El blog d'en Joan Ferran

26.7.22

XAVIER Y ERNEST, O VOLVER AL MESOZOICO

 






   XAVIER TRIAS 

 Todos tenemos nuestro puntito de vanidad. El ex alcalde de Barcelona, Xavier Trias, también. El hombre goza dejándose querer. La huida de Elsa Artadi trituró la lista de Junts para las elecciones municipales; cierto, pero las propuestas para la sustitución de la número uno no se han hecho esperar. Unas no pasan la nota de corte por bisoñas; otras, no son de fiar por su trayectoria política diletante. Y Trias, con la euforia de un niño, cuenta a la prensa que la gente lo anima a que se lance a la batalla por la Alcaldía. Reconoce que es mayor, setenta y seis, pero por lo bajines aduce que Ernest Maragall atesora cuatro otoños más que él. Veterano del pujolismo, consciente del desconcierto en que vive su partido, no está para trifulcas internas y pone condiciones: Esperar el resultado del congreso de Junts y que las reservas de Laura Borràs sobre su candidatura se diluyan. A favor suyo juega que la presidenta no está para demasiados trotes. Cuando Artadi tiró la toalla, un asesor aúlico, sacando a Trias del congelador, propuso articular con él una ‘Operación Biden’ a la catalana. Et voilà! Ya han saltado por los aires barómetros, encuestas y sondeos al uso. En política todo muda tan rápido que nadie se atreve a conjugar el futuro, y menos aún con retazos del pasado. Gestionar hoy una ciudad europea poco tiene que ver con las dinámicas de ayer. La gestión de Xavier Trias como alcalde careció de sello propio. Se limitó, tan solo, a continuar lo proyectado por el equipo de Jordi Hereu.

VAYA PEÑA !!!

 


LOS ESTIGMAS DE JUNTS 





 Me consta que no han tenido tiempo de hablar de la salud del arpitano. El encuentro en Ginebra, ciudad por antonomasia del convenio y los acuerdos, de Jordi Turull y Marta Rovira, perseguía objetivos políticos y no culturales. Según palabras de sus protagonistas, se trataba de ‘tejer una estrategia compartida’, tanto en el Govern como en seno del movimiento independentista. Tarea harto difícil, cuando sobre la mesa aún está por dilucidar qué piensan las bases de Junts sobre la cohabitación en el ejecutivo catalán, la posición respecto a la mesa de diálogo con el gobierno español y el asunto de los ‘trapis’ en formato de traca final. El juicio contra Laura Borràs va a tensionar aún más las relaciones con los socios de Aragonès. Tras las declaraciones de Carme Forcadell y Oriol Junqueras, parece poco probable que ERC obvie la aplicación del reglamento de la cámara catalana respecto a los imputados en casos de corrupción. El decorado ha cambiado y los actores asumen nuevos roles. Los republicanos están empeñados en aparecer ante el electorado como un partido de gobierno fiel a sus principios, serio y sosegado. No en vano, en el Consell Nacional de ERC del pasado sábado, Junqueras insistió hasta la saciedad en la necesidad de perseverar en el diálogo. Algunos sectores de los republicanos acarician incluso la idea de soltar lastre, de irse alejando paulatinamente de la radicalidad de Junts, y buscar resuello en otras formaciones aguardando nuevos escenarios políticos. Con Jéssica Albiach ya lo han intentado, con Salvador Illa aún no se atreven. Jordi Turull ha ido a Ginebra a tejer complicidades; quizás sí, pero todos sabemos que, de momento, más allá del mantra ‘amnistía y referéndum’ no hay nada nuevo bajo el sol. Carles Puigdemont, Jordi Sánchez, Elsa Artadi y unos cuantos más, se han apartado del eje central del partido, y se nota. El Junts de hoy ha perdido glamour y arrastra un montón de estigmas; tantos, que ha devenido un socio incómodo y devaluador de la acción del gobierno catalán. Cuando el TSJC acusa a Laura Borràs de un delito continuado de prevaricación, fraude administrativo, falsedad en documento mercantil y malversación de caudales públicos, un automatismo mental nos conduce al famoso 3%. Y cuando colegas del partido de la presidenta del Parlament cierran filas a su alrededor, uno recuerda cómo Turull, portavoz convergente en la comisión de investigación del caso Palau, negaba con desfachatez la evidencia del 3%. Luego llegaron los Pujol, las ITV,  Andorra y, hace cuatro días, un asuntillo de mascarillas. La mácula del 3% perdura. Nadie podía imaginar hace apenas un par de años, que Madrid sería el escenario de una cumbre de la OTAN, que los europeos iban a incrementar sus gastos en defensa, y que los mandamases del mundo iban a fotografiarse ante un cuadro de Velázquez en el museo del Prado. Junts lleva en su hoja de servicios el estigma de haber coqueteado con Vladimir Putin. A estas alturas de la película, con la que está cayendo en Ucrania, en la mayor parte de las cancillerías europeas toda prevención es poca cuando se aproximan los amigos de Puigdemont. Junts se ha empeñado en actuar obsesionado por la figura de un líder. El estigma del mesianismo no les abandona. Obsesión que ha legitimado un personalismo fronterizo con el fanatismo y una indefinición como colectivo político respecto a su ubicación en el eje de lo social, lo económico y lo ideológico. Ni de derechas ni de izquierdas: ¡Independencia! Al más puro estilo populista, Junts aboga por la confrontación contra el estado español repitiendo así los errores del procés. Pedro Sánchez les emplaza a acudir a la mesa de dialogo, pero el Junts más negativo sigue encarcelado en su relato victimista. Y ahí es donde ERC no transige y recuerda, con palabras de Junqueras, que los de Puigdemont les han dejado solos muchas veces. Demasiados estigmas en Junts para tan escaso discurso. Y vienen elecciones.

SUMAR O NO SUMAR ESA ES LA CUESTIÓN...

 

                                               COMUNISTAS DE AYER Y DE HOY
 El PCE ha celebrado su XXI Congreso y Yolanda Díaz está intentando ordenar  los dígitos de Sumar. Los usuarios habituales de las cavernas del sado político, no han tardado ni un instante en valorar negativamente ambos eventos y en proferir epítetos vejatorios contra la vicepresidenta y sus camaradas. Sí, lo confieso, me molesta e irrita que la derechita, y la derechona, utilicen la palabra ‘comunista’ como insulto, como arma arrojadiza contra el adversario político. Los conceptos, cuando se verbalizan de forma gratuita e inapropiada, suelen contener semillas de odio e intolerancia. Lo mismo ocurre cuando el término fascista es usado para descalificar, sin motivo, a los discrepantes. Me duele el uso sucio del adjetivo comunista como reproche, porque en este país fueron miles los hombres y mujeres que, jugándose el tipo, lucharon por la democracia y la libertad bajo las siglas del PCE o del PSUC. A la memoria acuden, entre otros, los nombres de los Solé Barberá, Puerto Otero, Marcelino Camacho, Antonio Gutiérrez Díaz o Jordi Solé Tura. A muchos de ellos tuve el honor de conocerles y compartir anhelos de libertad desde una mirada política distinta a la suya. Puedo dar fe de su honestidad, de su amor a la humanidad y de su lucha por la democracia, y eran ¡Comunistas! Otros como Semprún, Claudín o Santiago Carrillo intentaron, a su manera, abrir el camino de la reconciliación nacional. Acháquenles todos los sanbenitos que quieran, cometieron infinidad de errores; cierto, pero el balance global no deja de ser positivo. Para otra ocasión dejaremos a los que, como Enrico Bérlinguer, trazaron en Europa nuevas sendas para la izquierda. El Partido Comunista de España no es el PC de China. El Congreso de los comunistas españoles no tiene ni la relevancia ni la trascendencia del de los asiáticos. Obvio, pero en las actuales circunstancias políticas cualquier movimiento tectónico en las filas de la izquierda tiene su importancia. Encuestas y sondeos indican que el suelo electoral se mueve y que el futuro es cada vez más volátil e imprevisible. El proyecto de Yolanda Díaz puede augurar un nuevo gobierno de coalición progresista en España; quizás sí, pero su dinámica también contiene los viejos tics cainitas de las izquierdas. El XXI congreso del PCE ha puesto de nuevo de manifiesto que tanto el debate sobre las alianzas, como el de la OTAN, enturbia la unidad de acción de los progresistas en España. La elección de Enrique Santiago como secretario general del PCE ha sido ajustada y poco placida. No lo puedo remediar. Cuando oigo a la vicepresidenta presentar Sumar como ‘un movimiento ciudadano que busca un nuevo contrato social’ pienso en Santiago Carrillo. Sí, en aquel secretario general del PCE que proponía una gramsciana ‘Alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura’.
 El veterano dirigente comunista decía : ‘el partido no aspira a conquistar el poder para él, monopólicamente, sino a un poder en el que participen y cooperen, según su peso real, los diferentes grupos representativos de esas fuerzas, en una emulación por el progreso, el socialismo y la democracia’. A veces pienso que las propuestas de Díaz son una especie de aggiornamento del comunismo post guerra fría, con la incorporación del término ‘contrato social’ de Rousseau y un toque de épica buenista. Lo comentaba al inicio de estas lineas. Me enojan las bravatas que equiparan a la izquierda de la izquierda con Pol Pot y otras hierbas. Me duele que algunos jueguen a satanizar cualquier iniciativa de los herederos de la hoz y el martillo. Lo que va a dar de sí el proceso de escucha y suma de Yolanda Díaz ya se verá. Si Unidas Podemos le deja, claro está.

