El blog d'en Joan Ferran

23.1.20

CONTAMINADOS....




AL PASO ‘ALEGRE’ DE VOX 


No se inquieten demasiado, pero tampoco relativicen el fenómeno en exceso. Una ofensiva reaccionaria galopa desbocada mancillando la España de camisa blanca de nuestra esperanza. La pena negra nos amenaza, escribía el inolvidable poeta bilbaíno Blas de Otero. Sí, está ahí, procurando la vuelta al blanco y negro y a la mirada oculta tras los visillos. Hoy es el pin parental, mañana será otra cosa y pasado otra aún más alambicada. La derecha extrema de este país se ha aventurado por la senda tortuosa que conduce al pasado perdido. Añoran los noviazgos epistolares de otras épocas, los rapapolvos moralizantes de los curas castrenses, el silencio de los Viernes Santos, la falda larga y el cabello recogido… Malas lenguas cuentan que los acólitos de Santiago Abascal leen, con fruición, el libro del siquiatra alemán, Paul Julius Moebius, titulado: ‘La deficiencia mental fisiológica de la mujer’. Para ellos España o es cañí o no es la España verdadera, la autentica. VOX irrumpe en la agenda política marcando el paso de la oca, levantando la zanca a la búsqueda de los noventa grados de torsión, capaces de cercenar el equilibrio entre los demócratas con sentido de estado. Y ¡Oh temeridad! Sus socios de gobierno, asustados y confundidos, no se esfuerzan en marcar los límites. El capítulo del pin parental pasará. De la caverna surgirán nuevas exigencias envueltas en frases ampulosas, discursos rebosantes de retórica patriótica y jerga xenófoba o maniquea. Las derechas no tan extremas se verán, de forma recurrente, ante la tesitura de optar entre lo democráticamente aceptable y las nostalgias aletargadas de los ultras de toda la vida. ¿Qué harán? No pretendo ser agorero pero el futuro a medio plazo, tanto de Populares como de Ciudadanos, dependerá de si aceptan desfilar, o no, con el paso ‘alegre’ de la oca que marca VOX.

18.1.20

ORIOL, ORIOL...ASÍ NO



ORIOL, ASI NO VAMOS BIEN 

Oriol Junqueras es de letras. Y probablemente habrá leído alguna cosa de Rudyard Kipling. De no ser así quizás haya oído recitar, en más de una ocasión, fragmentos de del conocido poema ‘If’ que concluye con la contundente afirmación: ”Serás un hombre, hijo mío”. Todos y cada uno de los versos del literato ingles tienen su miga, pero uno de ellos le viene hoy, como anillo al dedo, a Oriol. Es aquel que dice: ‘Si logras que los nervios y el corazón te asistan aún después de su fuga de tu cuerpo en fatiga…’ En una entrevista concedida para al diario El País Junqueras se ha desahogado con más agresividad que la habitual en él. Algunas de sus respuestas, más allá de su contenido escatológico, rezuman resentimiento y poca cintura política. Nada que ver con otras declaraciones realizadas en fechas recientes por el líder republicano. Las recordamos algo más edulcoradas y dialogantes. Uno puede llegar a comprender que el hombre no pasa un buen momento al observar como otros disfrutan de libertad de movimientos con credenciales de parlamentario europeo. Comprobar que algunos compañeros de sumario gozan ya de permisos penitenciarios, y él no, seguramente provoca congoja. Todo ello es humano y podría servir como excusa por las respuestas efectuadas a un conjunto de preguntas con mordiente. Quizás sí, pero vista la situación política del país, y la presión ambiental existente, lo deseable sería que los dirigentes políticos intentaran modular el contenido de sus palabras. Lo leído en prensa, atribuido a Junqueras, suena a desafío y chantaje. Eso no es bueno ni para la política, ni para él, ni para nadie. Como decía Kipling : ’Si logras que los nervios y el corazón te asistan…

POR DECORO PARLAMENTARIO....



UN POCO DE CHISCHIVEO, POR FAVOR



 Hace algunos días, desde esta misma columna de opinión, sugería que a la política española le convenía un ‘reset’. Sigo pensando lo mismo, pero con algunos aditivos y complementos. Es urgente bajar el volumen, los decibelios de la bronca dañan el intelecto, nublan la razón; conviene aguar la ira que se desprende de mucha letra impresa y edulcorar el léxico de los mamporreros de micro y caja tonta. Un país que pretenda avanzar y prosperar no puede vivir bajo el estrés que genera la conflictividad permanente. Eso no es bueno e instala en la opinión pública la sensación de que nada vale la pena, de que todo es un guirigay, de que no hay salida. El gobierno apenas ha ejercido y ya recibe las andanadas de una oposición empeñada en derrocarlo -no le importa el método- lo más rápidamente posible. Error de manual. Desenterrar el viejo vocabulario del anticomunismo profetizando checas, traiciones y frentes populares por doquier, no es de recibo. Convocar manifestaciones con estética nostálgica en la plaza del ayuntamiento tampoco; huele a rancio. Esa actitud, en lugar de debilitar o señalar las contradicciones entre los socios del gobierno, solo consigue un cierre de filas cada vez más sólido de la coalición. Me resisto a pensar que entre los adversarios del ejecutivo no haya nadie, con sentido común, rumiando que nada es eterno, que la política da muchas vueltas, que los futuros están por escribir, ergo… En 1972, una de nuestras grandes escritoras, Carmen Martin Gaite, leyó una tesis doctoral que no tardó en publicar bajo el título ‘Usos amorosos del dieciocho español’. Nuestra literata exponía en ella algunas modas y costumbres, practicadas en la España de aquella época, relacionadas no sólo con el cortejo y el galanteo sino también con la seducción. En ese ensayo Martin Gaite cita profusamente el concepto de chischiveo como el arte de cortejar ‘con desinterés platónico y constancia eremita’. De Italia nos llegaron las tácticas que proponía Maquiavelo; también arribó el ‘cicisbeo’ que estudió Carmen como forma relacional. ¿Por qué, en estos tiempos de verbo desatado, no intentamos incorporarlo a la política? A España, a Cataluña también, les convendría una buena dosis de generoso chischiveo reparador. Cuentan los eruditos que esos usos amorosos generaban confianza sin necesidad de roce carnal ni compromiso cerrado. En aras de la convivencia, y sin de necesidad pactos vergonzantes, me atrevería a solicitar a nuestros políticos en activo: ¡Un poco de chischiveo, por favor!

