista, dialogante y seductora la que propicia la oposición catalana; eso sí, siempre que Albiol se abstenga de enjuiciar.
 El sarao organizado es mucho sarao. Pero entre tanto taranto, bulerías y saeta quejosa, ha emergido con fuerza la propuesta de Pedro Sánchez e Iceta para reformar la Constitución Española y abordar el tema territorial. Dialogar, estudiar y pactar es la propuesta colocada sobre la mesa del Congreso. A lo largo de los últimos años al PSC le ha costado Dios y ayuda articular alternativas políticas con capacidad para marcar la iniciativa y la agenda política. Esta vez lo ha hecho y ha conseguido la aquiescencia de los principales grupos del Congreso de los Diputados. El discurso político de los socialistas respecto a la reforma constitucional está impregnado de sensatez y les sitúa en la centralidad política. Con el tándem Sanchez-Iceta en funcionamiento y un portavoz serio y solvente -Salvador Illa- las cosas en el patio de los socialistas catalanes han mejorado ostensiblemente. Insisto. No tengo ni idea de cómo va acabar el sarao independentista pero constato que alguna cosa se ha movido en el cosmos de las propuestas. Se intuyen salidas factibles, razonadas y acordadas más allá de la aplicación o no del famoso artículo 155. 
 Si el PSC vence los complejos que le atenazan, si sigue firme en su centralidad democrática, si no le tiemblan las piernas, si no cede a las tentaciones y virus ‘postureros’ etc. su papel político puede ser determinante, y bueno, tanto para Cataluña como para España.

Publicado también en www.e-noticies.cat

9.10.17

POCO IMPORTA LA CIFRA









BON DÍA CATALUNYA!! 

Cataluña comienza a despertar de la pesadilla que la atormenta, y persigue, desde hace unas décadas. A los artífices del engaño patriótico ya no les sirve como antes la sucia seducción que practica la tele gubernamental, ni el cloroformo que aplican los anestesistas del procés subvencionado. Cataluña ha despertado, por fin, del espejismo al que la han sometido los artífices del 3% y los charlatanes que prometían patrias perfectas. Las calles de Barcelona se han llenado, como nunca antes, de rojo y gualda constitucional. De colores que, a pesar de no ser los suyos, muchos demócratas de todas las ideologías aceptaron como uno de los elementos de paz para conseguir la concordia. Cataluña ha despertado de la pesadilla secesionista y reivindica las mil formas posibles de entender la convivencia sin fractura social. Cataluña ha despertado y ha puesto de relieve que no está dispuesta a dejarse arrastrar al suicidio colectivo que han urdido unas mentes resentidas. 
Este ocho de octubre es ya un día para reseñar en los libros de historia. Las calles de la ciudad condal se han vestido de fiesta con banderas y guirnaldas multicolores. Una fiesta en la que el optimismo y los cánticos alegres se han apoderado de la gente. Poco importan las cifras. ¿Un millón? ¿Quinientos mil? Qué más da el número. Lo realmente importante ha sido que miles de catalanes de todo origen y condición han abierto los ojos y han dicho ¡Basta! Sí, basta ya de engaños y de promesas vacuas adornadas de futuros imposibles. Han dicho basta a la manipulación y al odio transmitido mediante mensajes subliminales y desprecios hacia los diferentes. Hoy me siento bien, feliz y contento. Orgulloso de formar parte de una colectividad ciudadana que es capaz de rebelarse y reaccionar a tiempo ante los despropósitos de sus oscuros gobernantes. Se acabó el silencio. A partir de hoy hay que gritar ¡Basta! Y sin complejos cada vez que sea necesario. Nos va en ello la dignidad, el bienestar y la paz social. Mañana podemos abrir los ojos al despertarnos y recitar una musiquilla que por fin diga sin acritud: -Bon día Cataluña!

