El blog d'en Joan Ferran

5.10.21

MÁS BUENA VOLUNTAD Y MENOS CARADURA

 






SOBRE EL PERDÓN, EL OLVIDO Y LA CULPA


 Dicen que los meses de otoño son los más idóneos para la reflexion y la introspección. Quizás por ello, y por la proximidad de fechas tan señaladas como el 1-O o el 12 de octubre, uno se pregunta para qué sirve pedir perdón en política o religión. Los que reclaman que otros entonen el mea culpa aducen que las disculpas sirven para restañar heridas entre colectivos, países e individuos. Afirman los peticionarios que lo importante no es tanto la magnitud de la afrenta, o el daño causado, sino la percepción del mismo. De un tiempo a esta parte se ha incrementado la costumbre de pasar cuentas sobre el pasado si ello deviene útil para reforzar el discurso y las actitudes del presente. Pero hecha la ley, hecha la trampa. No todos los que aceptan excusarse lo hacen desde un firme propósito de enmienda, en muchas ocasiones persiguen tan solo hacerse acreedores del olvido. El PP de Pablo Casado, por ejemplo, pidió perdón por los casos de corrupción convencido de que así se sacaba de encima un pasado execrable. Con anterioridad, el Rey emérito, acuñó para la posteridad la conocida frase: “Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir” y se quedó tan ancho. La petición de perdón no corrige una mala acción pero, por lo general, es una actitud que la ciudadanía acepta no sin cierta displicencia. El primer ministro británico, Tony Blair, doce años después de la guerra de Iraq, pidió disculpas por las catastróficas consecuencias de la intervención militar. Angela Merkel reconoció públicamente haberse equivocado con las medidas de cierre total que ordenó en Semana Santa a causa de la pandemia. Pidió perdón la canciller y fue aplaudida por el gesto. Y más recientemente el Papa Francisco se excusó vagamente en México por algunos de los métodos ‘evangelizadores’ empleados por la Iglesia Católica. Lo ha hecho ante un mandatario, como López Obrador, que blande la denuncia de la colonización española de México con torpeza diplomática. Este 12-O se repetirán las alusiones al Descubrimiento y seguramente rodarán por el suelo algunos monumentos dedicados a Colón o a Fray Junípero Serra. Pasó en Barranquilla, Virginia y California y volverá a pasar en otros lugares. Ese día unos exigirán disculpas, otros dirán que no hay nada que celebrar. Volvamos a casa. Instalados como estamos en el deporte de repasar las culpas del pasado ¿Por qué no aplicar la misma vara de medir a los actores principales del 1-O y la DUI? ¿Por qué no exigir a Artur Mas, Oriol Junqueras y Carles Puigdemont que se excusen por su mala cabeza? Ellos, y los suyos, lejos de pedir perdón por las consecuencias de sus obras -fuga de empresas, deterioro de la convivencia y crispación política- siguen alimentando entre el personal falsas ilusiones y vanas quimeras. Conviene, en este país, contar la verdad y acabar con la mentira por omisión. Algunos políticos secesionistas siguen usándola con declaraciones y promesas que saben imposibles de cumplir. A ellos les pido que hagan el favor de asumir errores, que rectifiquen, aparquen desvaríos y pidan perdón por el daño causado al país que dicen amar. La década del procés ha sido ominosa y el castizo ‘La República no existe, idiota’ una verdad antológica. La tarea de la reconstrucción económica y social, que nuestro país necesita y demanda, ha de ser cosa de todos; cierto, pero los que nos llevaron por el pedregal deberían reconocer públicamente que se equivocaron. Y a los que recitan en Cataluña el mantra ‘ni oblit ni perdó’ les iría bien asumir que hay memorias y vivencias encontradas. Ya ven, estos son temas de octubre, aunque sigo preguntándome: ¿Para qué sirve pedir perdón en política?

27.9.21

LAPORTA, LAPORTA !!!!

 

MÁS ALLÁ DE KOEMAN



 Cuentan los periodistas deportivos que Ronald Koeman va camino del cadalso, que está a punto de ser cesado como entrenador del Barça. El equipo azulgrana empata in extremis, suma derrotas en la Champions League, su juego no satisface y, de todo ello, se desprende que el técnico debe morir. A un servidor de ustedes le duele que sea así, me cae bien el personaje y me parece injusto el razonamiento empleado para centrifugarlo. Todos sabemos que los entrenadores estan sujetos a la dictadura de los resultados y que, si estos no son los deseados, la puerta de salida se abre en un periquete. En el negocio del futbol de élite, desgraciadamente, no hay espacio para la paciencia o el sentimentalismo. Tampoco para las excusas, aunque sea evidente que la banqueta del Barça se ha descapitalizado con la marcha de Messi y Griezman, o las lesiones de Fati y Dembélé. Pero observen el tema con atención. En pocas semanas Joan Laporta ha pasado de renovar al holandés a buscarle una salida. No poseo suficiente criterio futbolístico para criticar o defender la labor de Ronald Koeman, tampoco conozco los entresijos de su relación con el presidente del club, pero hay algo en el universo del futbol que me inquieta: La capacidad de liquidar sin misericordia todo aquello que no brilla o luce de inmediato, todo aquello que no es capaz de contentar a las masas. En casos como en el de Koeman -y de otros- viene a cuento la conocida frase de Napoleón ‘La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana’.

¡VAYA PAR DE PAJAROS!

 




CARLES PUIGDEMONT: ¿MACIÀ O DENCÀS? 