15.1.20

MÁS POLÍTICA Y MENOS BRONCA






POR UN ‘RESET’ 




Con la edad, y algunas lecturas, uno tiende a relativizar las cosas. Muchas han sido las palabras gruesas, abundantes los pataleos, los insultos y agravios vertidos estos días de enero en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. No me gusta la bronca ni el jaleo que se cobija en el anonimato generado por un coro de diputados iracundos. Ahí no se reconoce al propietario del mensaje ofensivo emitido, ni mora la mínima valentía necesaria para defender lo dicho. Tampoco me gustan esas maneras y rituales versallescos en los que lo afirmado queda diluido en aras de una falsa cortesía parlamentaria. Conviene expresar con claridad lo que haya que decir y es deseable que se sepa quién lo dice. Eso sí, sin esa bilis agresiva que supuran las miradas vitriólicas plenas de odio. En política se puede ser severo y duro sin dejar de ser educado y brillante. Para granjearse el respeto y la consideración de los demás es aconsejable no ser mezquino, traidor o cobarde. Tras el debate congresual un servidor de ustedes no se va a rasgar las vestiduras lamentándose del espectáculo que nos han brindado algunos de los próceres de la patria. Tampoco voy a comentarles las ocurrencias o el pedigrí patriótico de sus señorías. Han sido tantas las horas de retransmisión televisiva que tengo la seguridad de que el ciudadano de a pie ya ha etiquetado a cada cual como se merece. Eso sí, me resisto a formar parte de esa legión de almas cándidas que, escandalizadas, creen haber descubierto el infierno en la plaza de las Cortes. Quizás olvidan que a lo largo de la historia de España la cámara las ha visto de todos los colores y que ha contado, en su seno, con agoreros para todos los gustos vaticinando males y desdichas para el pueblo. ¿Quieren que rememoremos alguna bronca espectacular del pasado? Vamos a ello. Un cuatro de enero de hace ochenta seis años se vivió en el congreso de los diputados una de las sesiones más turbulentas de las que tenemos noticia. No fue en un debate de política general, ni en uno de investidura, ni nada que se le parezca. La tangana se originó con motivo de una necrológica sobre Francesc Macià, fallecido aquel 25 de diciembre. Fue el diputado José Maria Albiñana, líder y fundador del Partido Nacionalista Español, quien inició una intervención en la que no faltaron los mismos epítetos, insultos y vivas a España que hemos oído estos días. La bronca fue de campeonato, las llamadas al orden insistentes y el barullo indescriptible. Como es obvio, en aquellos tiempos no existía el efecto multiplicador y amplificador que hoy juegan la televisión y las redes sociales. Si repasan la prensa de la época podrán comprobar ustedes la virulencia de lo sucedido. Relativicemos pues, sin justificar en lo más mínimo, lo acontecido estas últimas jornadas. Tras la investidura de Pedro Sánchez nos conviene a todos hacer un ‘reset’. Se abre una nueva etapa en la que los actores y figurantes de la política española deberán decidir lo que quieren ser o dejar de ser. Ahí radica buena parte del futuro político del país. ¡Ah! Y a los que les importa un rábano España que luego no vengan llorando pidiendo hortalizas frescas o fertilizante.

7.1.20

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¿AUN NO?




LAS IRRITACIONES DE TORRA 


Hay frases que, de tanto repetirse, ya forman parte de mecanismos automáticos de respuesta. En los funerales, junto al clásico y sobado ‘te acompaño en el sentimiento’, se oye comentar el no menos utilizado ‘es ley de vida’. Y sí, seguramente lo es. Ocurre algo parecido cuando un político en activo se halla a dos pasos de una inhabilitación o de un cese forzado. Casi por generación espontanea, tanto sus colegas como sus adversarios, juegan a hacer cábalas acerca de cómo, cuándo y quien le sucederá en la poltrona. Si a ese panorama añadimos intereses y desavenencias varias, convendrán conmigo que estamos ante un caldo de cultivo idóneo para el chismorreo y la puja. Así están las cosas en el Govern de la Generalitat y se nota. Como es obvio desconozco las previsiones para el 2020 que los astrólogos del secesionismo, y las pitonisas rácanas con columna en La Vanguardia, dibujan para el futuro de Quim Torra. Les diré que me trae sin cuidado si lo suyo va a ser una puerta giratoria o un despacho post presidencial con chofer y mosso en la antesala. Torra satura y mucho. Su última hazaña, para añadir al cuadernillo que recoge sus pecados como pésimo gobernante, ha consistido en abroncar a los miembros del gobierno que han osado comentar su posible inhabilitación. El President vicario no es buen fajador. La sentencia del TSJC le ha irritado tanto que, perdiendo las formas, calificó como lastimosas las valoraciones de sus correligionarios acerca de la nueva situación creada. No satisfecho con su lagrimeo animó a las falanges, cual predicador en trance, a plantar cara ante la decisión judicial. Seguramente lo que Torra sabe y desea ocultar es que a los socios de Esquerra, y a muchos de los suyos también, lo que les parece lastimoso y gratuito es la forma delegada de ejercer el mandato presidencial que le caracteriza. Eso sí, hay excepciones, mentes ‘preclaras’ como las del dúo Talegón & Cotarelo que lo califican de gran estadista… ¿No?

16.12.19

NACIONALISTAS ....

EL RITORNELO ‘NACIÓN’ 



