El blog d'en Joan Ferran

13.7.21

DE COLORES, DE COLORES SE VISTE LA PRIMAVERA

 



LA ARCO IRIS 

 Nunca he sido propenso a colgar banderas en el balcón ni a enarbolarlas por la calle para expresar opiniones. Soy tímido y, en una manifestación, me cuesta llevar palos u objetos entre las manos. Pero hay momentos en la vida en que intuyes que alguien está preparando una pócima para conseguir una vuelta atrás. Lo pretende Viktor Orban en Hungría, con una legislación anti-LGTBI inspirada en filosofías putinescas rusas; lo pretenden aquí algunos de nuestros compatriotas, con discursos preñados de moralina reaccionaria y nostalgia del pasado. Y cuando eso ocurre, uno se alegra al ver que instituciones, entidades y personas de distintas ideologías echan mano de los colores arco iris para defender derechos y libertades. En la marcha del Orgullo, este año no habrá carrozas, ni vistosos escenarios sobre camiones. En esta ocasión las mascarillas y la distancia de seguridad encorsetarán lo que siempre ha sido -al menos desde 1977- un espectáculo reivindicativo y festivo. Cierto, pero ello no va a ser un impedimento para que los movimientos sociales y asociaciones comprometidas con los derechos humanos y la libertad se manifiesten por nuestras calles. Poco importa que algun ayuntamiento se haga el remolón y obvie colgar en su balcón la Arco Iris; poco importa que algunos representantes públicos se muestren remisos a denunciar las discriminaciones y agresiones que padecen algunos de sus conciudadanos. Importa poco porque, afortunadamente, hay miles de demócratas defendiendo los derechos civiles.

DERECHA POCO DIESTRA LA ESPAÑOLA

 



DERECHA ESPAÑOLA: PÉSIMA LETRA PEOR MÚSICA. 





 Le guste o no a la derecha española, es Pedro Sánchez el que marca la agenda. De poco sirven -salvo para generar titulares en los medios de comunicación habituales- las ruedas de prensa-mitin de Isabel Díaz Ayuso al salir de la Moncloa; inútiles son los cantos corales de la oposición conservadora y ultra pidiendo la dimisión del presidente del gobierno. Mucho ruido, poca letra y escasa melodía es lo que generan en España los adversarios de la coalición de izquierdas. La amplia remodelación del ejecutivo efectuada por Sánchez, coloca los ejes de la política española en un nuevo escenario. Ahora la cosa va de recuperación económica, lucha contra el bicho y aplicación de la denominada ‘agenda del reencuentro’. Todo ello sin perder de vista las futuras elecciones generales, las municipales y la agenda europea. La legislatura coge otro ritmo y una musica que nada tiene que ver con la reiterada demanda de elecciones que propone el lider PP. Las declaraciones de Pablo Casado al respecto, en la escuela de verano de las Nuevas Generaciones del PP, denotan agotamiento argumental. El estribillo está gastado y se repite más que un reguetón. Aprovechando los cambios ministeriales, el Congreso de los diputados tiene la oportunidad de sacarse de encima la retórica crispada que solo produce desafeccion y modorra. ¿Por qué no intentar entre todos volver a la política con mayúsculas? ¿Por qué no pactar de una puñetera vez los temas de estado pendientes? Tras la remodelación del gabinete el presidente da muestras de optimismo, mima a su partido y consolida su liderazgo sorprendiendo a amigos y adversarios. Pedro Sánchez manda con firmeza y sin complejos. Y eso gusta a muchos ciudadanos. La oposicion que encarnan PP, Cs y VOX reaccionan mal y sin imaginación a la iniciativa del socialista. Su capacidad de adaptación a la nueva situación es deficiente y sus quejas tan fútiles como previsibles. Las burdas descalificaciones que dirigen al jefe del ejecutivo no hacen mella en él ni le hieren, al contrario, lo consolidan. Mas listos son los jeltzales cuando afirman que van a mantener abiertos sus canales de colaboración y diálogo con el gobierno; incluso los secesionistas catalanes se conforman con repetir sus mantras, más preocupados por cómo consolidar su clientela que en despotricar de Sánchez o del PSC. Hasta los independentistas irredentos y asilvestrados, escuela madame Paluzie, estan más dedicados a preparar sus ‘performances’ de otoño que no en hostigar al gobierno. Pedro Sánchez arriesgó con los indultos, lo ha hecho con los cambios en el ejecutivo, ha ganado las primarias en Andalucía y encara el congreso del PSOE con fuerza mientras las ayudas europeas devienen un posible bálsamo para cualquier percance que se cruce en el camino. A estas alturas de la película la pregunta que deben hacerse Pablo Casado e Inés Arrimadas, consiste en averiguar qué rentabilidad política les da su intento de acoso y derribo a Sánchez. Harina de otro costal son los de Santiago Abascal; a los ultras hay que darles de comer aparte, entretenerlos y regalarles una suscripción a El Jueves. No me mal interpreten, no le estoy pidiendo a la oposicion de derechas de este país que renuncie a su programa ni a su ideología. Nada de eso, les pido tan solo que obren con inteligencia política, que se olviden de sus luchas cainitas, que piensen de verdad en la normalización que reclama la sociedad española, que se olviden de Viktor Orbán y se homologuen con sus colegas sensatos del parlamento europeo. Por el bien de todos urge verles actuar con un nuevo repertorio, con otras letras y otra musica.

15.6.21

JANET SANZ ES SINONIMO DE CAOS

 

DOBLE FILA 


 Me alegra que las ciudades y pueblos de nuestro país se doten de zonas verdes, carriles bici, terrazas y espacios peatonales. Humanizar las metrópolis es posible, y a ello deben dedicar imaginación y esfuerzos nuestros concejales y alcaldes. Pero también es obligación de los gestores de la cosa pública procurar que las nuevas iniciativas y arreglos no se conviertan en fuente de conflictos. La profilaxis no puede ni debe ser peor que la enfermedad. Estos meses de confinamiento forzado han generado y facilitado cambios, tanto en la economía como en el espacio público. Las terrazas han invadido calzadas, se han reducido carriles y plazas de aparcamiento, mientras el número de vehículos circulando volvía a ser el de antes. El retorno paulatino a la normalidad está provocando retenciones y colapso circulatorio. La atmósfera se ha hecho más irrespirable y el ruido, en calles teóricamente pacificadas, crece. Un análisis del RACC alerta de esta nueva situación, y señala el estacionamiento en doble fila -forzado por la desaparición de carriles y espacios de carga y descarga- como uno de los fenómenos que enturbian la armonía de la ciudad. Las compras on line han llegado para quedarse. El 49% de los transportistas se ven obligados a estacionar en doble fila por falta de plazas. En asuntos de tráfico rodado, en ciudad, alguien debería interiorizar aquel viejo principio de Arquímedes según el cual, todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje hacia arriba igual al peso que desaloja.

PODEMOS ES UN QUIERO Y NO PUEDO

 




ESPAÑA SIN FOTO Y CON CANTO CORAL 

 Este pasado fin de semana el astro rey se ha dejado ver sin filtros en Madrid y Alcorcón. Lorenzo ha hecho sudar a centenares de personas de colectivos muy diferentes entre sí, tanto en el terreno de los sentimientos como en el de las ideas. Lo ha hecho en la plaza de Colón de la capital y en el auditorio Paco de Lucía de Alcorcón. Espero y deseo que el calor de esta canícula avanzada no haya derretido el sentido común de ningun ciudadano de bien de los allí convocados. Hay que ir con cuidado con los golpes de calor, son traicioneros. Dicen que Isabel Díaz Ayuso padeció un leve desvarío mentando al Rey, pero de momento parece ser que la cosa no ha ido a más. El profeta Malaquías, en el capítulo de su libro dedicado a los Justos en el día del Juicio Final, se puede leer: “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, os alumbrará un Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación...” Malaquías en su profecia alude a una luz cegadora destinada a convertir a los malvados en cenizas bajo los pies de los escogidos. Y sí, un sol de justicia se ha paseado por la Meseta pero, afortunadamente, aún no ha llegado la hora del Apocalipsis. Tampoco nadie ha osado lanzar la orden de asaltar los cielos. Tengan paciencia los exaltados; la ira, incluso en política, no deja de ser un pecado capital. Tras el numerito de los indultos - con sus manifiestos, firmas y declaraciones- vendrá el verano más deseado por los españoles de todos los tiempos. Tras él, quizás aterrice en este país una forma más relajada y moderna de entender la democracia parlamentaria. Lo de Madrid fue un tórrido remake, sin foto, con el concurso de una Hidra de Lerna de tres cabezas. Lo de Alcorcón es un intento de recomponer y relanzar lo que Pablo Iglesias dejó colgado en un arrebato de desesperación política. Podemos estaba obligada a reaccionar. La formación morada ha perdido base social y su enraizamiento territorial deja mucho que desear. Ha dejado de ser la fuerza aglutinadora de una ilusión, hija del 15-M, al mismo tiempo que padece una severa crisis organizativa. La dinàmica deliberativa de esta IV Asamblea Ciudadana ha sido tan apresurada como pobre de contenidos. La participación de los militantes en las votaciones ha descendido significativamente. Cuentan que Ione Belarra llega al cargo sin mácula y que, aunque baile con Irene Montero, no pertenece al clan de Galapagar. Puede que sea verdad. Pero ello no es óbice que para algunos piensen que su encumbramiento es una operación cosmética de urgencia que cuenta con la bendición de Ada Colau y Yolanda Díaz. No le va a resultar fácil a la nueva dirección de Podemos sustituir la fuerza comunicativa de Pablo Iglesias. El canto coral que propone Belarra no favorece el lucimiento ni de las divas ni de los grandes tenores. De ambas cosas las hay en el congelador podemita a la espera de tiempos mejores. Para finalizar, un consejo de amigo para la ministra: No te dejes sugestionar por los caimanes de tu partido, llegados de tierras catalanas, que te aconsejen una defensa decidida de Carles Puigdemont. Actualmente él y algunos miembros de su movimiento, afortunadamente no todos, son una piedra en el camino del diálogo y la normalización política. Mientras tanto Pedro Sánchez, departiendo con Joe Biden, asimila la vitamina D que le ha dado el sol y el PSOE andaluz.