4.10.17

FUEGOS ARTIFICIALES Y ALGO MÁS







CARNE DE CAÑÓN


 En toda partida de ajedrez la ubicación de los peones deviene un elemento clave en la estrategia del jugador. Sobre el tablero, muchas veces, el peón suele ser sacrificado para permitir que las piezas nobles alcancen sus objetivos y capturas. La fiel infantería también se usa para bloquear movimientos del adversario e impedir la puesta en práctica de sus tretas. Cataluña vive a día de hoy un momento delicado de su historia. Me duele decirlo así, pero alguien está moviendo los peones sin importarle su sino; o si salta por los aires, hecha trizas, la cuadrícula y el reglamento. 
Nuestra historia nos brinda sorpresas de todo tipo. En este país los líderes anarquistas pueden convertirse en ministros y los sindicatos -supuestamente de clase- pueden refrendar y convocar, al unísono con un gobierno neoliberal, una huelga general cualquier otoño. Todo ello puede suceder sin que nadie llegue a escandalizarse. Penoso, aunque este no sea el tema de fondo que hoy nos ocupa… 
El ex diputado europeo, Ignasi Guardans, utiliza con asiduidad las redes sociales. Suele colocar en ellas pensamientos y frases breves que convidan a la reflexión. Tras los acontecimientos de estos últimos días escribió lo siguiente: ‘Hay cobardes que desde sus despachos han organizado a esos civiles desarmados para lograr sus objetivos políticos frente a la ley y jueces’. Gancho directo a la mandíbula de Puigdemont y Junqueras que suscribo y comparto alborozado. Desde la comodidad de los despachos, y las mullidas poltronas de terciopelo, observan cómo otros defienden, en la calle, letrillas de libertad actuando de peones de una estrategia suicida. Son los que, sin pretender faltar a nadie, se ha dado en llamar ‘carne de cañón’. Sí, son tropa de algarada, figurantes multicolores instrumentalizados para que las viejas elites sigan ahí, culpando a las de allá (también viejas y con pecado). En terminología militar la carne de cañón fue un dicho despectivo usado para designar a aquellos de a pie, generalmente reclutados entre el pueblo llano, que eran utilizados como arietes contra las tropas enemigas. El destino de esas gentes en combate era un salvoconducto hacia la muerte. En la Cataluña de hoy, desgraciadamente, se prodiga también la carne de cañón reclutada entre las clases medias. Es de otro tipo que la de antaño, quizás más ‘espiritual’, sin duda; pero esa carne de cañón disparada es nociva para el libre pensamiento y la convivencia cívica. Mediten un poco por que habita entre nosotros, se alimenta de mitos e intolerancia y no entiende de solidaridades. Nada que ver con el viejo movimiento obrero y popular y sí con las derivas radicales de la pequeña burguesía del siglo pasado. Alejandro Filio, poeta e intérprete mejicano de la Nueva Canción, escribe en uno de sus poemas más conocidos:

“Que solo somos carne de cañón
 para salvaguardar su condición.
 Solamente carne de cañón, o tú o yo, 
 simplemente carne de cañón.” 

 Ya ven amigos; en este país unos son, o somos, carne de cañón y otros merecen ser carne de diván.

30.9.17

PAPEL PINTADO PARA UN PAÍS CANSADO...







SONRISAS Y ESQUELAS


 Lo confieso, ha sido la gota que ha colmado el vaso. Lo cierto es que me siento fatigado y algo hastiado de tanto numerito. Con el tinglado montado a raíz del 1 O mi ciudad -en otro tiempo colorista, jovial y dinámica- se ha convertido en una vulgar página de necrológicas. Poca imaginación la de los fabricantes de sonrisas secesionistas ensuciando paredes y llenando nuestras calles con esquelas en las que se reproduce,monótonamente, la consigna de la ANC para el 1 O. A la frase de marras, en tinta negra sobre fondo blanco, solo le falta la cruz y algún RIP para que la cosa progrese en patetismo.
 Si, lo confieso y para muestra un botón. Me inquieta ver niños por las calles con pinturas de guerra en el rostro y esteladas al cuello que les caen por las espaldas al estilo Superman.Estos son de esos, que al crecer,se creen con superpoderes invencibles y no hay kriptonita suficiente en el mundo para hacerlos razonar. 
 ¡Ojo! No se confundan conmigo. No critico el uso de la libertad de expresión, ni valoro el buen o mal gusto en el vestir de mis conciudadanos. Cada cual puede disfrazarse de lo que quiera aunque sea de amarillo canario.¡Faltaría más! Simplemente sostengo que la estética secesionista que percibo por las calles no me agrada, que los cartelitos fotocopiados son cutres y feos. Sugieren tristeza y mal rollo. Poseyendo la tele pública del país en nomina, y al servicio de la causa, no acierto a comprender el por qué de esas horribles esquelas. 
Otro botón. Me cuesta comprender cómo la señora María, gran consumidora de prensa del corazón, votante de derechas, seguidora de la Casa Real, etcétera,ha colgado en su balconcito una pancarta pidiendo democracia y República. ¿Acaso María es una resultante más de las pócimas informativas que difunden y destilan los brujos de la postverdad? Me fastidia tanta televisión y radio al dictado de un Govern que no acepta el matiz ni procura la verdad.
 Me cuesta comprender que cuatro niñatos, cebados en la opulencia de sus familias, se atrevan a insultar a Serrat, Coixet, Coscubiela, Banderas y demás. Me hastía la banalización del fascismo que gastan algunos y la escasez de recursos argumentales de los que usan expresiones como estado de excepción, dictadura o fascismo sin venir a cuento…
 Insisto.Me aburren los cartelitos esos en blanco y negro, tanto como me cansan los artículos de Marc Álvaro o Pilar Rahola cuando van de escribas de la causa. Me disgusta el oportunismo posturista-populista de gentes teóricamente escoradas a la izquierda… 
Estoy, estamos, están miles de ciudadanos, saturados de ‘procés’. Queremos aire nuevo y menos subversión de la legalidad y de la realidad. Pues sí, señoras y señores, estoy harto de tanta monserga. No obstante, les anuncio que estoy preparado para resistir estoicamente hasta el 1 O y un par de semanas más. Luego hagan el favor de no incordiar más al personal con consignas editadas como esquelas, ni con numeritos amarillo chillón. Todo cansa, y las sonrisas convertidas en esquelas pueden devenir lágrimas negras.

