El blog d'en Joan Ferran

22.7.18

TRAS LA LIQUIDACIÓN DE MARTA PASCAL....








PUIGPERÓN 




Patricia Gabancho sostenía la tesis de que los españoles en general, y los de izquierdas en particular, éramos incapaces de comprender la esencia, lo que es y fue el peronismo. Quizás sí, pero ello no es óbice para que, sin pretensiones académicas, juguemos a trazar atrevidas analogías entre el movimiento justicialista y la Cataluña de nuestro tiempo. A lo largo de estos últimos días se ha escrito y hablado mucho acerca de esa denominada ‘Crida Nacional per la República’ bendecida, vía plasma desde tierras germanas, por Puigdemont y consagrada por su representante, en nuestro pequeño mundo, Quim Torra. No pocos analistas han apreciado en esta movida político-patriótica tics peronistas. Los han detectado tanto en los contenidos, como en la actitud de sus principales personalidades. No hace falta retorcer la historia para recordar cómo Juan Domingo Perón, inhabilitado para presentarse a las elecciones argentinas, designó un candidato sumiso y fiel -Héctor José Cámpora- a la espera de vientos favorables. Cuarenta y nueve días duro la presidencia del interpuesto. Y Cámpora dimitió con premura para facilitar la celebración de elecciones. Ni que decir tiene que a ellas se presentó ‘el legítimo presidente en el exilio’: Perón. Ya ven, si Torra juega a ser Cámpora a la espera de tiempos mejores, Puigdemont es su amado general Perón… Confieso, no obstante, que me falta el personaje de Evita. Aunque tengamos rondando por ahí a Pilar Rahola no es lo mismo. Pero no acaban aquí las posibles semejanzas. El general argentino filtreó con los Montoneros (ala de extrema izquierda del peronismo) durante su exilio en España, al igual que Puigdemont lo hace con la CUP desde tierras europeas para así garantizar la investidura de Torra y cuatro zarandajas más.…
 No les voy a hablar a ustedes de las fuentes ideológicas que inspiran el peronismo ni de sus múltiples corrientes. No citaré a Laclau, ni a López Rega, ni a la monja galardonada, ni a Pissarelo. Me remito tan solo a Jean Touchard que, en su ‘Historia de las ideas políticas’, define el movimiento como: ”un nacionalismo popular y fácilmente demagógico, con pretensiones autárquicas”… Perón se trajo de su estancia en la Italia de los años treinta una buena dosis de populismo mussoliniano. Y es que, amigos míos, una de las características fundamentales del populismo peronista fue la exaltación del liderazgo de J.D. Perón, y la identificación de su figura con el pueblo y la patria argentina por encima de leyes e instituciones. Algo parecido ocurre con Puigdemont y los suyos: Desprecian la ley, loan la desobediencia y establecen una perversa correspondencia entre Cataluña y su movimiento político; ergo toda discrepancia es una traición al país.
 Tras la presentación en sociedad de la CNR podemos afirmar que el puigdemontismo ha dado un paso más para fagocitar todo lo que se mueva en el espacio independentista. Resulta paradójico oír decir, a políticos tan prehistóricos como Mascarell, Trias o Colomines, que los partidos son ‘instrumentos caducos’. Quizás sea cierto, no lo discuto, pero en boca de ellos suena a engaño. Si la CNR cuaja y actúa podremos afirmar, sin temor a equivocarnos, que un populismo de matriz neoperonista ha arraigado en Cataluña. Lo más terrible del caso es que han copiado todo lo nocivo del movimiento justicialista y han obviado lo positivo de sus medidas sociales, que las hubo. Las discrepancias, entre soberanistas, que ha motivado la suspensión del último pleno del Parlament demuestran que no todos los diputados son iguales y que uno de ellos juega a ser ‘el jefecito’. Patético.