 Que Junts es un totum revolutum, un cajón de sastre, un partido sin ideas claras cuyo único nexo de unión es el la lucha por el poder, nos lo contó magistralmente, Maria Jesús Cañizares, en estas mismas páginas. Quizás por ello no debería extrañarnos que, de ese conglomerado político de personajes tan dispares, emerjan declaraciones extemporáneas exentas de solvencia y rigor histórico. Los seguidores de Carles Puigdemont, en un nuevo intento de exprimir el pasado y manipularlo para justificar el presente, han porfiado hasta lograr que le fuera entregada, al prófugo de Waterloo, la Medalla Carrasco i Formiguera 2020. Lo han hecho en la Casa Macià de Prats de Mollò rememorando los intentos de l’Avi de invadir militarmente Cataluña en 1926. Para ello han aplicado la vieja receta nacionalista consistente en mezclar, sin ningun tipo de escrúpulo, sentimientos, memorias y biografías tergiversadas. La distinción de marras le ha sido otorgada a Carles Puigdemont por Demòcrates de Catalunya y la familia Carrasco Azemar. No se qué pensaran al respecto los antiguos militantes democratacristianos de Unió Democrática de Catalunya, como Josep Antoni Duran Lleida o Ramon Espadaler, que no secundaron las aventuras del secesionismo y siguen siendo fieles al pensamiento político de UDC. Me dirán ustedes que ese tipo de eventos son parte esencial del martirologio y la liturgia del nacionalismo consistente en instrumentalizar el pasado y llorar por lo que pudo ser y no fue. Cierto, pero es precisamente en este tipo de homenajes y actos donde aflora, como fruto de las emociones fabricadas, la exageración y el ditirambo que conducen al esperpento y al ridículo. Y fue precisamente el responsable de la oficina de Carles Puigdemont, Josep Lluís Alay, el que, rebosante de culto a la personalidad, equiparó al prófugo de Waterloo con el president Francesc Macià por intentar liberar Cataluña de la ocupación española. Poco importa que España sea hoy un país de la Unión Europea con una democracia consolidada, y que l’Avi intentara en los turbulentos años veinte derrocar la dictadura del general Primo de Rivera. Todo vale cuando de lo que se trata es de enaltecer al líder que te da de comer. Las analogías pueden llegar a ser odiosas pero, visto lo visto, alguien podria pensar que el furor pro ruso de Josep Lluís Alay le llegó tras comprobar que el presidente Macià procuró el apoyo soviético para su proyecto de intervención militar en España. Como es sabido no lo obtuvo, pero en el cosmos independentista siempre hay quien actúa por emulación. Sospecho que entre los partidarios de Junts abundan los emuladores y no se si Alay es uno de ellos. No obstante, si están interesados en el tema, en el libro Macià en el país de los soviets, de Ucelay -Da Cal y Joan Esculies se explica con rigor y documentos el asunto. Regresando al tema comparativo que nos ocupa. Sorprende que todo un profesor de historia contemporánea, como Josep Lluís Alay, se preste frívolamente a comparar y emparejar la trayectoria de ambos presidentes. La osadía del responsable de la oficina de Puigdemont, al interrelacionar burdamente personajes de diferentes épocas y momentos históricos, puede -o podría- desencadenar una oleada de analogías poco edificantes. Podria incluso llegar a darse el caso que alguien, echando mano de los sucesos del octubre de 1934, tuviera la ocurrencia de asemejar la indecorosa huida de España de Carles Puigdemont, vía maletero, con la Josep Dencàs, vía alcantarilla. Si, aquel Dencàs consejero de Gobernación de ideologia sospechosa y duras campañas represivas contra los sindicalistas. Con medalla, o sin ella, la historia se repite. Unos ‘pringan’ mientras los espabilados huyen. Ahí también hay materia para otro tipo de analogías.

MANIPULACIONES

 





GESTORES DE NOSTALGIAS, VENDEDORES DE QUIMERAS 
 Sublime Joaquín Sabina cuando, interpretando ‘Con la frente marchita’, nos recuerda: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”. Tan sublime como decepcionante es comprobar como un simbolismo hueco, fabricado a medida, sigue impregnando la política catalana. Y como sobre los rescoldos del procés, o de la historia reinterpretada, partidos y movimientos independentistas pretenden seguir alimentando su día a día particular. Les va en ello la supervivencia e incluso la poltrona presidencial. La Diada, lejos de ser una jornada festiva y propositiva, se ha convertido para ellos en un speak corner donde airear desavenencias y seguir vendiendo quimeras. ERC, Junts y la CUP pretenden erigirse en los administradores de la nostalgia, cobrando derechos de autor sobre algo que no les pertenece. Carentes de meta, y sin relato factible, viven de rememorar los acontecimientos del 1-O, de la DUI y de las movilizaciones ciudadanas. Estiran el recuerdo para justificar su supervivencia en un presente que se ha complicado con la crisis del Covid y las exigencias de normalización económica. No olvidemos, como explica magistralmente Carles Castro en La Vanguardia, que la papeleta nacionalindependentista obtuvo el 14F el peor registro desde las elecciones autonómicas de 1980. Alcanzó tan solo el 27% del voto sobre el censo electoral. Las movilizaciones ciudadanas de este 2021, aunque cuantitativamente aún son significativas, han perdido fuelle e ilusión. La ANC y Òmnium ya no son lo que eran, y la inmediatez de una posible arribada a Ítaca se difumina cada día que pasa. Cuando Laura Borràs y los suyos intentan rentabilizar el pasado, repartiendo medallas de honor a los ‘represaliados’, estan explotando vilmente sentimientos y nostalgias. Otros lo hacen poniendo en valor años de reclusión, en contraste con la comodidades del santuario belga. Apoderarse del copyright del procés, o aparecer como los genuinos continuadores del mismo, es la pelea que libran a cara de perro ERC y Junts. El combate dialéctico protagonizado por las diferentes familias del secesionismo no tiene parangón, y evidencia la ausencia de una acción política concertada. La disyuntiva dialogo o confrontación es el pan de cada día con aderezo cupero. El mantra amnistía y autodeterminación -uno de los escasos denominadores comunes del cosmos independentista- no es antídoto suficiente para vencer el otoño del secesionismo. Y lo cierto es que incluso los ciudadanos que simpatizaban con el credo indepe estan desencantados. En los archivos audiovisuales quedarán las imágenes del rostro de los simpatizantes independentistas que pasaron del entusiasmo a la decepción aquellas semanas del 2017. Todas las metas que les aseguraron los Puigdemont y Junqueras que estaban al alcance de la mano se desvanecieron en pocos segundos. La afirmación de que una República Catalana independiente sería aceptada con entusiasmo por Europa -aún no se sabia lo de la trama rusa de Alay- sin que el estado español pudiera hacer nada, no paso de ahí. Me abstengo de citar el vaciado de empresas que representó el anuncio del procés. No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. Cierto, pero no hay peor locura que empecinarse en un camino erróneo a sabiendas que no conduce a ninguna parte, que se vende humo. Soy de los que cree que la Mesa de Diálogo, o de negociación si hacemos caso al postureo, no puede ni debe ser monotemática como pretenden algunos. Hay que hablar de todo un poco y algo menos de eso que la alcaldesa Colau califica como ‘tonterías’. ¡Ahí diste en el clavo Ada!

