El blog d'en Joan Ferran

29.7.14

SOBRE JORDI PUJOL I ELS , FINS ARA, SEUS







ÈDIP A LA CATALANA



Un servidor no participarà en el linxament de l’ex-president Jordi Pujol. No cal, ell solet s’ha ficat en un embolic i els seus correligionaris han estat els primers a lapidar-lo. Això sí, tot dient que va fer algunes coses bones al temps que argumenten que un país, en aquest cas Catalunya, està per damunt d’una persona. El nacionalisme te resposta per tot i més.
Té gràcia la cosa. Els addictes al culte al líder, membres d’un moviment fins ara essencialment personalista, han decidit en tres dies matar el pare com si res. Vaja, aquesta gent hauria de patentar un mètode ràpid d’expiació col•lectiva que dugués el nom d’ ‘Èdip a la catalana’.
Doncs no, no penso criticar a Jordi Pujol perquè coneixent-lo –tots sabeu que vaig ser diputat- sé que està sota les runes, sense respiració, maleint ves a saber qui. Diré, tan sols que ha obrat malament, molt malament i que desitjo -si la justícia troba alguna cosa punible- que rebi la pena de la que sigui mereixedor, i prou. El pitjor que li pot passar a l’ego d’un home que ha interioritzat que era un mag de la política i un líder és adonar-se que la tribu ja no l’estima i que, en el millor dels casos, només li té compassió. I això, amics meus, per ell, ja és un castic, un fet insuportable.
Ara bé, no siguem ingenus. Tots aquests convergents que ara blasmen en contra del patriarca Pujol potser es pensen que venim de l’hort. Doncs no, senyors. O és que potser hem oblidat que aquest país ens ha obsequiat, entre d’altres, amb personatges-amics tipus Joan Piqué Vidal, Javier de la Rosa, Luís Pasqual Estivill, Sánchez Carreté o Fèlix Millet?... Els que avui han vist la llum i apedreguen el pare potser volen fer-nos oblidar que una cinquena part dels 58 consellers dels governs Pujol varen estar, en el seu dia, imputats en presumptes casos de corrupció. Ho explica magistralment el doctor Jordi Matas en un article publicat a El País sota el títol: “Corrupción y conciencia ciudadana”.
Ara sembla que ningú dels seus vol saber res del president Jordi Pujol. Ara tot sembla ser un “assumpte privat” amb forma de cortina de fum per protegir la camada. No som tan càndids. Fa uns anys, Pasqual Maragall va parlar a la cambra catalana del famós 3 %. Més d’un es va fer l’ofès però, paradoxalment, poc temps després van arribar els afers Adigsa, Palau de la Música o les ITV...
  Els entesos diuen que la cosa no ha fet més que començar i que les investigacions ens depararan sorpreses aquesta propera tardor. No les desitjo, ja hi ha prou brutícia sobre la política i ens cal serenor per tirar endavant com a societat. Però que vigilin els vells aduladors que enguany juguen a matar el pare de franc no fos cas que la cosa, avui considerada individual i privada, no tingués quelcom de compartida.

24.7.14

¿DERRIBOS IGLESIAS-COLAU?

Ironías de la historia. Hace casi ciento cuarenta años, Pablo Iglesias Possé y sus compañeros del Arte de Imprimir impulsaban con ahínco la creación de un partido socialista obrero. Pocos años antes otro Pablo, en este caso Lafargue, huyendo de la represión desatada tras la derrota de la Comuna de París llego a Madrid con el firme propósito de constituir “un partido distinto, opuesto a todos los partidos formados por las clases poseedoras”. Ya ven, la cantinela se repite con otros protagonistas, sin represión, con menos peligros y muchos más medios.
Pues sí, amigos. La ironía está servida de nuevo desde el momento en que otro Pablo Iglesias –el actual cabeza visible de ese movimiento ciudadano que se ha transformado en partido político y que lleva como nombre “Podemos”- adopta como una de sus tareas inmediatas la “deconstrucción” del PSOE, y no solo del PSOE…
Pero existe aún otra ironía pendiente que puede acontecer. Sabido es que la historia no cesa de repetirse y que, a veces, el radicalismo de izquierdas tiene como último beneficiario a la derecha conservadora y, como víctima, a las izquierda posibilista; a la izquierda que por encima de la retórica –a pesar de sus grandes errores y renuncias- ha sido capaz de transformar en positivo la sociedad. Tanto el telepredicador Pablo Iglesias como la activista metida a candidata Ada Colau, en eso coinciden con la derecha y los nacionalistas, desean que el socialismo ibérico desaparezca en todas sus variantes. Legítimo y respetable su deseo pero, a renglón seguido, la pregunta surge evidente: ¿A quién beneficiaría esa desaparición? ¿Acaso Colau e Iglesias creen que sus propuestas políticas, más allá de generar ruido, son factibles y realistas? Saben que no, saben que el sistema lo único que les va a permitir es actuar de voceros antisistema como recompensa por intentar liquidar a la izquierda con soluciones. Permítanme como, colofón, transcribir un párrafo de Donald Sasson extraído de su obra Cien Años de Socialismo:
“No sé hasta qué punto la idea del socialismo podrá capear el gran caos del fin de este milenio y del principio del siguiente. Las personas que han simpatizado con el proyecto socialista, compartido sus esperanzas y sus valores y que se han impacientado con las infinitas prevaricaciones, los agravios, las vacilaciones embrutecedoras de sus partidos pueden muy bien recordar que, cuando ya se ha dicho y se ha hecho todo, estos partidos son la única izquierda que les queda”.
De acuerdo amigos, no sé si la socialdemocracia será capaz de capear el caos del que nos habla Sasson. No lo sé. Pero estoy seguro de que se esforzará, por el bien de todos, en salir del agujero y retomar la iniciativa. No es tiempo de aventuras.
Fue el situacionista Guy Debord quien releyendo a Marx nos habló del fetiche de la mercancía y de su relación con los medios de comunicación. La izquierda ha abominado una y mil veces de la política como espectáculo. No deja de ser curioso que alguno de estos “emergentes” empeñados en ‘deconstruir’ la socialdemocracia lo intenten mediante el espectáculo y la teleprédica. Ya no ironía, sino sarcasmo sería que esos que propugnan la regeneración de la política nos condenaran a ser meros consumidores de mensajes y espectáculos televisivos arrebujados entre los cojines de un mullido sofá.

21.7.14

TRAS EN CONGRESO DEL PSC...