Ha llovido mucho desde que el historiador alemán Friedrich Meinecke publicara en 1908 su obra, ‘Cosmopolitismo y Estado nacional’. Un intento, el suyo, de diferenciación conceptual entre la Kulturnation basada en la posesión común de una cultura, y la Staatsnation que se sostiene, sobre todo, en la argamasa unificadora de una historia común. Mucho más tiempo ha pasado desde que los Renan, Manzzini, Max Weber y otros intelectuales se enfrascaran en la tarea de definir lo que es una nación. Lejos de haber cerrado el tema los humanos seguimos teorizando, polemizando y pleiteando sobre lo que es, y quién es, una nación. Son tantas las toneladas de tinta empleadas al respecto, y las horas de debate sin resultado alguno, que me he permitido desconectar del asunto. He llegado a la conclusión de que, en este país, ese tema no sólo no favorece las políticas del día a día, sino que es usado para ocultar la falta de una buena gestión. El historiador estadounidense Carlton Hayes tuvo el acierto de definir el nacionalismo como una suerte de religión con millones de adeptos en la que podíamos encontrar popes, liturgias, dogmas y argumentos sin justificación científica y aceptación plena por parte de su feligresía. Pues sí, el nacionalismo ha devenido un estado de conciencia grupal que afirma la particularidad y los derechos específicos de una colectividad determinada y, basándose en ello, intenta actuar en el escenario político. El conflicto no surge pues en el reconocimiento, o no, del concepto nación sino mas bien en la praxis de los nacionalistas. Intentemos, pues, apartarnos del debate estéril sobre la esencia de lo que es una nación. Dejemos eso para historiadores, sociólogos y entendidos. Ocupémonos de abordar cómo, cuándo y de qué manera sacar a este país de su ensimismamiento, de su parálisis política y legislativa. Lo otro, las discusiones bizantinas sobre la naturaleza de la nación catalana, dejémoslas que siga cociéndose en libros y debates al igual que ha acontecido a lo largo de décadas. El ritornelo ‘nación’ fatiga tanto como el discurso victimista del nacionalismo… Pero es con lo que hay que lidiar. Hagan política y buena gestión, porfa.

11.12.19

10.12.19

CONGRESOS...




SOCIALISTAS IN CONCERT

 Observen el fenómeno, en el mapa político catalán poco queda de lo que hubo en los últimos veinte años. Lo que sigue ahí sobrevive modificado, con talante distinto y discursos más ajustados a los nuevos tiempos. El ‘Procés’ se ha llevado por delante a Convergencia, a Unió democrática, a la vieja Iniciativa, al PP, ha propiciado una nueva ERC y encumbro a Ciudadanos. Nada es como era en el patio político catalán. Incluso el PSC, para seguir caminando airoso, tuvo que sacarse de encima algunos callos y espolones de los pies. El socialismo catalán, contra pronóstico, ha resistido mejor que nadie los avatares del destino y se dispone a celebrar un congreso, aparentemente de trámite, pero no exento de importancia política. Previsiblemente el partido seguirá comandado por el tándem de la doble ‘I’, Iceta e Illa, con el concurso de una Eva Granados siempre atenta a las problemáticas sociales y las políticas de bienestar. Propios y extraños ven en Miquel Iceta al dirigente más idóneo -no solo por capacidad intelectual sino también por talante- para capitanear una etapa que no va a estar exenta de sobresaltos y necesidad de acuerdos básicos. He ojeado en su web la ponencia marco que se debatirá en el conclave. Es sugerente. Disecciona no solo la situación política catalana sino también todo aquello que ocurre en este mundo globalizado. Detecta las pulsiones populistas de derechas e izquierdas, alerta sobre el auge de los extremismos, muestra su preocupación por los temas de violencia de género, el deterioro del medio ambiente y los derechos individuales… Todo previsible y nada que objetar al respecto. Aunque todos sabemos que entre la letra escrita y la acción política hay un trecho que es preciso recorrer. También sabemos que las viejas recetas, tanto de la socialdemocracia como de los liberales y conservadores, no pasan por su mejor momento y la fragmentación política es una realidad. Analizar y disertar acerca de lo que ocurre y le conviene a la sociedad es tan importante como conseguir los ‘artesanos’, los ‘artistas’ sociales capaces de modelar nuevas figuras, nuevos estilos y nuevas ilusiones. Ya ven, muchos han caído por el camino y el PSC de Iceta continúa su senda. Lo hace arropado por una historia política centenaria. No obstante, permítanme pecar de reduccionista. A mi entender, visto el panorama general, lo más relevante de este congreso es que el socialismo catalán va a seguir comandado por un primer secretario con una predisposición natural al acuerdo y al pacto. Y eso hoy, en este país, deviene fundamental para recuperar la concordia. Reconozco que los grandes temas de fondo son importantes, transcendentes y merecen debate; claro que sí, pero ni están al alcance del PSC ni pueden ir más allá de una declaración de buenas intenciones. Lo otro, quizás sí.

RIBÓ EL ETERNO

'HERIBERT' RIBÓ




De un tiempo a esta parte parece que ya nadie es quién era. Todo es tan volátil que el de izquierdas aparece a la derecha y los de derechas sacan la cabecita por la ventanilla de la izquierda. Tiempos líquidos que diría el pensador. Tiempos de cambio y zozobra que diría un sociólogo a la búsqueda de respuestas a tanta mutación. Algunos analistas sostienen que muchos votantes deciden el sentido de su voto al entrar en el colegio electoral. Quizás si, quizás esta sea la característica de un tiempo preñado de cambios profundos y fragmentación sin parangón. Pero donde la cosa riza el rizo es en las palabras proferidas por la boca de algunos de los grandes ‘instalados’ en el pesebre catalán. Dicen que Rafael Ribó viene de de aquella izquierda crítica y justiciera que intentaba devolver a la ciudadanía el orgullo de vivir en democracia camino de conseguir mayores cotas de justicia social. Dicen, dicen, dicen… Lo dudo. Oír a Ribó ante Cuní justificar listas de espera y un funcionamiento anómalo, o deficitario, de la sanidad pública catalana a causa de los que vienen de otras comunidades no es de recibo, es una canallada. Si, una canallada que le iguala a aquellos xenófobos que gritan: ¡Primero los de aquí!. Una canallada que le alinea con las tesis que en su día defendió un Heribert Barrera que poco tenia de izquierdas y si mucho de racista. Es un secreto a voces, últimamente Ribó se ha caracterizado por unos posicionamientos políticos, y unos informes como Síndic de Greuges, que nada tiene que ver con la imparcialidad que se le supone al cargo que ocupa. La deriva nacional-conservadora del viejo comunista no tiene fin. Por cierto amarrado a una poltrona con cargo caducado y con demasiado trasiego viajero sin justificar convenientemente..