13.9.21

LA RUMBA CATALANA DE GATO SÁNCHEZ









LA SUERTE DE GATO SÁNCHEZ 

 Cuentan los etólogos que la habilidad de los gatos para caer sobre sus patas depende del denominado reflejo de enderezamiento. Merced a él, los felinos que se precipitan al vacío, son capaces de realizar un proceso giratorio con el cuerpo que les permite rotar y caer, con las extremidades hacia abajo, evitando dañarse. A lo largo de más de un lustro Pedro Sánchez, dentro y fuera de su partido, ha mostrado su capacidad de enderezamiento. Ha arriesgado en múltiples ocasiones y, por lo general, ha caído siempre de pie sin excesivas magulladuras. El nuevo curso político llega preñado de temas conflictivos y Pablo Casado anuncia una ‘oposición implacable’ con dosis de bloqueo institucional . Lo hace amparándose en unas encuestas que le son favorables y al calor de algun que otro abucheo orquestado contra el presidente español. Cree el líder conservador que puede arramblar con el voto que abandona a Ciudadanos y recuperar el que se fue a VOX. Pero las cuentas de Casado se asemejan a las del Gran Capitán. Olvida que al elector moderado le gusta oir decir que la economía española está en vías de recuperación y que va a crecer un 7%. Obvia, en el terreno social, los buenos datos del paro de este mes de agosto, que el escudo social contra los efectos de la pandemia ha funcionado, que las pensiones se revalorizaran con el IPC y que el salario mínimo crece. Pedro Sánchez también ha sorteado con éxito y reconocimiento internacional, con guiño estadounidense, la evacuación de Afganistán. La llegada de los anhelados Fondos Europeos para la recuperación ya funciona, y el proceso de vacunación cumple los objetivos que se marcó el ejecutivo. El presidente, a la chita callando, ha sacado de las portadas el tema catalán, silenciando el discurso patriotero de la derecha ultramontana y el lloriqueo secesionista. El gobierno de coalición discute pero resiste, Yolanda Díaz no es Iglesias. El congreso del PSOE promete cambios pacíficos y Illa se muestra solido en Cataluña. El presidente domina el reflejo de enderezamiento mejor que un siamés. No teman, no voy a pecar de optimismo. Problemas serios haberlos haylos. La inflación, la precariedad laboral, el bloqueo judicial, los efectos indeseables del cambio climático y el tarifazo eléctrico -pergeñado desde un oligopolio- no son temas baladíes. Lo sé. Gato Sánchez tendrá que reaccionar ante ellos con agilidad felina si no quiere que este otoño pase de caliente a incandescente. Pablo Casado, al igual que en Cataluña las diferentes familias del cosmos independentista, adolece de un serio problema: Carece de una estrategia alternativa y se deja llevar por un tacticismo que se sustenta en influjos mediáticos. Vocear para fabricar titulares no es hacer política propositiva ni oposición eficaz. Y no solo eso, en el seno del Partido Popular emergen las discrepancias y las ambiciones personales. En Madrid Díaz Ayuso se mueve y aspira a ser algo más que una lideresa autonómica. Lo de la ‘oposición implacable’ de Casado no deja de ser otro tigre de papel. En Cataluña el ejecutivo de Pere Aragonès se ha convertido en un Govern de papel maché en el que los consellers disfrutan polemizando entre sí. El serial del aeropuerto es paradigmático, al igual que las contradicciones respecto a la Mesa de Diálogo. La Diada se prevé descafeinada, y la ANC de la señora Paluzie cada día se asemeja más a una promotora de eventos y fiestas mayores, que no a un movimiento socio-político por la independencia. Lo dicho, ante la ausencia de alternativas serias y creíbles, Gato Sánchez se relame los bigotes viendo como Carles Puigdemont malbarata su escaso crédito europeo mandando a Josep Lluís Alay a Moscú a tocar la balalaica. Los detractores de Pedro Sánchez dicen que es un hombre que ha pactado con la suerte; quizás si, pero su baza principal sigue siendo la endeblez intelectual, política y discursiva de sus adversarios.

 

POR EL AMOR DE UNA MUJER

 Recuerdo haber escrito contundentes artículos discrepando de las tesis políticas y filosóficas del obispo de Solsona, Xavier Novell. Nunca compartí sus ideas y sermones sobre la naturaleza del movimiento gay o la utilización de anticonceptivos. Estoy convencido de que el universo simbólico del prelado tiene poco que ver con el mio, o con el de muchos ciudadanos que leerán estas lineas. Seguro que sí, pero hoy lo defiendo. Avalo su opción de dejar la púrpura. Me parece una decisión valiente. Cualquier persona que por principios, o por amor, abandona su zona de confort para someterse a una lapidación mediática merece respeto. Xavier Novell se ha desprendido del anillo episcopal de oro y amatistas para compartir la vida con una mujer. Aparquemos el morbo y dejémosles vivir en paz. Una legión de sepulcros blanqueados le reprochan esta decisión, otros ven en ella un triunfo del Maligno. Probablemente los hipócritas hubieran preferido que el obispo optara por la doble vida, por la vieja costumbre burguesa consistente en montarle un discreto apartamento a la amante y pagar los gastos. No ha sido así. Y uno se pregunta: ¿Estamos a favor, o no, de respetar la libertad del individuo? En otro momento ya hablaremos acerca de la ejemplaridad exigible a religiosos, políticos, jueces, etc. Mientras tanto la canción de Danny Daniel, que también versiono Julio Iglesias, vuelve a sonar. Y dice así: ‘Por el amor de una mujer he dado todo cuanto fui, lo más hermoso de mi vida...’