EL ‘CHEF’ Y LA SALSA SOCIALISTA




El alto magistrado de la Corte de Paris, Jean A. Brillat-Savarin, no ha pasado a los anales de la historia por su vínculo con el universo de las leyes. No, la fama le viene por haber sorprendido al mundo con la publicación de su libro “Fisiología del Gusto”. En sus páginas, este gran burgués amante de la cultura gastronómica, nos hablaba de los viejos y antiguos condimentos -el Garum y la Muria- y de las salsas de la época medieval que solían ser picantes o agridulces. Nos explica también este erudito que fue preciso aguardar la llegada de los siglos XVII y XVIII para ver aparecer en escena salsas refinadas como la bechamel, la mayonesa o la mirepoix… Eso sí, más tarde, los franceses nos desbordarían con la sistematización de las salsas y su clasificación entre las frías y las calientes. Pues bien, la enciclopedia Larousse define ‘salsa’ (sauce) como el sazonamiento más o menos líquido, caliente o frio, que acompaña o sirve para cocinar un manjar. La función de una salsa es la de añadir al alimento un sabor que armonice creativamente con el suyo. Hasta aquí todo perfecto. Uno supone y confía en que el ‘Chef’ sepa utilizar convenientemente los ingredientes, las recetas y que las materias primas sean de calidad. Los buenos cocineros -son algo así como los alquimistas del siglo XXI- poseen el don de la combinación adecuada para que nada se agrie, para que nada sepa mal.
De jovencito alguien me dijo que en los temas de cocina desconfiara de todos aquellos condimentos, purés y salsas que ocultaran el sabor y la textura de los manjares. Suele ocurrir, por ejemplo, que el exceso de picante, de sal o de azúcar enmascara la frescura de los pescados o la melosidad de las carnes.
Miquel Iceta, el nuevo ‘Master Chef’ del PSC, ha preparado una salsa con múltiples componentes. Ha condimentado la vianda socialista (los acuerdos de un importante Consell Nacional) con un conjunto de variados ingredientes; algunos de ellos picantes y otros propios de la cocina oriental o alternativa. Nada que objetar al respecto. Se lleva la fusión. Eso sí, siempre y cuando la vianda -lo decidido mayoritariamente- conserve el sabor y el gusto originario.
  Tampoco nadie entendería que en la carta faltaran los clásicos platos ‘especialidad de la casa’ o el típico aguardiente que suelta la lengua y cuenta la verdad… ¿O sí?
Lo decía el ilustre gastrónomo francés anteriormente aludido: “La salsa sirve para armonizar”. ¡Ojo! Siempre y cuando se compruebe la idoneidad de sus componentes.

18.7.14

ALBERT CAMUS Y EL 19 DE JULIO




Texto del mensaje enviado por Albert Camus a los jóvenes escritores españoles en ocasión del vigésimo aniversario del inicio de la guerra civil española.

El 19 de julio de 1936 comenzo en España la segunda guerra mundial. Esta guerra ha terminado en todas partes salvo, precisamente, en España. El pretexto de no terminarla es la obligación de prepararse para la tercera guerra mundial. Esto resume la tragedia de la España republicana que ha visto imponérsele la guerra civil y extranjera por jefes militares rebeldes y que hoy, aún ve que se le siguen imponiendo los mismos jefes, en nombre de la guerra extranjera. Durante 20 años, una de las causas más justas que puedan encontrarse en la vida de un hombre, se ha visto constantemente deformada, y, en ocasiones, traicionada por los intereses más poderosos de un mundo entregado a las luchas del poder.
La causa de la república está y estará siempre identificada con la de la paz; esa es sin duda su justificación. Desgraciadamente el mundo no ha cesado de estar en guerra desde el 19 de julio de 1936 y la república española, en consecuencia, no ha cesado de ser traicionada o cínicamente utilizada. Por esto es quizá vano dirigirse, como lo hemos hecho otras veces, al espíritu de justicia y de libertad, a la conciencia de loS gobiernos. Un gobierno, por definición, no tiene conciencia. Tiene, a veces, una política, y eso es todo.
Quizá la manera más segura de abogar por la república española, no es ya decir que es indigno para las democracias matar por segunda vez a quienes han luchado y han muerto por nuestra libertad, por la libertad de todos. Este lenguaje es el de la verdad, él clama en el desierto. La buena manera sería quizá decir que si el sostener a Franco no se justifica más que por la necesidad de asegurar la defensa de Occidente, no se justifica por nada. Puesto que los gobiernos occidentales han decidido no tomar en consideración más que las realidades, podemos decirles que las convicciones de una parte de Europa forman parte también de la realidad, y que no será posible negarlas hasta el fin. Los gobiernos del siglo XX tienen una desgraciada tendencia a creer que la opinión y las conciencias se pueden gobernar como las fuerzas del mundo físico. Y es cierto que por las técnicas de la propaganda o del terror, han llegado a dar a las opiniones y a las conciencias una consternante elasticidad. Sin embargo, hay un 1ímite en todas las cosas, y en particular en la flexibilidad de la opinión. Se ha podido mistificar la conciencia revolucionaria hasta hacerle exaltar la miserable explotación de la tiranía. El ejercicio mismo de esa tiranía, sin embargo, hace esta mistificación evidente: y de ahí que en medio del siglo, la conciencia revolucionaria se rebela de nuevo y vuelve a sus orígenes. De otro lado, se ha podido mistificar el ideal de la libertad por el que los pueblos y los individuos han sabido combatir mientras que sus gobiernos capitulaban. Se ha podido hacer esperar a esos pueblos, hacerles admitir compromisos más y más graves. Pero se ha llegado a un límite que se hace necesario anunciar claramente, y pasado el cual no será ya posible utilizar las conciencias libres; por el contrario, será necesario combatirlas a ellas también. Este límite, para nosotros europeos que hemos tomado conciencia de nuestro destino y de nuestras verdades el 19 de julio de 1936, es España y sus libertades.
Sea como sea, hay un límite que no se podrá superar. Durante 10 años hemos comido el pan de la derrota y la vergüenza. El día de la liberación, en la cúspide de la más grande esperanza, hemos aprendido, además, que la victoria también había sido traicionada y que era necesario renunciar a algunas de nuestras ilusiones. ¿A algunas? Sin duda. Después de todo, no somos unos niños. Pero, sin embargo, no a todas, no a nuestra fidelidad más esencial. Sobre este límite que trazamos, está, en todo caso, España, que nos ayuda a ver claro. Ningún combate será justo si se hace, en realidad, contra el pueblo español. Y si se hace contra él, se hará sin nosotros. Ninguna Europa, ninguna cultura será libre si se erige sobre la servidumbre de] pueblo español. Y si se erige sobre esta servidumbre, se hará contra nosotros. El inteligente realismo de los políticos occidentales llegará finalmente a ganar para su causa cinco aeródromos y tres mil oficiales españoles, y a conquistar definitivamente centenares de millares de europeos. Después, esos genios políticos, se congratularán en medio de las ruinas. A menos que los realistas entiendan realmente el lenguaje del realismo y comprendan, en fin, que el mejor aliado de la Rusia soviética no es hoy el comunismo español, sino el mismo general Franco y sus apoyos occidentales. Estas palabras quizás sean inútiles, pero queda un sitio para la esperanza. Ninguna derrota será definitiva mientras que el pueblo español guarde su fuerza de combate. Puede ser una paradoja, pero es el pueblo hambriento, subyugado, el guardián de nuestra esperanza. Guardémonos muy bien de creer que la causa republicana vacila. Guardémonos muy bien de creer que Europa agoniza. Lo que agoniza, del Este al Oeste, son las ideologías. Quizás Europa -de la que España es solidaria- es tan miserable por haberse alejado toda ella, y hasta su pensamiento revolucionario, de un manantial de vida generosa, de un pensamiento en el que la justicia y la libertad se encuentran en una unidad carnal, alejada igualmente de las filosofías burguesas y del socialismo cesariano. Los pueblos de España, de Italia y de Francia guardan el secreto de este pensamiento; y lo guardarán todavía, para que sirva cuando llegue el momento de renacer. Entonces el 19 de julio de 1936 será también una de las fechas de la segunda revolución del siglo; fecha que tiene su raíz en la Comuna de París, que camina siempre bajo la apariencia de la derrota, pero que no ha terminado aún de sacudir el mundo; y que para terminar, llevará al hombre más lejos de lo que ha podido llevarle la revolución rusa de 1917. Nutrida por España y en general por el espíritu de libertad, ella nos devolverá un día una España y una Europa, y con ellas nuevo trabajo de combatir, en fin, a cielo abierto. Al menos, esto constituye nuestra esperanza y nuestras razones de luchar. No olvido que si los 20 años significan poca cosa mirando la historia, los 20 años que hemos pasado han pesado con un peso terrible sobre muchos de los españoles en el silencio del exilio. Hay algo de lo que no puedo hablar por haberlo dicho demasiado y es el deseo apasionado, que es el mío, de verlos recobrar la sola tierra que es a su medida.
Yo siento la amargura que puede haber, si hablo solamente de luchas y de combates renovados, en lugar de hablarles de la justa felicidad a que tienen derecho. Pero todo lo que podemos hacer para justificar tanto sufrimiento y tantos muertos, es l1evar en nosotros sus esperanzas, hacer que esas esperanzas no sean vanas y que esos muertos no estén solos. Estos 20 años implacables han usado a muchos hombres en su tarea, y han forjado otros entre los cuales el destino ha de justificar a los primeros. Tan duro como esto sea, es así como los pueblos y las civilizaciones se levantan. Después de todo es de ustedes, españoles, es de España, en parte, de donde algunos de nosotros hemos aprendido a tenernos en pie y a aceptar sin desfallecimiento el duro deber de la libertad. Para Europa y para nosotros, franceses, a menudo sin saberlo, habéis sido y sois los maestros de la libertad. El duro deber que no termina, nos toca a nosotros compartirlo con vosotros sin desfallecimiento y sin compromiso. Esa es vuestra justificación. Yo he encontrado en la historia, desde que tengo la edad de hombre, muchos vencedores con cara odiosa. Porque leía en ellos el odio y la soledad. Y es que no eran nada, cuando no eran vencedores. Solamente para existir, les era necesario matar y esclavizar. Pero hay otra raza de hombres que nos ayuda a respirar, que no ha encontrado la existencia y la libertad sino en la libertad y la felicidad de todos y que puede, por tanto, encontrar, hasta en la derrota, razones de vivir y de amar. Esos hombres no estarán nunca solos.