26.9.17

INCONTINENCIAS.....







BOCAZAS Y PROCESISTAS





Supongo que tras el dos de octubre alguna mente preclara, amiga de los misterios del pensamiento y del lenguaje, escribirá una antología de los disparates y despropósitos que nos han acompañado a lo largo de estos meses.Huelga decir que de bocazas los hay de todo color, ideología y condición. Cierto, pero estas últimas semanas -seguramente como fruto de la excitación octubrina- los habitantes de la galaxia procesista se llevan la palma y la medalla de oro a la incontinencia verbal. ¿Quieren ejemplos? Ahí van: Sorprende escuchar a todo un ex consejero de Gobernación del Tripartito como Xavier Vendrell, con un pasado ‘delicado’, afirmar que, en un futuro no muy lejano, alguien pasará cuentas a los socialistas.¿Amenaza?... 

Pero hay más. Cualquier ciudadano sensato sabe que las palabras de Antoni Castellà, tránsfuga de Unió y jefecillo de Demòcrates, acusando de mercenarios a los firmantes de un manifiesto de intelectuales disconformes con el 1-O, son una falta de respeto a la libertad de expresión. A Castellà y Nuria Gispert se les podría aplicar, en primer grado, el dicho de la paja en ojo ajeno… Para completar el elenco de bocazas procesistas ha salido a escena -sin gracia- el trinco Mainat, envileciendo la red con alguno de sus desafortunados twets sobre el RCD Español y los campos de concentración. Penoso y delirante. Reflejo de la empanada mental que han generado los promotores de un viaje a Ítaca sin guía ni pasaje. ¿Y qué me dicen ustedes de los mozalbetes rabiosos de la CUP fotografiando y señalando adversarios mediante carteles amenazantes? La prolífica Pilar Rahola, que siempre juega a lamentar la banalización del nazismo,hallará, supongo,motivospara la reflexión y la queja. Tanto Mainat como en los cupaires han pasado al lado oscuro de la política. Pero aún hay más madera señoras y señores. Joan Coscubiela estuvo brillante en el Parlament defendiendo la esencia del funcionamiento democrático de la cámara ante el brote autoritario del Govern y la ineptitud de Forcadell. Visto lo visto alguien glosó las aportaciones de los viejos psucqueros a la democracia catalana, en contraste con las malas artes de la triple alianza procesista. Para sorpresa de muchos un celoso, Toni Comín, pretendió cobrarse una herencia del PSUC que ni merece ni le corresponde. Craso error y sinvergüencería la suya. Hoy todo el mundo sabe cómo el rubiales ha transitado, de partido en partido, hasta recalar en los faldones de Junqueras…Conocí a Alfonso Carlos Comín y sé que hubiera aplaudido, en pie, las palabras de Coscubiela. Era un gran demócrata.
Ya ven amigos. Estas son algunas de las perlas con las que nos han obsequiado los procesistas bocazas a lo largo de las últimas semanas. Hay muchas más que, tirando de hemeroteca, pueden completar la antología del disparate de la que les hablaba. Bocazas los hay en todas partes, cierto, pero en el procesismo últimamente abundan más.¿Sera por nervios?