DALE GAS !!

 

TAURINA PARA EL PSOE 



 A lo largo de los últimos tiempos nada de lo ocurrido en el mundo nos ha sido, y nos es, ajeno. Las pandemias, la guerra de Ucrania, las crisis climáticas y energéticas y la inflación nos afectan, situando contra las cuerdas a todos los gobiernos europeos. Para rematar la jugada, algunos países contamos con nuestros dramas particulares en forma de incendios, sequía o erupción de volcanes. Cuando las cosas se ponen feas los ciudadanos se inquietan. Unos exigen a sus gobernantes soluciones rápidas y contundentes aunque, en su fuero interno, piensen que no son fáciles de articular. Otros prefieren el rompe y rasga, dando pábulo a los vendedores de paraísos en la tierra. A Pedro Sánchez no le es menester leer el futuro en los posos del café. El presidente español sabe que lo acontecido recientemente en las elecciones de Andalucía es un aviso que no tiene nada de esotérico. Si algo no le falta a Sánchez es un punto de Sturn und Drang, de optimismo y de redescubrimiento de la historia como fuente de energía. Tampoco le falta audacia y ese espíritu de superación trabajado que poseen los que alguna vez practicaron deportes de competición. El presidente le ha inyectado taurina al PSOE. Un antioxidante que refuerza el sistema inmunológico y muscular. Le ha faltado tiempo a Cuca Gamarra para descalificar las iniciativas del secretario general del PSOE. Para ella y sus correligionarios los cambios son estéticos. Aduce la portavoz popular que el problema, tanto de España como del socialismo español, es el ‘sanchismo’. Sanchismo es el nombre burlón y satírico que suele emplear el PP para señalar el mal que, según su retórica, castiga a España y a los españoles. Sanchismo también es el nombre con el que aspiran a soliviantar a socialistas nostálgicos para que reivindiquen volver a las formas rituales del pasado. En honor a la verdad, cada vez que utilizan ese término deberían pagar derechos de autor al diputado de Ciudadanos, poseedor del copyright, que acuñó la palabreja. Y lo cierto es que, con la incorporación de pesos pesados a la dirección del partido como Patxi Lopez, Pilar Alegria o María Jesús Montero, se restañan buena parte de las heridas que ocasionaron los procesos congresuales y de primarias de los últimos años. Las incorporaciones de Miquel Iceta y Eva Granados al núcleo pensante y ejecutivo del socialismo español, aportan un enfoque made in PSC nada despreciable de cara a los tiempos venideros. Cuando Cuca Gamarra vaticina el ocaso y la descomposición del sanchismo, olvida que es precisamente su partido el que adolece de una estructura partidaria en Cataluña y el País Vasco capaz de sumar escaños para conseguir mayorías; olvida que la socialdemocracia es un ave de larga vida, el ave fénix de la política capaz de renacer de las cenizas. Pedro Sánchez ha dado un golpe de timón para reorientar el rumbo del ejecutivo y fortalecer la cohesión interna de su partido. Los socios de gobierno, con sus purgas y trifulcas no ayudan a ello. Cierto, pero su futuro, y el del PSOE, dependerá de como sortee el vendaval económico y social que se aproxima. En momentos difíciles y delicados el ciudadano, contradiciendo encuestas y sondeos, opta por valores seguros y probados frente a aquellos que no se sabe si bajan o suben.El presidente le ha dado taurina al socialismo español. Ahora hay que ver como le sienta a su metabolismo.

1.7.22

´MÁS QUE VALLAS...

 

LAS OTRAS VALLAS 


 Me cortan el pelo y retocan la barba en una peluquería de l’Eixample; la gestiona a las mil maravillas una familia magrebí afincada desde hace tiempo en Barcelona. Necesito con frecuencia un tratamiento de reflexología podal; sin él los huesos y articulaciones de mis pies sufrirían lo indecible. Las manos de Lin, una chica oriental, son puro bálsamo curativo. Confío mis ojos a la mirada atenta del doctor Mansur. Él es un oftalmólogo sirio de probado prestigio. Mi cafetería favorita la regenta un matrimonio catalano-argentino. Trato afable, precios contenidos y raciones abundantes son marca de la casa. Mi vecina del cuarto, Doña Vicenta, pasea cada día acompañada de una joven latina que tira de silla de ruedas, le cuenta historias y la cuida con esmero. No se como llegaron todas estas personas hasta España, ni me atrevo a preguntar. Desconozco si en algun momento tuvieron que burlar la legalidad o saltar una valla con concertinas. Solo se que son seres humanos, que ya son parte integrante de una comunidad que no anda sobrada de personas honestas y trabajadoras. La tragedia de lo sucedido en la valla de Nador y Melilla da que pensar. Cierto, pero también debería hacernos reflexionar otro tipo de vallas que arremeten contra la dignidad humana. Algunos prepotentes practican el desdén hacia gentes de otras latitudes que han optado por vivir honradamente en este país. Levantan vallas discriminatorias con palabras aceradas que rasgan sentimientos. Esas no se ven, pero existen. Publicado en 20 Minutos

¿LOS 'TRAPIS' DE BORRÀS TAMBIÉN SON REPRESIÓN?

 



LA ‘REPRESIÓN DEL ESTADO’ 