15.7.14

DE NUEVO GAZA...






LA SOLEDAD DE PALESTINA
 
Emir Sader
 
“Lo más difícil es ser víctima de las víctimas”, decía Edward Said para expresar una de las dimensiones de los obstáculos que encuentran los palestinos para luchar contra la ocupación israelí de sus territorios. La soledad actual de los palestinos demuestra cómo esa era apenas una de las tantas dificultades que ellos tienen que enfrentar para poder sobrevivir. El derecho elemental, aprobado hace décadas por las Naciones Unidas, de tener un Estado palestino, al igual que existe el Estado de Israel, es bloqueado por el voto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad y la ONU no hace nada para esquivar la actitud norteamericana. Palestina sigue siendo dos territorios discontinuos –Cisjordania y Gaza–, el primero descuartizado por los muros, violado por asentamientos judíos y ocupado militarmente. Gaza, cercada y atacada cada tanto, impunemente. No existe como Estado y se intenta que deje de existir como territorios aislados al hacer que sea económicamente inviable y humanamente insoportable. Todos deberían ir a Palestina –a Cisjordania y, si lo logran, también a Gaza– para tener idea de lo que es vivir bajo ocupación de un ejército racista. Para ver lo que significan cotidianamente los muros que separan a vecinos, a parientes, a niños que antes jugaban juntos en la calle. Cómo las señoras palestinas tienen que caminar kilómetros para poder cruzar hacia el otro lado, sometidas al arbitrio de jóvenes militares racistas de Israel, que controlan los pasos. Para ver cómo ese mismo tipo de jóvenes anda por las noches, protegido por fuerzas militares de Israel, para destruir bienes de los palestinos, incluidos los olivos, que tardan un siglo en crecer. Que tiran basura sobre calles de palestinos, que tienen que poner redes de protección para defenderse. Para sentir cómo los palestinos son atacados también en su orgullo, en sus espacios mínimos de vida, hay que ir a Palestina, a Cisjordania y, si es posible, a Gaza. Nada de todos estos sufrimientos justifica acciones violentas, aunque uno piensa, cuando está allá, ¡¿cómo hacen los palestinos para no reaccionar al terrorismo cotidiano que se ejerce en contra de ellos?! Incluso, porque lo primero es la unidad nacional de Palestina, porque se trata de una lucha contra el invasor, hay que unir el país para expulsarlo. En segundo lugar, dada la correlación de fuerzas internacional, hay que contar con sectores en Israel que se convenzan de que no vale la pena la ocupación permanente de Palestina y las incertidumbres que ello trae para los mismos israelíes. Hoy se puede decir que la construcción de un Estado palestino está en punto cero. Hay un acuerdo de reunificación entre Gaza y Cisjordania, pero Israel afirma que no negocia con un gobierno nacido de ese acuerdo, porque Hamas no reconoce al Estado de Israel. Mahmud Abbas ya dijo que el nuevo gobierno sí lo reconocerá, pero Israel usa cualquier pretexto para no avanzar en negociaciones, que sólo pueden conducir al reconocimiento del Estado palestino. La nueva ofensiva brutal de Israel sobre la desprotegida Gaza revela, una vez más, la soledad de los palestinos. No pueden contar con nadie que detenga a Israel. Nadie que se juegue, en contra de los Estados Unidos, por la existencia del Estado Palestino.
Articulo publicado en 'Grano de Arena' ATTAC

14.7.14

RESULTADOS PRIMARIAS SOCIALISTAS .¿HABRÁN ENTENDIDO EL MENSAJE?






FRUTOS DE JULIO


Ni caipiriña ni mate. El brindis del mes va de rubia cerveza bávara, chucrut, pepinillos y bratwurst bien condimentados. Merkel anda eufórica; Brasil en coma, sin samba, mientras el bandoneón argentino ataca un tango triste. El Mundial de futbol termino el mismo día en que la aviación israelí multiplicaba por cuatro las bombas arrojadas sobre Gaza y el número de víctimas inocentes crecía exponencialmente. Mientras tanto en España jugamos al decretazo modificador de treinta leyes y a seminarios de la FAES… Me cuentan que el prestigio de François Hollande se recupera lentamente al tiempo que los soldados franceses desfilan -es 14 de julio- por la plaza de L’Étoile de Paris. Si, en los años cuarenta por esas mismas avenidas, y bajo el Arco de Triunfo, también marcaron el paso los ejércitos de ocupación alemanes.
Los germanos vencen en futbol, dibujan a placer el futuro de Europa, deciden el rumbo de la economía y veinte cosas más. Aquí nos contentamos con contar brotes verdes mientras los presidentes deshojan la margarita del contencioso territorial y sus consultas refrendarías.
El socialismo español, vía primarias, ha entronizado como Secretario General del PSOE a Pedro Sánchez. El socialismo catalán ha depositado en manos del cirujano Miquel Iceta aguja e hilo para suturar. Pero… ¡Ojo al dato! José Antonio Pérez Tapias, aquel modesto candidato de Izquierda Socialista -por el que nadie daba un duro- ha conseguido el 22% de los votos en Cataluña y más del 15% en España. Lo ha logrado contra el empeño de aquellos que querían que esto del PSOE fuera cosa solo de dos y con padrinos.
Tiempos tan difíciles como ineludibles los que se avecinan. Tiempos para interpretar lo que se mueve, lo que se desplaza, lo que la gente quiere y anhela. Estoy convencido de que en las entrañas del socialismo ibérico, en la base, el personal quiere un giro, una mirada a la izquierda más allá de nombres propios.
  ¿Habrán entendido el mensaje los nuevos gestores de las cosas?

9.7.14

LA HORA PÉREZ TAPIAS Y LOS YOGURCITOS....