Por el Amor de una Mujer - Danny Daniel (Letra)

28.8.21

LA BUENA BICI...

 

BICISEDUCCIÓN
 Siempre es mejor y menos traumático seducir que imponer, vetar u obligar. El arte de la persuasión pedagógica acostumbra a dar mejores resultados que la obsesión por regular, prohibir y penalizar. Queremos ciudades y metrópolis sostenibles en las que la contaminación del aire, el ruido y la suciedad no tengan cabida. Que así sea. Pero quizás por ello conviene poner en valor iniciativas que nacen con afán de convencer e inducir en lugar de conminar. Francia, por ejemplo, ofrecerá una prima de 1500 euros a todos aquellos ciudadanos que opten por mandar al chatarrero sus viejos coches contaminantes y adquieran una bicicleta eléctrica. Tomen nota nuestros gestores políticos de este tipo de iniciativas; les aseguro que la ciudadanía las ve con simpatía. Como estoy seguro que los habitantes del litoral barcelonés, de Santa Coloma a Castelldefels, estarán encantados cuando, a final de año, entre en funcionamiento un servicio de ‘bicing’ metropolitano que les permita desplazarse de forma sostenible a lo largo de quince municipios. No les quepa ninguna duda, si pretendemos lograr una metrópoli más habitable y sostenible, habrá que mejorar el transporte público y aplicar un gradualismo inteligente que se sostenga sobre una base pedagógica. Para ese objetivo no sirven, por ejemplo, los exagerados mensajes anti coche que algunos ribetean con terribles enfermedades. La apuesta de Emmanuel Macron, y de la Área Metropolitana de Barcelona, por la ‘biciseducción’ es un acierto. Ese es el camino.

NO VAMOS POR BUEN CAMINO

 


COLAU: BARCELONA EN MINIATURA 


 Que Eloi Badia es el cenizo de la peña de Ada Colau ya no lo discute casi nadie. Lo comentan en privado muchos de sus compañeros del gobierno municipal barcelonés. Encargo o tarea que toca este edil, elemento que se atasca, fracasa o se desmorona. Su gestión en el ámbito de los cementerios y servicios funerarios ha sido tan negativa como lo ha sido su papel en el tema del agua o la energía. Tiene mala prensa el muchacho. Y ya saben ustedes lo que les sucede a algunos individuos cuando ven peligrar su poltrona. No se lo piensan dos veces, deciden huir hacia adelante, toman decisiones controvertidas y obligan a sus compañeros a cerrar filas solidariamente. El indultado Jordi Cuixart será este año el pregonero de las fiestas del barrio de Gracia por obra y gracia de Eloi Badia. Desconozco lo que hay detrás de la propuesta y si cuenta con el beneplácito, o no, de la alcaldesa Colau. La apuesta del concejal traerá cola, ya lo verán, pero quizás eso es lo que persigue Badia: distraer al personal evitando que prospere la petición de un montón de entidades que han pedido su dimisión o que la alcaldesa lo cese. Nada mejor que meterse en el ojo del huracán para blindarse en una zona de confort procurando la continuidad política. Y todo ello ocurre precisamente en el ecuador de la legislatura, en la que la valoración de la gestión municipal no es buena, a pesar de que Jordi Martí, ese camaleónico aprendiz de Rasputín, se empeñe en vendernos lo contrario. La gestión del equipo de Ada Colau no pasa por su mejor momento y ella lo sabe. La percepción de que algo falla en la ciudad crece cada día que pasa. Los vecinos y comerciantes de la supermanzana de Sant Antoni -una de las joyas de la corona colauita- han sacado a la luz pública las repercusiones negativas de la falta de previsión y mantenimiento de la zona. Quienes supuestamente deberían estar contentos y satisfechos, no lo están porque tras la fotografía inaugural se echa a faltar seguridad, limpieza y beneficio económico. El postureo fotográfico de la alcaldesa y su séquito incluso ha indignado al Sindicato de Manteros de Barcelona, que ven incumplidas las promesas que les formularon hace un tiempo. Por si ello fuera poco, algunas decisiones incoherentes han propiciado que la Barceloneta estalle presa de indignación; al igual que Sant Andreu y otras zonas de la ciudad que se lamentan de la falta de seguridad y suciedad de las calles. Así las cosas, no les extrañe que la señora Colau también intente autoblindarse como Badia. ¿Cómo? Procurando potenciar su imagen, incorporándose como miembro directivo del C40 para tratar el fenómeno de la emergencia climática. Nada mejor que esa proyección para intentar difuminar las problemáticas de la ciudad que se le escapan día tras día. Colocándose una mascarilla con la bandera tricolor, al tiempo que nos recuerda cuan malvada fue la insurrección militar franquista. Procura hacernos olvidar, por elevación, las penas cotidianas de los ciudadanos. Como colofón de esta cortina de humo, nada mejor que cumplir la ley montando el numerito con un retrato en miniatura de la figura de Felipe VI. Patético y con tan poco sentido institucional como Quim Torra. Pobre, muy pobre y falta de ideas nuevas la política de la señora Colau. Su proyecto de ciudad es el de una Barcelona en miniatura sin Rey, aeropuerto, cruceros, museos privados, coches, hoteles y grandes eventos. Ahora está inquieta y se prodiga con esmero para acallar el refunfuñeo creciente de la ciudadanía barcelonesa. ¡Ah! Y no se pierdan ustedes sus mimitos estratégicos, por lo que pueda pasar, a los republicanos que capitanea el sempiterno político Ernest; o la negativa a conceder un turno de palabra a su “socio” Jaume Collboni, quien tuvo la osadía de criticarla por perder el tiempo con disquisiciones acerca de los Borbones, en lugar de abordar los temas urgentes. Algo no va bien en el Ayuntamiento de Barcelona, y se nota. Nos quejamos de la política española, pero no nos inmutamos ante la incapacidad de los grupos municipales para consensuar la elección de un Síndico o Síndica de la ciudad. Elección que se ha visto pospuesta por falta de acuerdo. Penoso, y más aún cuando el proceso participativo orquestado contó con escasísimo apoyo ciudadano y dificultades telemáticas para ejercer el voto. Se desvanece la ciudad que muchos soñamos y, de la mano de Ada Colau, aparece una urbe en miniatura sin pulso.

