El blog d'en Joan Ferran

25.1.16

MIENTRAS TANTO...LA CASA SIN BARRER






LOS FISGONES DE LA POLITICA 


En España la mayoría de los partidos políticos no tienen desperdicio. El que no tiene barones, tiene taifas en la periferia o protectorados. Tampoco faltan sultanas, condes, virreyes, mesías y predicadores de cara angelical y verbo fluido. Los partidos a los que las cosas les van mal, o están en baja forma, les crecen los tránsfugas. En cambio, una legión de conversos acude a degustar la dulce miel de los exitosos. El diletantismo habita entre nosotros, parece estar bien remunerado. Y es que, amigo lector, uno empieza a sospechar que se ha perdido la vergüenza y las formas, que el oportunismo impera y que la responsabilidad brilla por su ausencia. Verán: se mercadea con los grupos parlamentarios, los referéndums y los sillones ministeriales. Se practica el reality show político televisivo, la trampa, la amenaza y el cambalache. Unos más y otros no tanto, cierto, pero real. Incluso uno tiene la impresión de que los “puros” que van de ideólogos son poco recomendables, que llevan trampa. 

Estoy convencido de que el politólogo-diputado, Pablo Iglesias Turrión, ha estudiado la obra de Karl Marx. Seguramente no le habrá pasado por alto la negativa del viejo pensador a “prescribir recetas para los fisgones del futuro”. Espero que no. Dicen que el padre del pensamiento socialista era reacio a entregar las directrices del cambio revolucionario a políticos profesionales. Consideraba que éstos pretendían acelerar las revoluciones obteniendo como resultado, en cambio, el retroceso o el aborto de las mismas. Me dirán que aquellos eran otros tiempos, que nada es igual. Obvio, pero convendrán conmigo que a este país le sobran postureo, aceleraciones y verbalismo; es decir, esa propensión a fundamentar el razonamiento, las propuestas y la acción más en las palabras y la gesticulación que en los conceptos…
No es tiempo para fisgones vacuos, es tiempo de buenos políticos.