2.12.19

APESEBRADOS




EL PESEBRE CATALÁN 

Cataluña tiene un problema de pesebre. No se inquieten, no voy a hablarles de ese amasijo de cajas, trastos viejos, jesusitos y vírgenes María que se han dado cita en la plaza Sant Jaume de Barcelona. Algunos califican lo expuesto, para solaz navideño de los barceloneses, como una genuina obra de arte moderno. Un servidor es tan ignorante que prefiere no opinar al respecto, doctores tiene la Iglesia. Eso sí, nada que ver ese belén con el que san Francisco de Asís montó, con solo animales, en la ermita de Greccio, allá en el Lacio. Ha llovido mucho desde entonces. Los franciscanos consolidaron la tradición en tierras italianas y, como es sabido, la moda llegó a España a medianos del siglo XVIII cuando el Borbón Carlos VII de Nápoles -Carlos III para los hispanos- facilitó su difusión por nuestros pagos. Se conoce también como pesebre aquel recipiente de piedra, madera o barro donde comen los animales. Pues bien, insisto, Cataluña tiene un serio problema de pesebre y de apesebrados. Hay gente instalada junto al abrevadero a los que no les interesa salir del conflicto permanente del Procés porque viven de él, o gracias a él. Los hay que ejercen de escribas a sueldo, los hay incrustados en el mundo de las instituciones, los hay que laboran de ‘intelectuales’ a tiempo parcial, los hay que ejercen de bufones en los medios del régimen, los hay que hacen negocio o cultivan el ego… Y eso se aprecia cuando alguien mueve pieza proponiendo diálogos para salir del atolladero. Hay tanto cortesano al servicio de los que les auparon que, si se tercia, están dispuestos a servir de camicaces; hay tantos estómagos agradecidos sin ideología que son capaces de mandar el país al garete con tal de seguir en el poder. Expertos en crispar, e inventar agravios y nuevas exigencias, los apesebrados moverán cielo y tierra para que el denominado conflicto catalán devenga perpetuo. Un país que confíe su porvenir a un puñado de fabricantes de engaños enchufados a la ubre del poder es un país acabado.

28.11.19


CARTA AL ‘PRESIDENT’ TORRA

Sr. ‘President’:

Le escribo esta carta porque algo me dice que no puedo, que los ciudadanos no podemos, confiar en usted. Me explicaré con más detalle.
No puedo confiar en usted porque en sus palabras y discursos, y sospecho que en su fuero interno también, siempre hay un ‘nosotros’ y un ‘ellos’ incompatibles.
No puedo confiar en usted porque nunca se sabe, a ciencia cierta, si sus ideas y declaraciones públicas son propias o están dictadas por otro individuo desde la lejanía. No puedo confiar en usted porque su comportamiento protocolario, e institucional, no está a la altura de lo exigible a un presidente de la Generalitat.
No puedo confiar en usted porque su respeto, apoyo y consideración a la labor de las fuerzas de seguridad dejan mucho que desear; porque su perversa permisividad provoca daños en las infraestructuras, dificulta la movilidad y tolera el vandalismo callejero.
No puedo confiar en usted porque su forma de hacer política es hija de un pasado poco honorable que bebe de porcentajes inconfesables bajo investigación judicial, porque sus acólitos siguen confeccionando listas negras y otorgando patentes de patriotismo, porque su portavoz gubernamental niega sistemáticamente la evidencia.
No puedo confiar en usted porque prioriza lo simbólico sobre lo vital, lo identitario sobre lo necesario, lo propagandístico sobre lo educativo y el bienestar social; porque su gestión política es ineficaz y paralizante.
 No puedo confiar en usted porque en este país  las empresas se sienten inseguras,  los inversores huyen a otros lugares en busca de estabilidad, porque  se debilita nuestro tejido productivo poniendo en situación de peligro miles de puestos de trabajo.
No puedo confiar en usted porque antepone su ciego activismo a la prudencia y ponderación que se supone propia de un político cuerdo, porque cada vez que leo artículos que un día escribió me estremezco.
No puedo confiar en usted porque no sabe apreciar la diferencia entre lo importante y lo accesorio, porque alienta una política mediática acrítica y manipuladora.
 No puedo confiar en usted porque apela rutinariamente a las emociones en detrimento de las razones.
No puedo confiar en usted porque no es capaz de condenar la violencia en todas sus  facetas, porque obvia que el dialogo necesario nunca puede ser fruto de un chantaje, porque le creo partidario del ‘cuanto peor mejor’.
Y finalmente, señor ‘President’, no puedo  -y sospecho que los ciudadanos sensatos tampoco- confiar en usted porque piensa en amarillo y sueña en blanco y negro.
Atentamente.   

SE TEMEN, NO SE ACLARAN

 



EL CRUZADO MÁGICO 


No, no teman. No pienso venderles un sujetador sin aros, Playtex Cruzado Mágico, ni nada que se le parezca. Tampoco les hare propaganda de aquel cómic erótico español de los años ochenta que llevaba por título: ‘Las aventuras del Cruzado Mágico’. Nada de eso. Pretendo tan sólo llamar su atención sobre una de esas paradojas políticas, dignas de estudio, que se producen en este país. Eso sí, voy a pedirles que reflexionen acerca del contenido de los mensajes con los que nos bombardean los prohombres y las cúpulas de ERC y JxCat. Observen, por ejemplo, que en el vértice de los ex convergentes puigdemontistas ha anidado un intransigente radicalismo verbal, un discurso y unas exigencias que para nada facilitan el acuerdo o el dialogo. Los Torra, las Noguera o Borras de turno andan empeñados en denostar todo lo español, al tiempo que insinúan que los republicanos son unos flojeras dispuestos a vender su alma al jacobinismo. Paralelamente, todo parece indicar que en el núcleo director de ERC algunos dirigentes están dispuestos a negociar salidas e intercambiar ideas sin tantos apriorismos y líneas rojas. Me dirán ustedes que los cabecillas de las cúpulas mencionadas se mueven en función de intereses partidistas o de supervivencia personal, seguro que sí. Pero lo chocante, a ojos de cualquier observador avezado, es comprobar la existencia de un curioso cruzado mágico. La fogosidad y el verbo intransigente de los dirigentes de JxCat está más cerca del ímpetu de las bases de ERC que de las suyas y, en cambio, el talante negociador y pactista de algunos republicanos conecta mejor con las pulsiones de los militantes de base de la vieja Convergencia. Vivir para ver. Y, así las cosas, no es extraño contemplar como burguesitas de abrigo Moncler, o Jaguar en la puerta, juegan a ser la Pasionaria mientras viejos luchadores como Joan Tarda -forjados en cien batallas e inspirados en lo mejor del PSUC- sufren inmerecidamente escarnio. Amigos, hemos entrado en una época de ‘cruzados mágicos’ en los que se echa a faltar la coherencia y el sentido común.

