El blog d'en Joan Ferran

18.11.18

Cómo comprar el libro ‘Desde la aspillera’, de Joan Ferran

Portada Desde la aspillera libro de Joan Ferran
Si lo quiere dedicado, y no tiene prisa, solo tiene que decirlo y a nombre de quien es la dedicatoria. Para poder mandárselo dedicado ha de escoger una de estas vías de pago, dado que si escoge a un comprador que no sea Ediciones Hildy no podremos mandar el libro firmado.
Si no lo quiere firmado se lo podremos enviar antes, pero si nos quiere ayudar a nuestro proyecto, facilitando que la mayor parte del importe del libro nos llegue a nosotros, también siga estos pasos, por favor.
-Haga un ingreso de nueve euros (gastos de envió incluídos para España) en esta cuenta de paypal: elcatalandigital.es@gmail.com o en esta cuenta corriente: ING ES22 1465 0150 5419 0053 5176 (titular Ediciones Hildy). A continuación facilite una dirección de envío en este correo: edicioneshildy@gmail.com.

-Si lo prefiere comprar por Amazon, vaya a este enlace. Es importante que escoja la tienda de “Ediciones Hildy” o de lo contrario lo estará comprando a otro distribuidor que igual no tiene libros y tardará semanas en hacérselo llegar, además que no se lo podremos enviar dedicado. El importe en este caso será superior a 9 euros. En Amazon podrá pagar con tarjeta de crédito.
-También lo puede comprar en Ebay o Todocolección Ponga en el buscador “Desde la aspillera. Joan Ferran” y le llevará a la tienda de Lavidaesunatombola (Todocolección) o Magicmino (Ebay). El importe en este caso será superior a 9 euros.
Importante: si lo desea comprar en su librería habitual o en una gran superficie, encárguelo, solo ha de pedirle que lo solicite a la distribuidora Benvil y lo tendrá en unos días.

16.11.18

se va el caiman victor perez con la billos arreglos de hugo cañas soni...

ERNESTO EL CAIMÁN....

                                             
Corría el año 1941 cuando un colombiano,   José María Peñaranda,   compuso una de las más famosas cumbias que existen.    Una cumbia que lleva por título ‘Se va el caimán’.   El bueno de José María, en aquellos instantes creativos, no podía llegar a imaginar el grado de popularidad que alcanzaría su obra y, aún menos, la utilización de la misma como estribillo contestatario. ‘Se va el caimán’ sufrió censura y prohibiciones en algunos países latinoamericanos, también en España. Cuenta Gabriel García Márquez, en sus ‘Textos Costeros’ haberla oído cantar durante el franquismo en un cine barcelonés.        Narra el escritor que, cuando en el NO-DO apareció la imagen del dictador, el público la tarareó.    Dicen los bien informados que la letra de la canción está basada en una leyenda caribeña, según la cual, un hombre del poblado de El Plato, cercano a Barranquilla, recurrió a un brujo para que le proporcionara una pócima transformadora. El solicitante del brebaje pretendía observar de cerca a las mujeres que se bañaban en el rio Magdalenas, sin ser visto. El encantador le ofreció dos frascos con virtudes transformadoras de ida y vuelta.   Con el tiempo el relato ha adoptado diferentes desenlaces finales pero, en esencia, el personaje en cuestión,    combinaba a conveniencia un talante sereno y comedido con otro de caimán… 

 Y ya lo ven, no lo he podido evitar. Informado de que Ernest abandona el Govern Torra, dispuesto a conquistar la alcaldía de Barcelona, me vino a la mente la tonadilla de ‘Se va el caimán’. ¡Qué cosas tiene el subconsciente! Quizás me haya dejado llevar por el Diccionario Latinoamericano de la Lengua Española cuando sostiene que, en Venezuela, un caimán es una persona con intenciones dudosas o de escasa calidad. O, en Nicaragua, que se cataloga como ‘caimán’ a los personajes que miente mucho o que viven de fantasías. Sea como fuere, el anuncio de nuevo destino-misión de Ernest, me trajo a la mente la historia hecha música del voyeur de Barranquilla. Y es que amigos, cuando Ernest -alias ‘el Tete’- toma del frasco del brujo caribeño, se transforma en un cascarrabias y salta la noticia. Ejemplos los hay en exceso. Valga como prueba inicial repasar su discurso, supuestamente institucional, desde la Mesa de Edad del Parlament. Nunca nadie antes, a inicios de una legislatura, había empleado un tono tan desafiante, desabrido, agresivo y desbocado como él. Si la memoria no me falla, en tiempos del Tripartito, también fue Ernest quien torpedeó a Montilla al afirmar que el gobierno era un ‘artefacto inestable’. Todo el mundo entendió aquello como una bofetada a IC y también a los antecesores de sus actuales padrinos de ERC . El caimán fantasioso, si seguimos la definición nicaragüense, presentó en sociedad un partidillo efímero que osó llamarse Nova Esquerra Catalana. Luego vino el periplo europeo para recalar finalmente de conseller en Acció Exterior (este titulín me recuerda a Mikimoto). Ahí seguramente salió a flote el caimán -versión venezolana- que lleva dentro atribuyendo, injustamente, a la ministra Meritxell Batet algo que no dijo. Retó a Josep Borrell, le acusó de panfletario y llegó a afirmar que “está empezando a prohibir Europa”. Etc. Etc. Bien, pasemos página. Dicen que se va del Govern para triunfar en la ciudad condal, para hacer patria y combatir a las élites (sic). Deseo, de corazón, que apure el contenido del otro brebaje de la leyenda caribeña. Sí, el que restaura a los convertidos en caimán a su condición de humanos. De no ser así Ernest, el de la Mesa de Edad, se irá un pelín más decrépito ‘pa Barranquilla’.