27.5.21

ADA COLAU QUIERE REPETIR COMO ALCALDESA

 

ADA COLAU Y EL NUEVO LUDISMO



. Ada Colau parece adorar la cultura del ‘No’. A la alcaldesa, y a muchos de sus correligionarios, les va el deporte de poner trabas a todo. Eso sí, lo hacen coloreando sus zancadillas políticas con un toque alternativo y un barniz, en apariencia, ecológico. Tiempo atrás demonizaron al Mobile World Congress afirmando que era un evento no sostenible. Luego, afortunadamente para el empleo y la ciudad, rectificaron a toda prisa. Recientemente iniciaron una cruzada contra el coche y la industria del automóvil en la que no faltaron los colorines y los bloques de hormigón. Los amigos de la alcaldesa tampoco se han quedado cortos haciéndole asquitos al turismo y a la llegada del museo del Hermitage. Y ahora, como guinda del pastel, les ha dado por encorsetar el aeropuerto del Prat y meter aviones en un hangar. El colmo de los colmos ha sido oir a la concejal Janet Sanz, en el pleno del ayuntamiento barcelonés, afirmar que no se podia forzar al consistorio ‘a tener que escoger entre economía y ecología’. Nadie pretendía eso señora concejala. Hay una buena dosis de demagogia y postureo en esa afirmación. Uno tiene la impresión de que los Comuns cada vez tienen más tics decimonónicos, que su discurso está emparentado con el ludismo de los artesanos ingleses que protestaban contra las nuevas maquinas y quemaban molinos en Nottingham. Ned Ludd, un individuo que supuestamente destrozó un par de telares, dio nombre al movimiento ludista en los años iniciales del siglo XIX. En Camprodon aún se rememora cómo, en 1823, una multitud indignada se dedicó a destruir las maquinas de hilar y cardar de la manufactura Lacot. Aquellos ludistas creían defender sus puestos de trabajo; cierto, pero para su desdicha la automatización y las nuevas técnicas de producción se impusieron de forma inexorable. Es obvio que el neoludismo de los Comuns no tiene como argumento central eternizar empleos en industrias obsoletas; claro que no, pero las consecuencias que se desprenden de sus trabas constantes obstaculizan la creación de nuevos puestos de trabajo e infraestructuras. Parece que trabajen para la competencia. Los gobernantes de las instituciones deben tener como objetivo procurar una buena gestión de lo público evitando ir a rebufo de experimentos de pizarrín. El discurso de Ada Colau y los Comuns, respecto a la ampliación del aeropuerto de Barcelona, no destruye viejas maquinas de hilar, destruye inversión y ocupación. Toni Bolaño se preguntaba en estas mismas páginas, si Cataluña quería ser aldeana o cosmopolita. Gran pregunta la suya. ¿Va la sociedad catalana a desperdiciar la oportunidad de situarse entre las regiones mejor equipadas y comunicadas del orbe? ¿Puede permitirse el lujo este país de desperdiciar los 1700 millones de euros que trae bajo el brazo, para los años 2022-2026, el Plan Barcelona de AENA de ampliación aeroportuaria? La respuesta es no. Luego que no nos vengan a taladrar con la socorrida milonga de que el estado no invierte en Cataluña. Es una perogrullada oponer ecología y economía. También una canallada intentar anatemizar proyectos afirmando que son nocivos para la preservación de la naturaleza y el medio ambiente. Nadie se atrevería hoy, en un país de la Unión Europea, a impulsar proyectos u obra pública no sostenibles. En este sentido tengo la seguridad de que la ampliación del aeropuerto de Barcelona se proyectará con todas las medidas ambientales que sean necesarias.

24.5.21

POR UN AEROPUERTO DIGNO Y MODERNO

 

¿VUELOS GALLINACEOS? 




 Algunos pretenden hacernos olvidar los múltiples beneficios que generó, para Barcelona y su área metropolitana, la ampliación del aeropuerto del Prat hace una década. Aquella modernización trajo consigo la creación de puestos de trabajo, el aumento de visitantes y una notable proyección internacional de la ciudad. La inversión económica fue espectacular. Sobre la mesa hay de nuevo, sujeta a debate, la posibilidad de que una lluvia de millones de euros conviertan al aeropuerto de la ciudad condal en uno de los más dinámicos de Europa. Contra esa ampliación la concejal Janet Sanz sostiene que no se puede forzar al consistorio a “tener que escoger entre economia y ecología”. Considero que la edil de los colorines y el hormigón plantea una falsa contradicción y lo hace de forma maniquea. A saber: el crecimiento económico y la creación de riqueza, si se toman las medidas oportunas, no tienen porque estar reñidos con la preservación del medio ambiente. Es más, pueden darse la circunstancia -si las cosas se hacen correctamente y con el beneplácito de la Unión Europa- que la inversión anunciada contemple notables mejoras en el entorno natural. Cuesta comprender que en plena crisis social y sanitaria se intente, por activa y por pasiva, despreciar los catalizadores económicos que pueden ayudar al proceso de normalización del país. Sería terrible que una política de vuelo gallinaceo, trufada de falso ecologismo, nos impidiera alcanzar la velocidad de crucero que necesitamos.

TAN INQUIETOS ESTÁN?

 












¿POR QUÉ BOQUEAN ADA COLAU Y LOS SUYOS?




 Lo habrán podido observar infinidad de veces. Los peces rojos boquean en la superficie de los estanques, o de las peceras, para respirar. Merced a la apertura y cierre de los opérculos ventilan sus branquias para captar oxígeno. Dicen los entendidos que es en la superficie de contacto, entre el agua y el aire, donde hay mayor cantidad de oxígeno disuelto. Allí acuden abriendo ostentosamente su boca los peces de colores. Obviamente Ada Colau, Jéssica Albiach y los amigos de Catalunya en Comú, no son peces rojos ni de colores, pero si boquean en la atmósfera política catalana intentando respirar. Es lógico que así sea. Las encuestan, hechas públicas este pasado fin de semana, indican que siguen estancados electoralmente, mientras ERC y PSC despuntan dejando atrás a los de Puigdemont. Y uno empieza a pensar que este contexto, adverso para los Comunes, es el que ha impulsado a Ada Colau a meterse en camisas de once varas. La alcaldesa de Barcelona, descuidando su papel institucional, se ha permitido el lujo de calificar como ‘niños pequeños’ tanto a Salvador Illa, como a Pere Aragonès. Falta de respeto y tacto el suyo que no puede agradar ni a Jaume Collboni, ni a Esquerra, ni a los socialistas catalanes. Cometerá un grave error Ada Colau si se esfuerza en ignorar quien gano las elecciones el 14 F, y quienes son sus socios en el gobierno de España o en el ayuntamiento de Barcelona. También es probable que este intento de boqueo, de coger aire, de la coordinadora de los Comunes, venga motivado por la necesidad de minimizar el impacto de las resoluciones judiciales sobre el tema de los hoteles, los fracasos en temas de vivienda y urbanismo ‘táctico’ de la controvertida Janet Sanz. O quizás todo ello forme parte de una cortina de humo para ocultar la ridícula negociación, de ida y vuelta con ERC, desplegada por una voluntariosa, pero poco convincente Jéssica Albiach. Por cierto, curiosa la actitud de la diputada de los Comuns que pide ‘generosidad’ a los socialistas, para apoyar desde fuera un gobierno de izquierdas, y no hace lo propio con los de Oriol Junqueras. Es un secreto a voces que los de ‘En Comú Podem’, tras el 14 F, han intentado hacerse los simpáticos con ERC. Tanto es así, que no les ha importado quedar en evidencia, solicitando al PSC cuatro votos para investir como presidente de la Generalitat a Pere Aragonès. Y no solo eso, han practicado aquella suerte de amnesia política consistente en obviar, u ocultar, la complicidad de los republicanos en la gestión de los gobiernos de coalición de los últimos años. Por cierto, gobiernos de derechas con discursito patriótico sentimental pero exentos de políticas sociales. Si Ada Colau y Jéssica Albiach quieren boquear, y oxigenar la salud política de su partido, pueden hacerlo sumándose con entusiasmo a la exigencia formulada por Salvador Illa -el ganador de las elecciones- consistente en tener la oportunidad de presentar ante el pleno de la cámara catalana, su proyecto y oferta política. Creo que los ciudadanos de Cataluña agradecerían que alguien, desde la tribuna del Parlament, les contara cómo salir de la crisis sanitaria, económica y social, en lugar de discutir sobre la distribución de poltronas y el rol de un fugado.

12.5.21

¡¡HAGASE LA LUZ !!!

 





ESTRELLITAS Y DUENDES 



 El estudio Antoni Arola será el encargado de poner estilo y glamur a la iluminación navideña de la capital catalana. No creo que el ayuntamiento de Barcelona pretenda competir con los “diez millones de luces led” que, de la mano del alcalde Abel Caballero, conectó el pasado año la ciudad de Vigo. Esa pretensión, de producirse, sería una muestra de provincianismo barato. Pero no teman, eso no casa con el estilo de Ada Colau, tampoco con Jaume Collboni ni con la concejal Montserrat Ballarín. Eso sí, la ciudad condal gana a Vigo en anticipación. Los gallegos suelen presentar su proyecto en el mes de octubre, y Barcelona lo ha hecho con el despunte de la primavera. ¿Precipitación? Creo que no, más bien don de la oportunidad. Considero que el proyecto de iluminación anunciado tiene, al menos, un par de objetivos específicos: el primero es hacer olvidar a los barceloneses el desbarajuste cromático que embadurna las calles y las consecuencias de un urbanismo muy ‘táctico’ pero poco práctico; el otro, contentar a los sectores del comercio y la restauración que han soportado estoicamente los contratiempos que han generado las medidas anti pandemia. Y si ademas el consistorio asume el gasto, miel sobre hojuelas. En estos tiempos de zozobra lo mejor que nos puede pasar a los ciudadanos es conseguir un recuerdo -como en la canción de Juan Luis Guerra- de estrellitas y duendes. Sabemos que ese fulgor luminoso es efímero; cierto, pero se agradece como bálsamo. Y si es bello aun más.