 La reunión del ministro Félix Bolaños y la consellera Laura Vilagrà, no pasó de ser el típico aperitivo destinado a abrir boca y entretener al estómago. Cuentan fuentes bien informadas, que el encuentro sirvió tan solo para confeccionar el menú que Pere Aragonès y Pedro Sánchez degustarán alrededor de una mesa antes de los calores de agosto. ERC necesita reunirse con Sánchez para demostrar a seguidores y competidores, que puede influir en la agenda del presidente español. Le basta con poner cara de pocos amigos y soltar un par de invectivas contra su enemigo secular para hacer méritos. De momento, misión cumplida. Por su parte, a Pedro Sánchez le interesa recuperar la iniciativa política -ya lo ha hecho estos días con las medidas sociales aplicadas contra la crisis- huyendo del subidón de la derecha tras las elecciones andaluzas y acallando, de paso, el runrún de los barones habituales. En esta tesitura me atrevería a sugerir que, por el bien de Cataluña y de España, convendría que las reuniones y mesas de diálogo se dilataran en el tiempo. A pesar de la relativa cercanía de las elecciones municipales, ni a socialistas, ni a republicanos, ni al país, le conviene jugar con el fuego de las disputas. Lo ideal sería un gota a gota de acuerdos, sin prisas, sobre los grandes temas pendientes. Es en este contexto tan frágil en que nos toca convivir, que no dejan de tener su importancia las palabras y los gestos. Cuando el vicepresidente del Govern, Jordi Puigneró, afirma que lo que procede es celebrar ‘menos reuniones, y más hacer perder votaciones’, uno piensa que la irracionalidad se ha instalado en los despachos de la plaza Sant Jaume; que solo un fanático puede desear el ‘cuanto peor mejor’. Los comunicados, los discursos y las palabras también tienen su importancia. El uso perverso y mal intencionado de determinados adjetivos puede llevar al traste la labor continuada de personas y colectivos que laboran por buscar salidas a los conflictos. Cuando la portavoz del Govern Patricia Plaja, en rueda de prensa, sube a la tribuna para transmitir las posiciones del ejecutivo catalán, confunde al ciudadano. Uno no acierta a comprender en nombre de qué facción del Govern habla, o si lo hace a título personal. Sus continuas alusiones a ‘la represión del estado español’ fatigan. Fatigan por extemporáneas, injustas y reiterativas. Devienen poco edificantes, precisamente en puertas de la celebración de reuniones de presidentes y mesas de diálogo. No ayudan a la distensión. Imagínense ustedes que el gobierno español hiciera suyos, y usara tras una reunión entre las partes, los calificativos que tanto el PP como VOX emplean en sede parlamentaria para definir el independentismo. La señora Plaja habla con desprecio del Catalangate, pero aún no hemos olvidado que hace apenas cinco años desde un govern nacionalista, mediante agentes de los mossos d’esquadra, se espió a personas contrarias al independentismo. Y eso ocurrió precisamente en una época en que la actual portavoz del Govern fue (durante 13 años hasta mayo de 2021) la máxima responsable de comunicación y redes sociales de los Mossos d’Esquadra. Pero claro, eso es agua pasada y ella puede alegar que no estaba al corriente del tema. Recientemente Patricia Plaja, respecto a una circunstancia personal que se ha hecho viral, ha afirmado en los medios de comunicación: ‘no podemos normalizar la presión estética’. Comparto su opinión. No obstante, me gustaría que entendieran que tampoco podemos normalizar la agresividad verbal que se destila desde los alambiques del Govern de la Generalitat. El mantra ‘la represión del estado español’ no nos transporta a las tesis de Louis Althusser, sino a una retorica panfletaria pasada de moda.

27.6.22

UNA CARA CON PERMANENCIA INFINITA





OCHO HORAS CON PILAR 







 Algo es algo. Nunca sabremos a cuanto cobra la hora Pilar Rahola por salir en la tele, pero sí cuanto tiempo le daban al trimestre los gerifaltes de la ‘Corpo’ para predicar. A saber: ocho horas. El dramaturgo Miguel Delibes nos obsequió, para disfrute y goce del personal, la novela Cinco horas con Mario. Un soliloquio en el que una mujer madura, tras el fallecimiento de su esposo, reflexiona sobre sus relaciones de pareja y los avatares de la vida cotidiana. En la obra, el autor, a través de un personaje femenino, llega hasta el fondo de la sociedad española de los años sesenta. Pero para monólogos, como los de Pilar, ninguno. Cuenta el Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC), órgano que en teoría tutela la observancia de la pluralidad en los medios de comunicación catalanes, que la tertuliana Pilar Rahola atesora más de ocho horas de presencia en la pantalla de TV3 entre los meses de setiembre y diciembre. Ni les cuento las que llega a acumular al final del año. No procede comparar el contenido de la obra de Delibes con la prédica esencialista de la periodista. Como es obvio, son mundos distintos. Pero ocho horas dan para mucho, y Pilar es una especialista en convertir buena parte de ese tiempo en un soliloquio y, el restante, en una algarabía para silenciar a sus contradictores. La tertuliana por antonomasia de TV3, ha ejercido de vocera del puigdemontismo en FAQS, en Tot es mou y mil programas más. Así como Delibes llega en las páginas de su novela hasta el fondo de la sociedad española de su época, Rahola nos sumerge, con su omnipresencia en pantalla, en la verborrea más ácida del procesismo. Y se queja de maltrato. Ustedes recordarán que la señora Rahola denunció la existencia de una mano negra, en esta ocasión republicana, que pretendía apartarla de los platós de TV3, pero sigue ahí. Con otros cronos, y a cierta distancia, la siguen Antoni Bassas y Albano Dante Fachin. Explican los entendidos en la materia que la nueva dirección de la CCMA, Rosa Romà y Sigfrid Gras, van a intentar la ‘despolitización ‘ de los contenidos de la radio y televisión pública. Anuncian a bombo y platillo, que su intención es primar una programación de entretenimiento. Cuentan incluso, que de este rebozado y alicatado no se salva ni el Club Super3. Toco madera. Convendría que, antes de mover las piezas, la nueva cúpula del ente analizara con detenimiento las razones de la creciente fuga de oyentes y espectadores. Fuga, no solo atribuible a la competencia y a la irrupción de nuevas ofertas de entretenimiento, sino también al cansancio del público con determinada linea editorial. A final tendra razón Ferran Monegal, cuando afirma que los cambios anunciados para recuperar los niveles de audiencia no pasan de ser una maniobra de distracción y que, lo importante, se cuece en los despachos. Lugar donde se decide cómo se reparte la pasta entre las productoras habituales de la casa. Que Pilar Rahola acumule horas de monólogo en TV3 es penoso, pero no determinante. Muchas veces el sesgo político de un medio de comunicación no lo marca, tan solo, las horas de permanencia en pantalla de los voceros de una causa, sino el universo simbólico que ese ente está dispuesto a reproducir o crear. Y eso sigue igual. Me temo que se impone el método Lampedusa. La dirección de la CCMA no puede obviar que la radio y televisión de este país la pagamos todos los ciudadanos a escote, sin tapadillo, y no solo los nacionalistas.

15.6.22

SON TAN CANSINOS LOS DEL GOVERN...

 





LOS AUSENTES 





 La sabiduría popular esta ahí y muchos de nuestros políticos pasan de ella. Si los consellers y carguillos del Govern de Pere Aragonès de cuando en cuando echaran un vistazo a la obra de Joan Amades, podrían darse de bruces con el conocido refrán catalán que reza: ‘A la taula d’en Bernat, qui no hi és, no hi és comptat’. Dicho sentencioso y de sentido común que nos cuenta que para tener derecho a algo hay que estar presente. Pero en Cataluña, desgraciadamente, no abunda ni el sentido común ni el institucional. En este país se prodigan los desaires y las ausencias injustificadas. Ada Colau, Laura Borràs y los mariachis del Govern suelen practicar una suerte de postureo consistente en esquivar el saludo a los españoles, y evitar la foto con ‘los opresores constitucionalistas’. Lo hacen cada vez que el Rey Felipe VI acude a Cataluña para presidir como jefe del estado un acto público, y lo repiten cuando les interesa dar la nota. La ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, ha visitado el Vallès para concretar sobre el terreno el futuro de las infraestructuras pendientes y de la B-40. El Govern no solo ha estado ausente del encuentro, al que han asistido los alcaldes de la zona, sino que ha aprovechado la ocasión para cargar las tintas contra el ejecutivo central. Tanto Jordi Puigneró como Pere Aragonès se han quejado de la falta de inversiones en Cataluña. Me parece legítimo y conveniente que los gobiernos autonómicos exijan el cumplimiento de los acuerdos y las inversiones. ¡Faltaria más! Pero me resulta desagradable y poco edificante el pataleo pueril que de forma recurrente, y a veces grosera, utiliza el Govern de la Generalitat para explicarse. El plantón a Raquel Sánchez ha sido una descortesía hacia la ministra pero, sobre todo, un insulto a los alcaldes del Vallès. Visto lo visto cualquier ciudadano puede llegar a la conclusión de que ese feo a la ministra pretendía tan solo generar un par de titulares de prensa. Pero no amigos, tras la trifulca hay mucho más. A los de Aragonès les interesa, por ejemplo, difuminar las boutades de Gabriel Rufián y asegurar a su clientela que no renuncian al cuerpo a cuerpo con los de Madrid. También andan detrás de obstaculizar la ejecución de unas infraestructuras a las que, con desdén, califican de ‘proyecto sociovergente’. ¿Acaso es un aviso para navegantes sobre el futuro del aeropuerto del Prat? A los de Junts la movida ya les va bien para reafirmarse en su discurso anti todo, y seguir pugnado por lograr la hegemonia en el cosmos secesionista. Quizás también para enmascarar la imagen de un congreso con castigos, tapar las imputaciones a Laura Borràs y esconder el culebrón del ujier y su mamá, la Secretaría General del Parlament. Este Govern es política y moralmente tan débil, que necesita inyectarse en vena suero conflictivo para seguir tirando. Sin el alimento del asunto Pegasus, el tema de las inversiones y el 25% de la lengua, hoy el ejecutivo catalán estaría deshidratado en una UCI. Sigamos con el refrán d’en Bernat. Aunque la Comisión Bilateral aborde, desde un punto de vista técnico el tema de las infraestructuras pendientes, las ausencias y la descortesía manifestadas con la ministra pueden tener un precio. También es probable que, tras las elecciones andaluzas, se active de nuevo la famosa mesa de diálogo entre el gobierno de España y el de la Generalitat. Junts ahí tiene una nueva oportunidad para resituar su discurso político y definir una postura clara respecto a las grandes infraestructuras que el país necesita. Así las cosas, los sempiternos ausentes deberían recapacitar acerca de lo dicho: ‘...qui no hi és, no és comptat’ . Y, ya se sabe que, si no cuentan contigo no existes.