LA HORA PÉREZ TAPIAS


Faltan pocas horas para que los afiliados al partido socialista depositen en una urna el nombre de su candidato predilecto para ocupar la Secretaria General del PSOE. A lo largo de los últimos días se ha escrito mucho acerca de las propuestas, o la idoneidad, de los distintos aspirantes. Mucho, tanto que algunas cosas importantes, algunos temas de fondo, han quedado encorsetados entre anécdotas irrelevantes e intrascendentes. Siempre hay quien disfruta haciendo de la información chascarrillo o espectáculo.
  Recuerdo que, en el debate a tres bandas que tuvo lugar en Ferraz, José Antonio Pérez Tapias apelaba a la toma de conciencia respecto a ‘la hora histórica en la que estamos…’ Nos recordaba que los 135 años de trayectoria política del PSOE, por si solos, no garantizan nada. Nos decía que ha llegado el momento de volver a ser socialistas, de reconstruir y rehabilitar, con nuevos materiales, tanto el socialismo para adentro como el socialismo para afuera. La exigencia de regeneración que expuso y suscribe Pérez Tapias no va orientada, tan solo, a las estructuras partidarias del PSOE sino también a una sociedad que ve peligrar los valores democráticos y solidarios que la han caracterizado durante un cierto tiempo.
Comentaba antes que se ha escrito mucho alrededor de estas primarias a la Secretaria General. Unos lo han hecho con la intención de fabricar espectáculo; otros, con mala fe, han porfiado para que temas de calado y razones de fondo permanecieran difuminadas. No fuera caso que el resultado de tanto debate diera lugar a giros y sorpresas inesperadas. Así las cosas he leído, en un importante y respetado periódico del país, una frase-comentario que me inquieta por lo que conlleva de pasarela Cibeles, de desfile de candidatos estéticamente correctos. La frase en cuestión reza de este modo:
“Sánchez y Madina representan el liderazgo con tejanos y sin tripa, aspecto interesante para acometer la renovación. Ambos espigados…”
Tras releer estas líneas y comprobar como la articulista se empeña en dar por sentado que el combate es solo cosa de dos a uno solo le queda esperar que esa delgadez, tan espigada como glosada, del cuerpo serrano de los candidatos no se corresponda con una delgadez en ideas y principios. El PSOE de hoy, de este momento histórico, no puede permitirse el lujo de padecer ningún tipo de anorexia ideológica. También se me antoja poco elegante una perla cultivada recolectada hoy en Twitter que, más o menos, dice así:
“Pérez Tapias, en el debate, se comió los dos yogurcitos…”
Si bien es cierto, a mi entender, que Pérez Tapias brilló y convenció por encima de los otros aspirantes, tampoco hace falta poner de manifiesto la bisoñez de los mismos dado que éste es un aspecto que se cura con la experiencia y el tiempo. Un servidor no sabe, como es obvio, cuál será el resultado de este proceso de primarias. De acuerdo, pero puestos a expresar deseos quisiera que más de uno comprendiera ‘la hora histórica en la que estamos…’ De no ser así el socialismo español podrá dar una campanada, no lo discuto, pero su reloj corre peligro de detenerse por mucho tiempo.

Intervención íntegra de Tapias en el #debatePSOE 140707


1.7.14

SOBRE EL SECRETARIO GENERAL....








PÉREZ TAPIAS COMO SINTOMA



En la pugna por alcanzar la Secretaria General del PSOE me trae sin cuidado quién ha avalado a quién. No somos ingenuos y solemos detectar qué combustible, qué fuerza motriz, qué energías se manifiestan tras las cifras de cada personaje. Y no pasa nada, las cosas son como son, aunque algunos porfiemos por cambiarlas. Todo llegará a su debido tiempo.
  En este proceso electivo a un servidor le place más el juego de detectar síntomas, mensajes y sugerencias explícitas -o implícitas- consciente de que las inercias son muchas y los cambios, en los viejos partidos, lentos. Parto de la convicción de que en unas circunstancias históricas y políticas como las actuales con una simple operación cosmética no se sale de apuros.
Será por el reciente mensaje de las urnas; será por la presión de nuevos movimientos sociales; será por las vanguardias que emergen; será porque revive una exigencia de base, tanto electoral como militante, que muchos socialistas desean regresar a la frescura política de los inicios. Sí, se adivina, se palpa, un deseo de cambiar de rumbo. Me dirán que este fenómeno es incipiente y que no cuenta con el beneplácito de los instalados en alguna que otra baronía. Es probable que así sea, no lo discuto, pero la chispa está ahí horadando como viejo topo del que nos hablaban los clásicos.
José Antonio Pérez Tapias ha abordado el tema en cuestión y plantea una rehabilitación a fondo del socialismo español. Sus propuestas no son de carácter inmediatista sino de calado. Su pócima no es bálsamo para las derrotas ni ralentización para el declive. No. “Que el partido socialista sea identificado como socialista” es el objetivo de su proyecto. “Resituar el PSOE en la izquierda” es uno de sus planteamientos. Devolver el partido a las bases también lo es. En el ámbito económico y social aboga por una fiscalidad justa que garantice “el equilibrio entre rentas del trabajo y del capital”, así como una reforma de la Constitución que avance hacia un Estado laico, proteja los derechos sociales y “camine hacia un Estado federal en un horizonte plurinacional”… ¿Más?
Comentaba al principio de este escrito que me place detectar señales y avisos para navegantes. Pues bien, que Pérez Tapias haya conseguido situarse en la parrilla de salida de esta carrera hasta la Secretaria General del PSOE es un todo síntoma. Los apoyos que ha obtenido van mucho más allá de la corriente a la que pertenece. Pérez Tapias recoge el pálpito de muchos ciudadanos votantes progresistas y también de muchos socialistas de base. Todo un síntoma que de cara al futuro, gane quien gane la Secretaria General, no puede dejar indiferente a nadie.

29.6.14

SOBRE LA SOBERANIA, LA MONARQUÍA Y LA REPÚBLICA.....

   