TOMANDO CAÑAS CON EL ENEMIGO

 





LEGUINA, CAÑAS Y BARRO 

 El PSOE ha abierto un expediente de expulsión del partido a Joaquín Leguina y a Nicolás Redondo Terreros. Dadas las circunstancias de la política española, no debería extrañarnos la inmediatez de estas medidas disciplinarias adoptadas por la dirección socialista. Ustedes saben que este tipo de procedimientos sancionadores son una practica habitual en casi todos los partidos y coaliciones de nuestro país. Echen mano de la hemeroteca y lo comprobarán. A discrepantes en grado extremo, tránsfugas y presuntos corruptos, se les aparta con métodos expeditivos y cauterizadores. Las purgas existen desde tiempo inmemorial. Las hay, sin duda, que provocan el ostracismo o el abandono de la escena política de los sancionados; pero las hay también que catapultan hacia arriba a los castigados convirtiéndolos en parte de un beligerante star system mediático. La caverna es especialista en sacar provecho de ello. De sanciones disciplinarias las hay infumables; cierto, pero también hay otras que se nos antojan sobradamente justificadas. Informado del expediente iniciado contra su persona, Joaquín Leguina ha soltado un castizo ‘me la suda’ para demostrar su indiferencia ante la medida. Me imagino las toneladas de desodorante que debe llevar encima el bueno de Don Joaquín, para evitar el olor a sobaquillo que suele provocar la transpiración de las partes íntimas a las que alude. Chanzas aparte, considero que las discrepancias en el seno de los partidos, ni pueden ni deben sancionarse con la centrifugación del divergente, pero tampoco es admisible la colaboración explícita y constante con el discurso y la praxis del adversario. La campaña electoral de Madrid ha sido de cañas y barro. De cañas, para euforizar y contentar a un electorado sediento de movilidad y fiesta; de barro nauseabundo para mancillar, anatemizar al adversario y desvirtuar el verdadero nombre de las cosas. Fango pestilente lo ha habido antes y después del 4 M. Joaquín Leguina ha escrito -y hecho pública- una carta abierta culpando a Pedro Sánchez por el mal resultado electoral de los socialistas en la comunidad de Madrid. En cambio, que un servidor de ustedes recuerde, ni él, ni Nicolás Redondo Terreros, se dignaron a abrir la boca para congratularse el 14 F por la victoria de Salvador Illa en Cataluña. ¿No les parece paradójico el asunto? Coincido con Leguina cuando desconfia del cosmos independentista, pero no comprendo sus arrumacos con determinados sectores de la derecha política y mediática, ni su radicalismo contra los actuales dirigentes del PSOE. Admiro el poso cultural que atesora el ex presidente madrileño, quizás por ello me cuesta digerir la visceralidad de la que hace gala últimamente. Comparto la propuesta lanzada por Felipe González, según la cual urge que la izquierda reflexione sobre lo que ha acontecido en Madrid. Claro que si. El PSOE madrileño ha cometido, en campaña y fuera de ella, un montón de errores; pero no seamos injustos, los mismos que con diferente formato lleva cometiendo esa federación del partido desde hace más de tres décadas. Quizás ha llegado el momento de analizar no solo las torpezas en la gestion de las dinámicas partidarias, sino también de otear el horizonte para comprender qué nuevos elementos e ideas inciden sobre la política. Lo que en febrero emergió como premio para el socialismo hispano en Cataluña, este mes de mayo ha aflorado en Madrid en formato castigo. Hay alambicadas corrientes de fondo que merecen ser estudiadas con detenimiento antes de buscar el chivo expiatorio de turno. Muchos electores que en su día dieron el voto a Manuela Carmena, se lo han otorgado en esta ocasion a Isabel Díaz Ayuso. El voto fiel, automático, está mutando a otro de tipo ‘negociable’. Analicemos el fenómeno. Felipe González pide reflexionar a fondo. De acuerdo. Convendría, en este sentido, indagar qué similitudes tiene la crisis que padece la democracia representativa en España, con la que se observa y manifiesta en otros países europeos de nuestro entorno. ¿Acaso vamos a cerrar los ojos ante lo que ocurre en Italia, Francia, Alemania o el Reino Unido? Si amigos, hay mucho de ‘emocional’ tanto en la política española como en la catalana. También mucho de resentimiento personal en el discurso y los libros de algunos veteranos dirigentes del socialismo español. Seamos cautos. No descarguemos nuestras iras obviando el sentido común y la razón. Hay demasiado brontosaurio herido en la galaxia de los partidos como para andar con el lirio en la mano pensando que todo el mundo es bueno.

DOBLE PODER

 



CATALUÑA, CAUDILLISMO Y DOBLE PODER 


 Cuando este artículo aparezca publicado en las páginas de Crónica Global aun no se sabrá quien ha ganado, y cómo, en la comunidad de Madrid. Probablemente tampoco se sepa quien se habrá bajado los pantalones, y hasta que punto, para formar gobierno (o no) en el culebrón catalán. Pero más allá de estos detalles -tan importantes como escabrosos- al día siguiente, en la capital de España, Isabel Díaz Ayuso seguirá apostando por el cantonalismo madrileño. Mientras tanto en Cataluña un caudillismo irresponsable, amante de la táctica del doble poder, seguirá aplicando mobbing sobre los acomplejados partidarios del diálogo. Si aceptamos el concepto caudillismo como una opción política, consistente en hacer recaer el poder de decisión en un individuo, llegaremos a la conclusión de que el principal obstáculo, para logar la normalidad política catalana, es un hombre que retoza en un chalet de Waterloo. A lo largo de la historia hemos tropezado con caudillos dignos de estudio, y otros que se nos antojan esperpénticos. A día de hoy, lamentablemente, en la España de las autonomías abunda la segunda espécimen. En este sentido puede ser útil, para calibrar el rol de determinados actores políticos, el podcast programado a partir del día 6 de mayo por la Fundación Felipe González, bajo el titulo: “Liderazgo vs. Caudillismo”. En él, el ex presidente dialogará al respecto con el analista Ignacio Varela. Soy consciente de que González está algo quejoso y cascarrabias, pero sobre el tema en cuestión entiende. De la experiencia de Felipe siempre se aprende algo nuevo. Carles Puigdemont juega a ser caudillo entre los suyos para sobrevivir junto a su cada vez más dubitativa guardia pretoriana. Seguramente por ello no tiene reparo alguno en reeditar, ante la pusilanimidad de Esquerra Republicana, la vieja táctica leninista del poder dual. Me explicaré. En la obras escogidas del revolucionario ruso se puede leer: ”El doble poder se manifiesta en la existencia de dos gobiernos: uno es el gobierno principal, el verdadero, el real gobierno de la burguesía. El otro es un gobierno suplementario y paralelo, de ‘control’, encarnado por el soviet de diputados de Petrogrado, que no tiene en sus manos ningún resorte de poder, pero que descansa directamente en la mayoría.” Salvando las lógicas distancias, sustituyan ustedes la referencia a la ciudad rusa por Waterloo y encontrarán las claves del modus operandi de Junts. A saber: crear un doble poder en Cataluña basado en la figura paternalista y tuteladora del presidente huido, y complementar el panorama con la supuesta autoridad intelectual y estratégica que emana del Consell de la República. Así las cosas, a nadie le ha de extrañar que los sectores más sensatos de ERC intenten no dejarse capturar por las maniobras de Carles Puigdemont y los suyos. Los de Pere Aragonès tienen prisa por salir del bucle, mientras que los de Jordi Sánchez saben que el botín será más cuantioso si consiguen controlar los nervios y apurar el tiempo al máximo. Obviamente el prófugo de Waterloo no es Lenin, no regresará a Cataluña en un tren blindado, ni sus correligionarios harán jamas una revolución social. A lo sumo - si las negociaciones prosperan- conseguirán repartirse un puñado de consejerías y un montón de cargos de confianza bien remunerados. No quiero ser ave de mal agüero, pero les vaticino que el fruto de este parto de los montes entre ‘indepes’ será una criatura desconfiada, llorona e inestable incapaz de gestionar lo que precisa urgentemente este país: un gobierno de verdad.

EL CENTRO ES MOVIL

 

CIUDADANOS-PDeCAT, BUSCADO EL CENTRO DESPERADAMENTE 


 No teman, no voy a incordiarles narrándoles, por enésima vez, el auto sacramental protagonizado por Rocío Monasterio y Pablo Iglesias en el debate electoral de la cadena SER. No obstante permítanme que, al hilo del paroxismo de la campaña madrileña y la parálisis de la situación en Cataluña, les comente las pretensiones y el papel de algunos actores políticos relevantes pero secundarios. Ante Àngels Barceló, un expresivo y vehemente Edmundo Bal, apeló a la serenidad de los tertulianos al mismo tiempo que se ofrecía como opción de centro frente a los extremos. Lo hizo, no sin antes anunciar su deseo de flanquear a la señora Díaz Ayuso en el futuro gobierno de Madrid. Ciudadanos ha optado, legítimamente, por ese rol, y no hay nada que objetar al respecto. Ofrecerse a los populares como antídoto de VOX no deja de tener su morbo. Paralelamente, en las páginas de La Vanguardia, como aperitivo del congreso que el PDeCAT ha de celebrar a medianos de mayo, un desinhibido David Bonvehí anunciaba que su partido tiene la pretensión de ocupar aquel centro político nacionalista, moderado y con cultura de gobierno que era propio de Convergencia Democrática de Cataluña. Tras su afirmación: ”El centro político del país sigue huérfano”, se intuye la voluntad de volver a competir electoralmente para llenar el vacío que ha dejado la radicalización de Junts y el funambulismo de Esquerra. El bueno de David Bonvehí incluso aventura en la entrevista, que uno de los principales objetivos de la nueva etapa del partido va a ser presentar una candidatura central y potente para la alcaldía de Barcelona. Tomen nota: es muy probable que la futura dirección del PDeCAT opte por la ex alumna de Duran Lleida, Joana Ortega, para ese cometido. Curiosamente, Cs y PDeCAT, dos partidos que han visto mermada su capacidad de influir políticamente, se lanzan ahora a la conquista del centro perdido como si en ese hipotético espacio se hallara la piedra filosofal, el elixir de la vida. No pretendo desanimarlos, pero creo recordar que fue la Primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, la que refiriéndose al centro político afirmó: «Estar en el centro de la carretera es muy peligroso; te atropella el tráfico de ambos sentidos»". Y es cierto, sino pregunten a los viejos militantes del CDS o de UPyD. Es indudable que el auto proclamado ‘centro’ ha conseguido en España espectaculares éxitos -por poco tiempo- aplicando valores flexibles y moldeables en función de la necesidad o la coyuntura. Pero no es menos cierto que ante temas importantes, su supuesta moderación no ha sido más que indefinición. Y esa forma de proceder en política, a medio plazo, tiene un precio electoral. Los bandazos no son recomendables, desorientan al ciudadano, crean desafección y abstención. Alguien dijo recientemente que el centro, como tal, no existe; que es una isla evanescente que solo emerge en función de los desplazamientos de adversarios situados en los extremos. Así las cosas me parecen muy loables las intenciones, tanto de David Bonvehí como de Edmundo Bal, para atemperar el clima político en Cataluña y España. Apelar al respeto de los valores democráticos y a la sensatez les honra, claro que sí; pero hay momentos en que la buena voluntad que ambos acreditan no es suficiente; momentos en los que se hace imprescindible la definición, en los que hay que comprometerse y plantarse. Ahí es donde suelen fallar muchos de los que buscaron, y aun buscan para seguir viviendo, el centro con manifiesto desespero.