13.6.22

FALTA SENSATEZ

 

CRUCEROS





 Vuelven los cruceros a los puertos españoles y con ellos llega también la polémica sobre los efectos colaterales y no deseados del turismo en nuestro país. Parece que hemos olvidado que hace apenas unos meses llorábamos, con amargura, por la ausencia de los visitantes que daban vida a nuestros restauradores, guías, taxistas, centros comerciales y un largo etcétera. Tenemos la memoria algo corta y la capacidad de resilencia demasiado mermada. Dense un paseo por las calles del centro de la ciudad y comprobarán el extraordinario número de locales comerciales en venta o alquiler. Locales muchos de ellos que con anterioridad habían albergado negocios viables y prósperos. La pandemia golpeó cruelmente la economía del país y la ausencia de visitantes mandó a los ERTE a miles de empleados. Eso comienza a revertir a pesar de la guerra de Ucrania. Pero para completar la jugada necesitamos turistas, cruceros e inversiones. ¡Ojo! No a cualquier precio. No planteo una política de barra libre, pero sí una de regulación y pacto basada en la empatía, en la ausencia de estériles prevenciones ideologizadas. Cuando el presidente del Port de Barcelona, Damià Calvet, nos cuenta que los cruceros dejan anualmente más de 1000 millones de euros en la ciudad y dan empleo directo a más de 9000 personas, hay que medir bien las palabras. Otra cosa es que el Ayuntamiento exija que se supervisen y controlen las emisiones de óxidos de azufre para que se cumplan los parámetros recomendados por la OMS. 

12.6.22

STOP RUIDO

 

                                                                                 RUIDO 
 ‘Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad’. Esta frase de la zarzuela La verbena de la Paloma, pronunciada por Don Sebastián, ha hecho fortuna. La ciencia avanza y el ingenio también. Tanto es así que para el recuerdo quedaron los viejos baules y maletas. Alguien los transformó en objetos rodantes y triunfó. Inicialmente fueron un par de ruedecillas para ir tirando y luego cuatro para mayor comodidad. Incluso las mochilas de los escolares, para preservar la salud de las vertebras, se han dotado de ruedas. Y con ello llegó el arrastre, y con él un traqueteo capaz de incordiar y arrebatar de los brazos de Morfeo al más dormilón. Dicen que el ruido es la ausencia de silencio, un sonido no deseado capaz de afectar negativamente el bienestar físico y psíquico de las personas. Cierto. Contra él se han conjurado las administraciones instalando sonómetros y radares acústicos, los vecinos convocando manifestaciones exigiendo soluciones. Observen que no les he hablado de la barahúnda que provoca el tráfico rodado, tampoco del vocerío característico de las terrazas, ni de fiestas y conciertos extemporáneos. La referencia puntual al traqueteo de las maletas persigue poner de relieve que en lo micro, en lo pequeño, también subyacen muchos de los problemas que nos afectan. No se trata de pedir al personal grandes renuncias ni sacrificios, pero sí la dosis mínima de civismo para no molestar. Como aperitivo: ¿Qué tal no gritar ni alborotar al salir de un espectáculo, restaurante o bar?

REFUNFUÑONES Y AMARGADOS










JUNTS A LA CAZA DEL VOTO REFUNFUÑÓN 



 A Laura Borràs y sus chambelanes no les ha ido bien el Congreso de Junts per Catalunya celebrado en Argelers sur Mer. Aurora Madaula no ha conseguido brillar ni despuntar, mientras David Torrents, aspirante a ocupar la Secretaría de organización, no ha obtenido ni un 50% de apoyos para optar al cargo. Por cierto, una responsabilidad política ésta que en muchas estructuras partidarias suele ser sinónimo de poder orgánico ilimitado. Tampoco anda demasiado contenta Esther Vallès con su bolsita de votos y sin aval. En esta ocasión el clásico modus operandi de Laura Borràs de centrifugar responsabilidades, y culpar de los males a las cloacas del estado, no cuela ni en TV3. ¡Ojo! A no ser que la presidenta del Parlament sea capaz de divisar un pacto secreto entre los republicanos y Jordi Turull. No voy a entrar en consideraciones acerca de la dinámica congresual de Junts, tampoco sobre si un índice de participación del 38% es suficiente para estar satisfecho, o si se puede obviar el resultado de una votación. Allá cada cual con la interpretación de sus estatutos y códigos éticos. Es evidente que Junts tiene planteadas importantes incógnitas y problemas a despejar. La mesa de diálogo es una de ellas, pero también lo son la política de alianzas y pactos con ERC en el Govern de la Generalitat y con los socialistas en la Diputación de Barcelona. Estos temas no son cosa baladí porque, más allá de su importancia en la esfera de la gestión de lo público, configuran el colectivo de cargos de confianza y asesores de los respectivos partidos de gobierno. La ruptura de esos acuerdos tendría inevitablemente consecuencias sobre el actual statu quo y, sinceramente, no veo a demasiados cargos institucionales por esa labor rompedora. No obstante permítanme que comente un tema aparentemente superficial pero que quizás no lo sea tanto. Puigdemont, Turull y Comin cargaron duramente contra Pedro Sánchez y ERC. Sus discursos se inscriben en una lógica que pudo dar sus resultados durante el 1-O de 2017 pero que hoy en dia suenan a prehistoria y nostalgia. La ciudadanía reclama pactos, paz y concordia. Cuando Jordi Turull habla de pasar a la acción para culminar el proceso de independencia de Cataluña y ‘poner la directa’ yerra. Cuando Toni Comin insta a convertir el Govern ‘en una verdadera herramienta de confrontación con el estado’ para que las calles sean un escenario de ‘desbordamiento democrático’ uno piensa que es un cínico, o un sectario desconectado de la realidad. ¿Aún no han interiorizado en Junts que un buen numero de ciudadanos se ha descolgado de la mística paralizante del procés? ¿Acaso ignora la cúspide del partido lo que auguran sondeos y encuestas respecto a su formación? Cuando Turull insiste en criticar lo que él considera los ‘profetas del pesimismo y la derrota’ se delata. Junts necesita recuperar fuerzas de cara a las próximas contiendas electorales. El posibilismo anida en el discurso de ERC y el deseo de acuerdo en el del PSC. Junts carece, al menos de momento, de una definición programática e ideológica que le permita articular un discurso que vaya más allá de los tópicos y mantras del 2017. Sus dirigentes, conscientes de sus propias contradicciones, han optado por echar mano de los refunfuñones, del posible voto refunfuñón. De ese elector que no está especialmente cabreado por nada, pero que se queja de todo. Un elector que sentimentalmente está dispuesto, cuando no se abstiene, a votar siempre opciones independentistas a pesar de tener interiorizado que sus ojos no verán jamas Ítaca. Un elector al que le agrada el postureo de Borràs, el victimismo y la denuncia de lo poco que nos quieren más abajo del Ebro. El puigdemontismo 2022 sabe que ha de echar las redes ahí porque en otras aguas se hace más política y menos soflamas estomacales. El voto es un concepto que admite muchos complementos. Lo hay útil, oculto, prestado, volátil, cautivo, en blanco y también ¡Refunfuñón!