ES LA SOBERANÍA, ESTÚPIDOS

 Ferran Gallego invita a pensar




¿Monarquía? ¿República? ¡Soberanía! Y que cada cual entienda, en estos momentos en que la palabra se desenvuelve con particular prestancia en nuestro lamentable entorno político y cultural, lo que significa defender la soberanía.
Los espeluznantes nacionalistas que han conseguido bloquear el debate indispensable sobre la crisis, han destruido –entre tantas otras cosas- considerar lo que la izquierda siempre supo levantar, como lo demuestran las reflexiones de Jaurés. La República es soberanía, es tolerancia, es afirmar la posibilidad de convivir, en una organización autónoma de la sociedad que encuentra en el Estado el espacio de representación y de garantía última de los derechos. La soberanía es uno de los temas que la crisis ha puesto de manifiesto como verdadera enfermedad de nuestra Europa. La crisis de la primera globalización, el imperialismo, estalló en 1914 generando una hipertrofia soberanista que arrió las banderas de la sensatez nacional, para desembocar en el nacionalismo. La crisis de la segunda globalización, la que se inició con la ruptura del consenso antifascista de 1945, en los años 80-90, ha supuesto la reclamación por las clases trabajadoras de una verdadera fluidez de la cultura republicana. ¿Por qué? Porque de lo que se ha tomado conciencia es de la pérdida de la soberanía de la sociedad y, por tanto, de la fragilidad de un Estado que es punto de encuentro de oligarquías nacionales –y nacionalistas-. El republicanismo no defiende la sociedad a solas, sino la primacía de la sociedad y, por tanto, su congruencia con el Estado democrático. No es un mero movimiento social, sino una propuesta de funcionamiento de las instituciones y de su coherencia orgánica con la sociedad. Los republicanos federales defendemos algo distinto al nacionalismo desde siempre, desde aquellos años de entreguerras en que muchos pensaron, con mejor o peor intención, que el nacionalismo era la respuesta, en Europa, a la pérdida de capacidad de maniobra del Estado y, por tanto, al desguace de la idea misma de una democracia representativa. Aquel nacionalismo puso en crisis al liberalismo y al socialismo en cualquiera de sus vertientes. Incluso en la vertiente federal, que partía de la realidad plural de la sociedad, del reconocimiento de antagonismos, de la asunción de un pacto permanente de un sujeto soberano que no tiene que ser homogéneo, sino reconocer sus conflictos internos sin reservas. El republicanismo no plantea la creación de nuevos Estados, sino la soberanía de los ciudadanos en su vida social. Defiende la agrupación de intereses en conflicto aceptando el consenso de unas instituciones acordadas. El federalismo no es el unitarismo, sino la forma de esquivar la tentación que el nacionalismo pone a la afirmación del hecho nacional.
   Hace cuarenta años, un dirigente comunista fallecido hace treinta, Enrico Berlinguer, firmó una serie de artículos en “Rinascità”, en los que analizaba la pavorosa derrota de las clases populares chilenas en septiembre de 1973. Entre otras muchas cosas, el lúcido secretario general del PCI señaló que la función de un partido que aspirara a representar a los trabajadores, arraigado en la nación y defensor de la independencia y de la paz, había de evitar una división vertical del pueblo. Se le reprochó, como recordamos los mayores del lugar, que parecía olvidarse de la lucha de clases. Todo lo contrario: se limitaba a recordar que los socialistas y los comunistas italianos habían combatido por la causa de la democracia, frente al fascismo, tratando de preservar la unidad nacional. Y lo habían hecho frente a quienes intentaron dividir a los italianos a través de afirmaciones de principio que permitieran expulsar de la nación a quienes no se consideraran nacionalistas. Esta expulsión puede producirse de muchas formas: a través de la violencia fascista y del discurso explícito de un Estado totalitario, que identifica a la nación con un campo homogéneo del que el Estado es voluntad monolítica objetiva, expresión fenomenológica que custodia el lugar de la nación eterna en el punto concreto de la Historia. Pero puede hacerse, también, consagrando un discurso metódico, incansable, penetrante, masivo, que convierte en normalidad el hecho de que no ser nacionalista es disponer de un sentido nacional defectuoso. Y que no ser independentista es la pura y simple consecuencia de no haber entendido el concepto democrático de la soberanía nacional. Deberíamos aprender de las palabras de aquel sabio líder comunista, para negarnos a caer en la trampa, sí, pero también para denunciarla con la máxima energía, porque afecta al sentido último de la democracia, porque es excluyente, porque es…antirrepublicana. Catalunya no puede ser dividida verticalmente, con el trazado de una línea de discriminación que marca el nacionalismo. Trabajadores, empresarios, derechas e izquierdas, reaccionarios y progresistas, a un lado. Y trabajadores, empresarios, derechas, izquierdas, reaccionarios y progresistas, al otro lado. Dos columnas de situaciones antagónicas, dos espacios marcados por antagonismos de clase, por conceptos distintos de la existencia, por ideas dispares de lo que es la sociedad, reuniéndose en dos ámbitos de encuentro, y creando un antagonismo exclusivo y excluyente. El que separa, verticalmente, a quienes están o no están por la interpretación que el nacionalismo hace de la independencia, de la soberanía, de la República. Nuestra afirmación de la soberanía lucha contra la pérdida de una identidad fundamental, pérdida que puede ser irrevocable. La globalización, en su fase más exasperada, no solo ha provocado pérdida de derechos sociales, sino que ha arrebatado, quizás definitivamente, los espacios políticos en los que las clases trabajadoras y sus partidos tenían capacidad de desarrollar una estrategia. Ha hecho que se perdiera el espacio de soberanía, en el que los trabajadores podían hincar sus pies en el suelo, agarrarse a las tramas sociales construidas durante decenios de experiencia de lucha, agrupar y formalizar su conciencia de clase en una cultura que les proporcionara distinción, seguridad en sí mismos, autoestima y esperanza. Que les proporcionara, claro está, capacidad de detección de sus adversarios y conocimiento para averiguar hasta qué punto la batalla por los derechos sociales no se había dado por zanjada por quienes la perdieron con la derrota del fascismo. Nuestra afirmación de la soberanía se basa en el inmenso riesgo de que la desposesión sufrida en estos últimos años, cuando se ha hecho evidente la agresividad del cambio de paradigma del capitalismo, llegue a neutralizar una toma de conciencia, o una simple canalización de la protesta política, o un primer esfuerzo de resistencia, sencillamente porque perdemos de vista un concepto esencial que la globalización se ha empeñado en destruir: el de la República, el de la soberanía, el de la federación de ciudadanos libres, el del Estado representativo. Porque a lo que asistimos es a la pérdida de la visibilidad del conflicto que sigue explicando nuestras penalidades, sustituido por un falso antagonismo. A la reclamación de una soberanía popular, que nos devuelva la capacidad de liderar la resistencia contra la expropiación de derechos de los de abajo, se responde con la construcción de una utopía nacionalista, en la que la coincidencia en la defensa de una comunidad de intereses comunes es siempre más importante que los factores cruciales que nos diferencian. El nacionalismo se construye a costa de la democracia porque limita, en su división vertical de la sociedad, la influencia que los sectores populares puedan tener en cada uno de los bloques en conflicto. Porque divide a los trabajadores, enfrentándolos en un tema –el de la democracia, el de la soberanía- que deberían compartir entre ellos, pero sin cohabitar con sus explotadores el recinto de una reivindicación sentimental y simbólica. La tradición de la izquierda fue agrupar al conjunto de las fuerzas populares de la nación contra quienes los expoliaban. Los grandes partidos obreros europeos, en su lucha y su triunfo sobre el fascismo, se convirtieron en representantes del conjunto de la nación, y obligaron a las fuerzas reaccionarias a aceptar la democracia. En Italia, en efecto, en esa Italia que tan bien definió Berlinguer al reflexionar sobre el riesgo de una división vertical que evitara la formación de mayorías como las de la época del antifascismo, eso se concretó, de entrada, en un referendum que el 2 de junio de 1946 expresó la voluntad mayoritaria de los italianos en favor de la República. El cuarenta por ciento que votó por la monarquía tuvo que aceptar unas instituciones y una idea de la soberanía nacional que había quedado, para siempre, en manos de la interpretación ofrecida por el antifascismo a la crisis europea del periodo de entreguerras. La crisis de esa cultura antifascista, no por casualidad, ha sido un dato previo a la completa desorientación con que la izquierda se ha enfrentado a la crisis que ahora experimentamos. Para empezar a reflexionar sobre ella desde la izquierda, empecemos por denunciar el punto que, lejos de ser la manifestación de un ejercicio de calidad democrática, amenaza con destruir la posibilidad de restablecer la soberanía de las clases populares y de empezar a trabajar por revertir el proceso de expropiación de libertad individual y colectiva que se ha vivido en estos años. Esta denuncia ha de dirigirse, sin complejos, sin obcecación, sin intolerancia y con respeto, a un nacionalismo que no es recuperación de la soberanía popular, sino acta de defunción de un escenario en el que la izquierda nunca aceptó que los trabajadores pudieran enfrentarse a otros trabajadores; que nunca aceptó que una expresión política de la izquierda se enfrentara contra otra expresión política de la izquierda; un escenario en el que la democracia, la república, la soberanía, se comprendieron no solo como libre asociación de ciudadanos para constituirse en comunidad, sino también como espacio en el que los trabajadores fueran conscientes de aquello que les separaba, irremediable y radicalmente, de sus adversarios de clase. Hace cincuenta años, obreros y empresarios. Hoy, integrados y excluidos en una sociedad precaria, que ha roto buena parte de los vínculos de protección y solidaridad existentes, y pretende avanzar en su tarea destructiva. Nuestra soberanía es la defensa de esa sociedad en peligro de extinción. Porque, si avanzamos por otro camino, si creemos que el conflicto se encuentra en otra parte, solo asistiremos a la neutralización de nuestros esfuerzos, y a la creación de un nuevo Estado en el que se reproducirá la ausencia de soberanía, la falsa independencia, la falta de congruencia entre instituciones y sociedad, la quiebra de la representación política. Aunque se llame República Catalana, y haya sido traída por el milagroso acuerdo de explotados y explotadores en el objetivo común de construir un régimen no representativo; por la pecaminosa exclusión de aquellos trabajadores a los que se habrá excluido del proceso por no comulgar con las verdades artificiosas y las mentiras completas del nacionalismo.
 