13.7.21

DE COLORES, DE COLORES SE VISTE LA PRIMAVERA

 



LA ARCO IRIS 

 Nunca he sido propenso a colgar banderas en el balcón ni a enarbolarlas por la calle para expresar opiniones. Soy tímido y, en una manifestación, me cuesta llevar palos u objetos entre las manos. Pero hay momentos en la vida en que intuyes que alguien está preparando una pócima para conseguir una vuelta atrás. Lo pretende Viktor Orban en Hungría, con una legislación anti-LGTBI inspirada en filosofías putinescas rusas; lo pretenden aquí algunos de nuestros compatriotas, con discursos preñados de moralina reaccionaria y nostalgia del pasado. Y cuando eso ocurre, uno se alegra al ver que instituciones, entidades y personas de distintas ideologías echan mano de los colores arco iris para defender derechos y libertades. En la marcha del Orgullo, este año no habrá carrozas, ni vistosos escenarios sobre camiones. En esta ocasión las mascarillas y la distancia de seguridad encorsetarán lo que siempre ha sido -al menos desde 1977- un espectáculo reivindicativo y festivo. Cierto, pero ello no va a ser un impedimento para que los movimientos sociales y asociaciones comprometidas con los derechos humanos y la libertad se manifiesten por nuestras calles. Poco importa que algun ayuntamiento se haga el remolón y obvie colgar en su balcón la Arco Iris; poco importa que algunos representantes públicos se muestren remisos a denunciar las discriminaciones y agresiones que padecen algunos de sus conciudadanos. Importa poco porque, afortunadamente, hay miles de demócratas defendiendo los derechos civiles.

DERECHA POCO DIESTRA LA ESPAÑOLA

 



DERECHA ESPAÑOLA: PÉSIMA LETRA PEOR MÚSICA. 





 Le guste o no a la derecha española, es Pedro Sánchez el que marca la agenda. De poco sirven -salvo para generar titulares en los medios de comunicación habituales- las ruedas de prensa-mitin de Isabel Díaz Ayuso al salir de la Moncloa; inútiles son los cantos corales de la oposición conservadora y ultra pidiendo la dimisión del presidente del gobierno. Mucho ruido, poca letra y escasa melodía es lo que generan en España los adversarios de la coalición de izquierdas. La amplia remodelación del ejecutivo efectuada por Sánchez, coloca los ejes de la política española en un nuevo escenario. Ahora la cosa va de recuperación económica, lucha contra el bicho y aplicación de la denominada ‘agenda del reencuentro’. Todo ello sin perder de vista las futuras elecciones generales, las municipales y la agenda europea. La legislatura coge otro ritmo y una musica que nada tiene que ver con la reiterada demanda de elecciones que propone el lider PP. Las declaraciones de Pablo Casado al respecto, en la escuela de verano de las Nuevas Generaciones del PP, denotan agotamiento argumental. El estribillo está gastado y se repite más que un reguetón. Aprovechando los cambios ministeriales, el Congreso de los diputados tiene la oportunidad de sacarse de encima la retórica crispada que solo produce desafeccion y modorra. ¿Por qué no intentar entre todos volver a la política con mayúsculas? ¿Por qué no pactar de una puñetera vez los temas de estado pendientes? Tras la remodelación del gabinete el presidente da muestras de optimismo, mima a su partido y consolida su liderazgo sorprendiendo a amigos y adversarios. Pedro Sánchez manda con firmeza y sin complejos. Y eso gusta a muchos ciudadanos. La oposicion que encarnan PP, Cs y VOX reaccionan mal y sin imaginación a la iniciativa del socialista. Su capacidad de adaptación a la nueva situación es deficiente y sus quejas tan fútiles como previsibles. Las burdas descalificaciones que dirigen al jefe del ejecutivo no hacen mella en él ni le hieren, al contrario, lo consolidan. Mas listos son los jeltzales cuando afirman que van a mantener abiertos sus canales de colaboración y diálogo con el gobierno; incluso los secesionistas catalanes se conforman con repetir sus mantras, más preocupados por cómo consolidar su clientela que en despotricar de Sánchez o del PSC. Hasta los independentistas irredentos y asilvestrados, escuela madame Paluzie, estan más dedicados a preparar sus ‘performances’ de otoño que no en hostigar al gobierno. Pedro Sánchez arriesgó con los indultos, lo ha hecho con los cambios en el ejecutivo, ha ganado las primarias en Andalucía y encara el congreso del PSOE con fuerza mientras las ayudas europeas devienen un posible bálsamo para cualquier percance que se cruce en el camino. A estas alturas de la película la pregunta que deben hacerse Pablo Casado e Inés Arrimadas, consiste en averiguar qué rentabilidad política les da su intento de acoso y derribo a Sánchez. Harina de otro costal son los de Santiago Abascal; a los ultras hay que darles de comer aparte, entretenerlos y regalarles una suscripción a El Jueves. No me mal interpreten, no le estoy pidiendo a la oposicion de derechas de este país que renuncie a su programa ni a su ideología. Nada de eso, les pido tan solo que obren con inteligencia política, que se olviden de sus luchas cainitas, que piensen de verdad en la normalización que reclama la sociedad española, que se olviden de Viktor Orbán y se homologuen con sus colegas sensatos del parlamento europeo. Por el bien de todos urge verles actuar con un nuevo repertorio, con otras letras y otra musica.