Se va el caimán, se va el caimán

15.11.18

Vídeo inédito de la II República Española

                                                 ¿EN NOMBRE DE QUÉ PUEBLO??

 Cuando observo a un político entrar en la brega parlamentaria y atribuirse cariacontecido, con voz afectada, la representación de todo un pueblo, me estremezco. A mi mente acuden imágenes en blanco y negro, fantasmas del pasado y jergas patibularias. Han sido tantos los tiranillos, los sátrapas y caudillos de medio pelo asidos al poder, en nombre del pueblo, que uno se teme lo peor. Uno de los vicios retóricos de Quim Torra, y de su gente, es el recurso continuo a los mantras del ‘poble’ y ‘el mandat’. Es tan reducido y poco imaginativo el relato del Govern, que deviene dificilísimo restablecer en Cataluña un mínimo acuerdo parlamentario. Pero no solo eso, la invocación constante a una voluntad metafísica superior, que ni existe ni se toca, nos lleva a desconfiar del fondo argumental del Ejecutivo, a abortar cualquier intento de recomposición de la concordia. Marine Le Pen, en las elecciones francesas del 2017, aparcó los viejos recetarios del Frente Nacional galo a la búsqueda de un mensaje transversal capaz de maquillar el pasado y modernizar la imagen de su partido. Apostó por un eslogan ‘Au nom du peuple’ que a estas alturas de legislatura ya les debe resultar familiar en lengua catalana. Esta frase se ha convertido hoy en un comodín -aquí y allí- obviando el concepto ciudadanía. La ciudadanía se basa en la igualdad de todos ante la ley sin diferencias de clase, ideología, raza, religión u orientación sexual. Marine Le Pen, al igual que otros por acá, afirma que esa frase “más que un eslogan se trata de una forma de conducta, de una profesión de fe. El presidente de la república es un mero mandatario del pueblo”. En pocas palabras, según la dirigente del FN: Un líder con un destino rígido e inexorable. Umberto Eco decía que una de las características del fascismo histórico era apelar a las clases medias frustradas, desvalorizadas por alguna crisis económica o humillación política y que, en nuestros tiempos, el fascismo encontrará en una nueva mayoría su público a partir de obreros desclasados y viejas clases medias. Habrá que seguir atentos la evolución de nuestra sociedad para no repetir errores del pasado. La actuación de Quim Torra en los plenos del parlamento catalán, la repetición del mantra victimista y la cerrazón ante los presupuestos ‘en nom del poble’, hacen buenas las palabras de Ricardo Mella -libertario ilustre- que hace más de cien años escribió en la Revista Blanca: “Allá va la multitud arrastrada por la verbosidad de los que no llevan nada dentro…” A lo que un servidor de ustedes añadiría: Van de vacío, aunque hablen ‘en nom del poble’.

8.11.18

NO ESTÁ A LA ALTURA......






‘T’ DE TORPE, ‘T’ DE TORRA 




Si alguien cree que excitando al personal a través de la redes sociales se va a llevar el gato al agua, está equivocado. Si alguien considera que con las arengas de la Terribas y las retransmisiones en directo, vía TV3, de las performances independentistas la batalla está ganada, yerra o es un ingenuo. Entorpecer la cotidianidad del país, agitar, o tildar al discrepante de cómplice botifler es fácil pero no conduce a nada. Con la llegada -por otra parte sabida y esperada- de las peticiones de la fiscalía, los prebostes del independentismo han fingido de nuevo. Se han rasgado las vestiduras con aire indignado cuando, a priori, sabían la amarga medicina que les iban a recetar. Y es que amigos, a los jueces no les gusta que les marquen las pautas, ni les chuleen. Tampoco que les presionen con altercados en la calle. A la judicatura no le sienta bien que algunos, obviando la separación de poderes, exijan penas o absoluciones a la carta. Y así estamos. A más de uno de esos indignados le convendría repasar algunos pasajes del catecismo. Sí, aquellos que consideran como requisito para lograr el perdón la confesión de los pecados, el arrepentimiento, la penitencia y, sobre todo el propósito de enmienda. 
Y si uno repasa las soflamas, declaraciones y anuncios de los principales dirigentes secesionistas, el propósito de enmienda ni está ni se le espera. ¡Absolución! Gritan al unísono los próceres independentistas, aunque en su fuero interno sepan que es una invitación a lo absurdo. A estas alturas del serial procesista ya nadie cree que aquí no ha pasado nada, que los protagonistas de un lustro de incertidumbres se van a largar de rositas. Pues no, la vida enseña que todo tiene un precio. Alto o bajo, según las exigencias, pero todo se paga. Las concentraciones en las cárceles donde moran los presos se daban por descontadas. Las movilizaciones, campañas y altercados que se sucederán los próximos días también. Todo ello forma parte de un guión, aparentemente escrito de antemano, en el que la variable se encuentra en un desenlace final que puede ser numérico (155) o negociado con serenidad a lo largo de los próximos meses. Quim Torra, haciendo gala de su habitual torpeza, dice que ha roto con Sánchez y que los presupuestos los vote Rita la cantaora. Error.
 El vicario de Puigdemont en el mundo real cierra puertas. Él y su amo prescinden del pragmatismo y de la inteligencia que se le supone a un dirigente político. Quizás prefieran, o les interese, matar la política y despertar a la bestia.