Ferran Gallego

27.6.14

LA REPUBLICA SEGUN JEAN JAURÈS....



JEAN JAURÈS Y LA REPÚBLICA


Jean Jaurès cayó asesinado la noche del 31 de julio de 1914. Un par de balas bastaron para segar la vida de aquel dirigente socialista obsesionado por la paz. El café 'Le Croissant'de Montmartre sirvió de escenario para el crimen. Su asesino Raoul Villain, un nacionalista radical, apretó el gatillo desde el otro lado de la ventana del local. Moría así uno de los prohombres del socialismo francés y comenzaba, al mismo tiempo, la llamada Gran Guerra. Villain fue absuelto por un tribunal pupular del asesinato perpetrado... 17 años más tarde encontraría la muerte en Ibiza en plena guerra civil española. Murió fusilado bajo la sospecha de actuar como espía franquista. Cosas de la Historia.
Han transcurrido cien años del inicio de la Primera Guerra mundial. Se ha escrito mucho acerca de ella y del pacifismo militante de Jaurès pero poco de su pensamiento republicano. Dado que en estos tiempos que corren la propaganda monárquica no cesa de aflorar me ha parecido interesante reproducir un fragmento del discurso que, Jean Jaurès, pronunció durante una conferencia celebrada en la ciudad de Albi. Ahí va:
 
"Qu’est-ce donc que la République ? C’est un grand acte de confiance. Instituer la République, c’est proclamer que des millions d’hommes sauront tracer eux-mêmes la règle commune de leur action ; qu’ils sauront concilier la liberté et la loi, le mouvement et l’ordre ; qu’ils sauront se combattre sans se déchirer ; que leurs divisions n’iront pas jusqu’à une fureur chronique de guerre civile, et qu’ils ne chercheront jamais dans une dictature même passagère une trêve funeste et un lâche repos. Instituer la République, c’est proclamer que les citoyens des grandes nations modernes, obligés de suffire par un travail constant aux nécessités de la vie privée et domestique, auront cependant assez de temps et de liberté d’esprit pour s’occuper de la chose commune. Et si cette République surgit dans un monde monarchique encore, c’est assurer qu’elle s’adaptera aux conditions compliquées de la vie internationale sans rien entreprendre sur l’évolution plus lente des peuples, mais sans rien abandonner de sa fierté juste et sans atténuer l’éclat de son principe. Oui, la République est un grand acte de confiance et un grand acte d’audace

26.6.14

OBIANG Y RAJOY, RAJOY Y OBIANG







NO TODO VALE...




Sostiene Mariano Rajoy, en un artículo publicado en el diario El País, la necesidad de que la Unión Europea y África en su conjunto mejoren  relaciones económicas y políticas.Ninguna objeción al respecto. Pero no deja de ser chocante que, tras afirmar a renglón seguido:"En la nueva Africa los dictadores estan en vías de extinción" el presidente español haya aceptado mantener un encuentro con el sátrapa Teodoro Obiang. El fin no justifica los medios ni en política cuando están en juego los derechos humanos. Legitimar  el régimen de Obiang - el español único presidente europeo en Malabo- a cambio de cuatro barriles de petróleo y de su apoyo para que España obtenga una poltrona en la permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no es de recibo. Esta actitud del mandatario español es una ofensa y un varapalo para los demócratas que luchan contra la dictadura guineana. Mariano Rajoy sabe que Obiang asesina, encarcela, compra opositores y no respeta las libertades democráticas. El país vive bajo un régimen absolutamente corrupto.El viaje del presidente español no tiene justificacion alguna y va a ser utilizado por el dictador para alardear de 'normalidad' y reconocimiento internacional. Flaco servicio pues, a las libertades. Rajoy tendrá el 'honor' de ser el primer presidente español, tras 23 años, en visitar Guinea. No todo vale en politica...

22.6.14

PÉREZ TAPIAS....LA DIFERENCIA







TPT (TERAPIA PÉREZ TAPIAS)


Sigo con suma atención el proceso electoral que ha de culminar con la elección de un nuevo Secretario General del PSOE. Lo sigo más allá del reduccionismo informativo que practican algunos medios de comunicación.  Intento completar la información -que algunos quieren restringida “a cosa de dos”- huyendo de la política como espectáculo y sin contenidos. Son cuatro los candidatos, son cuatro las voces y los proyectos y no sólo un par de barítonos en concurso por mucho que algunos se empeñen en ello.
No voy a caer en la tentación de confeccionar un cuadro comparativo entre las diferentes propuestas ni señalar con el dedo quienes son sus respectivos valedores. No hace falta. Todos y cada uno de nosotros sabe que opina cada cual y dónde anida la diferencia. Tampoco voy a repetir los argumentos de mi último artículo consistentes en afirmar que Pérez Tapias es el candidato en liza con mayor trayectoria civil. Es decir, aquél que puede mostrarnos una hoja de servicios intelectual, profesional y política –sin menospreciar a nadie- más variada y completa. No voy a intentar tampoco indagar cómo se ha convocado esta partida de ajedrez, quien es la  dama, ni quién mueve cada uno de sus peones…
Pues bien, todos los aspirantes al cargo nos han expuesto ya su diagnóstico sobre el momento político que vive el país, las carencias PSOE y los retos de futuro que se le plantean.  Pero el elemento que les diferencia radica en la terapia que nos proponen aplicar. A mi entender algunos de nuestros aspirantes a Secretario General pecan de cortoplacismo, de recetas inmediatas de efecto escaso, coyunturales, de parco recorrido novedoso. Hoy, por ejemplo, la limitación de mandatos, la integración, la no acumulación de cargos, la lucha contra la corrupción y un federalismo difuso, etcétera, ya forman parte del vademécum de todos los aspirantes.
 Pocas novedades al respecto. Parece como si los obstáculos a salvar estuvieran concentrados en intentar salir airoso y victorioso del Congreso que va a celebrar el PSOE en julio y poca cosa más. Es en este sentido que creo que Pérez Tapias marca la diferencia. Tras su análisis y diagnóstico acerca de la situación nos propone un doble nivel de compromiso en el camino de la reconstrucción del proyecto socialista. Uno de inmediato: su opción a la Secretaría General la aborda armado con un discurso de recuperación profunda de unas señas de identidad socialistas que van desde el republicanismo laico y federal hasta la revitalización y modernización de PSOE;  desde propuestas de profundas actuaciones en lo político y social hasta una redefinición del funcionamiento de los partidos… El otro compromiso es a medio y largo plazo, estratégico, consistente en interiorizar que no hay un antídoto curalotodo contra el desencanto y la falta de credibilidad de los políticos sino se recupera la confianza ciudadana. Para este cometido estratégico Pérez Tapias reclama la participación de todo el mundo. Una participación colectiva convencido de que la recuperación no es tarea tan sólo de liderazgos individuales, sino que tiene mucho de proyecto colectivo y de robustecimiento ideológico.
La TPT, la Terapia Pérez Tapias, no es un placebo ni un parche, ni se basa en un alivio momentáneo o coyuntural. Tampoco pretende ser un simple bálsamo. Insisto, su propuesta va más allá de un mediático congreso de verano. Se inscribe en la larga marcha que ha de  emprender el socialismo ibérico si, además de gobernar de forma efímera, tiene la intención de transformar la sociedad.