14.11.19

ALGUIEN HA DE PONER ORDEN






SE ACABO LA BROMA


 Sí señoras y señores, se acabó la broma. A lo largo de las últimas semanas hemos soportado estoicamente que grupos de desconsiderados alteraran la vida cotidiana de nuestros pueblos y ciudades. Carreteras cortadas, infraestructuras dañadas, trenes saboteados y amenazas a los disidentes del credo ‘oficial’. Uno quiere pensar que las autoridades competentes, y las incompetentes con mando en plaza, se resistían a intervenir para no alterar la convivencia con la vista puesta en la cita electoral del 10N. De acuerdo, la prudencia y la ponderación son buenos consejeros en tiempos de zozobra. Pero eso de las elecciones ya pasó y ahora toca reflexionar, rebobinar y devolver a la ciudadanía la tranquilidad. La condición sine qua non para que ello sea así es impedir que cuatro -o cuatro mil, da igual- energúmenos fastidien día tras día al mundo mundial. ¡Ojo! No abogo por limitar el derecho de manifestación, ni el de expresión o protesta. Nada de eso. Abogo por conseguir que la armonía vuelva a nuestras calles y todo fluya en paz. Mi receta es algo así como: ‘Protesten lo que quieran, pero no perjudiquen al vecino, al trabajador que se desplaza, al estudiante que quiere ir a clase y no zanganear… Se acabó la broma quizás implique una mayor severidad de las fuerzas de seguridad en su cometido de hacer observar las normas. Perjudicar la economía del país y alterar el orden público no puede, ni debe, salir gratis a los revoltosos. Que nadie se lleve a engaño, de no ser así el camino al caos y a la selva quedaría libre y expedito. Manifiéstese quien lo desee, protesten cuando les plazca, muestren su enojo si lo creen conveniente pero sin fuego, violencia o destrucción de mobiliario urbano etc. Quien apueste por el caos que pague por ello ante la justicia. En este país aun hay gente que no condena la violencia de los revoltosos e incluso siguen llamando a la bronca. Fatal, las autoridades deberían advertir, a quien corresponda, que el brazo de la ley va a ser utilizado sin reparos para garantizar la convivencia y la paz ciudadana. Puesto que se acabó la broma, y la cosa va en serio, no van a servir de nada los lamentos a toro pasado. Miles de ciudadanos, hartos de tanto contratiempos y disturbios gratuitos, desean recuperar la paz. Se acabó la broma.

NACIONALISTAS OBTUSOS




SI ESPAÑA FUERA UNA DICTADURA…


 Me aproximo a uno de esos típicos tenderetes de propaganda electoral que se prodigan en tiempo de elecciones. Un muchacho barbilampiño y sonriente adoctrina a una señora con lacito amarillo y chapa. Le suelta: “aquí no hay libertad, vivimos bajo una dictadura”. Desconozco la capacidad de razonamiento y espíritu crítico de la dama en cuestión, pero la desfachatez del joven predicador se me antoja deleznable. Si España fuera una dictadura, los mozalbetes de familia acomodada que acampan en Plaza Universidad, pidiendo condones y comida, ya no estarían allí ni con la bula de la alcaldesa Ada Colau. Si España fuera una dictadura, les aseguro que esos que cortan carreteras, vías férreas, e intentan colapsar aeropuertos, para fastidio de sus pacientes conciudadanos, no dormirían tranquilos en su casa. Si España fuera una dictadura, no existiría una radio y televisión pública promoviendo jarana, publicitando consignas de parte, magnificando sin ningún tipo de rubor sucesos al gusto de lo ‘patrióticamente’ correcto. Si España fuera una dictadura, más de una dirigente asociativa que justifica, abona la violencia y confecciona listas de enemigos para castigarlos y sabotearlos, dormiría entre rejas. O quizás caería sobre ella la ira de los afectados ante la mirada displicente de las autoridades. Si España fuera una dictadura, todo aquél que intentara impedir, u obstaculizar, la agenda pública de su presidente de gobierno o del jefe del Estado, las pasaría francamente canutas. Si España fuera una dictadura, en los balcones sólo abría cuatro geranios a la espera de agua y, como mucho, prendas al sol. Si España fuera una dictadura, cualquier símbolo en la pechera o en la indumentaria sería motivo de persecución. Si España fuera una dictadura más de un humorista bien pagado, bocazas y sin gracia, estaría buscando empleo y alguna que otra articulista desgreñada escribiendo necrológicas. Si España fuera una dictadura un servidor no podría escribir en este periódico digital y ustedes leerlo. Si España fuera una dictadura, el muchacho barbilampiño que reparte propaganda electoral, no podría estar ocupando la vía pública soltando la sandez de que el ‘Estado español es dictatorial’. Si España fuera una dictadura… Pero afortunadamente no lo es. Y aunque algunos actúen como dictadores bajo barras y estrella, para fastidiar al resto de los mortales que no piensan como ellos, iremos a votar para que siga imperando en este país la democracia y el diálogo. Eso sí, sin violencia.

30.10.19

PALUZIE, UNA RAVACHOL DEL VERBO

 Elisenda nos quiere gobernar y unos cuantos le siguen la corriente. No sé si una monja argentina le ha contado a la Paluzie las técnicas empleadas por Evita Perón y los suyos para encandilar a las masas y dar la nota. Es posible que sí; aunque malas lenguas nos cuenten que la religiosa en cuestión, al mismo tiempo que idolatra el puigdemontismo odia al kirchnerismo. Pero los trucos de magia y de manipulación no conocen fronteras sí sirven para adocenar y en eso, la sor, es experta y predica. Tras leer las últimas declaraciones de la cabecilla de la ANC, he llegado a pensar que a esa señora le pone más la figura de Agustina de Aragón, al pie de un cañón apuntando a los franceses por jacobinos, que no el sudor de los descamisados. En fin, vayan ustedes a saber lo que es capaz de pasar por la mente de esa mujer cuando se siente escuchada por turbas enfervorizadas o mimada en un plató de TV3. Hay quien opina que la Paluzie juega a desbordar a los partidos políticos, sueña convertirse en luz y guía de multitudes en el camino hacia Ítaca. Ejemplos de cómo laminar partidos y crear movimientos populistas sustitutorios los tiene por doquier, y especialmente en Italia. Elisenda Paluzie juega a ese rol. Pero, puestos a describir sus encantos, lo que caracteriza a esta dama no es precisamente el control del lenguaje y sus contenidos. Aún retumba por ahí su desprecio hacia una periodista morenita y ‘española’ y sus listas de empresas apestadas… Pues bien, recientemente se ha significado con una perorata sobre la violencia que la convierte en una difusora de la ‘propaganda por el hecho’. La vieja estrategia anarquista, basada en la hipótesis de que el impacto de una acción obtiene mayor eco y relevancia que la palabra, renace de la mano de esta Ravachol del verbo. Permítanme, para cerrar estas líneas, que reproduzca un fragmento del periódico anarquista valenciano ‘La Cuestión social’ en defensa de la violencia política empleada por Ravachol: ”Debemos congratularnos cuando por un procedimiento cualquiera, sea el que fuere, se logra aterrorizar a nuestros enemigos… Ya que para conseguir el fin todos los medios son buenos”. ¿Lo pillan?