21.4.21

PARA ANTES O DESPUES DE SANT JORDI.....

 

¿Para qué leer libros separatistas si puedes leer calidad?

PABLO SE METE DONDE NO DEBE

 

 
 PABLO ,TU A LO TUYO...


 En campaña electoral a Pablo Iglesias le pasa lo mismo que a las avispas cuando aprieta el calor de verano: multiplica su actividad y afila el aguijón. Tanto es así que con el ir y venir de los discursos, a veces, se mete en una fiesta en la que no ha sido convidado y da la nota. No deja de ser curioso que en plena contienda madrileña, y con unas encuestas nada halagüeñas, el dirigente podemita intente sentar cátedra sobre el tipo de pacto político que le conviene a Cataluña para salir del laberinto y la crisis. Vía tweet, luego en un contacto con la prensa, el ex vicepresidente español nos dice que “en Cataluña debería haber un gobierno de las formaciones claramente de izquierdas. ERC debería asumir el liderazgo junto a nosotros y la CUP, y demostrar que se puede defender cualquier posición política legitima...” Remató la jugada pidiendo que el PSC diera apoyo externo a ese hipotético gobierno de izquierdas. Discrepo de Iglesias no solo con el contenido de su propuesta sino también acerca de la oportunidad de la misma. Suponer, como hace Pablo, que ERC es un partido de izquierdas es mucho suponer. La pésima gestión gubernamental de los republicanos y las alianzas con los neoconvergentes indican todo lo contrario. Los de Junqueras se han convertido en una formación acuosa, incolora e insípida, metida en un frágil envase de cristal que luce una etiqueta independentista. C´est tout. Pero hay más amigos, pretender que el bueno de Pere Aragonès ejerza un liderazgo, que a todas luces no posee, es una entelequia. Le temblaron las piernas con la elección de Laura Borràs como presidenta del Parlament, y con el asunto Cuevillas tres cuartos de lo mismo. Para otra ocasión dejo la radiografía de la CUP y ese eufemismo consistente en declarar que esa propuesta de coalición puede defender cualquier posición política legitima (sic). No se quien aconseja al camarada Pablo respecto a la situación política catalana. Ignoro si sus asesores aúlicos son Jaume Asens o Gerardo Pisarello y si, tras ellos, hay alguna apuesta de futuro que desconocemos. El paso del tiempo nos sacará de dudas. Mientras tanto no les iría mal a todos ellos recordar que el ganador en votos de las últimas elecciones catalanas fue Salvador Illa. Por otra parte huelga decir que lo que se espera de un colega de gobierno no es lo predicado por Pablo Iglesias, sino más bien todo lo contrario. El más elemental sentido del decoro y de la colaboración entre socios debería llevar al cosmos podemita a pedir que los republicanos apoyaran a Illa. Ustedes me perdonarán pero cada vez que desde el entorno de Comuns y Podemos surgen propuestas, como las aventuradas por Pablo Iglesias, me viene a la mente el exitoso libro de Alejo Schapire ‘La traición progresista’. En él argumenta la tesis de que “la izquierda alternativa como Podemos, es gente que siempre ha vivido del estado, de las universidades, no están en contacto con el mundo del trabajo, con el trabajador medio”... El autor también sostiene la idea de que esa izquierda que nace en las universidades centra su acción en movimientos minoritarios para pescar en electorados que se sienten agraviados. Quizás de esa concomitancia que señala Schapire, entre la autodenominada izquierda alternativa y los nacionalismos, nacen las propuestas de Iglesias y los clásicos arrumacos de Jaume Asens hacia los independentistas. Los tweet muchas veces los carga el diablo; cierto, pero también la prepotencia, la insensatez y el engreimiento. Quizás por ello Ada Colau, curandose en salud, ha cerrado su cuenta en twitter.

PONGAMOS QUE HABLO DE MADRID

 

MADRID Y LA TRAMPA DE LAS PALABRAS.



 Hay palabras que resucitan. Mejor dicho, hay quien está dispuesto a hacerlas resucitar para que recuperen su carga emocional más perversa, para convertirlas en monstruos amenazantes. Los que apuestan por esa maquiavélica resurrección, lo intentan alimentando contenidos que el paso del tiempo había conseguido desactivar o atenuar. Así las cosas, en la campaña electoral madrileña los estrategas de Isabel Díaz Ayuso no han dudado en difundir un vergonzoso eslogan que reza: ’Comunismo o Libertad’. Anteriormente jugaron con la variante ‘Socialismo o Libertad’. Afortunadamente, al bueno de Ángel Gabilondo no se le ha ocurrido contestar con la no menos famosa expresión: ‘Socialismo o Barbarie’ utilizada por primera vez por Rosa Luxemburgo retomando unos escritos de Friedrich Engels. Algunos escribas y tertulianos vinculados a la derecha mesetaria, como Graciano Palomo, han remachado la jugada afirmando sin escrúpulos que:” El comunismo ha vuelto a España. Al Gobierno, el único país de la Unión Europea que tiene esta ideología incrustada en el poder...” Escaso bagaje argumental debe de haber en la derecha mediática cuando, para herir a las izquierdas, se echa mano de una manifestación del PCE, que enarbolaba banderas rojas y retratos de Lenín y Stalin, para afirmar que la dictadura del proletariado vuelve. A estas alturas de la película, sacar a pasear el espantajo del comunismo no deja de ser una futileza carente de sentido, un despropósito. No en vano, el trovador cubano, Silvio Rodríguez, en su álbum ‘Reino de todavía’ nos canta una estrofa que viene a cuento; aquella que dice: “Nadie sabe qué cosa es el comunismo...” Más acorde con la realidad sería, que esos propagandistas del ayusismo aseveraran que lo suyo es una apuesta por los bares abiertos y el paraíso fiscal, frente al intervencionismo de los ‘progres buenistas’. Tres cuartos de lo mismo para aquellos que, desde la izquierda más extrema, ven fascistas emboscados en cualquier parte, y sienten la irrefrenable necesidad de combatirlos a pedradas en la calle. La trampa de las palabras se ha activado y conceptos que perdieron su energía negativa la están recuperado. No se si la salida de Pablo Iglesias del gobierno de España obedece a una decisión meditada, a un cálculo partidario, a una huida personal o a un impulso. Lo desconozco, pero el tremendismo que acompañó a su irrupción en la escena madrileña también ha contribuido a resucitar el contenido perverso de las palabras, a polarizar. Permítanme, salvando las distancias, un paralelismo que puede parecer osado pero que me sale del alma. Me consta que el dirigente de Unidas Podemos es genéticamente marxista-leninista; lo sé, pero el discurso que acompañó su aterrizaje en Madrid me recordó unas palabras del libertario, Buenaventura Durruti, que decían: “Al fascismo no se le discute, se le destruye”. Durruti abandonó la retaguardia y marchó con su columna al Frente de Aragón para, posteriormente, acudir a la defensa de Madrid cuando las tropas de Franco asediaban la capital de la República. Allí le aguardaba la muerte. Pablo se ha ido también al Frente de Madrid a vencer a la ultra derecha. Como es obvio, por mucho que algunos se empeñen en resucitar ese contenido perverso de las palabras, la cosa no tiene por que terminar dramáticamente. La democracia en España está consolidada y el guerracivilismo verbal, afortunadamente, hoy es tan solo un tigre de papel. No obstante, creo que es conveniente lanzar un aviso para navegantes: Lo que está en juego en las elecciones del 4 de mayo es la presidencia de la comunidad de Madrid, no el gobierno de España. Otra cosa serán las consecuencias personales y partidarias que se puedan derivar de las mismas. El resultado promete ser digno de estudio pero, no determina nada, de momento.

8.4.21

OPORTUNISTAS SIEMPRE LOS HUBO Y LOS HABRA....

 



SALVADOR ILLA, CABALGA LUEGO... 


 Siempre ha habido y habrá opinadores de pluma y micrófono dispuestos, desde el confort de su hogar, a ejercer de patriarca consejero o de miembro ful de Comité Central de un partido político. El ego les puede, la vanidad les hace arrogantes. Algunos de ellos no se conforman, tan solo, con analizar y opinar acerca de lo que le conviene al país, sino que incluso se atreven a estigmatizar y colgar sanbenitos a quien les viene en gana. La introducción de la lengua castellana, efectuada por Salvador Illa, a lo largo de un discurso parlamentario ha dado mucho que hablar. No solo a los radicales de la peña secesionista, empeñados en negar el derecho de los ciudadanos a comunicarse en la lengua que les apetezca, sino también a algún que otro analista, antaño practicante asiduo de inmaculados equilibrismos para no perder comba. Las palabras en lengua cervantina de Salvador Illa le han servido de excusa a la señora Aurora Madaula para lanzar al cielo el típico y piadoso: “ Mare de Déu Senyor!” Tanta fe en boca de una dama adicta a un credo integrista impresiona al más pintado. Pero el párrafo de marras también le ha sido útil a Josep Ramoneda -en las páginas del diario ‘El País’- para articular un razonamiento político exageradamente crítico con Salvador Illa y el PSC. En su artículo se pregunta ¿A dónde va Illa? para, a renglón seguido, exigirle al socialista que rompa tópicos al tiempo que le afea la decisión de trufar el discurso de investidura con frases en castellano. Espero que el bueno de Salvador ignore los llamamientos del personaje en cuestión, tanta coincidencia con la ‘rabia’ de Madaula es mosqueante. Porque lo cierto es que este señor, de columna y micrófono en la SER, yerra más que acierta cuando juega a pitoniso progre. Aun recuerdo que, no hace demasiados años, vaticinó alegremente que el socialismo catalán caminaba hacia la inanidad, y ahí le tienen ustedes, ganando elecciones. También recuerdo que nos anunció el nacimiento de un estadista llamado Artur Mas, y hoy aquel supuesto prohombre de la patria dormita en un frío desván de la historia. La hemeroteca no perdona ni a los que se las dan de filósofos o intelectuales. Precisamente lo que hizo Salvador Illa, desde la tribuna parlamentaria, fue romper inercias y bloques, incorporando al debate político del país a todos los ciudadanos catalanes sin distinción. Mucho más fino que el de Josep Ramoneda es el trazo que nos deja Valentí Puig, cuando nos habla de ‘La tendencia Illa’, de un método tarradellista para abordar los temas delicados. Respirar otra atmósfera que no sea la de la Cataluña ‘oficial’ no resulta fácil; Valentí Puig lo intenta y lo consigue, otros optan por ponerse al pairo. Y ya que estamos metidos en harina, y dispuestos a pontificar al estilo de Josep Ramoneda, permítanme una aseveración. La haré mediante un fenómeno faunístico que, salvando las distancias, permite paralelismos. Esopo lo hacía y nadie se enojaba. Este país no saldrá adelante, ni será seriamente gobernado, hasta que los especímenes de Capra pyrenaica hispánica encaramados en su particular peña secesionista diriman, de una puñetera vez, sus fuerzas a cabezazos. Hasta que uno de ellos caiga exhausto, o herido, aceptando la derrota. Cuando uno de los competidores se retire de la lucha por la hegemonía de la manada, o consiga la unanimidad de rebaño que anhela, estaremos poniendo punto final a la incertidumbre. Con un interlocutor que no tenga nada que demostrar a su tribu es probable que podamos hablar de política con mayúsculas, negociar y acordar. Mientras ello no ocurra, amigos míos, va a resultar difícil sacar a Cataluña del atolladero y el desgobierno.