17.6.14

Pérez Tapias, un socialista con trayectoria ‘civil’






OTRO PSOE ES POSIBLE
 
 
Optar entre compañeros no es fácil, tampoco es baladí el tema que nos ocupa. La Secretaría General de un partido, que ostenta en España la representación de la socialdemocracia, no es una anécdota circunstancial. No. Intentar liderar el PSOE conlleva una responsabilidad política que va más allá de lo orgánico partidario, una responsabilidad social que entronca con el interés general del país.
Valoro positivamente la disponibilidad y brío de todos los candidatos. Participar en un proceso de primarias demuestra una disponibilidad y un arrojo digno de encomio. Enhorabuena a los candidatos y al buen estilo que, al menos de momento, preside la competición.
Pero dicho esto y más allá de los buenos propósitos, hay que optar. Algunos me dirán que lo fundamental, a partir de ahora, es contrastar el programa y las ideas que puedan asumir cada uno de ellos para luego obrar consecuentemente. Seguro que sí, que ese es uno de los aspectos importantes en la tarea de selección en la que nos hallamos sumergidos. Otros ponderarán las cualidades mediático-comunicativas de los postulantes y su facilidad de conexión con determinados sectores generadores de opinión. Incluso algunos indecisos podrían decantarse, quizás, en función de algún que otro posicionamiento puntual respecto a temas controvertidos como el catalán o el de la Jefatura del Estado… Todo ello es posible, correcto y combinable sin problema alguno.
No obstante, me gustaría contribuir a este proceso colectivo de reflexión y decisión que son las primarias, con la introducción de un nuevo parámetro: el de la trayectoria ‘civil’ de los aspirantes. Entiendo como tal el conjunto de valores y experiencias que han acompañado a cada uno de los candidatos a lo largo de su vida. Por muy respetable que sea –que lo es- no atesora el mismo bagaje político cultural un funcionario orgánico, que ha trabajo a sueldo del partido toda la vida, que otro curtido en el mundo de la empresa, la docencia o la fábrica. Soy de los que piensan que la sensibilidad social y la comprensión del lenguaje ciudadano se adquiere en la calle, en la universidad y en los movimientos sociales. Trabajar a sueldo de otros es una experiencia que forja. Compartir luchas y reivindicaciones, saber lo que es la dureza del mercado laboral conforma el carácter y el pensamiento... En los cenáculos políticos, partidarios o administrativos muchas veces se adquieren buenas tácticas, no lo discuto, pero en ocasiones también algunos vicios, entre ellos –quizás el más grave- el de la desconexión con la ciudadanía.
Con sumo respeto he cotejado la trayectoria política, profesional, intelectual y orgánica de todos los aspirantes a la Secretaria General del PSOE. Confieso que ahí hay buen material humano y muchas ganas pero también insuficiencias ante un tiempo de crisis como el que nos afecta. Necesitamos gente con recorrido, criterio, capacidad de reflexión y, sobretodo, con una cierta dosis de solidez ideológica.
En José Antonio Pérez Tapias he hallado solvencia intelectual y discurso elaborado con anterioridad al evento que nos ocupa. En él encuentro trayectoria, rastro escrito en libros y actitudes coherentes en las que puedes adivinar su pensamiento. Era federalista antes de Granada y con mirada a la izquierda antes de la eclosión del 15M. Su trayectoria ‘civil’ combina pensamiento, docencia universitaria y compromiso sin que le sea necesario un ‘aggiornamento’ de última hora para arrancar un puñado de votos.
Votaré la candidatura de Pérez Tapias por lo que dice, claro que si; pero votaré con entusiasmo por que no es un producto de moda ni de última hora. Este candidato no es una especie de invernadero político sino la resultante de una trayectoria civil y publica.

16.6.14

MIQUEL ICETA ÉS SOLVENT, CAPAÇ I SAP EL QUE CONVÉ




L'HORA 'I',  L'HORA ICETA




A alguns els agradaria veure al PSC mort, fora de combat, expulsat de la vida pública catalana. No ho aconseguiran. És cert que en el viatge al futur la família socialista passa per un moment de turbulències, i que no acaba d’encertar què fer i com fer-ho. És cert també que s’han produït durant aquests dies moviments i propostes poc encertats i, potser, un xic forçats. D’acord. I què? Tot moviment polític i partit passa els seus moments de dubtes i desencerts davant dels reptes quotidians. Qui estigui net de contratemps que tiri la primera pedra. Alguns d’aquests que desitgen la mort immediata del PSC ho escriuen en grans titulars i ens diuen què hem de fer per ser políticament i nacionalment correctes. Patètic. Estàvem acostumats a conviure amb els dispensadors de catalanitat però ara tot sembla indicar que haurem de fer el mateix amb els dispensadors d’idoneïtat política. Ep! Que ningú cregui que nego la llibertat d’opinió o d’expressió. Res d’això! Simplement desconfio dels consells d’aquells que no han estat mai ni voldran ser mai amics, d’aquells que magnifiquen els nostres problemes -sovint reals- però posen sordina o minimitzen el tema quan apuntem solucions. Quina credibilitat pot tenir un ‘opinador’ que fa quatre dies demonitzava Pere Navarro i ara el glosa?
El PSC se’n sortirà. Més aviat que tard sabrà trobar la fórmula per entomar els reptes que estan a tocar de dits. Aquells que desitgen la seva extinció magnificaran i donaran espai a les veus més crítiques, negant el pa i la sal a les altres. Més d’un seguirà amb la seva particular creuada consistent en titllar el socialisme català d’antiquat, sucursalista o pusil•lànime. Tot això succeirà i sabíem que succeiria. Sabem també que el calendari polític ens és advers. I que pot esdevenir emmetzinat també per a d’altres formacions polítiques.
Algú deia que el PSC ja no és el que va ser. No ho discuteixo, però avui a Catalunya res és el que era. Els nostàlgics de l’ambigüitat que tot s’ho menjava han de saber que calia, i cal, marcar posició i defensar el que ens és propi i consubstancial. Federalisme, justícia social i democràcia han estat els paràmetres polítics adoptats i assumits per la majoria del PSC. Sobre ells cal rehabilitar l’edifici i construir una nova oferta política creïble i útil, sobre tot útil. Jugar a fer un panegíric de la renovació generacional com un valor en sí mateixa crec que és un error. Els millors equips de direcció política són els multigeneracionals, els que combinen joventut i experiència i, sobre tot, fan exigència de solvència i capacitat de lideratge.
Sí, el PSC vola sobre turbulències, i què? Se’n sortirà La seva nau està construïda amb els arguments del socialisme democràtic i aquesta corrent de pensament ha donat fe, al llarg de la història, de la seva capacitat de reaccionar positivament davant l’adversitat. Formar part d’una corrent de pensament d’àmbit mundial no és qualsevol cosa, caminar federats amb el socialisme espanyol és un gran què.
Picabaralles internes, egos, pugnes pel poder i la glòria seguiran havent-hi, com hi ha a tot col•lectiu humà però, per damunt de les dificultats, mentre hi hagi un grup d’homes i dones disposats a treballar dins els paràmetres abans exposats hi haurà PSC. Que ningú pensi que minimitzo els problemes, ans al contrari, però estic segur que tenim gent i l’energia suficient per agafar de nou embranzida i treballar en benefici dels humans. El PSC està disposat a fer forat i demanar de nou la seva oportunitat.
 L’hora ‘I’ es aquí.