15.6.21

JANET SANZ ES SINONIMO DE CAOS

 

DOBLE FILA 


 Me alegra que las ciudades y pueblos de nuestro país se doten de zonas verdes, carriles bici, terrazas y espacios peatonales. Humanizar las metrópolis es posible, y a ello deben dedicar imaginación y esfuerzos nuestros concejales y alcaldes. Pero también es obligación de los gestores de la cosa pública procurar que las nuevas iniciativas y arreglos no se conviertan en fuente de conflictos. La profilaxis no puede ni debe ser peor que la enfermedad. Estos meses de confinamiento forzado han generado y facilitado cambios, tanto en la economía como en el espacio público. Las terrazas han invadido calzadas, se han reducido carriles y plazas de aparcamiento, mientras el número de vehículos circulando volvía a ser el de antes. El retorno paulatino a la normalidad está provocando retenciones y colapso circulatorio. La atmósfera se ha hecho más irrespirable y el ruido, en calles teóricamente pacificadas, crece. Un análisis del RACC alerta de esta nueva situación, y señala el estacionamiento en doble fila -forzado por la desaparición de carriles y espacios de carga y descarga- como uno de los fenómenos que enturbian la armonía de la ciudad. Las compras on line han llegado para quedarse. El 49% de los transportistas se ven obligados a estacionar en doble fila por falta de plazas. En asuntos de tráfico rodado, en ciudad, alguien debería interiorizar aquel viejo principio de Arquímedes según el cual, todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje hacia arriba igual al peso que desaloja.

PODEMOS ES UN QUIERO Y NO PUEDO

 




ESPAÑA SIN FOTO Y CON CANTO CORAL 

 Este pasado fin de semana el astro rey se ha dejado ver sin filtros en Madrid y Alcorcón. Lorenzo ha hecho sudar a centenares de personas de colectivos muy diferentes entre sí, tanto en el terreno de los sentimientos como en el de las ideas. Lo ha hecho en la plaza de Colón de la capital y en el auditorio Paco de Lucía de Alcorcón. Espero y deseo que el calor de esta canícula avanzada no haya derretido el sentido común de ningun ciudadano de bien de los allí convocados. Hay que ir con cuidado con los golpes de calor, son traicioneros. Dicen que Isabel Díaz Ayuso padeció un leve desvarío mentando al Rey, pero de momento parece ser que la cosa no ha ido a más. El profeta Malaquías, en el capítulo de su libro dedicado a los Justos en el día del Juicio Final, se puede leer: “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, os alumbrará un Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación...” Malaquías en su profecia alude a una luz cegadora destinada a convertir a los malvados en cenizas bajo los pies de los escogidos. Y sí, un sol de justicia se ha paseado por la Meseta pero, afortunadamente, aún no ha llegado la hora del Apocalipsis. Tampoco nadie ha osado lanzar la orden de asaltar los cielos. Tengan paciencia los exaltados; la ira, incluso en política, no deja de ser un pecado capital. Tras el numerito de los indultos - con sus manifiestos, firmas y declaraciones- vendrá el verano más deseado por los españoles de todos los tiempos. Tras él, quizás aterrice en este país una forma más relajada y moderna de entender la democracia parlamentaria. Lo de Madrid fue un tórrido remake, sin foto, con el concurso de una Hidra de Lerna de tres cabezas. Lo de Alcorcón es un intento de recomponer y relanzar lo que Pablo Iglesias dejó colgado en un arrebato de desesperación política. Podemos estaba obligada a reaccionar. La formación morada ha perdido base social y su enraizamiento territorial deja mucho que desear. Ha dejado de ser la fuerza aglutinadora de una ilusión, hija del 15-M, al mismo tiempo que padece una severa crisis organizativa. La dinàmica deliberativa de esta IV Asamblea Ciudadana ha sido tan apresurada como pobre de contenidos. La participación de los militantes en las votaciones ha descendido significativamente. Cuentan que Ione Belarra llega al cargo sin mácula y que, aunque baile con Irene Montero, no pertenece al clan de Galapagar. Puede que sea verdad. Pero ello no es óbice que para algunos piensen que su encumbramiento es una operación cosmética de urgencia que cuenta con la bendición de Ada Colau y Yolanda Díaz. No le va a resultar fácil a la nueva dirección de Podemos sustituir la fuerza comunicativa de Pablo Iglesias. El canto coral que propone Belarra no favorece el lucimiento ni de las divas ni de los grandes tenores. De ambas cosas las hay en el congelador podemita a la espera de tiempos mejores. Para finalizar, un consejo de amigo para la ministra: No te dejes sugestionar por los caimanes de tu partido, llegados de tierras catalanas, que te aconsejen una defensa decidida de Carles Puigdemont. Actualmente él y algunos miembros de su movimiento, afortunadamente no todos, son una piedra en el camino del diálogo y la normalización política. Mientras tanto Pedro Sánchez, departiendo con Joe Biden, asimila la vitamina D que le ha dado el sol y el PSOE andaluz.

27.5.21

ADA COLAU QUIERE REPETIR COMO ALCALDESA

 