ENFERMEDADES DE LA POLÍTICA

 

LAS 3T: TRANSHUMANTES, TRANSFUGAS Y TRAIDORES 

 Han pasado muchos siglos desde que Julio Cesar exclamara -siempre según William Shakespeare- la famosa frase:”¿Tú también, Bruto? Sí ,bastantes, pero ustedes saben perfectamente que la historia de la traición y la villanía viene de mucho antes, se remonta a tiempos inmemoriales. La Biblia da fe de ello narrando como Caín mató a Abel. Y el Nuevo Testamento nos cuenta como Judas Iscariote vendió a Jesucristo por treinta monedas de plata. Los siglos no pasan en balde y el arte de la confabulación y la felonía se ha sofisticado hasta extremos insospechados. Ya no hace falta que corra la sangre, como en la Roma de César, para liquidar a un adversario. La muerte, en política, puede llegar escrita en un pedazo de papel o en la crónica de un telediario. Basta para ello con el concurso de un traidor o de una gran mentira bien orquestada. Así son las cosas. Vivimos en la era de las 3T. Transfuguismo, traición y transhumancia se complementan y articulan pervirtiendo la esencia de la política. El transfugismo es uno de los peores achaques de la democracia. Lo acontecido en la región de Murcia clama al cielo. Ha sido para muchos ciudadanos de este país la gota que colma el vaso de la paciencia camino del desencanto. Como también lo es, para los ciudadanos catalanes, comprobar como sus representantes en el Parlament están dispuestos a eternizar la componenda y el desgobierno. A lo largo de los últimos meses hemos asistido a un numero exagerado de cambios de chaqueta. Unos relacionados con al sainete de las mociones de censura, otros con los cambios bruscos de escudería para competir en las elecciones. Lo que en teoría son mecanismos e instrumentos del juego democrático -mociones y listas electorales- se han convertido en esperpénticas armas arrojadizas. La simonía laica ha funcionado. Y eso ha ocurrido a pesar de que todos tenemos interiorizado que tan corrupto y villano es quien corrompe, como quien se deja corromper. La transhumancia política, de partido a partido, en busca de mejores pastos protagonizada por Toni Cantó - o con anterioridad por Toni Comin, Mascarell o Nuet - resulta difícil de justificar y comprender a los ojos de un observador imparcial. No vayan a pensar ustedes que abogo por un inmovilismo intelectual en el que no cabe la evolución del pensamiento, nada de eso; pero de ahí a mariposear de partido en partido a la búsqueda del néctar más apetitoso va un abismo. El abismo que separa las convicciones firmes del cambalache, la mezquindad y los intereses espurios. La traición tiene mil disfraces y el traidor suele desconocer la vergüenza. Los conversos exprés suelen abrazar con prontitud la nueva fe para revolotear eufóricos y entusiastas alrededor de sus nuevos lideres; se exhiben simulando haber llegado al summum de lo correcto y de la verdad. Esos conversos, para hacerse perdonar el pecado original, acostumbran a ser despiadados para con sus viejos camaradas. Toni Cantó, respecto a Ciudadanos, y Ernest Maragall, respecto al PSC, son un claro ejemplo de este fenómeno de agresividad desatada. El que fuera primer ministro francés, Georges Clemanceau, fue pródigo en pronunciar frases cargadas de sentido político. Una de ellas nos viene como anillo al dedo en estos tiempos de chaqueteo; dice así: “Un traidor es un hombre que dejó su partido para inscribirse en otro. Un convertido es un traidor que abandonó su partido para inscribirse en el nuestro”. Y es que ,amigos, los traidores en su nueva peña de acogida siguen siendo catalogados, por los viejos del lugar, como lo que son: advenedizos de los que es mejor desconfiar.

PENA , PENITA , PENA

 



TRAGICÓMICAS PARADOJAS A LA CATALANA



 Si G.K.Chesterton, el ‘príncipe de las paradojas’, levantara la cabeza, estaría satisfecho. Los avatares de la política catalana supondrían para su creación literaria una fuente de inspiración fuera de lo común, extraordinaria. Seguramente no le pasaría inadvertida una administración regional europea deseosa de mandar al espacio -desde Rusia con amor- un nanosátelite. También le causaría una cierta perplejidad el obcecado intento de un nanopresident de la Generalitat, llamado Quim Torra, por lograr un trending topic en twitter arropado por Pilar Rahola. Incluso me atrevería a decir que al creador de ‘El hombre que fue jueves’ le costaría establecer una narración constructiva a partir del rostro rubicundo de Torra, o del flequillo desarreglado de Carles Puigdemont. Pero más allá de estas nimiedades, lo que realmente dejaría boquiabierto al escritor británico, sería comprobar que un grupo de anarco-nacionalbolcheviques liderado por Dolors Sabater, obtiene sus mejores resultados electorales en los barrios acomodados de las ciudades. Y por si ello fuera poco descubrir, a partir del CEO, que los votantes de esa formación radical son los que tienen contratados el mayor numero de seguros privados de salud y planes de pensiones. Paradoja digna de Chesterton el contraste entre el ideario anticapitalista que defiende la CUP -contrario a la liberalización de los servicios y favorable a la nacionalización de los mismos- y la realidad. Esos que, tras leer a Proudhon afirman que la propiedad es un robo, son los mismos que habitan en esa zona de confort que solo poseen los vástagos de las élites. La señora Sabater, por ejemplo, podría ensayar sus propuestas alternativas en alguna de las fincas rústicas que ha declarado ante el registro del Parlament. Y ¡Oh paradoja! El bueno de Chesterton podría narrar que el líder de VOX, la formación más carca y reaccionaria de la cámara catalana, es un tal Ignacio Garriga personaje de escaso peculio y casi insolvente económicamente. Curioso, y digno de estudio, el fenómeno de la posesión de la riqueza ahora que ya no está de moda hablar de la lucha de clases. A más de un apoltronado le conviene reducirlo todo a una cuestión patriótica e identitaria; o a la simple y maniquea dicotomía de ‘los de arriba y los de abajo’. Pero desde el punto de vista estrictamente político, el contrasentido más escandaloso es la intención de Laura Borràs de reformar el reglamento del parlamento catalán. Su empeño por conseguirlo es un intento, in extremis, de blindarse ante los procesos judiciales anticorrupción que la acechan. Paradojas hay todas las que quieran. Por ejemplo, ahora resulta que muchos antiguos votantes de edad avanzada del partido del 3% se han hecho adictos a la independencia exprés; eso nos lo explica magistralmente el politólogo Oriol Bartomeus, al tiempo que, desde Junts, su candidata nos dice que son de izquierdas de toda la vida (sic). Se da la circunstancia también, que los contrarios a los eventos taurinos en el pleno del Parlament, cuando viajan a les Terres de l’Ebre, callan y otorgan etc... Pero G.K.Chesterton -hombre juicioso que basaba sus argumentos en la razón, la experiencia, la sensatez y la historia- no comprendería, a día de hoy, cómo se intenta desplazar hacia los márgenes a la fuerza política más votada en unas elecciones democráticas. Y todo ello ocurre mientras los segundos clasificados se enzarzan en una guerra sin cuartel por conseguir la hegemonía en su espacio ideológico. Los independentistas, incapaces de articular una propuesta político-social coherente, se chantajean y siembran el desconcierto tanto en la gestión gubernamental como en la economía del país. No me atrevo a aventurar qué va a pasar en Cataluña a lo largo de los próximos meses, pero les vaticino que se aproxima una época de inexplicables paradojas e incongruencias. ¿La última? Negar a los mossos de esquadra los mecanismos necesarios para ejercer con seguridad su misión de garantes del orden público.

¡VAYA TROPA CARIOCA!

 

 



SOBRE LOS PAGAFANTAS DEL PARLAMENT


 Perdonen mi osadía. Siempre he pensado que Oriol Junqueras y Pere Aragonès son unos políticos acomplejados. No se si ello se debe a un problema de imagen, de altura, o de referentes en los que identificarse, o a otra cosa. Ejercer como herederos de los hermanos Badía, o de Heribert Barrera, no debe ser fácil para un demócrata europeo en pleno siglo XXI. Sólo un partido tan imprevisible, voluble y versátil como ERC puede permitirse la licencia -sin ruborizarse- de llamarse de izquierdas, entronizar a la derecha en la Mesa del Parlament, trapichear con radicales, e intentar ocupar el vacío que dejó el pujolismo. Esquerra, por su proverbial volatilidad ideológica, es capaz de sorprendernos con el ’Algú ho havia de dir’ de Joan Tardà, la excitación mesiánica de Junqueras, las bravuconadas de Rufián, o el verbo resentido de Ernest Maragall. Y todo ello sin la necesidad de que les recuerde viejas cuitas, como el cobro del impuesto revolucionario que ideó Xavier Vendrell, o el turismo a Perpiñán de Carod Rovira... Ellos son así; un muestrario de lo que es capaz de destilar una concepción pueril de la política sometida a vaivenes mediáticos en busca de un corpus doctrinal en el que sentirse cómodos. Joan Reventós nos advirtió, en más de una ocasión, que los de ERC no eran de fiar. Me explicaré. Los republicanos, contraviniendo su código ético, han permitido que Laura Borràs, investigada por delitos graves y con un discurso opuesto al diálogo y la negociación, ocupe la presidencia del Parlament. Los de Pere Aragonès ofrecen a la corte de Waterloo, en bandeja de plata, la posibilidad de usar la segunda institución de Cataluña como ariete contra el Estado. Todo ello acontece, precisamente, en unas circunstancias sociales y económicas que reclaman pactos de calado en lugar de enfrentamientos, acuerdos en lugar de disputas. Para el olvido quedan las palabras que Oriol Junqueras pronunció hace apenas dos meses, en las que afirmaba: ‘Si Laura Borràs fuera de Esquerra Republicana se le requeriría que dejara de ser candidata’. Poca relevancia deben otorgar los dirigentes de Esquerra a la presidencia de la cámara catalana, cuando consienten que sea ocupada por una señora con serios problemas judiciales. Con este tipo de decisiones, ocultando los principios bajo el ala, transigiendo a los deseos de Puigdemont, los de Pere Aragonès se han convertido en los pagafantas del parlamento catalán. Ya saben ustedes que pagafantas es, en lenguaje coloquial, el término que define aquel tipo de gente incapaz de ir más allá del cortejo o el seguidismo y que, además, paga la cuenta de lo bebido y servido. En versión vernácula lo podríamos asimilar a la archiconocida frase: ’Banyut i pagar el beure’. Actuar para agradar a otro, a la espera de ser correspondido, no suele dar buenos resultados. Ante la composición de la nueva Mesa del Parlament la pregunta del millón es: ¿Qué hará Esquerra si los tribunales deciden procesar a la reina de los ‘trapis’? ¿Seguirán los pagafantas republicanos coreando aquel mantra que sostiene que el pueblo está por encima de las leyes? Para otra oportunidad dejaremos la congoja de Jéssica Albiach por haberse quedado su formación política sin representación en la Mesa. La diputada ha lamentado que ERC haya preferido a Junts antes que a En Comú Podem. Una muestra más en esta ocasión de pagafantismo progre; pensar, aunque sea por un instante, que los chicos de Junqueras iban a optar por virar a la izquierda fue una gran ingenuidad. Malos augurios para un inicio de legislatura. ¿Estamos acaso en puertas del Vietnam diario que vaticinó Joan Tardà?