26.10.18

EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN. Tráiler Oficial

SOBRE EL FOTOGRAFO DE MAUTHAUSEN
Vayan al cine, por favor. Acudan a ver ‘El fotógrafo de Mauthausen’ no se la pierdan. No acostumbro, en el terreno cinematográfico o artístico, a recomendar nunca nada. Soy de los que cree a pies juntillas en aquello tan popular de “contra gustos no hay nada escrito”. Pero en esta ocasión, insisto, vale la pena ir al cine y penetrar en la película que ha dirigido magistralmente Mar Targarona. Verán trabajar en ella a magníficos actores como Mario Casas, Alain Hernández o Macarena Gómez. La historia de Francesc Boix -un combatiente republicano español y fotógrafo internado en el campo de concentración de Mauthausen, durante la Segunda Guerra Mundial- no les dejará indiferentes, les inducirá a repensar cosas como el sentido de la vida, o de las palabras. Comprobarán cómo la película tiene la fuerza suficiente y el poder de despertar la conciencia, incluso, de los más apoltronados. En este film, bien documentado, hay mucho arte. Sus escenarios, atmósferas y ambientes transportan, rezuman verosimilitud por los cuatro costados. En el aire hay también un toque de atención dirigido a los desmemoriados, a los que gustan dormitar en los vapores placenteros del olvido.
El miedo, el compromiso, la ira, las bajas pasiones y el odio afloran en la pantalla tratados con un tacto y una naturalidad digna de encomio, sin exageración. Cuidado. No vayan a creer ustedes que están ante otro ejercicio de adoctrinamiento ideológico o político a la que nos tienen acostumbrados en la tele manipulada; no, nada de eso, si no todo lo contrario. Van a visionar una película sobre la condición humana y los límites de la barbarie; pero, también, sobre el heroísmo y la voluntad de sobrevivir.
En una sociedad como la nuestra, en que ya todo se banaliza y las palabras pierden su significado, nada mejor que retornar a la historia para examinar críticamente aquello que fueron capaces de hacer algunos de nuestros antepasados. Conviene analizar la génesis del discurso de los que se creyeron poseedores de una verdad superior. El fotógrafo de Mauthausen, además de una excelente película, puede convertirse en una herramienta útil para la recuperación de valores humanos actualmente obviados o devaluados. Vayan al cine, por favor. La historia de Francesc Boix, el hombre que con sus fotos mostró al mundo las atrocidades de los campos de exterminio nazis, vale la pena.

21.10.18

CUIDADO CON LAS PALABRAS






¿ADA COLAU FASCISTA?


 La palabra fascista, y por extensión antifascista, se ha convertido en un comodín. Y ya se sabe, cuando a una palabreja se le adjudican múltiples significados termina la cosa por significar poco, o nada. Saco esto a colación porque me ha llamado la atención una obscena pintada en los muros de la basílica de Santa María del Mar. Sobre las viejas paredes de esa joya arquitectónica alguien ha escrito, con trazo grueso y en negro, ‘Colau fascista’. Malas lenguas interesadas dicen que los inspiradores de ese atentado al patrimonio cultural de la ciudad son los restauradores. No lo creo. La gente del gremio en cuestión posee suficiente sentido cívico para no caer en ese tipo de lemas. Otra cosa bien distinta es que hayan iniciado una revuelta, por el tema de las terrazas, contra la política del consistorio. Acusar a la alcaldesa y a su concejal, Gala Pin, de mentir y romper un pacto es legítimo. No voy a discutir eso, pero tachar a la edil de fascista me parece un despropósito y una ofensa que no se merece. Ada Colau no es una fascista; como tampoco lo son el Estado Español, los ciudadanos que defienden la Constitución, los partidos no independentistas, las policías democráticas, los críticos con el procés, y los versos libres que no comulgan con TV3. A Colau la podrán llamar -con educación- lo que quieran menos fascista. Critiquen su gestión si lo desean, pero no jueguen a vaciar de significado las palabras ni a banalizar sus contenidos. Apostemos por el rigor. 

El fascismo fue un movimiento político de masas originario de Italia, liderado por Benito Mussolini, con una determinada historia particular al igual que el nazismo, el franquismo, el salazarismo y mil movimientos más de corte autoritario o reaccionario. Cada una de esas ideologías fue singular a pesar de coincidencias y similitudes. A los buenos historiadores no les gusta meter todos esos fenómenos sociales, pensadores y liturgias en el mismo saco. Últimamente proliferan en Cataluña llamamientos a movilizaciones ‘antifascistas’ contra eventos no homologables dentro del canon independentista. Esas actividades ciudadanas son tan democráticas como las que más. La utilización del término fascista sin criterio, además de injusto, es ofensivo. Y es que, amigos, quizás uno de los síntomas precursores de un nuevo totalitarismo sea tildar de fascista al diferente, al adversario o al discrepante. El historiador Núñez Seixas recoge en uno de sus trabajos de investigación una reflexión, del sociólogo portugués experto en salazarismo Costa Pinto, donde nos dice que “el nacionalismo es uno de los ‘ismos’ en que más autores están de acuerdo en considerar como uno de los elementos centrales del sistema de ideas asociado al fascismo”. Pues eso, por favor, no usen el nombre del fascismo en vano. Menos frivolidades e insultos gratuitos y más vocabulario.

19.10.18

18.10.18

SIEMPRE IGUAL DE DESAFORTUNADO TORRA








CAT 2018, TIERRA DE ULTIMATUM 



Hagan la prueba. Entren en internet y coloquen en el buscador la palabra tierra. De inmediato se abrirán múltiples ventanas y enlaces a seguir. Muchas de ellas se referirán a series de televisión de éxito que han ocupado el ocio de miles de nuestros conciudadanos. Tierra de gigantes, Tierra de reyes, Tierra de lobos, etc. E incluso les saldrá en pantalla Tierra de faraones, dirigida por Howards Hawks, con la actuación estelar de la inolvidable Joan Collins… La palabra tierra da mucho de sí. Tanto que no pasará demasiado tiempo hasta que algún listillo, a la búsqueda de titular sugerente, la asocie a nuestro entorno y nos atrape con un: ‘Cataluña, tierra de ultimátum’. Visto lo visto estos días en la cámara catalana, razones y referentes no le faltarán. En el último pleno del Parlament el presidente Quim Torra volvió a la carga por partida doble. Emplazó, de nuevo, a Pedro Sánchez a mover ficha a pesar de que la atmósfera, tras las declaraciones del 1-O, olía a chamusquina. El vicario de Puigdemont en la Ciudadela incluso se atrevió a poner fecha de caducidad a su ultimátum: noviembre. En un ataque de fe revelada afirmó, impertérrito y sin sonrojarse, que el crédito de Pedro Sánchez se había acabado. Pero no se lo pierdan, todo eso lo verbalizó tras perder una docena de votaciones. A más de uno le gustaría adivinar si el envite de Torra al presidente español iba cargado de soberbia, o solo de estulticia e improvisación. 