ADA COLAU Y EL NUEVO LUDISMO



. Ada Colau parece adorar la cultura del ‘No’. A la alcaldesa, y a muchos de sus correligionarios, les va el deporte de poner trabas a todo. Eso sí, lo hacen coloreando sus zancadillas políticas con un toque alternativo y un barniz, en apariencia, ecológico. Tiempo atrás demonizaron al Mobile World Congress afirmando que era un evento no sostenible. Luego, afortunadamente para el empleo y la ciudad, rectificaron a toda prisa. Recientemente iniciaron una cruzada contra el coche y la industria del automóvil en la que no faltaron los colorines y los bloques de hormigón. Los amigos de la alcaldesa tampoco se han quedado cortos haciéndole asquitos al turismo y a la llegada del museo del Hermitage. Y ahora, como guinda del pastel, les ha dado por encorsetar el aeropuerto del Prat y meter aviones en un hangar. El colmo de los colmos ha sido oir a la concejal Janet Sanz, en el pleno del ayuntamiento barcelonés, afirmar que no se podia forzar al consistorio ‘a tener que escoger entre economía y ecología’. Nadie pretendía eso señora concejala. Hay una buena dosis de demagogia y postureo en esa afirmación. Uno tiene la impresión de que los Comuns cada vez tienen más tics decimonónicos, que su discurso está emparentado con el ludismo de los artesanos ingleses que protestaban contra las nuevas maquinas y quemaban molinos en Nottingham. Ned Ludd, un individuo que supuestamente destrozó un par de telares, dio nombre al movimiento ludista en los años iniciales del siglo XIX. En Camprodon aún se rememora cómo, en 1823, una multitud indignada se dedicó a destruir las maquinas de hilar y cardar de la manufactura Lacot. Aquellos ludistas creían defender sus puestos de trabajo; cierto, pero para su desdicha la automatización y las nuevas técnicas de producción se impusieron de forma inexorable. Es obvio que el neoludismo de los Comuns no tiene como argumento central eternizar empleos en industrias obsoletas; claro que no, pero las consecuencias que se desprenden de sus trabas constantes obstaculizan la creación de nuevos puestos de trabajo e infraestructuras. Parece que trabajen para la competencia. Los gobernantes de las instituciones deben tener como objetivo procurar una buena gestión de lo público evitando ir a rebufo de experimentos de pizarrín. El discurso de Ada Colau y los Comuns, respecto a la ampliación del aeropuerto de Barcelona, no destruye viejas maquinas de hilar, destruye inversión y ocupación. Toni Bolaño se preguntaba en estas mismas páginas, si Cataluña quería ser aldeana o cosmopolita. Gran pregunta la suya. ¿Va la sociedad catalana a desperdiciar la oportunidad de situarse entre las regiones mejor equipadas y comunicadas del orbe? ¿Puede permitirse el lujo este país de desperdiciar los 1700 millones de euros que trae bajo el brazo, para los años 2022-2026, el Plan Barcelona de AENA de ampliación aeroportuaria? La respuesta es no. Luego que no nos vengan a taladrar con la socorrida milonga de que el estado no invierte en Cataluña. Es una perogrullada oponer ecología y economía. También una canallada intentar anatemizar proyectos afirmando que son nocivos para la preservación de la naturaleza y el medio ambiente. Nadie se atrevería hoy, en un país de la Unión Europea, a impulsar proyectos u obra pública no sostenibles. En este sentido tengo la seguridad de que la ampliación del aeropuerto de Barcelona se proyectará con todas las medidas ambientales que sean necesarias.

24.5.21

POR UN AEROPUERTO DIGNO Y MODERNO

 

¿VUELOS GALLINACEOS? 




 Algunos pretenden hacernos olvidar los múltiples beneficios que generó, para Barcelona y su área metropolitana, la ampliación del aeropuerto del Prat hace una década. Aquella modernización trajo consigo la creación de puestos de trabajo, el aumento de visitantes y una notable proyección internacional de la ciudad. La inversión económica fue espectacular. Sobre la mesa hay de nuevo, sujeta a debate, la posibilidad de que una lluvia de millones de euros conviertan al aeropuerto de la ciudad condal en uno de los más dinámicos de Europa. Contra esa ampliación la concejal Janet Sanz sostiene que no se puede forzar al consistorio a “tener que escoger entre economia y ecología”. Considero que la edil de los colorines y el hormigón plantea una falsa contradicción y lo hace de forma maniquea. A saber: el crecimiento económico y la creación de riqueza, si se toman las medidas oportunas, no tienen porque estar reñidos con la preservación del medio ambiente. Es más, pueden darse la circunstancia -si las cosas se hacen correctamente y con el beneplácito de la Unión Europa- que la inversión anunciada contemple notables mejoras en el entorno natural. Cuesta comprender que en plena crisis social y sanitaria se intente, por activa y por pasiva, despreciar los catalizadores económicos que pueden ayudar al proceso de normalización del país. Sería terrible que una política de vuelo gallinaceo, trufada de falso ecologismo, nos impidiera alcanzar la velocidad de crucero que necesitamos.

TAN INQUIETOS ESTÁN?

 












¿POR QUÉ BOQUEAN ADA COLAU Y LOS SUYOS?




 Lo habrán podido observar infinidad de veces. Los peces rojos boquean en la superficie de los estanques, o de las peceras, para respirar. Merced a la apertura y cierre de los opérculos ventilan sus branquias para captar oxígeno. Dicen los entendidos que es en la superficie de contacto, entre el agua y el aire, donde hay mayor cantidad de oxígeno disuelto. Allí acuden abriendo ostentosamente su boca los peces de colores. Obviamente Ada Colau, Jéssica Albiach y los amigos de Catalunya en Comú, no son peces rojos ni de colores, pero si boquean en la atmósfera política catalana intentando respirar. Es lógico que así sea. Las encuestan, hechas públicas este pasado fin de semana, indican que siguen estancados electoralmente, mientras ERC y PSC despuntan dejando atrás a los de Puigdemont. Y uno empieza a pensar que este contexto, adverso para los Comunes, es el que ha impulsado a Ada Colau a meterse en camisas de once varas. La alcaldesa de Barcelona, descuidando su papel institucional, se ha permitido el lujo de calificar como ‘niños pequeños’ tanto a Salvador Illa, como a Pere Aragonès. Falta de respeto y tacto el suyo que no puede agradar ni a Jaume Collboni, ni a Esquerra, ni a los socialistas catalanes. Cometerá un grave error Ada Colau si se esfuerza en ignorar quien gano las elecciones el 14 F, y quienes son sus socios en el gobierno de España o en el ayuntamiento de Barcelona. También es probable que este intento de boqueo, de coger aire, de la coordinadora de los Comunes, venga motivado por la necesidad de minimizar el impacto de las resoluciones judiciales sobre el tema de los hoteles, los fracasos en temas de vivienda y urbanismo ‘táctico’ de la controvertida Janet Sanz. O quizás todo ello forme parte de una cortina de humo para ocultar la ridícula negociación, de ida y vuelta con ERC, desplegada por una voluntariosa, pero poco convincente Jéssica Albiach. Por cierto, curiosa la actitud de la diputada de los Comuns que pide ‘generosidad’ a los socialistas, para apoyar desde fuera un gobierno de izquierdas, y no hace lo propio con los de Oriol Junqueras. Es un secreto a voces que los de ‘En Comú Podem’, tras el 14 F, han intentado hacerse los simpáticos con ERC. Tanto es así, que no les ha importado quedar en evidencia, solicitando al PSC cuatro votos para investir como presidente de la Generalitat a Pere Aragonès. Y no solo eso, han practicado aquella suerte de amnesia política consistente en obviar, u ocultar, la complicidad de los republicanos en la gestión de los gobiernos de coalición de los últimos años. Por cierto, gobiernos de derechas con discursito patriótico sentimental pero exentos de políticas sociales. Si Ada Colau y Jéssica Albiach quieren boquear, y oxigenar la salud política de su partido, pueden hacerlo sumándose con entusiasmo a la exigencia formulada por Salvador Illa -el ganador de las elecciones- consistente en tener la oportunidad de presentar ante el pleno de la cámara catalana, su proyecto y oferta política. Creo que los ciudadanos de Cataluña agradecerían que alguien, desde la tribuna del Parlament, les contara cómo salir de la crisis sanitaria, económica y social, en lugar de discutir sobre la distribución de poltronas y el rol de un fugado.