9.3.21

LAS COSAS COMO SON

 





UNA TRAMPA EN EL CRUCIGRAMA CATALAN


 La historia anda repleta de personajes y personajillos especializados en desviar la atención y situar el foco mediático donde mejor les conviene. Hace cuatro días la Rusia de Vladímir Putin -esa que tanto venera el prófugo de Waterloo- declaraba ‘agentes extranjeros’ a periodistas y activistas significados por sus criticas al presidente ruso. Nada nuevo a orillas del Volga. Bajo el mandato de papa Stalin esa táctica ya se empleaba sin demasiados miramientos. Pero, como cuenta la sabiduría popular, donde las dan las toman. En España, allá por los años setenta, los servicios de inteligencia franquistas creyeron detectar agentes de la KGB infiltrados en los astilleros de Cádiz. Su supuesta misión era el sabotaje y el fomento de la conflictividad laboral. Uno tiene la impresión de que el cuento del extranjero alborotador resucita, como chivo expiatorio, cada vez que conviene ocultar la realidad y no llamar a las cosas por su nombre. En el crucigrama de la política catalana parece ser que hay individuos, e instituciones, dispuestos a admitir la definición de palabra ‘pulpo’ como animal de compañía. La detención de la italiana Sara Casiccia y de sus colegas, como autores de un presunto delito de homicidio en grado de tentativa, ha propiciado una interpretación engañosa de los graves incidentes acaecidos en Barcelona. Como es obvio debemos felicitar a las fuerzas de seguridad por haber arrestado y puesto a disposición judicial a los vándalos. ¡Bravo! Pero al mismo tiempo conviene no olvidar que, más allá del grupito anarquista italiano, hay los autóctonos, nacional populistas, que se han ido de rositas a casa con su líquido inflamable. Barcelona y Turín son ciudades con un pasado político no exento de conflictividad social y violencia callejera. A la capital catalana, durante y después de la Semana Trágica de 1909, se la llamó la Rosa de Foc cuando grupos radicales se dedicaron a quemar conventos e iglesias. Turín, la ciudad de donde es originaria Sara Casiccia, vivió en los años veinte del siglo pasado un período de agitación obrera conocido como el ‘Biennio Rosso’. Este paralelismo ha permitido a más de uno, embebido de romanticismo revolucionario, difuminar lo real en la bruma de lo aparente. Digámoslo claro: Con Sara, o sin ella y sus colegas, los contenedores hubieran ardido igual. Cuando desde la juventudes de la CUP se lanza la consigna ‘la Rosa de Foc no claudica’, cuando se sugiere aprender de los manifestantes de Hong Kong, cuando se recomienda el uso de indumentaria y la utilización de productos inflamables para confeccionar barricadas de fuego, no se está hablando en italiano ni cocinando un plato de spaguetti a la puttanesca. Se esta llamando a la acción vandálica en lengua vernácula. En el crucigrama de la política catalana alguna gente del Govern se ha resistido a escribir con trazo firme las palabras que condenan la violencia. A estos escaqueadores profesionales les ha ido de perlas la trama anarquista, la nave okupada de Canet y la furgoneta de la Guardia Urbana quemada en la Rambla. Todo ello les ha permitido, por ejemplo, obviar como desde la radio y tele públicas una niña de papá sacrilizaba la violencia callejera como única salida política; como bajo la excusa de la defensa de la libertad de expresión se ofrecía patente de corso a los alborotadores para saquear tiendas y comercios... El general Prim se trajo de Turín a un Saboya que se tuvo que marchar mientras los españoles continuamos un montón de años dudando qué camino tomar. Tarde o temprano, cuando la justicia dicte su veredicto, la turinesa cumplirá su condena y partirá. Espero que cuando llegue ese momento hayamos sido capaces, entre todos, de llamar a las cosas por su nombre. Espero que ese día la tranquilidad y el sosiego hayan vuelto a la política de la mano de un gobierno que gobierne de verdad, que sea capaz de recuperar el verdadero nombre de las cosas. Mientras tanto conviene que en el crucigrama político catalán las palabras que se garabateen sean las adecuadas, que se entrecrucen sin ira, sin trampa ni cartón. ¡Ah! y sobre todo, que haya suficiente goma de borrar para corregir los errores.

2.3.21

ESTAMOS RODEADOS DE PIJOPROGRES Y NIÑOS DE PAPA







LOS NIÑOS TONTOS DE PAPA RICO 



 He contado hasta cien y aguardado unos días antes de escribir este artículo. Y al hacerlo, sin apenas darme cuenta, me he visto tarareando una vieja canción satírica de Moncho Alpuente que causó furor en su época. La cantaba un grupo denominado ‘Las Madres del Cordero’. Llevaba por titulo ‘La niña tonta de papá rico’. En ella Moncho se mofaba de las hijas de familias acomodadas que, nada más llegar a la universidad, se sumaban a la moda de turno adoptando el credo, el lenguaje y la estética de los activistas progres. Una de sus estrofas más coreadas era aquella que decía: ”la niña tonta tiene opiniones, sobre la guerra y sobre la paz; la niña tonta dice que es libre, está de moda en su facultad...” Pues sí amigos, hay mucha niña - y niño tonto- con micro y cámara a su disposición en este país de falsos exiliados y pegajosa ratafía. Los hay cobrando un pastón dispuestos a opinar sobre lo divino y lo humano, sobre la supuesta represión del estado español y la libertad de expresión. Les cuento todo esto tras enterarme de que una presentadora de Catalunya Ràdio ha afirmado en antena, refiriéndose a los altercados, saqueos y quema de contenedores, que ese tipo de violencia está justificada, que es lógica y recomendable para conseguir que las cosas cambien, que la vía pacifica ha fracasado. No suficientemente satisfecha con esas manifestaciones, completó su psicodrama agitativo erigiéndose en defensora de todos los jóvenes oprimidos y parias de la tierra. No tengo nada que objetar a la libre expresión de ideas y pensamientos de esa persona en cuestión, pero sí al empleo de altavoces y recursos públicos para justificar la violencia. Esta locuaz agitadora de las ondas de la que les hablo, Juliana Canet, participa como tertuliana en el ‘Tot es Mou’ de TV3 y en el Matí de Catalunya Ràdio. Allí acude como ‘especialista en adolescentes’. Esta aprendiz de Pilar Rahola ha facturado durante el pasado 2020 más de cinco mil euros por intervenir en el Tot es Mou, y unos tres mil en el Matí de Cat Ràdio. El programa en el que ejerce de copresentadora le ha costado a la Corporació Catalana de Mitjans Audivisuals alrededor de 150.000 euros. Y no es la única. Ejercer la agit-prop en este país tan rebosante de frikismo político y descontrol mediático, sale a cuentas. Como pueden comprobar la demagogia populista también intenta hacerse un hueco en el ámbito de la información y el entretenimiento. Y lo hace ante la mirada displicente de unas autoridades audiovisuales -Vicent Sanchis y Núria Llorach- a las que sólo les preocupa tener satisfecho al Govern y seguir cobrando unos buenos honorarios. ¿Por qué el CAC (Consell Audiovisual de Cataluña) no actúa de oficio ante la sacralización de la violencia? Seguramente porque el comisario político que lo preside, Roger Loppacher, no quiere incomodar a sus patrones. El catedrático Josep Fontana, hablando de Alejandro Lerroux, nos contaba la leyenda de que el tribuno republicano-radical acudía en tren a Barcelona vestido con elegancia y esmero pero, al aproximarse a la ciudad condal y antes de mitinear en el Paralelo, se vestía de obrero para blandir un mendrugo de pan con una sardina rancia y exclamar ante sus seguidores: ‘Esta es mi cena de hoy’. No se cuanto de cierto hay en ello, pero es evidente que la demagogia de antaño sigue habitando entre nosotros remasterizada. Las niñas y niños tontos de papas ricos están ahí, intentando capitanear rebeliones y vivir emociones fuertes. Tienen poco que perder, sus espaldas están resguardadas y su patrimonio garantizado. Sueñan con crear un Ravachol colectivo, anárquico y violento, dispuesto a castigar al sistema. Les trae sin cuidado que un agente de la autoridad pueda morir abrasado en el interior de una furgoneta policial, les importa un comino que los comerciantes vean arder sus expositores y los vecinos el mobiliario urbano... Esto no puede seguir así. Las autoridades han de restablecer la normalidad y el ciudadano sensato combatir el verbo incendiario de estos falsos profetas predicadores del desorden. Para otra ocasión dejaremos el análisis de la actitud de algunos medios de comunicación; si, de esos que dan cobijo y audiencia a los que justifican y relativizan la violencia callejera.

