El blog d'en Joan Ferran

7.3.09

ROSA PAZ RADIOGRAFÍA

ZAPATERO EN EL LABERINTO


Atrapado en el laberinto vasco. Así ha quedado el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras las elecciones del domingo, que han estrechado el ya escaso margen de maniobra con que se quedó después de los comicios generales de hace un año. Entonces, los partidos que le habían servido de aliados en la anterior legislatura se pegaron un batacazo, especialmente IU y ERC. Y como antes de eso ya había perdido el favor de una CiU irritada porque el PSC de José Montilla le había arrebatado el poder en Catalunya, Zapatero necesitaba al PNV para alcanzar acuerdos parlamentarios. De hecho, fue el apoyo de los nacionalistas vascos lo que le permitió aprobar el pasado diciembre los presupuestos generales para el 2009.
Las elecciones del domingo, en las que los socialistas perdieron Galicia - y a lo mejor de paso el apoyo de los diputados que el BNG tiene en Madrid-y quedaron, sin embargo, en condiciones de gobernar en el País Vasco, desalojando del poder al PNV, colocan a Zapatero en una situación complicada. Vamos, que le dejan sin posibles socios parlamentarios. Sobre todo, porque su rápido intento de cortejar a CiU ha tenido una negativa igualmente inmediata. Así que con la economía en caída libre, el paro en crecimiento geométrico y sin grupos parlamentarios con los que pactar, a Zapatero se le ponen las cosas más cuesta arriba. Oponerse, no obstante, a que López sea el próximo lehendakari le traería igualmente muchos problemas. Primero internos, porque el PSE está decidido a hacerse con el gobierno vasco y, para ello, cuenta con el apoyo del PP a la investidura. Segundo, porque si se opusiera le sería muy difícil de explicar la decisión en el resto de España agitada por una previsible e implacable campaña de la derecha, que sacaría del baúl el discurso de la anterior legislatura y le acusaría de plegarse a los intereses del PNV o hasta de los terroristas. La solución a todo eso podría estar en un gobierno de coalición con los nacionalistas vascos. Pero también esta hipótesis parece improbable. No porque el jueves las delegaciones de los dos partidos salieran tarifando de su primer encuentro, si no porque PNV y PSE aspiran a ocupar la lehendakaritza, y se sienten además legitimados para ello. El primero porque es el partido más votado y con más diputados y el segundo porque es el único que podría tener aliados para sumar la mayoría absoluta necesaria para la investidura. Claro que si Patxi López es lehendakari con 25 de los 75 escaños de la Cámara vasca, tampoco lo tendrá nada fácil. Puede que tenga la fuerza para afrontar ese reto, pero se verá acorralado en más de una ocasión, o en todas, y tendrá que hacer ejercicios de magia si quiere convertir a los rivales en aliados. Ni siquiera para avanzar en grandes temas, simplemente para aprobar los presupuestos.
Publicado en La Vanguardia