24.5.22

¡¡¡ GROUCHO VIVE !!!!

 

 
SALVAFUTUROS COLAU 




 Paradojas de la vida: Artadi se va, Colau se queda.   Le ha costado muy poco a Barcelona en Comú modificar los apartados de su código ético que prevén una limitación de mandatos.  ¿Evitar que los cargos electos se encadenen a la poltrona ha dejado de ser una prioridad política? Ya saben ustedes que algunos ‘marxismos’ tienen unos principios flexibles y adaptables a las circunstancias e intereses del momento. Las bases del partido le han pedido a la alcaldesa que se presente a un tercer mandato. Lo hacen a sabiendas de que en el último barómetro municipal la valoración de Ada Colau no es buena. Ella ha aceptado el reto y sus colaboradores han respirado aliviados. No es ningún secreto que la salud política de eso que Yolanda Díaz llama ‘la esquinita de la izquierda’, no es buena. Tampoco hay que ser muy avispado para detectar que Barcelona en Comú, sin la alcaldesa como candidata, obtendría un pésimo resultado en las elecciones municipales. Quizás por ello algunos analistas sostienen que han sido los más estrechos colaboradores de Colau los que, temiendo perder su cargo, han maniobrado intensamente para garantizar su candidatura. Hay incluso quien explica que la afluencia masiva de algunos Comuns a las oposiciones obedecía a la sensación de estar ante un fin de ciclo político. Todas estas movidas no auguran nada bueno. Falta un año para las elecciones y me temo que todos nuestros ediles van a estar más pendientes de las elecciones que de ejercer con diligencia el cargo.
Publicado en '20 minutos'

MÁS SATURADOS AUN...

 

DEMASIADAS OBSCENIDADES 




 Sí, ya se que Juan Carlos I está limpio de culpa judicial y que puede ir a donde le plazca. Al Borbón le gusta el apretón de manos y le alagan los vítores de los incondicionales. ¿Qué mejor lugar que Sanxenxo, para recalar en España? Pero ello no es óbice para que el exhibicionismo náutico del Rey emérito me parezca un atrevimiento inadecuado, e incluso obsceno. Tan obsceno como el oportunismo de algunos republicanos que andan dispuestos, en beneficio propio, a morder las carnes de un paquidermo regio que ya camina hacia el cementerio de elefantes de Abu Dabi. A los Garzón, Rufián y compañía les va de perlas el revuelo generado por la visita y muerden para sacar tajada. Muerden tanto que activan la pulsión redentora de la derechita, y de la derechona; gente ésta, siempre dispuestas a socorrer a la realeza en apuros. El celo desmedido de los ultras en pro de la dinastía, lejos de actuar como revitalizante de la misma, deviene carcoma. Santiago Abascal y Cuca Gamarra vocean pero no son buenos valedores de la flor de lis. Respecto al emérito y su circunstancia, hago mía la tesis de Joaquim Coll cuando afirma que, ante la falta de ejemplaridad que le costó la corona en el 2014, lo mejor es el silencio. Obscena tragicomedia la de nuestro país cuando navega entre la comicidad, lo absurdo y la desmesura. La Lupe, la Reina del Latin Soul, ya nos cantaba aquello de “Teatro/ lo tuyo es puro teatro/falsedad bien ensayada/estudiado simulacro/”. Es decir: espectáculo garantizado, alimentado por algunos fabricantes de noticias a los que les importa un comino la estabilidad, los valores democráticos y la moral del personal.Todo ello combinado con los mercaderes de emociones que en televisiones y radios patrioteras, son capaces de vendernos como defensa de la libertad de expresión cualquier exabrupto sin gracia y calidad artística (pienso en Valtònyc). O peor aun, nos meten en pantalla a un ser zafio y deleznable llamado Villarejo. Patético. No me tachen de agorero pero hay razones suficientes en la esfera pública, no estrictamente económicas, que generan escepticismo y enfado en la ciudadanía. Vivimos en un país pródigo en la elaboración de reglamentos, códigos éticos y procesos de primarias; cierto, pero al mismo tiempo se da la paradoja de que nuestros políticos se convierten en expertos en el arte de vulnerar lo acordado, doctorándose en la invención de excepciones. El pensamiento Groucho respecto al cambio de principios se impone sin rubor. La limitación de mandatos decae cuando conviene, el antídoto contra el caudillismo salta por los aires y Ada Colau podrá optar a un tercer mandato. Actuará como trapecista con red de seguridad. En caso de caída fortuita optará a ser una cifra en la suma de Díaz. Y tragamos. Tragamos la historieta de los audios en la que ha sido escuchado hasta el escuchador; admitimos que los deportistas en activo hagan negocios multimillonarios con emires, que las mascarillas engrosen cuentas corrientes o que la envidia cochina ensucie en las redes la imagen de Chanel. Al igual que aceptamos, sin rechistar, falsas solidaridades y postureos respecto a Ucrania como si hubiera refugiados de primera y de segunda categoria. Ya ven, obscenidades haberlas haylas, y muchas también en las palabras de Ayuso cuando habla de feminismo. Algunos días uno desearía que nada de lo desagradable que se ve y oye en los medios de comunicación fuera verdad, que la batalla dialéctica fuera más respetuosa y civilizada, que el pacto fuera deseado por todos y posible. Pero, lamentablemente, nadie va de ese palo y así nos luce el pelo. Permítanme una última consideración en forma de pregunta: ¿Hay algo más pornográfico y obsceno en política que el chantaje y las puyas entre socios de gobierno o coalición? Opino que no. Para concluir un aviso a navegantes. Si alguien cree que todo este fango nos va a recluir en casa sumergidos en el mundo de las series y el futbol está equivocado. Pasarán cosas.
Publicado en Crónica Global

6.5.22

HAY QUE BUSCAR SOLUCIONES...



¿SEGUNDA MANO? 
 Se lleva vestir indumentaria vintage y comprar ropa en los mercadillos de segunda mano. Cuentan los entusiastas de esta moda que la elección de materiales, muebles y prendas retro es una faceta más de la lucha contra el cambio climático. Dar una segunda oportunidad a determinadas prendas u objetos evita el uso abusivo de materias primas y reduce la huella del carbono. Cierto, pero no todo es de color de rosa en otros sectores. La pandemia, la guerra, la inflación y la falta de componentes ha golpeado al mercado automovilístico. El pasado mes de abril las ventas cayeron un 12,1% respecto a las del año anterior. Las necesidades de movilidad y trabajo de muchos ciudadanos ha disparado la compraventa de vehículos viejos. Y es precisamente en este ámbito de las ventas de segunda mano donde las ventajas ambientales de recuperar lo usado chirrían. ¿Porqué? Los vehículos viejos son más ruidosos y contaminantes y el potencial comprador de nuevos modelos no encuentra ofertas asequibles. Ahí tenemos un problema social que los poderes públicos deberán administrar con sabiduría, sin rigidez. No todo aquel que quiere renovar su coche o furgoneta puede hacerlo. A unos les aprieta la economía, a otros la ausencia de la máquina deseada a un precio razonable. Se lleva de nuevo la recuperación y el trueque. Somos más verdes que antes. Utilizamos webs que procuran el intercambio de bienes y la ayuda mutua. Perfecto. Pero, por favor, no dejemos a ningún transportista tirado en la cuneta.
Publicado en 20 minutos

3.5.22

MARRULLEROS

 