14.6.14

RAZONES PARA VOTAR A J.A.PÉREZ TAPIAS ....





NO ES TIEMPO PARA LAMPEDUSIANOS


Llevo muchos años formando parte de eso que muchos llaman ‘la familia socialista’. He ocupado cargos de relevancia orgánica. También he tenido el honor de ejercer como diputado en el Parlamento de Cataluña y formar parte de la máxima dirección del PSC. He compartido durante este periodo de mi vida política el proyecto y los criterios de lo que se ha considerado la ‘mayoría del partido’. He discrepado del mando en más de una ocasión y vivido episodios no exentos de tensión y mal humor. Algunos dicen que una de las características de mi paso por la vida interna de la organización ha sido el no callar por el simple hecho de que alguien lo ordenaba desde un frio despacho de la calle Nicaragua. Así han ido pasando los años entre grandes triunfos y dolorosas derrotas, entre satisfacciones y grandes cabreos. He intentado abogar siempre por el retorno al mundo conceptual que es propio de la izquierda. He criticado con saña las debilidades discursivas del socialismo catalán -confieso que con escaso éxito-ante el universo simbólico que difunde el nacionalismo.
  Pues bien, nunca como ahora he estado tan preocupado por el futuro de las izquierdas, por la supervivencia de sus valores democráticos, solidarios e igualitarios. Es cierto que en más de una ocasión algunas personas han enarbolado la idea de provocar una regeneración interna refundadora, pero siempre he sospechado de aquellos que sólo se acuerdan de santa Bárbara cuando truena. Pido excusas a los honestos -que los hay a montones- pero la experiencia me ha mostrado que muchas veces tras acciones aparentemente nobles se esconden interese grupales o mezquindades personales.
 
Apuntaba antes que ando preocupado por el futuro de la izquierda en general y del socialismo ibérico en particular. Sí, y he de decir que este desasosiego en lo político va más allá de las divergencias internas, de los resultados electorales o de la crisis de los partidos. Me preocupa el vacio de valores y de ideología que campea en determinados cenáculos de la izquierda. Y me inquieta porque observo que este vacío deviene ocupado por telepredicadores y demagogos que, amparándose en el desencanto y la desafección, fabrican fogonazos de ilusión tan efímeros como inconsistentes. Tras tanto artificio se abre el clásico desierto en el que las rapaces de la derecha encuentran sustento.
 
Vuelvo a casa, a la ‘familia socialista’. Me sorprende nuestra incapacidad de reacción, nuestra facilidad en sustituir y quemar personas sin modificar ni el contenido ni los métodos que hemos aplicado rutinariamente. Me alarma que tras la revolución de la calle y el escarmiento de las urnas, la nobleza, los barones, pretendan seguir aplicando el modelo lampedusiano. Sin un diagnóstico ajustado y una autocritica sincera y veraz caeremos una y otra vez en la trampa de lo ‘políticamente correcto’. Nuestra gente nos exige decisión, descaro y valentía. Desde la cúpula algunos pusilánimes nos venden caminos placidos aunque estos no vayan a ninguna parte. Otros, los acomodados, prefieren permanecer estáticos confiando en que la ‘resurrección’ germinará por generación espontanea. Pues no. Permitidme que emplee una frase algo gastada: Estoy fatigado del ‘más de lo mismo´. Tengo la impresión de que una parte considerable de los movimientos que se producen en el seno del socialismo español son ‘más de lo mismo’.
No he pertenecido nunca, ni ahora tampoco, a ninguna corriente de opinión organizada más allá de participar en aquel heterogéneo movimiento que en los noventa fue bautizado como el de los ‘Capitanes’. Me abstengo de hablar de sus epígonos. Dicho esto y con varias décadas de militancia política a mis espaldas – sin esperar ningún pago por servicios prestados- creo que deberíamos devolver a las cosas su verdadero nombre. Urge recuperar ideas, proyectos e ideología. Considero, por ejemplo, que nos hemos propasado difuminando el republicanismo genético del socialismo español. Percibo que nos hemos doblegado, en exceso, a las exigencias de los destructores del estado del bienestar. En aras de la responsabilidad institucional hemos aceptado pasar de puntillas ante temas socialmente importantes en más de una ocasión. No hemos despejado suficientemente las dudas de la ciudadanía generadas alrededor de los casos de corrupción. Algunos compañeros nos han vendido como accesorios temas que, para muchos, son fundamentales. Hemos abandonado la calle para adorar en demasía la mercadotecnia…
Insisto; no formo parte de ninguna corriente de opinión pero atisbo que el candidato que mejor encarna la capacidad de recuperar lo que nos es propio se llama: José Antonio Pérez Tapias. Personalmente no he confiado nunca en los golpes bruscos de volante ni en los giros coperniquianos pero si en la recuperación paulatina y constante del rumbo y del nombre de las cosas que nos son propias. ¿Federalismo? J.A Pérez Tapias sabe y ha escrito de ello. ¿Modelo de estado? Lo tiene claro. ¿Justicia social y solidaridad? Son una constante en su discurso. Basta echar un vistazo a su blog para descubrir el sentido democrático y social de su pensamiento. José Antonio no lo tiene fácil para llegar a la más alta representación del socialismo español.
Contra él se conjugan un montón de adversarios. A saber: el continuismo disfrazado, los cambios cosméticos, medios de comunicación alérgicos a la recuperación de cierta izquierda, los amantes de lo ‘políticamente correcto’ y mil cosas más. A mi modesto entender el discurso y las posiciones de Pérez Tapias son los más cercanos a lo que es un socialismo del siglo XXI con sensibilidad social y libre de hipotecas del pasado. En otras propuestas, y con respeto, detecto el triunfo de las tesis lampedusianas.
Apoyaré, por todo ello, la candidatura de J.A.Pérez Tapias.
 
¿QUIEN ES JOSÉ ANTONIO PÉREZ TAPIAS?
 
Algunos datos sobre su producción intelectual:
Es profesor de Filosofía y Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, en donde se doctoró con una tesis sobre El pensamiento humanista de Erich Fromm. Crítica y utopía desde Marx y Freud.
Su docencia e investigación, así como su compromiso cívico y su militancia política, le han llevado a volcar su reflexión sobre cuestiones éticas y políticas presentes en los debates de nuestra sociedad. Entre sus obras cabe destacar
• Filosofía y crítica de la cultura (1995),
• Claves humanistas para una educación democrática (1996),
• Educación democrática y ciudadanía intercultural (2002),
• Internautas y náufragos (2003),
• El riesgo de opinar (2006),
• Del bienestar a la justicia (2007),
• Argumentos contra la antipolítica (2008
• La izquierda que se busca (2010).
• El hilo extraviado (2012)
• Invitación al federalismo: España y las razones para un Estado plurinacional (2013)
 
Además de colaborador habitual en distintos medios de comunicación, ha sido diputado socialista por Granada durante las Legislaturas VIII y IX de las Cortes Generales.