¿Quieren más ‘Tierra de ultimatum’? Sí, el de la ANC lanzado al Govern según el cual, si no se implementa la República Catalana antes del 21 de diciembre, comenzará el sarao. Por boca de la economista Elisenda Paluzie el secesionismo ha puesto unos deberes a Quim Torra que se pueden resumir con un: ‘O república ya, o paso al lado y vete a casa’… La asociación independentista ha actualizado, al alza, las aspiraciones de su estrategia política en el plenario de su secretariado. Tan inspirados y seguros de su fortaleza están que han decidido que la única vía factible, y deseable, es la unilateral. Ya saben, aquella consistente en arriar la bandera española, soltar a los presos, controlar el territorio, sin AVE, y los CDRs patrullando… Allá ellos con su irresponsabilidad, luego vendrán las lamentaciones si les aplican el 155. Las páginas de nuestra historia están repletas tanto de personajes iluminados, como de visionarios quiméricos, a la búsqueda de una vía exprés, para llevar a término sus utopías caiga quien caiga. Junto a políticos sensatos, reflexivos y ponderados han proliferado también aventureros, turiferarios, aprovechados e insensatos. Salvando las lógicas distancias del tiempo y las ideologías, he recordado el sindicalismo revolucionario, pero posibilista, de Salvador Seguí -El Noi del Sucre- y de Ángel Pestaña. Ellos tuvieron que sortear, en múltiples ocasiones, el radicalismo de la FAI y la demagogia de sus adversarios de clase. Hoy, en esta Cataluña de ultimátum barato, es más necesario que nunca que impere el reino de la sensatez frente al radicalismo verbal, el personalismo cesarista y el postureo. Lo otro es parálisis política, fractura social y decadencia como sociedad.

11.10.18

SON PATÉTICOS...ESTOS INDEPENDENTISTAS





¡A LA MIERDA! 


 ‘Colapso ’rezan algunos titulares... Obvio. Si uno de los inspiradores de la metafísica del Govern es un filósofo ‘cardoso’, que usa las páginas de los periódicos para sentar doctrina, estamos apañados. Si la estrategia política del ejecutivo catalán viene dictada por las genialidades de un enjuto catedrático-tertuliano, y su becaria, les aseguro que Cataluña seguirá camino del caos. Si la omnipresente musa literario-televisiva del procés se ha vuelto fondona de ideas, y sólo es capaz de parir panegíricos y propaganda amarilla, las sonrisas mutarán a muecas y el aroma de libertad se acabará en nuestros hogares. Si algunos partidos, mirando de reojo al adversario, cambian de alfiles a media partida, sin importarles las reglas del juego, es que aquí todo vale. Incluso tomar el nombre y la obra de los viejos próceres de la ciudad en vano. Aviso para navegantes: eso será una estafa. Si el camino a seguir lo ha de marcar un fugitivo de la justicia, rabioso y resentido, desde Bruselas, vamos al abismo. Si un vicario, harto de ratafía, amenaza con el apocalipsis, si una rubia pierde el ‘oremus’, si el más rufián del Congreso intenta rehabilitarse marcando terreno desde la sensatez es que nada es lo que parece. Nada es verdad aunque nos lo vendan a dúo, en rueda de prensa, un político alto y otro bajito. Aunque la caja estúpida del régimen lo edulcore, y su pregonera radiofónica lo declame con los buenos días. Si siguen peleando como niños, porque no hay juguetes para todos, el futuro que nos espera será aun más triste y aburrido que éste presente. Suceden tantas cosas en la política catalana, y en tan poco tiempo, que el subconsciente vuela y asocia al presente elementos, vivencias y conocimientos del pasado. 
Al contemplar las incidencias del último pleno del Parlament me vino a la mente, vayan a saber porque, la figura de Fernando Fernán Gómez y su obra ‘El viaje a ninguna parte’. Todo un artista Don Fernando, excelente novelista y académico de la lengua. Ustedes me perdonarán. No quisiera pecar de escatológico, pero por la cabeza también paseó uno de sus habituales ataques de genio que bordó con su ya famoso: ¡Váyanse ustedes a la mierda! ¡Déjenme en paz!... Pues eso.

5.10.18

ANARQUISTA COMO VALTÒNIC......