21.2.21

A TU DISPOSICIÓN EN AMAZON Y LIBRERIAS

 

RIBÓ 'EL PERPETUO' SERVIDOR

 

RAFAEL RIBÓ EL VITALICIO 



 Al Síndic de Greuges Rafael Ribó - alias ‘el perpetuo’- le encanta viajar a cargo del erario publico o de los pagafantas amigos. Recientemente se ha dado un paseito por la prisión en la que esta internado ese fabricante de odio y broncas que responde al nombre de Hasél. El Síndic ha decidido llevar el caso del rapero a Europa. El servilismo de Rafael Ribó hacia los que le han permitido asentar sus posaderas des de el año 2004 en la Sindicatura de Greuges es inconmensurable. Echen ustedes un vistazo al historial de las intervenciones de este personaje, y se asombrarán de cuan acomodaticio y servil ha sido a los que detentan el poder de la denominada “Cataluña oficial”. También podrán comprobar cuan lejos está el Sr. Ribó de la ideología que le encumbró hasta la Sindicatura. Mientras las calles de Barcelona arden bajo el imperio de la violencia, en las redes sociales muchos ciudadanos se preguntan, y un servidor de ustedes también, si lo que habría que llevar a Europa no son las triquiñuelas, falsedades y servidumbres de un profesional del ‘dolce far niente’ como Ribó, experto en perpetuarse en el cargo. ¿Acaso Rafael Ribó no ha sido capaz de detectar delito de odio en el personaje que pide que le vuelen el coche a Patxi López? ¿Es ese el precio para convertirse en vitalicio?

13.2.21

 

                                EL 15 F NO SE ADMITEN EXCUSAS

 Si están hartos de estar hartos, si creen que este país necesita iniciar una nueva etapa libre de hipotecas y resentimiento; si intuyen que ha llegado la hora de gobernar con la cabeza y no con las vísceras; si consideran que conviene acabar con el histrionismo friki y la gesticulación de los desnortados, si piensan que todo eso tiene solución, les invito a ir a votar el día de San Valentín. ¿Con qué fin? Muy sencillo: para conseguir que, en la gestión gubernamental de la cosa pública, la eficiencia y la eficacia primen sobre el exabrupto y las quimeras suicidas. Lo sé. Ustedes son libres de hacer lo que más les plazca ¡Faltaría más! Pero si optan por pasar de largo de este combate cívico, les ruego que no nos vengan luego con milongas, ni lloriqueando por las esquinas. Por favor, si se recluyen pasivos en casa, absténganse de fabular el próximo lunes sobre lo que pudo ser y no ha sido. A partir del 15 de febrero no se admiten excusas. Cuentan los historiadores de las guerras carlistas que fue el militar Carlos Luis O’Donnell -compañero de armas del general Zumalacárregui- quien, al regresar de sus acciones militares, harto de escuchar comentarios tipo: “Ojalá hubieran hecho tal o cual movimiento”, “Ojalá hubiesen ustedes atacado por tal o cual parte” se encaró con un grupo de esos comentaristas para espetarles visiblemente enojado: ”Siempre están ustedes con el ojalá. ¿Por ventura son ustedes ‘ojalateros’? Al respecto recuerdo que fue Josep Fontana, en una de sus clases magistrales en la Universidad Autónoma de Barcelona, quien nos explicó que el nombre ‘ojalatero’ fue empleado profusamente por los oficiales más fogueados en combate para calificar despectivamente a “los cortesanos que acompañaban al gobernante sin contribuir a la lucha con otra cosa que no fueran los ‘ojalas’”. Por su parte fue Josep Carles Clemente, investigador destacado por sus estudios sobre el carlismo y sus guerras, quien en su obra nos dejó escrito que se empleó ese término para definir a “los que lejos del combate soñaban con ganar la guerra sin otro esfuerzo que su adhesión pasiva a la causa contribuyendo a la lucha sólo con sus ‘ojalá’”. Benito Pérez Galdós también nos hablo de ello en sus Episodios Nacionales. Obviamente no estamos en guerra ni se oye a lo lejos el fragor de los cañones. Lo único que se ha mantenido inalterable a lo largo del tiempo es la costumbre de algunos de ponerse de perfil, de no ‘mojarse’, de callar sumisos esperando verlas venir para caer de pie y no lastimarse. El deterioro de la vida política catalana ha llegado hasta tal punto que urge reaccionar, hacer un reset y gobernar con corrección de una puñetera vez. Para ello el lamento de los escépticos y los suspiros de los melancólicos se han de convertir en votos, los ‘ojalá’ en realidades y el derrotismo en esperanza. Todo es posible porque nada esta escrito, ni engaño al ciudadano que dure eternamente . No nos servirán doctos análisis a posteriori si, a priori, no ha habido definición clara, compromiso y voluntad de cambio. Ustedes saben bien lo que pensaba Jesucristo de los tibios... A partir del 15 de febrero no valdrán ni un céntimo los ‘ojalá’ de los pusilánimes, ni el silencio de los acomodados.

7.2.21

RAHOLA LA PLURIEMPLEADA DE TV3

 




RAHOLA Y LOS JABALÍS QUE DEVIENEN CERDOS. 


 Cuentan que fue una frase de Ortega y Gasset la que dio pie a la utilización, en el ámbito parlamentario, del calificativo ‘jabalí’. Todo sucedió en una sesión de las cortes republicanas, de finales de julio de 1931, en las que afirmo: “Hay tres cosas que no podemos venir a hacer aquí: ni el payaso,ni el tenor , ni el jabalí”. Y lo cierto es que la etiqueta, que da nombre a ese mamífero artiodáctilo, le venia como anillo al dedo a un belicoso y deslenguado lerrouxista que acabo su vida siendo franquista. El aludido era un diputado de dialéctica agitada, Joaquín Pérez Madrigal, experto en provocar altercados y broncas políticas. Don Manuel Azaña llego a insinuar de él que acudía ebrio a las sesiones parlamentarias. Tan metido estaba este congresista en su rol agitativo que solía fanfarronear de su condición de ‘jabalí’ portando, en la solapa de su americana, una insignia con la cabeza del animal en cuestión. Cuentan también que Don Miguel Unamuno lo dejo patidifuso, en el Ateneo de Madrid, cuando le espetó:”Vaya con cuidado señor Pérez Madrigal, la biología nos dice que con frecuencia el jabalí degenera en cerdo”. Han pasado los años y los jabalíes, lejos de extinguirse de los hemiciclos legislativos de nuestro país, han creado escuela, se han expandido más allá de lo razonable. A lo largo de estas últimas semanas hemos tenido la oportunidad de conocer los nombres, características y habilidades de algunos de los integrantes de las listas electorales. Con sorpresa hemos podido comprobar como algunas candidaturas, en especial Juntsxcat, incluían en ellas individuos que iban mucho más allá de la verborrea y radicalidad de los viejos jabalíes lerrouxistas de la Segunda República. Los de los años treinta eran maleducados, broncas y altaneros. Los que hemos detectado en las listas, que apadrina Carles Puigdemont, sueltan un tufo insoportable a machismo, frikismo y xenofóbia. Después de leer sus twets, u oir sus declaraciones, estoy convencido de que tipos como los Sort, Fabrega o Donaire no están capacitados para contribuir a reconstruir social y económicamente este país. No acierto a comprender como se han podido colar, en pleno siglo XXI, en las filas de unos de los herederos del pujolismo. Pero el objetivo de estas lineas no es tan solo denunciar el peligro que representan estos personajillos para la convivencia, sino también poner en evidencia los intentos de difuminar sus malas practicas. Lo ha intentado Pilar Rahola llegando hasta el extremo de relativizar los exabruptos groseros, machistas y xenófobos proferidos por los miembros de la candidatura de Junts per Catalunya que se han visto forzados a dimitir. Para ello ha aprovechado su aluminosa columna de La Vanguardia conectando el ventilador, centrifugando, acusando a la izquierda de ser farisaica, sectaria y cuatro lindezas más. La pluriempleada de TV3 ha osado tildar a la izquierda de hipócrita y manipuladora de vídeos. Rahola ha arremetido contra Jéssica Albiach, Manuel Valls, Óscar Guardingo, Ada Colau y tutti quanti. Ha echado mano del sobado ‘todos son iguales’ tan típico de la derecha más rancia. Ha completado la apoteosis barroca de su servilismo al prófugo de Waterloo participando en un vídeo contra Salvador Illa en el que su principal argumento, consiste en acusar al candidato socialista de ser españolista. Se ha sumado a la cruzada nacional que han orquestado unos cuantos apesebrados de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales. Patético. La Pilar Rahola de hoy que se presta a relativizar lo injustificable no tiene nada que ver con aquella concejal de la época maragalliana, ni con la articulista progresista que intento ser a finales del siglo XX. Su agresividad contra las izquierdas, su temor a un posible vuelco electoral de corte progresista, la colocan en el umbral de una desesperación rayana con la histeria. Pilar Rahola rezuma tanta decadencia como temor al cambio; pugna por perpetuar ad nauseam el actual régimen de desgobierno catalán que tan pingües beneficios le ha reportado durante más de una década. En los debates televisivos -como en el celebrado en TVE- impera una cierta y aparente corrección; cierto, pero todos sabemos que la guerra sucia de los jabalís existe. Unos la promueven, otros la relativizan o justifican. También en esto Cataluña precisa un cambio.