SOBRE SOCIOS E INQUINAS
 No teman. No voy a parafrasear al Lenin pediatra diagnosticando el izquierdismo populista como una enfermedad infantil inherente a la política. No lo haré, ese recurso está demasiado sobado. No obstante, tras oír a Pablo Echenique solicitar que rodaran cabezas en el ministerio de Defensa, o a Ione Belarra disparando dardos envenenados contra Margarita Robles, uno llega a comprender la esencia de la frase de Voltaire: ”¡Dios mío, líbrame de mis amigos! De los enemigos ya me encargo yo”. La secretaría general de Unidas Podemos parece haber incorporado a su discurso una variante de la tesis de Ferdinand Lasalle, según la cual el gobierno se fortalece depurándose. Ya saben, para la ministra de Derechos Sociales, la depuración es un método infalible para no caer en el relativismo propio de una socialdemocracia que espía a pacíficos ciudadanos, cobija a la Monarquía y nos lleva a la guerra. Así las cosas, con tanta inquina y beligerancia verbal ¿Quién nos garantiza que tras pedir la cabeza de la ministra de Defensa, no se les ocurra a los enragés solicitar la de la titular de Trabajo y Economía Social por falta de celo revolucionario? Con socios así, tan propensos a la espantada, uno puede llegar a pensar que otro tipo de pactos y acuerdos son deseables y posibles. Sí, los pactos y las alianzas imprescindibles para garantizar que el país encare el camino de la normalización. Pero con gente seria, con partidos y formaciones capaces de anteponer los grandes temas de estado, y los intereses de la ciudadanía, a los de su peña partidaria. En una crisis como la que nos toca vivir cuesta digerir, y comprender, cómo ERC ha podido pasar de largo ante las políticas de empleo propuestas por el ejecutivo y la Reforma Laboral. Es del todo inexplicable su baladronada ante el decreto de medidas anticrisis que se votó en el Congreso de los Diputados. Como inexplicable es la actitud pagafantas, respecto a la gesticulación de ERC, de personajes como Jaume Asens. Un político dispuesto a fotografiarse junto al independentismo contra el gobierno, e incapaz de afear a los republicanos su voto coral con la derecha. El diletantismo de los Comuns no tiene paragón y Ada Colau lo borda en Barcelona llevando al pleno de su ayuntamiento temas testimoniales. Observen las diferencias, incluso Bildu está en condiciones de demostrar en Euskadi que, cuando conviene, pueden votar como el PNV sin dejar de ser lo que son. Una vez más el nacionalismo vasco ha dado al catalán una lección de inteligencia política. Los limpios de corazón sostienen que el ruido en el seno de la coalición de gobierno lo genera la búsqueda de la verdad acerca de lo acontecido alrededor del caso Pegasus, otros alegan que son las primeras escaramuzas de la batalla electoral que va a tener lugar en Andalucía. Los más resabiados pensamos que hay algo estructural, e histórico, en la inquina acumulada contra los socialistas en algunos sectores de la esquinita de la izquierda. Como complemento, el miedo atávico de ERC a ser señalada como colaboracionista por los de Carles Puigdemont, redondea un panorama parlamentario que camina hacia el esperpento. Sí amigos, el gobierno de Pedro Sánchez proseguirá su andadura hasta completar la legislatura, pero ya nada será igual. Hace un par de días Fernando Onega nos advertia de la aparición en el lenguaje político de la palabra ‘chantaje’. Ojo pues, con inquina y chantajes caen los puentes, no se hace camino al andar.
Publicado en Crónica Global

                                                                    LA BIBLIOCABINA 

 Ha llovido mucho desde que en 1928 se instalara en el parque del Retiro de Madrid la primera cabina telefónica de España. Ha pasado casi un siglo y este año la compañía Telefónica tiene previsto retirar las quince mil que siguen en pie, repartidas por las ciudades y pueblos del país. Las viejas cabinas ya no cobijarán llamadas anónimas, amenazas o palabras de amor. Todo eso se acabó, ha triunfado el móvil.
 Sin ellas algunos recursos literarios quedarán obsoletos y se difuminará parte de un determinado paisaje urbano. Eso sí, persistirá en el recuerdo de los cinéfilos aquella magnífica película de Antonio Mercero, La Cabina, que ganó un premio Emmy. La protagonizó un joven José Luís López Vázquez que fue galardonado con un Fotogramas de Plata. Barcelona no se ha resignado a perder su última cabina. El ayuntamiento le ha echado imaginación y la que quedaba la ha transformado en bibliocabina. La inaguró antes de Sant Jordi, en el barrio de Sant Genís, convertida en un punto de intercambio de libros y carga de móviles. Todo ella equipada con un wifi que da servicio a toda la plaza. Por desgracia abundan en la ciudad unos vándalos dispuestos a saquear y destrozar todo lo público. Casi lo consiguen hiriendo de muerte la bibliocabina de San Genís. El diccionario define el vandalismo como un espíritu de destrucción que no respeta cosa alguna, ni sagrada ni profana. Procede reparar el daño y atrapar a los gamberros para que un juez les fabrique una cabina a medida.

27.4.22

MEMORIA

 




‘EL DILUVIO’ REPUBLICANO 

 Memoria histórica y memoria colectiva son sintagmas que utilizamos en lengua castellana para referirnos a la tarea, consciente y sistemática, que desarrollan algunos grupos humanos para recuperar los recuerdos del pasado. El uso de esos sintagmas como conceptos historiográficos no está exento de controversia. En este sentido, Tony Judt, intentó en más de una ocasión marcar la diferencia entre historia y memoria. Nos alertaba el pensador británico de los peligros que comporta sustituir la historia por una recreación del pasado ‘políticamente correcta’. Los nacionalismos son muy dados a este tipo de experimentos de cirugía estética. Otros, teóricamente progresistas, solo bucean en el pasado alrededor de lo que les interesa para justificar su discurso del presente. La amnesia inducida, o interesada, existe y solo así se comprenden algunos olvidos. No deja de ser paradójico que políticos -pienso, por ejemplo, en Carles Puigdemont y su fantasmagórico Consell de la República- en plena fiebre por aparecer como más republicanos que nadie, obvien referentes significativos del pasado. Deviene sorprendente su opción de Ignorar sistemáticamente a determinados medios de comunicación escrita de orientación republicana. Hoy en día el método fast food, y el ‘usar y tirar’, parece imponerse en el ámbito de la propaganda de las organizaciones políticas. La semana pasada se cumplieron noventa años desde que el periódico republicano ‘El Diluvio’ publicara, por primera vez, un ejemplar impreso en una nueva rotativa. La fecha fue recordada via tweter y alguien sugirió la idea de colocar una placa commemorativa en la fachada donde estuvo ubicada la redacción, en el numero 345 de la calle Consejo de Ciento. La propuesta me parece excelente. Ya va siendo hora de que en este país se recupere la historia de su prensa y, en especial, de la comprometida con los valores de la democracia y la libertad. Ignorar que desde mediados del siglo XIX hubo un periódico leído por las clases populares, tan atrevido como perseguido, no es de recibo. No crean que exagero. ‘El Diluvio’ fue, hasta su cierre en 1939, el gran diario barcelonés federalista y republicano de referencia en el que publicaron sus artículos insignes pensadores de la época. Compitió en difusión con La Vanguardia y fue uno de los puntos de encuentro de las diferentes familias del republicanismo. Para más detalles les sugiero el libro de Gil Toll titulado El Diluvio, la prensa y la Segunda República. A veces he llegado a pensar que el ninguneo de algunos prohombres de la patria hacia esta prensa, comprometida hasta las cachas con el republicanismo, viene determinada por haber estado escrita en castellano. Es tan notorio el sectarismo que emana del cenáculo de la ANC, de Waterloo y similares, que todo es posible. Los intransigentes olvidan que desde este periódico se apoyó sin fisuras el 14 de abril de 1931, se aupó a Macià y Companys y defendió el Frente Popular. Quizás ignoran también que algunos de sus directivos fueron fusilados o terminaron en el exilio, sus talleres y rotativas expropiados. Nunca diluvia a gusto de todos. Quizás ha llegado el momento de recuperar algo de esta memoria histórica específica contenida en las páginas de publicaciones como el mencionado Diluvio, La Batalla o Ultima Hora. No iría nada mal que los mandarines de la cultura oficial se pagaran una plaquita y prestaran atención a lo que significó en el pasado nuestra prensa escrita.
Publicado en Crónica Global