MANIPULANDO QUE ES GERUNDIO





MANIPULADOS Y MANIPULADORES 


Vivir para ver. Las cámaras de una cadena de televisión penetran en un recinto universitario catalán donde un centenar de estudiantes permanecen sentados en señal de protesta. Los jóvenes, tan pronto como se dan cuenta de que son protagonistas de una hazaña objeto de filmación, vocean. Una cantinela surca el aire: ‘¡Prensa española manipuladora!’ Pocas horas más tarde, en una concentración supuestamente familiar y pacífica, varios reporteros se ven obligados a abandonar su tarea profesional porque la misma cantinela viene acompañada, en esta ocasión, de lanzamiento de objetos, pelotas, latas de cerveza o botellas llenas de agua. Días antes una corresponsal tuvo que eliminar de su cabello la goma de mascar que le colocaron unos energúmenos; otra profesional soportar que la rociaran con una bebida azucarada mientras la insultaban. En múltiples ocasiones los periodistas han tenido que convivir con gestos obscenos, exabruptos de diversa índole y flamear de banderas protagonizados por mozalbetes desbocados… No me he caído hace cuatro días del guindo. Sé perfectamente qué tipo de servidumbre se cuece en algunos medios de comunicación a cambio de subvenciones, publicidad o financiación. Sé también que la objetividad absoluta existe menos que la república catalana y que, a veces, la autocensura funciona para no complicarse uno la vida. De acuerdo, pero eso de permitirse el lujo de amedrantar y escarnecer a profesionales en el ejercicio de su función no es de recibo. Lo más triste del caso es que esos que vociferan contra las cadenas estatales están tan ciegos que son incapaces de detectar cómo les están manipulando haciéndoles creer que están reescribiendo la historia, que lo suyo es épico y transcendente. Hay que vivir en otro universo, o estar abducido, para no darse cuenta de que la radio y la tele pública catalana son el paradigma de la manipulación informativa. Sí amigos, manipulan al servicio de intereses mezquinos y ya no respetan ni a los de su propia cuerda que osan discrepar. Escandaloso ha sido el seguimiento informativo de las violentas manifestaciones acaecidas en Barcelona; como escandalosos son los comentarios de gente omnipresente en pantalla como la Rahola o Toni Soler; triste la demonización de la labor de los mossos… Patético, untuoso y penoso el masaje realizado por Vicente Sánchis a Quim Torra… ¿Quién manipula? Muchos catalanes han optado -y hacen bien- por el zapping como antídoto para sortear la deformación de la realidad y el mensaje subliminal que lanzan los medios controlados por la facción más sectaria del Govern. Y todo ello ocurre mientras un puñado de indolentes adolescentes y unas ‘tietes’ ociosas siguen coreando la cantinela: ‘Prensa española manipuladora…’ Paradojas de la política.

22.10.19

APRETEU....!!!!







MOVIDAS Y ACTIVIDADES... APRETEU! 



Si estás ocioso, aburrido o desocupado. Si nada te llena y las horas te parecen interminables. Si te ha dejado el novio o la novia, si no ligas lo esperado. Si eres mayor y el INSERSO ya no te mola, o has agotado su programa. Si las partidas al dominó del casal de “gent gran” se te hacen interminables. Si ya has pasado con éxito todos los cursillos y actividades del centro cívico. Si tienes nietos y están “colocados” en la guardería o en el cole. Si los iaioflautas te parecen demasiado “sociales” y tú eres maduro de clase media. Si el médico, o el fisioterapeuta, te ha recomendado caminar o hacer Pilates… ¡Apúntate a movidas Apreteu! Si eres estudiante y el catedrático te parece un plasta, o la asignatura una pérdida de tiempo y quieres departir con otra gente. Si quieres hacerte notar en la facultad y dártelas de activista comprometido con el país. Si te ponen las banderas verbeneras y te gusta lucirlas a lo capa Superman. Si buscas emociones fuertes “ma non troppo”… Si viviste el franquismo y no te atreviste a chistar y quieres hacerte perdonar. Si sabes que te han engañado pero por amor propio no quieres reconocerlo. Si votaste a los del 3% y, avergonzado, quieres redimirte. Si te importa un rábano que te manipulen a distancia desde el Caribe o Waterloo. Si no te preguntas demasiado qué haces y por qué lo haces… no lo dudes: ¡Apúntate a la movida Apreteu! Hay sitio tanto para séniors como para juniors, para hombres y mujeres. Pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, la movida Apreteu! tiene el aval presidencial y el apoyo de tv3 y CAT radio. Y, como es público y notorio, en caso de incidente, carga policial fuera de mesura o daño físico las reclamaciones han de ir dirigidas al ministerio de Interior o al maestro armero.