PUIGDEMONT,  EL 
ANARQUISTA 




El nuestro es un país de paradojas. Mientras que el llamado ‘procès’ ha conseguido centrifugar hacia aguas más tranquilas a bancos, empresas, turistas miedosos y emprendedores varios aquí, sin ir más lejos, algunos propietarios de autocares hacen su agosto -y hacen bien- cada vez que el secesionismo decide organizar una performance o necesita figurantes procedentes del agro. También consiguen dineritos extras los confeccionadores de esas camisetas de colorines -chinos o no- destinadas a uniformar al personal para que la cosa se vea tope guay. No vaya a ser que cuando el helicóptero, con las cámaras de TV3, sobrevuele la procesión a la espera de la soflama emotiva y mística, la cosa quedara deslucida. Pero los próceres del movimiento no descansan y, en su afán educador, han echado mano ahora del mundo editorial. Sí amigos, no sólo de autocares, camisetas y otras zarandajas vive el ‘procés’, sino también de fortalecer los hábitos de lectura mediante la difusión del libro doctrinal. No se lo pierdan. En las mejores librerías del país podrán encontrar un montón de novedades editoriales que relatan cómo viven los políticos presos su estancia en la cárcel. Les explicarán las impresiones, reflexiones y miedos que les produce la despiadada y vengativa justicia española. Más aún, hallarán también libros escritos por los hijos y esposas de los detenidos, y alguna ‘exquisitez’ literaria a cargo de la ex consellera Meritxell Borrás… 

Pero la obra por excelencia, la definitiva, parece ser sin lugar a dudas el libro que contiene la conversación de Carles Puigdemont con el periodista Olivier Mouton, titulado “La crisis catalana, una oportunidad para Europa”. En él, un desacomplejado Carles Puigdemont nos cuenta que “llevo dentro de mí una especie de pulsión anarquista”. Valtònic también da fe de ello. Uf! No tengo ni idea de lo que puedan pensar al respecto, ante un individuo que persigue construir un nuevo estado en lugar de debilitarlo, los seguidores de la divina acracia, pero me lo imagino.
 Según teorías psicoanalíticas tanto de Freud, como de sus epígonos, la pulsión es una fuerza que invita al individuo a realizar una acción determinada con el fin de satisfacer una tensión interna, generalmente de tipo sexual. ¿Por ventura le ocurre eso al fugitivo de Waterloo? O no, olviden lo sexual, quizás tras leer a G K Chesterton en ‘El hombre que fue jueves’ ha preferido jugar al equívoco haciéndose pasar por un anarquista romántico y arrebatado. En la obra del británico todos los ‘idealistas’ eran infiltrados de Scotland Yard ajenos al ideario ácrata… En el caso de Puigdemont, visto lo visto hasta ahora, todo es posible.

24.9.18

SOBRE HADAS Y BRUJAS





DE GISPERT, DE HADA A HOOLIGAN 



Hay personas que con el paso del tiempo, y las frustraciones, devienen una grotesca caricatura de lo que fueron. Este es el caso de la expresidenta del Parlamento catalán, Núria de Gispert. Bajo una apariencia de ‘Abuelita Paz’, la susodicha política ejerció como consellera de Justícia del gobierno de Jordi Pujol y, posteriormente, alcanzó el medallón que lucen los presidentes/as de la cámara catalana. Ha pasado algún tiempo de aquello y de la fotografía de De Gispert, aparecida en El País, disfrazada de hada y con una varita mágica entre las manos. Por arte de birlibirloque el hada de ayer se ha convertido en una deslenguada y procaz hooligan. 
¿Qué ha pasado? ¿Qué ha sucedido? ¿Cómo es posible que desde la fervorosa mansedumbre del credo democristiano, predicado por Duran Lleida, se llegue a tan altas cuotas de ordinariez? Sí, ya sé. Me dirán ustedes que el procés lo trastoca todo milagrosamente. Me dirán que se ha cargado a CiU, a Unió Democràtica, al PDeCAT, y que ha lastimado a otros muchos colectivos políticos y sindicales. Cierto, pero se supone que el grado de madurez mental, y capacidad de reflexión, de alguien que ha sido un alto representante de nuestras instituciones imprime carácter. Pues no, en el caso de la hada De Gispert, no ha sido así. Más bien al contrario. Su caída del pedestal institucional, o del coche oficial, se ha saldado con una mutación en la ex presidenta consistente en el uso perverso del tweet. Núria de Gispert, a través de las redes, se ha convertido en una difusora de rencor y de desconsideración hacia sus adversarios. Su última azaña en las redes ha sido un intento de ridiculizar y emplazar a Miquel Iceta. Lo ha hecho así: “I més català, Iceta! Que estem a Catalunya, home! Quan et dispares… La vesses Miquel. Que si balles, que si fas fora Rajoy, que si el 155, que si l’indult…”. Hasta aquí la cosa es tolerable, pero la hooligan añade:
 “No us necessitem per res! Ves fent el teu PSOE…” 
Ya ven, la ‘Abuelita Paz’ de antaño no necesita, para lograr la concordia en nuestro país, a nadie que no sea de los suyos. Todo el mundo lo sabe. Esta señora medró en Unió Democràtica hasta anatemizar a los sensatos, discriminó a Inés Arrimadas y la facturó vía Cádiz; opinó sobre la educación de los hijos de Rivera y, ahora, sus perlas arremeten contra Miquel Iceta. Núria de Gispert ha olvidado el decoro y la cortesía parlamentaria, ha archivado la ecuanimidad que se le supone a una consellera de justicia y juega al exabrupto fácil a través de las redes. Quizás añora seguir en el candelero. Núria de Gispert, en otro tiempo sumisa cortesana en los pactos del Majestic, ahora va de hooligan.