25.4.22

Grândola Vila Morena 🌹| Zeca Afonso | Revolución de los Claveles 25 ABRIL

22.4.22

DE SANT JORDI A LA FERIA DE ABRIL DE CATALUÑA

                                                              ROSAS Y CLAVELES 

  A Francisco de Quevedo se le atribuye uno de los más famosos calambures de la historia. Osó llamar coja a la reina Isabel de Borbón recitando en su presencia estos célebres versos: ‘Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja’. La cita viene a cuento porque a partir de mañana, si el tiempo lo permite, vamos a vivir rodeados de rosas hermosas y exultantes claveles; eso sí, sin la obligación de optar entre ellas. Sant Jordi quiere volver a nuestras vidas llenando las calles de gente, flores y libros. Hay en la ciudadanía un deseo irrefrenable de ocupar el espacio público, de pasear sin impedimentos, de respirar sin tapabocas. La primavera se viste de luz y colores, como en las canciones de Joan Baez y Nana Mouskouri. Y la Feria de Abril de Cataluña también vuelve al recinto del Forum con sus ofertas de ocio, gastronomía, música y baile. Su reino es el del clavel reventón, las sevillanas y la mezcla de culturas. Cuando las luces del Real se iluminen comenzaran los eventos, las autoridades leerán sus parlamentos y las palmas ya no nos abandonarán. El fino, el queso, el jamón y los ‘pescaitos’ harán las delicias del paladar. Antes nos llevaremos a casa, tradición obliga, un pedacito de buena literatura impresa en papel. Puede que incluso hayamos homenajeado a los Jordi conocidos y regalado una flor a la persona amada, o deseada. Rosas, claveles y libros para un final de mes de abril que parece querer ayudarnos a exorcizar penas y olvidar confinamientos.

19.4.22

GOOD BYE, COLILLAS

 GOOD BYE, COLILLAS

 

El tema va en serio. Este verano no se permitirá fumar en las playas del litoral barcelonés. Los médicos aplauden la iniciativa, los que no fumamos, también. Incluso me atrevería a decir que hasta los fumadores más empedernidos se tomarán la medida como un estímulo para intentar abandonar el tabaquismo. Se acabaron las colillas camufladas bajo la arena y los ceniceros improvisados en latas de refrescos. Las administraciones tienen la obligación de velar por la salud de las personas y el medio ambiente. Nada que objetar al respecto. Pero este confinamiento del cigarrillo al ámbito de la privacidad no está exento de una cierta nostalgia, de un cambio de actitudes. Lo que hasta hace unos años era un elemento complementario, ornamental si se quiere en algunos personajes, ya no lo será. Olvídense de los pitillos incandescentes en labios de Humpbrey Bogart; archiven en la memoria la boquilla de Audrey Hepburn; interioricen que el cigarrillo de James Dean, sinónimo de rebeldía, ha dejado de serlo. Olviden el sensual y sugerente ‘Fumando espero’ que nos cantaba Sara Montiel sorteando la censura. Pasó el tiempo de la pose y llegó el del culto a la salud del cuerpo. Eso sí, para esas nuevas generaciones que aman y recuperan  vinilos siempre quedara la foto de Jacques Brel, sentado en la mesa de un bar ante una jarra de cerveza y una cajetilla de tabaco. Lleva un cigarrillo en la mano, con la mirada suplica: ‘Ne me quitte pas’. Sí, llegó el momento del: good bye colillas.

Sara Montiel - El último cuplé - 08 - Fumando espero

NO TOMARÁS EL NOMBRE DE LA REPÚBLICA EN VANO

 


LA REPÚBLICA COMO COMODÍN 





 En el ámbito de la política también se prodiga el intrusismo. Se dan paradojas dignas de atención, merecedoras de ser comentadas desde la chanza despreocupada y la cuchufleta. Personajes y partidos que jamás se manifestaron como republicanos de pro se reclaman ahora de ello. Son los conversos que no dudan en crear organismos fantasmagóricos, como el autodenominado Consell de la República, o expedir carnets de Identidad digital republicana. En Waterloo los Puigdemont, Comín y compañía viven de ello. Sus ancestros fueron requetés de boina roja, pero ellos dicen haberse encasquetado el gorro frigio y los valores republicanos. Otros, que nunca festejaron el 14 de abril, lo quieren convertir ahora en un evento a celebrar de forma oficial y permanente. Entre los primeros se hayan los epígonos de Jordi Pujol y Artur Mas, los que presumían del ‘tranquil Jordi tranquil’. A esos no les molestaba lo más mínimo que al president de la Generalitat se le homenajeara, desde las páginas de la caverna mediática, como el Español del año. Sostenían con descaro que el presidente catalán era todo un estadista, alardeaban de que se tutease sin complejos con el Rey Juan Carlos I. Entre los segundos estan los de ERC. Ahí se encuentran los admiradores de los hermanos Badia, Josep Dencàs y Heribert Barrera. Los correligionarios de Pere Aragonès intentan mantener vivas las ascuas del independentismo en un momento en que las bases nacionalistas vegetan desnortadas. Nada mejor para avivar el fuego patrio que conmemorar, por primera vez, la proclamación de la República el 14 de abril y recordar con emoción las palabras de Francesc Macià desde el balcón de la plaza de Sant Jaume. Hace noventa y un años de aquello pero, para algunos políticos, rememorar la historia es una tentación que da réditos electorales. En el combate por lograr la hegemonia en el cosmos secesionista ambos competidores invocan con descaro la República, la usan como comodín. Su pelea es a muerte. Reconozco que es harina de otro costal pero sería injusto obviar y no mencionar a fuerzas políticas -como los Comunes o Podemos- que se consideran los paladines de la causa republicana. Lo son pero sin poseer la exclusiva. A algunos de ellos les hemos visto transitar del peronismo y el chavismo al posmodernismo de Judith Butler, cierto, pero no se percibe en su republicanismo oportunismo sino coherencia con su relato de siempre. Juegan con otra baraja, la del Tarot. Su carta es El loco: un joven que combina sabiduría e insensatez y que, muchas veces, no se sabe a donde va. Pero este tema lo dejaremos para mejor ocasión. En resoluciones asamblearias y manifiestos Aragonès y los independentistas intentan vendernos ese sofisma que dice: ’implementemos la República y recuperemos el hilo rojo de los presidentes Macià y Companys’. Cuando ello sucede uno sospecha que juegan a confundirnos y surge la pregunta. ¿De que República nos hablan? ¿De una virtual? ¿De la que duró unos segundos? De repúblicas las ha habido y las hay de muchos tipos. Hay republicanos serios y también los hay de bandera de conveniencia. Pere Aragonès quiere vendernos un mañana republicano. Está en su derecho hacerlo, aunque muchos catalanes preferiríamos que nos ofertara una gestión del presente más digna y edificante que la actual. Es su obligación como gobernante. Como sugerencia, a los que usan la República como comodín, les recomendaría un mandato casi bíblico: No tomes el nombre de la República en vano.