10.10.19

CONJUGAR EL VERBO ACATAR




ACATAR Y/O PROTESTAR

 La gente sensata respeta las reglas del juego. Son la garantía para que las cosas fluyan con normalidad, sin estridencias ni trampas. Quizás por ello, y también por convicciones democráticas, acato las decisiones judiciales más allá de la opinión personal que me merezcan las mismas. Por idénticas razones no tengo inconveniente en defender la libertad de expresión de todos aquellos que están ansiosos por salir a la calle a manifestar su contrariedad y mal humor. Otra vez estamos ante las reglas del juego; eso sí, siempre y cuando las movidas estén impregnadas de espíritu cívico y respeto hacia los discrepantes. Algunos aspiran a que esas movilizaciones, marchas y performances se dilaten sine die en el tiempo; están en su derecho. Otros, en clave ‘adventista’, afirman que son sólo el aperitivo de algo que va a llegar irremediablemente. Sinceramente, a estas alturas de la película, uno ya no puede adivinar si ese final anunciado va ser Ítaca o el Leviatán. Me temo lo peor. Pero poco importa eso ahora. Hace ya un cierto tiempo el profesor Nuccio Ordine escribió un librito con un título sugerente: ‘La utilidad de lo inútil’ en el que nos hablaba de la locura de Don Quijote, héroe de lo inútil y lo gratuito. Sus reflexiones regresan a mi mente al hilo de todo lo improcedente e inexplicable racionalmente que sucede en este país. Pues bien, la fiesta comenzó; usen la calle, desfilen, alcen la voz, dejemos que todo fluya para satisfacción, realización y solaz del personal… Pero, no sin antes lanzar un aviso para los navegantes confiados: El fármaco de la huida hacia adelante, que recetan algunos iluminados, en lugar de sanar a este país enfermo lo está debilitando aun más. Por tanto sería conveniente que, antes de llegar a la extenuación, alguien sugiriera pactar dentro de la legalidad un reinicio sin aristas. Acatar y protestar libremente es lícito, son dos caras de una misma moneda de curso legal y de idéntico valor. Esa moneda hay que llevarla siempre encima sin reparar si cae del haz o del envés. ¿Somos demócratas o no?

¿ ESTAN CIEGOS ?



¡LA VIOLENCIA EXISTE, IDIOTA! 


 Que no nos vengan con milongas ni lloriqueos de tango triste. El personal sabe que detrás de los ‘istas’ (socialistas, anarquistas, falangistas, islamistas, independentistas etc.) existe un santoral con personajes ilustres y admirados, pero también un listado de malditos e innombrables. Alrededor de corrientes de pensamiento e ideologías se han dado cita desde grandes filántropos hasta sátrapas despreciables. No creo que sea necesario poner ejemplos. Un somero repaso a la historia de la humanidad y sus protagonistas dan fe de lo que les expongo. Por ello uno no puede más que asombrarse cuando en la pantalla del televisor aparecen individuos, como Quim Torra o madame Paluzie, afirmando con descaro que el independentismo es pacífico y pacifista por antonomasia. El espíritu violento vive en los demás y, sobre todo, en la pérfida España y sus gobiernos. Oigan, pues no. En el independentismo hay y hubo de todo como en botica. Entre sus filas descubrimos tanto a un místico Xirinacs como a los hermanos Badía; tanto a los fachas militaristas del Moviment Identitari Català como al más paciente y pacifico militante de base del maltratado PDECAT… Y lo mismo digo y hago extensible a otros ‘ismos’ y ‘istas’ de los que ya hablaremos otro día con detenimiento. Algunos escribas a sueldo y voceros del independentismo irredento han jugado estas últimas semanas a difuminar la condena de la violencia, sin darse cuenta que su actitud pude convertirse en un boomerang que les acabe golpeando sin piedad. A estos predicadores del secesionismo nadie les ha instado a que anatemicen a personas que se hayan sujetas a investigación judicial. Nadie, tan sólo se les ha sugerido una condena genérica de la violencia como método de combate político. Gabriel Rufián lo ha hecho sin renunciar a su credo y eso le honra, otros no tienen la gallardía suficiente que se le supone a un representante de los ciudadanos. El sectarismo nubla la razón convirtiendo al hombre civilizado en un cretino. Se avecinan tiempos difíciles en los que la convivencia va a peligrar aún más. Si los que ostentan la más alta representación institucional de Cataluña en lugar de sosiego transmiten ira, estamos apañados. Quim Torra tiene en su haber demasiados despropósitos políticos y multitud de excesos verbales. Vienen curvas peligrosas. Ha llegado el momento en el que es preciso exigir al President que recapitule y frene antes de que sea demasiado tarde. Dicen que a Torra le gusta leer a los clásicos. De ser así recordará sin duda aquella máxima de Sófocles que dice: “Cuando la violencia de las pasiones mengua y su fuego se amortigua, el hombre se ve libre de un pelotón de tiranos” Libérese de sus tiranos President.

2.10.19

BATLLE HO TE CLAR....I COLAU?




QUAN LA INSEGURETAT ESDEVÉ ANGOIXA

 Recordo haver llegit, no sense sorpresa, un llibre del filòsof italià, Toni Negri, amb referències elogioses envers el president espanyol Rodríguez Zapatero. En les pàgines de “Goobye Mr Socialism, el pare espiritual de molts esquerranistes radicals lloava la valentia de Zapatero en impulsar determinats drets civils en una societat, com la espanyola, on el pensament conservador havia niat molts anys emparat pel franquisme. Als inicis del seu mandat presidencial el vent bufava a favor i tot va ser políticament meravellós i agraït. Però l’art de governar és quelcom més que legislar en positiu aspectes que la societat ja ha assumit, o acceptat, en la pràctica. Governar també es preveure i resoldre satisfactòriament tot allò que es creua en el camí del gestor públic i que el ciutadà reclama. Zapatero, entossudit, es va negar a reconèixer que la crisi trucava a la porta i es va fer l’orni. Error greu. A partir d’aquell fet la seva obra de govern es va ressentir. No ha estat l’únic en voler tancar el ulls, sembla haver fet escola. Més enllà del serial del Procés, i les seves escorrialles, Catalunya viu una manifesta crisi d’inseguretat malgrat ho negui l’alcaldessa de Barcelona. Ada Colau avui, com Zapatero ahir, juga a no acceptar l’evidencia i cada dia que passa, com li va succeir al president espanyol, perd uns grams de credibilitat. No deixa de ser paradoxal que davant de notícies reiterades de morts, robatoris i ganivetades a dojo, la primera autoritat de la ciutat s’enroqui i parli de conspiració mediàtica. De res serveix centrifugar les culpes perquè els problemes no s’esvaeixen sols. Ha estat un element positiu que les diferents administracions concernides es reuneixin per abordar el tema; cert, però urgeix un debat profund i valent sobre les polítiques de seguretat i les qüestions que se’n deriven. En aquest debat pendent, sens dubte, hauran de participar-hi totes les forces polítiques del país, però és a les esquerres a les que s’exigirà un plus de realisme i una contenció en el postureo i la ingenuïtat. I no cal que en Josep Ramoneda escrigui articles al diari El País defensant iniciatives de la alcaldessa o intentant vestir de profunditat intel•lectual el tema. Tothom és conscient del paper de la droga i els narcopisos en aquest assumpte, i de la necessitat de politiques d’Estat al respecte, també de la utilització demagògica amb el segell dels Casado. Com és obvi no tot es soluciona amb un augment de plantilles i efectius patrullant pels carrers, ni amb quatre mossos fent guàrdia a les places. Calen mesures complementàries de fons de caire preventiu, educatiu i social. Es clar que sí! Però, quan la ciutadania atemorida reclama protecció, el polític té l’obligació d’acudir d’immediat i actuar. Diguem-ho clar, la seguretat a tots els nivells és una de les obsessions malaltisses de la ciutadania del segle XXI. També és, cal dir-ho, un dels negocis mes rendibles que va a l’alça. Tots ‘comprem’ seguretat. El ciutadà que es fa soci del RACC, generalment, no ho fa per passió associativa si no perquè l’entitat li ofereix ajuts de tipus sanitari, mecànic, repatriacions exprés o grua en cas d’avaria. El RACC ven seguretat. I què em diuen vostès de les alarmes, dels ‘segurates’, de les mútues i assegurances de tota classe? El ciutadà, per força o de bon grat, inverteix en seguretat. És per aquesta raó, i per les inherents a les funcions de les administracions, que qualsevol govern amb un mínim de solvència ha d’afrontar sense complexos tant el problema de la inseguretat com la percepció subjectiva de la mateixa. El turisme és un be caigut del cel però també un fenomen amb arestes a gestionar amb intel•ligència. Els narcopisos un estigma que cal eradicar, de la mateixa manera que les bosses de pobresa o el comerç fraudulent. Aquestes qüestions i altres de espinoses com el tractament dels il•legals, o els anomenats ‘menas’, estan en la ment de molts catalans preocupats per la bona marxa de la seva ciutat. Si els governs no actuen amb eficàcia el brou de cultiu per a ideologies extremes estarà a punt. Negar la realitat és un mètode de treball poc recomanable per a polítics amb ganes de solucionar temes. La gent prefereix aquells que s’arremanguen i es situen -si cal- davant la manifestació