TALIBANES A LA CATALANA




DE BAMIYÁN A SANT JAUME 




Cuando en el año 2001 los talibanes decidieron considerar las estatuas de Buda, ubicadas en el valle de Bamiyán, como contrarias a las enseñanzas del Corán, las volaron con dinamita y disparos de blindados. Historiadores, antropólogos y amantes del arte y la cultura en general se estremecieron al ver como una parcela del patrimonio de la humanidad caía hecha pedazos. Lo cierto es que no es la primera vez en la historia, ni será la última, en la que algunos dirigentes políticos intenten borrar los vestigios de un pasado que no les place. Una pena. 
Observen. La periodista e historiadora Catherine Nixey está batiendo records de venta de libros con su obra ‘La edad de la penumbra’. En ella nos narra cómo el cristianismo liquidó la cultura clásica al destruir más del 90% de los textos científicos y filosóficos de las antiguas Grecia y Roma. En épocas más recientes, en nuestra culta Europa, algunos prefirieron satanizar el jazz, el llamado ‘arte decadente’ y la poesía de los que tomaban partido. Hace apenas un par de años las ruinas de Palmira también soportaron las iras de los “destructores”… Y la cosa sigue.
 Salvando las distancias, estos breves pasajes de la historia que he reseñado me vienen a la mente porque alguien me cuenta que el president, Quim Torra, piensa decorar las estancias del Palau de la Generalitat con elementos más “propios” de la historia de Cataluña, y de su larga lucha por culminar el procés. Vaya, que el vicario del anarquista Puigdemont ha decidido que los frescos con imágenes de los Reyes Católicos deben difuminarse y, en su lugar, aparecer unas pinturas de Torres García. Un servidor de ustedes no sabe si esta información es cierta o no pero, permítanme que les diga, que ello importa relativamente poco. ¿Saben la razón? Porque uno tiene la convicción –y miles de catalanes también – de que es verosímil, de que es posible, que son capaces de cualquier cosa. A Quim Torra le molesta el ‘tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando’. Si de él dependiera, los libros de Don Ramón Menéndez Pidal estarían en el Index librorum prohibitorum por haber osado afirmar que cuando ha existido un poder fuerte, como en la época de los Reyes Católicos, y con capacidad para seleccionar dirigentes, la nación remonta el vuelo en un plis plas. Quizás los frescos de los Reyes Católicos refrescan la ‘otra’ memoria y eso no procede en la Cataluña de las fake news.

19.9.18

QUIEN JUEGA CON FUEGO...






QUIM TORRA COMO DIÓGENES 


No lo puedo evitar. Al contemplar las imágenes de Quim Torra, en la puerta del Parlament, portando un farolillo con ‘La Flama del Canigó’ me viene a la mente la figura de aquel filósofo de la antigüedad, discípulo de Antístenes, llamado Diógenes de Sinope. Sí, aquel que según cuenta la leyenda recorría, a plena luz del día, las plazas de Atenas portando una lámpara de aceite al tiempo que exclamaba: “Busco un hombre honesto”. Como es obvio el artilugio del filósofo griego, al igual que el farolillo de Torra –más allá de su simbolismo- son instrumentos que sólo sirven para iluminar de cerca, pero devienen ineficaces a cinco pasos de las miradas de sus portadores. A no ser que…. a no ser que se trate de escenificar o insinuar otras cosas. Y si lo que se pretende es crear un atmósfera inquietante, o amenazadora, nada mejor que un puñado de antorchas incandescentes y humeantes desfilando por los aledaños de la ’Catedral del Mar’ una húmeda noche de septiembre. ¡Ay, las antorchas!

 Los rituales con fuego han sido, a lo largo de la historia y en múltiples ocasiones, prácticas litúrgicas utilizadas para amplificar mensajes y crear ambientes místicos idóneos para la manipulación emocional de las masas… Ha llovido mucho desde que Benito Mussolini, en octubre de 1922, organizara la famosa marcha sobre Roma que culminó con el golpe de estado que eliminó el sistema parlamentario italiano. También han pasado unos años desde que Leni Riefenstahl dirigiera el famoso documental nazi ‘El Triunfo de la Voluntad’ con planos y tomas espectaculares de desfiles con antorchas y esvásticas. Más recientemente, este agosto pasado, con el beneplácito de las autoridades, cientos de neonazis con rifles en las manos, gritando consignas racistas y portando antorchas y emblemas del Ku-Klux Klan desfilaron por Charlottesville defendiendo las estatuas de históricos líderes confederales. Cuentan las agencias que el pasado fin de semana Corea del Norte celebró el 70 aniversario de su fundación. Uno de los momentos más emotivos de la conmemoración fue la marcha de antorchas que miles de disciplinados norcoreanos blandieron entre fuegos artificiales… La lista de usuarios de ese tipo de manifestaciones con fuego es ilustrativa. El recuerdo de alguna de esas marchas aún provoca escalofríos tanto en Múnich, Berlín, Roma o el sur de EEUU. ¡Ay, las antorchas! Un servidor no tiene inconveniente en que Quim Torra además del ‘reglamentario’ lazo amarillo cargue con farolillos incandescentes y sus colegas con teas, allá él y los suyos. Ahora bien, espero que esa aproximación a Diógenes no comporte también la adquisición del síndrome que lleva su nombre. Este país acumula tanta basura en forma de despropósitos, farsas, quimeras, postureos, engaños y revoluciones de mentirijillas que conviene sacársela de encima en lugar de guardarla. Procede abrir ventanas, airear estancias, limpiar, reciclar, dar una mano de pintura y gesticular menos.

7.9.18

Brassens _ La mauvaise reputation (Subtitulado)