12.4.22

UN POCO DE ARTE

 

                                           EL GATO Y EL ARTE PUBLICO

 Ya no es un minino rechoncho y vagabundo en busca de un buen cojín. El gato de Botero mora en el corazón de la Rambla del Raval. Allí, su redondeado cuerpo de bronce da la bienvenida a vecinos, turistas y visitantes. Hay quien dice que cuando arrecia el viento se le oye ronronear. Pero el felino también tiene sus días tristes, aquellos en que los energúmenos osan pintarrajear sus partes, tirarle de los bigotes o mojarle las patas con orines. La zafiedad de los vándalos no tiene fronteras. A Las Pajaritas de Ramon Acín, en el barrio del Clot, les ocurre algo parecido; al Dragón de Andrés Nagel de la España Industrial también; al Submarino de Josep Riera i Aragó, tres cuartos de lo mismo. Hay quien dice que el deterioro del espacio público conlleva la degradación de las obras de arte. Seguro que sí. Otros opinan que el mantenimiento del arte público y de los monumentos de la ciudad es deficiente. Quizás sea cierta esa afirmación, pero poco se puede hacer si el presupuesto existente lleva más de diez años congelado. Muchas administraciones construyen equipamientos, realizan obras espectaculares o compran monumentos sin contemplar la conservación. Cuando ello ocurre y el abandono es manifiesto, la espiral del deterioro parece no tener fin. Una pena infinita se apodera de nosotros cuando La Ola, de Jorge Oteiza, sucumbe bajo los grafitis o La Deesa, de Josep Clara, se ahoga bajo las heces de las palomas. Toca combatir el incivismo, pero también corregir errores.

JUNTS NOS LLEVA A LA EDAD DE BRONCE

 


EL TERRARIO DE PUIGDEMONT



 Llega a mis manos el último comunicado del autoproclamado Consell de la República. Lo leo y no acierto a comprender cómo personas presuntamente inteligentes, y con una cierta cultura política, lo suscriben y se dejan fotografiar sonrientes flanqueando a Carles Puigdemont. Que lo hagan Toni Comín, Aurora Madaula o Antoni Castellà tiene una cierta explicación pecuniaria, otros, que se sepa, no tanto. Uno tiene la sensación de que en el microcosmos de Waterloo se vive de espaldas a los cambios que acontecen tanto en España como en el mundo. Para los habituales del chalet todo sigue igual, aunque Pablo Casado haya dejado paso a Feijóo en la presidencia del PP, a pesar de que en la política francesa pueda saltar la sorpresa, de que Zelenski hable del Guernica o que Marruecos vuelva a ser un buen vecino. Para los que moran en el chalet todo es secundario excepto lo suyo. Ademas, hay consigna: lo que acontece en la guerra de Ucrania mejor no abordarlo. Tras el putinesco resbalón de los Alay and company se impone hacer mutis por el foro. Es mejor vegetar en el limbo de los mantenidos a la espera de que los electores fieles sigan depositando religiosamente su voto en la urna. Así las cosas, a los de Junts les importa poco que en el parlamento europeo les miren de reojo. Aducen que si le cierran el micrófono a Toni Comín o a la belicista Clara Ponsatí, es porque en Bruselas hay una mano negra que mueve los hilos para fastidiarlos. Releo la declaración política del Consell de la República y llego a la conclusión de que los Waterloo quieren condenar a sus seguidores a vivir entre las paredes de un terrario. Sí, en un espacio cerrado y acristalado en el que sea factible recrear y reproducir, de manera tan artificial como sentimental, las condiciones de un momento emocional específico, de un momento que, en su día, algunos identificaron como un viaje colectivo a Itaca. En este terrario político que ha dispuesto la camarilla de Puigdemont se critica, sin rubor, a los partidos (por supuesto, y sobre todo, a los independentistas) por su incapacidad para definir estrategias en pos de la autodeterminación; se propone retornar a los tiempos del 1-O y a pasar de la resistencia a la confrontación; se sataniza la mesa de diálogo con el gobierno español y se prodigan los zasca contra Aragonès y ERC. En conclusión: una vuelta a la Edad de Bronce del procés. Nos quieren meter de nuevo en el túnel del tiempo para repetir errores y horrores. La vida de un hombre acostumbrado al verso libre puede devenir muy complicada si se le pretende confinar en un terrario. Quizás por ello el secretario general de Junts, Jordi Sánchez, da un paso al lado y abandona el cargo. Lo hace sin excesiva estridencia, no sin antes sugerir que el universo independentista debe consensuar un mínimo común denominador. Sostiene Jordi Sánchez que, para poder plantear con solvencia tesis ante el estado, es imprescindible una unidad de criterio que hoy no existe. Se va reclamando un espíritu de grupo por encima de los múltiples y variados proyectos personales que cohabitan en Junts. Pero por mucho que Laura Borràs, Jordi Turull, Albert Batet y tutti quanti se empeñen en introducir a los catalanes en la lógica del terrario político pergeñado en Waterloo, hay liderazgos que se desvanecen y movimientos que tienden a contradecirse y diluirse. Corren tiempos líquidos.

22.3.22

LAS MUNICIPALES SE ACERCAN...

 





COLLBONI MUEVE FICHA 


 Jaume Collboni se quitó la mascarilla en el Círculo de Economía. Habló claro y se le entendió todo. El edil socialista quiere que el mundo empresarial sepa que es un político serio, fiable y comprometido con los agentes dinamizadores de la ciudad. Es el hombre que encarna el sí frente a la retórica de los Comunes basada en el no sistemático; es la reivindicación del humanismo práctico en contraste con los tics despóticos de un urbanismo táctico mal administrado. Ante el presidente de la entidad, Javier Faus, y observado de cerca por el ministro de exteriores, José Manuel Albares, rescató la idea de convertir el aeropuerto del Prat en un elemento al servicio de la recuperación económica de la ciudad y la creación de empleo. Tras dos años de pandemia las grandes metrópolis, Barcelona lo es, se enfrentan al reto de reactivar la economía, mejorar la calidad del aire que respiran sus habitantes y reducir el impacto ambiental que generan sus actividades. En su intervención, el primer teniente de alcalde propuso un plan de internacionalización para la ciudad, combinado y compatible con políticas sostenibles, inclusivas y de justicia social. Diserto acerca de la importancia de los mercados asiáticos y de la necesidad de convertir Barcelona en un gran hub intercontinental. Pocos minutos antes había comentado en petit comité, que contemplaba las políticas de movilidad como un agente estratégico para potenciar el dinamismo económico. Coincidía así con el presidente del RACC, Josep Mateu, con Gabriel Jené de Barcelona Oberta y Roger Pallarols del Gremi de Restauració. Es curioso, cada vez que en Cataluña se plantean proyectos de envergadura, aparecen en escena los herederos de los ludistas del siglo XIX que se oponían a los avances de la Revolucion industrial. Aquellos destrozaban y quemaban máquinas y telares, los de hoy bloquean el progreso e incineran ilusiones. Cataluña no puede renunciar a un aeropuerto de primera categoría con conexiones directas con todos los continentes. Tampoco puede, ni debe, prescindir de unas inversiones millonarias que generarían miles de puestos de trabajo. Estas políticas negativas ya las hemos padecido con anterioridad. Barcelona tiene memoria y hemerotecas. Los que en su día se opusieron a la llegada del AVE a la ciudad condal, hoy callan como bellacos al comprobar que se ha convertido en un medio de transporte popular, sostenible y relativamente barato. Recuerden, sin ir más lejos, el catastrofismo de CiU, Xavier Trias y Joan Rigol respecto al trazado del túnel por el centro de la ciudad. Recuerden también, como vaticinaban daños en la basílica de la Sagrada Familia. O los que desde la izquierda jugaban a confrontar la red de Cercanías con la de Alta Velocidad. Los detractores de antaño se han convertido hoy en usuarios impenitentes de la alta velocidad. Mucho me temo que si la ampliación del aeropuerto llega a ver la luz, algun día ocurrirá algo parecido con los vuelos. Sobre la marcha vamos acostumbrándonos a las rectificaciones. Pasó con el Mobile World Congress hace unos años, con la Copa América de Vela Colau ha rebobinado a tiempo, no fuera caso que Collboni -que fue quien impulsó la idea- se llevara el gato al agua. Interpreto la intervención de Jaume Collboni en el Círculo de Economía como un punto de inflexión. Toca articular políticas serias, rigurosas y compartidas con los generadores de riqueza de la ciudad. Urge actuar sobre lo social, sobre las políticas de seguridad y el urbanismo. Va llegando el momento en que cada uno explicite qué modelo estratégico de ciudad defiende y como se avanza hacia él. El socialista ya ha movido ficha, los demás...

"Me quedé corto con lo de la crosta de TV3”