LO VOLVERÉ A HACER





Lo volveré a hacer con mayúsculas. Sí, aunque sea a lo Carlos Gardel con la frente marchita y las nieves del tiempo plateando mi sien. Ya sé que el tiempo es oro, que pasan los años y se perdió de nuevo una oportunidad. Lo sé, pero volveré a votar a conciencia. Lo haré aunque sea a lo Maruja Torres, con una palangana bajo el brazo para contener la nausea que provoca el cabreo y el mal humor. Insisto, lo volveré a hacer porque estoy convencido de que los adolescentes aprenden de los errores y maduran. Es más, no se puede malograr el destino colectivo de un país ‘por una cabeza y todas las locuras’ (regreso de nuevo al rey del tango)… A un servidor de ustedes no lo van a camelar ni los tertulianos catastrofistas ni los publicistas del desánimo. Tampoco esas voces subterráneas interesadas en que la gente se quede en casa y aparque sus esperanzas pensando que no hay salidas, que todo es un cambalache. Menos aun me van a amilanar aquellos que juegan a denostar nuestro estado de derecho desde un pulpito institucional. Nos quieren con una actitud pusilánime, recostados en la molicie, contemplando la pantalla de un televisor. Y eso amigos lectores sería lo fácil, lo menos comprometido; pero, sobre todo, sería un agravio a todos aquellos que, a lo largo de la historia de la humanidad, lucharon para que podamos hoy ejercer ese derecho fundamental que diferencia las democracias de las dictaduras: el derecho al voto. Iré a votar por mis ideas y por civismo, pero también para que el gusanillo de la conciencia no pueda exigirme responsabilidades si mí querida España -toco madera- regresara al lado oscuro. Lo haré porque estoy convencido de que el abstencionismo preñado de desengaño abre las puertas del Averno político. Eso sí, no esperen de mi condescendencia para los culpables del hartazgo y el desánimo, tampoco justificación de lo injustificable. Voy a ir a votar con ganas, cuantas veces sea preciso, para intentar cerrar el paso a esos políticos carroñeros amantes del ‘cuanto peor mejor’.

18.9.19

QUIEN PAGARA LAS CONSECUENCIAS?

¿QUIEN PAGA LOS INTANGIBLES? No hubo sorpresas de última hora más allá de las ocurrencias ‘last minut’ de Albert Rivera. Nunca el refranero popular fue tan sabio:”Entre todos la mataron y ella sola se murió”. Feneció la legislatura y con ella la posibilidad de desafiar una nueva etapa. Pero lo hecho, hecho está. Corresponde ahora recapacitar acerca de las consecuencias y los intangibles que acompañan este momento histórico. Por encima de la ideología, religión o simpatías de cada cual hay cosas que conviene leer si no se quiere vivir excesivamente adocenado y perder la fe en el sistema democrático. Un servidor de ustedes recomienda los artículos de Zarzalejos, Rafael Jorba, Onega o Toni Puigverd. Paso de los trabajos de los, y las, escribas a sueldo por lo que tienen de previsibles. También sugiero repasar los blogs de Oriol Bartomeus y Bernat Dedeu; o seguir los twets, siempre selectos e inteligentes, del Club Cortum, Joan Coscubiela o Ignasi Guardans entre otros… Me dirán que estas recomendaciones se hallan ideológicamente muy alejadas entre sí. Evidente, pero quizás por ello conviene escudriñarlas con suma atención e intentar destilar un denominador común positivo; un hilo transversal que bien podría ser una exigencia de rigor y honestidad política e intelectual por encima de sectarismos y mentiras. Por ejemplo y sin ir más lejos, FernadoOnega en La Vanguardia y Oriol Bertomeus en su blog, nos advierten de los efectos colaterales a medio plazo de los bloqueos políticos, de la celebración de nuevas elecciones y de la verborrea populista al uso. Ya se verá qué resultados electorales obtiene cada partido el diez de noviembre, también si la abstención crece o si la extrema derecha pierde fuelle… Tiempo al tiempo. Pero ¿Alguien se ha parado a pensar en esos ‘intangibles’ que no aparecen cuantificados en las encuestas y amenazan con apoderarse del ánimo del personal? Situaciones como las vividas estos últimos meses minan la confianza del ciudadano en el funcionamiento democrático, devalúan el liderazgo y la credibilidad de los políticos y fomentan el desanimo. Volveremos a las urnas y ejerceremos nuestros derechos democráticos pero nadie nos garantiza que un intangible, confeccionado a partir del hartazgo, nos conduzca al reino del escepticismo y la desafección. En ese reino anidan monstruos deseosos de regresar y la estupidez.