                                           SOBRE 'LA FESTA NACIONAL'
Ho confesso, vaig perdre l'hàbit d'acudir als esdeveniments l'Onze de Setembre fa, aproximadament, una dècada. La causa de tant abandonament rau, potser, en què no vaig poder digerir els insults que, un grapat d'energúmens, van proferir contra Duran i Lleida i el president José Montilla. Tampoc vaig assimilar, sense ser 'periquito', els xiulets i calúmnies contra el RCD Espanyol, ni una odiosa cantarella que deia: "Pim, pam, pum regidors del PP"; menys encara que un descerebrat amenacés Alberto Fernández Díaz amb degollar lo.
Pasqual Maragall va intentar donar un nou aire més institucional i transversal a la celebració però, a la primera de canvi, altres energúmens van xiular amb ganes la cançó 'Vidalita' interpretada per Mayte Martin mentre un Jordi Pujol rondinaire declinava assistir als actes oficials organitzats pel tripartit. M'abstinc de relatar la llarga llista de despropòsits i embolics esdevinguts al llarg dels últims anys en què el país ha suportat grans dosis de més del mateix, és a dir: retòrica reivindicativa disfressada de festa nacional, petició d'impossibles, gesticulació bonista de cara a la galeria i menyspreu, amb anatema incorporat, per a tot allò aliè al credo nacionalista. Però aquest any la diada de l'Once de Setembre ha virat, encara més, cap a cotes de sectarisme sense precedents. La intenció del Govern de transformar la festa en una 'marxa per la llibertat' (sic) encapçalada pel vicari de Puigdemont a Catalunya, no és de rebut. El cartell commemoratiu editat per la Generalitat és tan horrible estèticament com deplorable políticament. Mai a Catalunya un govern havia estat tan maldestre i mesquí com el de Torra, ni mai havia anat tan lluny en la seva sectarisme. Després es queixaran de la reacció dels opositors.
El que s'ha dit, vaig perdre l'hàbit d'assistir als actes de la Diada, vaig abandonar el besamans del Saló dels Passos Perduts, vaig renunciar als canapès i les croquetes de la recepció del Parlament etc. Tot per un tema de salut mental i per deixar de sentir les bajanades dels hiperventilats. Avui m'identifico, més que mai, amb aquella cançó de George Brassens -traduida per Paco Ibáñez que deia: "Quan la festa nacional. Jo em quedo al llit igual ".
O millor en la seva versió francesa: "Je reste dans mon lit Douillet". ¡Únic Brassens!

6.9.18

TORRA Y PUIGDEMONT...COMIENZA LA FUNCIÓN

                                                                  
                                                                    PUIGARAÑA

 No les voy a narrar a ustedes lo que escribe la periodista Lola García en su magnífico libro ‘El Naufragio’ y del que La Vanguardia nos ofreció un adelanto editorial hace unos días. El Periódico, al igual que García, también nos ha contado con todo detalle lo acontecido en las horas posteriores a la declaración unilateral de independencia el 27 O, así como la naturaleza de las consignas dadas por Carles Puigdemont a sus desorientados consellers antes de evaporarse. El “Mañana, todos a los despachos”, pronunciado por el ex presidente, pasará a la historia de Cataluña como el mayor ejercicio de escapismo, y dejación de responsabilidades de un gobernante de la Generalitat, desde que Josep Dencàs huyera - en otro octubre - al extranjero vía alcantarillado. El galimatías otoñal de 2017 se ha saldado con Junqueras y compañía en prisión, y Puigdemont de gira europea con su séquito. 

 Cuenta la leyenda que en el siglo XVIII un capitán de navío vasco, llamado Arana, recorría las costas peninsulares reclutando personal para ir a combatir las insurrecciones que se producían en las colonias de ultramar, paradójicamente él no emprendía viaje alguno, permanecía en tierra ejerciendo de banderín de enganche. Con el tiempo, las gentes del pueblo llano se percataron del engaño y transformaron el nombre de Arana en Araña, concediéndole así un carácter más repulsivo, aún, a esa actitud embaucadora, ruin y traidora. El hecho despertó las más variadas coletillas y, desde entonces, la expresión ser (o hacer de) Capitán Araña, que embarca a otros y él se queda a resguardo, se aplica para calificar la conducta de quien, tras inducir a otros a realizar una tarea espinosa, personalmente se abstrae de participar en ella. 

Carles Puigdemont es el gran capitán Araña de la fase terminal del procés: anima a los otros a enfrentarse con la justicia, a desobedecer o a salir a la calle a protestar. Mientras tanto él pretende marcar la agenda política desde la comodidad de su corte belga en Waterloo, y de las idas y venidas se su vicario Quim Torra. Lo publicado por Lola García y por El Periódico es un ejemplo de ese método irreflexivo de Puigdemont de hacer política en beneficio propio, que nos lleva inexorablemente al conflicto y la fractura social. Analistas solventes, como José Antonio Zarzalejos, lo tienen claro cuando nos alertan que Puigdemont impulsará un Consell de la República y la Crida sin importarle lo más mínimo las consecuencias nocivas de esas iniciativas de cara a las conversaciones con el gobierno de España. Al final los hechos van a dar la razón al ministro Josep Borrell cuando insinúa que ‘Lo peor aún puede estar por llegar’.

CONVERSOS LEJOS DEL 'BEL CANTO'





LOS CONVERSOS Y "LA MILICIA ARMADA”




 Los conversos no pasan inadvertidos, hablan y abrazan causas que ayer denostaban, son vehementes, se atreven a ir más allá que los viejos pensadores e ideólogos de su nueva causa. Revolotean eufóricos y entusiastas alrededor del líder, aplauden y jalean, como nadie, tanto la gracia como lo que antaño les pareció una sandez, por la simple razón que lo verbaliza su nuevo gurú. Poco importa que éste sea un oscuro supremacista. Los conversos anatemizan a los adversarios a la velocidad de la luz. Los que discrepan de ellos corren el peligro de ser tildados de mediocres o indecentes, estúpidos o falsificadores de currículum académico. Los conversos –para granjearse el perdón de sus pecados y ahuyentar dudas- suelen ir más allá que sus nuevos amos y patrones. Osan reinterpretar y reescribir la historia, se atreven a proponer quimeras aunque estén condenadas al fracaso. No hay fe más ciega, intolerante y exigente que la de estos eruditos camaleones de verbo fácil y tribuna mediática garantizada. No son las mudas de piel de los conversos lo preocupante, sino las convicciones graníticas con las que defienden su nuevo credo y el trato innoble dedicado a sus antiguos compañeros de discurso. El exdiputado independentista de JuntsxCatalunya, Germà Bel, ha afirmado en Twitter que para controlar las ‘estructuras de estado’ –concepto parido por otro ilustre converso- hace falta una milicia armada, dado que: “Más pronto que tarde habrá nuevas elecciones. Entonces se podrán poner estas propuestas de forma clara y explícita en programas electorales”. La beligerante propuesta de Germà Bel nos retrotrae a aquellos años en que Daniel Cardona capitaneaba la Guardia Cívica o a aquellos en los que, bajo la dirección de Miquel Badía, los escamots de Estat Català realizaban mil tropelías. Ya saben, la cosa iba de camisas pardas, pantalones oscuros, correajes de cuero y botas… Por algo se empieza, los conversos lo publicitan y el personal alucina porque se huele lo peor

20.8.18

NEGRAS TORMENTAS....