26.1.21

UN 'PAJARO' LLAMADO ASENS

 





LOS PIROPOS DE PABLO IGLESIAS 


 No soy sovietólogo, ni puedo opinar sobre la dacha de Galapagar, nunca me han convidado allí a tomar el te. Eso sí, confieso que me gustaría adivinar los resortes mentales -evidentemente los ideológicos- que mueven la práctica política de Pablo Iglesias, tanto en el seno del gobierno de España, como respecto a Cataluña. No voy a recurrir a lo fácil. A estas alturas del serial me parece aburrido, y reiterativo, hablar de Puigdemont o del exilio. Ahora bien, creo que tiene un cierto interés intentar dilucidar cuales son las razones que impulsan a Pablo Iglesias a lisonjear al independentismo y sus próceres. Los piropos, en política, casi siempre encierran intenciones aviesas. Pablo Iglesias es una persona que ha mamado la política desde su tierna infancia, que ha estudiado y obtenido excelentes notas en las universidades, que ha complementado su formación académica con experimentos comunicativos y mil cosas más. Cuesta creer que sus apariciones en el circo mediático, no obedezcan a un estudiada estrategia de supervivencia en un escenario político, cada vez más complejo y competitivo. Las elecciones catalanas están a la vuelta de la esquina, y los sondeos no auguran un resultado espectacular para las listas de ‘En Comú Podem’. El podemita sabe que el ‘efecto Salvador Illa’ pasa el rastrillo sin hacerle asquitos al ámbito de la izquierda radical. En la memoria de Iglesias aun retumba lo acaecido en los últimos comicios de Galicia y Euskadi, en los que Unidas Podemos pinchó estrepitosamente. Si por ventura ello también ocurre en Cataluña, su liderazgo podría quedar en tela de juicio. Ya saben ustedes que la argamasa que conforma Unidas Podemos, y también ‘En Comú Podem’, no es precisamente de hormigón armado. Detrás de Ada Colau poca cosa hay que tenga tirón electoral. Y es en esta coyuntura tan delicada para la formación morada, donde los consejeros áulicos llegados de Barcelona -Jaume Asens y Gerardo Pisarello- entran en acción. ¿Cómo? Convenciendo al madrileño de que lo óptimo para su liderazgo es conseguir un gobierno de coalición en Cataluña de Esquerra Republicana y los Comunes, ante la mirada resignada de un PSC, al que se le exige sentido de la responsabilidad institucional. En el fondo, el sueño de esos consejeros áulicos contaminados de procesismo -un monitor de fugas y un arranca banderas- es colocar a los socialistas Miquel Iceta e Illa de espectadores en los márgenes de la política catalana. Actúan así porque temen desaparecer como experimento político, debilitados por su propia y contradictoria heterogeneidad, fagocitados por el voto útil para el cambio que puede encarnar Salvador Illa. Pablo Iglesias, como buen lector de El Príncipe, cuida y mima a los independentistas catalanes, al tiempo que busca congraciarse con los nacionalismos periféricos. No sólo les regala los oídos sino que, incluso, incorpora a su propio discurso exigencias, conceptos, léxico y términos del universo simbólico secesionista. Iglesias es consciente de su debilidad numérica respecto al PSOE en el Congreso de los Diputados, y también en el seno del Gobierno de España. Quizás por todo ello intenta articular y capitanear un totum revolutum de fuerzas parlamentarias, una alianza que le de un plus de peso político a la hora de negociar con Pedro Sánchez. Alguien escribió en alguna parte que Iglesias se columpia entre el radicalismo, la maniobra y la gobernanza; alguien también apuntó que le gusta mutar el cartesiano ‘cogito ergo sum’ por el ‘provoco luego existo’. Y así va sobreviviendo con andanadas antimonárquicas, guiños a los prófugos de Waterloo y programas de televisión de máxima audiencia. Lo dicho: nada es casual, ningún piropo político es gratis. La estrategia de los consejeros áulicos llegados de Cataluña, impregnados de procesismo, impele a Iglesias a rendir pleitesía al independentismo como método para conseguir taurina y sobrevivir.

20.1.21

 

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EL GOVERN MÁS INUTIL DE LA HISTORIA DE CATALUÑA

 





 EMPACHADOS HASTA LA NAUSEA 

 No teman. No voy a reproducir la frase mas citada de Don Estanislao Figueras, presidente de la primera república española, con la que manifestó la irritación y el cansancio que le provocaron sus coetáneos políticos. Pocos días después de ello tomó un tren y partió raudo hacia Francia. Cuentan los historiadores que, fatigado y harto del entorno político en el que le tocó lidiar, ni tan siquiera llegó a presentar formalmente su dimisión. Pocos meses antes, en febrero de 1873, un Amadeo de Saboya sin suficientes padrinos, de uniforme y sable, había abdicado. El monarca lo hizo tras remitir una misiva a las cortes en la que se declaraba incapaz de reinar entre y con hispanos. Sí amigos, han sido muchas las personalidades que, a lo largo de la historia de este país, han manifestado su angustia, contrariedad o enojo por la forma en que abordamos la convivencia ciudadana y el juego político. Una carta de Miguel de Unamuno, fechada en 1923, dirigida a un profesor residente en Argentina decía: “Me ahogo, me ahogo, me ahogo en este albañal y me duele España en el cogollo del corazón”. Frase que fue repetida hasta la saciedad por los hombres y mujeres de la Generación del 98 y que recientemente, un dirigente de partido jubilado anticipadamente, reutilizó tras la DUI catalana de 2017. Pero fuera del ámbito estrictamente académico o institucional también hay personalidades, con notable talento y proyección pública, que a su manera han verbalizado su hartazgo ante las practicas político-parlamentarias embrutecedoras y frustrantes. En este sentido confieso que me impactó oír las palabras de Iñaki Gabilondo, en el programa de la SER que conduce Àngels Barceló, afirmando tajante: “No quiero hacer comentarios políticos, no me siento capaz de continuar, estoy empachado”. Explicación elegante, de factoría Gabilondo, que contiene la misma pulsión interna que debieron experimentar Figueras, Amadeo de Saboya o Unamuno. Intuyo que Gabilondo no abandona su editorial diario por falta de audiencia, edad o cansancio sino porque, como él ha dicho, se niega a ser un ‘altavoz de la irrelevancia’, la crispación y el ridículo político. Digámoslo claro: la desafección, el desencanto y el cabreo del ciudadano es fruto de esa política mezquina cuyo único objetivo es dinamitar al adversario y achacarle todas las culpas. Así, por ejemplo y sin ir más lejos, deviene escandaloso el espectacular mangoneo al que hemos asistido alrededor de las elecciones catalanas y su calendario. Con un Parlamento disuelto y cerrado a cal y canto, con un presidente en funciones de pocas luces, y con los socios de un Govern peleando entre sí por un puñado de votos, intentar camuflar el cambio de escenario electoral con un ‘buenismo’ barato anti virus, no es de recibo. Como tampoco lo es que, para Ciudadanos y el Partido Popular, sea más importante su necesidad de tiempo añadido que la arbitrariedad de trasladar los comicios a una fecha lejana. España es la patria de los perros del hortelano. Incluso la pluriempleada de TV3 y hagiógrafa de presidentes caídos, Pilar Rahola, ha escrito que Cataluña “tiene un Govern timorato que se esconde en los técnicos para justificar su ineptitud”. Para vencer la pandemia e iniciar la recuperación económica, España necesita sosiego y pacto, cierto; pero en el ámbito catalán se impone la necesidad de vertebrar una reacción democrática colectiva que soslaye el caudillismo, las quimeras imposibles y apueste por la gobernabilidad eficiente de lo cotidiano. Cataluña no puede seguir un montón de meses más gestionada por un ejecutivo pusilánime que no sabe a donde va. El abuso de poder perpetrado por los epígonos del peor presidente de la Generalitat, con la excusa de la pandemia, es deleznable. Un despropósito más de un Govern que convierte el empacho mental, del que habla Iñaki Gabilondo, en nausea.

18.1.21

ESPAÑA PATRIA DE LOS PERROS DEL HORTELANO

EL 14 F Y LOS PERROS DEL HORTELANO 

 A Oriol Junqueras hay que reconocerle, sin que sirva de precedente, que tiene cierto olfato político. Tan pronto como se hizo público el aterrizaje de Salvador Illa como candidato socialista a la presidencia de la Generalitat, el líder republicano se apresuró a profetizar que las elecciones del 14 F iban a ser un combate entre los socialistas catalanes y Esquerra. Olía el peligro. Bastó un simple tweet para que su predicción, convertida en noticia, provocara desasosiego y alarma en el palacete de Waterloo. Probablemente la intención inicial de Junqueras era desbrozar el camino para Pere Aragonés, dejar en un segundo plano a la tropa de Puigdemont y centrifugar al PSC hacia los márgenes donde dormitan los votantes desencantados de Ciudadanos. Vayan ustedes a saber la dimensión real de lo que intentó Oriol, pero lo cierto es que el llamado ‘efecto Salvador Illa’ ha ido in crescendo desde aquel día. Lo ha hecho acompañado de unas encuestas favorables que proyectan al PSC como un competidor serio con opciones de triunfo. Y observen: la agresividad de los adversarios de Salvador Illa es directamente proporcional al impacto generado por el anuncio de su candidatura, y a la publicación de las últimos sondeos. El fuego a discreción ya ha comenzado. Los mismos que pedían a gritos su dimisión como ministro de Sanidad del Gobierno de España, hoy lo querrían ver eternamente encadenado a las ruedas de prensa sobre el Covid. El movimiento de piezas de Iceta y Sánchez no sólo les ha descolocado, sino que les ha hurtado el protagonismo mediático. El foco informativo en estos tiempos de inquietud ha sido para Illa y su educada sobriedad. Paradójicamente el tránsito entre partidos de Lorenas, Annas y Evas ha suscitado poco interés y escasos titulares. Así las cosas, nadie se atreve a vaticinar en qué condiciones político-sanitarias se encontrará el país en el momento de acudir a las urnas, cuál será el nivel de agobio de la ciudadanía, ni cuáles los indices de participación electoral. Lo que sí parecen estar garantizadas son las andanadas verbales -estas ultimas semanas nada ejemplares- y las actitudes demagógicas. Mucho me temo que vamos a presenciar una campaña electoral de perdigonada, de todos contra todos, que no va a respetar bloques de ninguna clase ni otras consideraciones de tipo ideológico. De aquí al 14 F no habrá amigos ni socios preferentes, cada cual intentará salvar sus posiciones. Elemento, este último, que no siempre concuerda con lo que necesita este país para su reconstrucción moral, económica y política. Son muchos los analistas que, de cara al futuro, nos advierten acerca de la dificultad de articular acuerdos políticos estables en un Parlament tan fragmentado como se prevé tras los últimos sondeos. No va a ser nada fácil lograr consensos. Nos hallaremos ante tres formaciones, prácticamente empatadas en escaños con la aspiración de presidir la Generalitat. La cosa promete, lo intentaran flanqueadas por grupos minoritarios a la greña y con la amenaza disruptiva que encarna VOX. Cuentan que el famoso refrán ‘El perro del hortelano ni come ni deja comer...’ tiene su origen en una de las fábulas de Esopo. En ella un bondadoso buey reprocha al perro del amo del huerto -can que no come vegetales- que no permita que otros animales coman los frutos que ofrece el campo. Lope de Vega escribió también una comedia en 1618, en la que hace referencia a los individuos que no disfrutan de algo por que no quieren pero que, ademas, impiden que otros lo hagan; esos individuos actúan movidos por la envidia o intereses inconfesables. Hay mucho perro del hortelano en la política catalana con los ojos puestos en la escena española. Lo hay en el cosmos independentista, también en la galaxia constitucional. Para las hemerotecas quedan las propuestas de listas conjuntas y pactos electorales. Para el recuerdo quedan las proclamas unitarias presuntamente altruistas y salvadoras del país ante el desgobierno de los secesionistas. El combate comenzó, las batallas colaterales están en danza. Primer objetivo de todos, sin distinción: laminar el ‘efecto Salvador Illa’.