CATALUÑA EN LA ‘NUBE’ 

 Sequía legislativa y hambruna política es lo único que ha sido capaz de generar el gobierno de la Generalitat a lo largo de los últimos meses. En el Parlamento catalán sólo han hecho acto de presencia cuatro proyectos de ley heredados de la anterior legislatura y retenidos merced a la aplicación del artículo 155. Resulta paradójico que la coalición de gobierno y sus monaguillos de la CUP -invocadores eternos de las esencias del país- sólo hayan aprobado una de ellas y con el fin de intentar legitimar la investidura telemática de un “huido”. Eso sí, decretos sobre la leche cruda los que quieran, paseítos a la cárceles un montón y soflamas insultantes contra la jefatura del Estado o los jueces, también. Nunca los primeros 100 días de un gobierno catalán fueron tan patéticos, agrios y tristes. Nunca los primeros meses de un gobierno de la Generalitat estuvieron tan preñados de conflictos y de propósitos de bronca como estos últimos. Cuando Quim Torra predica descaradamente atacar al estado español está sentando las bases para que otros muchos, aquí y allá, desempolven de nuevo el artículo 155 sin complejos. Cuando Elsa Artadi arremete contra el juez Llarena, uno prefiere pensar que lo hace por bisoñez política y no por estupidez manifiesta. ¿O es que acaso esta señora emperifollada está intentando que la crispación política y el caos de réditos? Que los próceres del secesionismo tengan cerrado el Parlament a cal y canto a su conveniencia es poco ‘patriótico’ y nada democrático. De aquí a unos días los numeritos y las performances del 11 de Septiembre volverán a ser retransmitidos y comentados por TV3 y Catalunya Ràdio con todo lujo de detalles y mensajes subliminales. Quince días después un remake 1-O sustituirá la Diada y, previsiblemente, las decisiones judiciales devendrán combustible para el motor secesionista. Y sí, amigos, el 27 de octubre Quim Torra podrá utilizar su potestad de convocar elecciones si así se lo ordena su amo, el conspirador de Waterloo. Mientras tanto el conseller Puigneró, harto de ratafía, quiere instaurar la república digital como paso previo imprescindible de la real. De momento piensa ubicarla en ‘La Nube’. El conseller de Interior sueña con multar a los que liberan de plástico amarillo contaminante calles y plazas; Pilar Rahola lleva la paella de arroz SOS a Waterloo mientras Puigdemont asesina al PDeCAT… Y la política en Cataluña por las nubes entre truenos, rayos y centellas. Y la gente corriente y moliente harta de tanto bochorno fabricado por y para cuatro vividores.

LO MEJOR ES EL PUEBLO...SIN MANIPULAR




CATALUÑA Y EL MAÑANA EFÍMERO


 ‘La Cataluña de paella y ratafía, procés y melancolía, devota de banderas y Badias, de espíritu victimista y alma de ‘tieta’, tendrá su día, su réquiem sus exegetas... Esa Cataluña inferior cascarrabias y triste, paradigma de la queja, anacrónica y posturera; esa Cataluña inferior, de alboroto festivo y bufones homófobos, esa que llora mientras con la cruz embiste, tendrá algún día nuevos poetas que la redimirán. La Cataluña estomacal de Pilares omniscientes, tractores amarillos, agitadores de pantalla, fanáticos supremacistas, falacias y porcentajes múltiples de tres, jamás engendrará un mañana prometedor…’ 

Confío que el insigne poeta sevillano, allí donde esté, me perdone el sacrilegio que acabo de perpetrar al versionar burdamente su obra para airear que hay dos Cataluña: la imaginaria hecha a base de reescribir la historia y amañar la verdad, y otra que labora, piensa y estoicamente pena. Antonio Machado, en 1913, escribió su famoso poema titulado ‘El Mañana Efímero’. Lo dedicó a Roberto Castrovido, eminente periodista y republicano federalista español que moriría en el exilio mejicano en 1941. En ese poema Machado esboza una crítica pesimista de la sociedad española. Nos habla de las dos Españas, de la que ora y bosteza, de la del cincel y la maza y de la contradicción existente entre la devoción y el discernimiento. Han pasado casi cien años desde que el poeta lamentara la existencia de hombres y mujeres aturdidos por falacias. Nos alertó con sus versos de la naturaleza perniciosa propia de gente irascible de ideas fijas y propensas al insulto, la descalificación o la venganza. Las actitudes, declaraciones y posicionamientos de algunos próceres del secesionismo nos sitúan de nuevo ante individuos como los insinuados por Machado. Me inducen a pensar que desean eternizar la anormalidad política, el caos y la existencia de dos tipos diferenciados de ciudadanos catalanes: los patriotas y los indeseables. Y, amigos, lo más trágico que le podría pasar a este pequeño país es que lo que debería ser efímero y fugaz se estanque. La historia nos cuenta que en política, generalmente, todo lo que se estanca tiende a descomponerse o a corromperse.