12.5.21

¡¡HAGASE LA LUZ !!!

 





ESTRELLITAS Y DUENDES 



 El estudio Antoni Arola será el encargado de poner estilo y glamur a la iluminación navideña de la capital catalana. No creo que el ayuntamiento de Barcelona pretenda competir con los “diez millones de luces led” que, de la mano del alcalde Abel Caballero, conectó el pasado año la ciudad de Vigo. Esa pretensión, de producirse, sería una muestra de provincianismo barato. Pero no teman, eso no casa con el estilo de Ada Colau, tampoco con Jaume Collboni ni con la concejal Montserrat Ballarín. Eso sí, la ciudad condal gana a Vigo en anticipación. Los gallegos suelen presentar su proyecto en el mes de octubre, y Barcelona lo ha hecho con el despunte de la primavera. ¿Precipitación? Creo que no, más bien don de la oportunidad. Considero que el proyecto de iluminación anunciado tiene, al menos, un par de objetivos específicos: el primero es hacer olvidar a los barceloneses el desbarajuste cromático que embadurna las calles y las consecuencias de un urbanismo muy ‘táctico’ pero poco práctico; el otro, contentar a los sectores del comercio y la restauración que han soportado estoicamente los contratiempos que han generado las medidas anti pandemia. Y si ademas el consistorio asume el gasto, miel sobre hojuelas. En estos tiempos de zozobra lo mejor que nos puede pasar a los ciudadanos es conseguir un recuerdo -como en la canción de Juan Luis Guerra- de estrellitas y duendes. Sabemos que ese fulgor luminoso es efímero; cierto, pero se agradece como bálsamo. Y si es bello aun más.

TOMANDO CAÑAS CON EL ENEMIGO

 





LEGUINA, CAÑAS Y BARRO 

 El PSOE ha abierto un expediente de expulsión del partido a Joaquín Leguina y a Nicolás Redondo Terreros. Dadas las circunstancias de la política española, no debería extrañarnos la inmediatez de estas medidas disciplinarias adoptadas por la dirección socialista. Ustedes saben que este tipo de procedimientos sancionadores son una practica habitual en casi todos los partidos y coaliciones de nuestro país. Echen mano de la hemeroteca y lo comprobarán. A discrepantes en grado extremo, tránsfugas y presuntos corruptos, se les aparta con métodos expeditivos y cauterizadores. Las purgas existen desde tiempo inmemorial. Las hay, sin duda, que provocan el ostracismo o el abandono de la escena política de los sancionados; pero las hay también que catapultan hacia arriba a los castigados convirtiéndolos en parte de un beligerante star system mediático. La caverna es especialista en sacar provecho de ello. De sanciones disciplinarias las hay infumables; cierto, pero también hay otras que se nos antojan sobradamente justificadas. Informado del expediente iniciado contra su persona, Joaquín Leguina ha soltado un castizo ‘me la suda’ para demostrar su indiferencia ante la medida. Me imagino las toneladas de desodorante que debe llevar encima el bueno de Don Joaquín, para evitar el olor a sobaquillo que suele provocar la transpiración de las partes íntimas a las que alude. Chanzas aparte, considero que las discrepancias en el seno de los partidos, ni pueden ni deben sancionarse con la centrifugación del divergente, pero tampoco es admisible la colaboración explícita y constante con el discurso y la praxis del adversario. La campaña electoral de Madrid ha sido de cañas y barro. De cañas, para euforizar y contentar a un electorado sediento de movilidad y fiesta; de barro nauseabundo para mancillar, anatemizar al adversario y desvirtuar el verdadero nombre de las cosas. Fango pestilente lo ha habido antes y después del 4 M. Joaquín Leguina ha escrito -y hecho pública- una carta abierta culpando a Pedro Sánchez por el mal resultado electoral de los socialistas en la comunidad de Madrid. En cambio, que un servidor de ustedes recuerde, ni él, ni Nicolás Redondo Terreros, se dignaron a abrir la boca para congratularse el 14 F por la victoria de Salvador Illa en Cataluña. ¿No les parece paradójico el asunto? Coincido con Leguina cuando desconfia del cosmos independentista, pero no comprendo sus arrumacos con determinados sectores de la derecha política y mediática, ni su radicalismo contra los actuales dirigentes del PSOE. Admiro el poso cultural que atesora el ex presidente madrileño, quizás por ello me cuesta digerir la visceralidad de la que hace gala últimamente. Comparto la propuesta lanzada por Felipe González, según la cual urge que la izquierda reflexione sobre lo que ha acontecido en Madrid. Claro que si. El PSOE madrileño ha cometido, en campaña y fuera de ella, un montón de errores; pero no seamos injustos, los mismos que con diferente formato lleva cometiendo esa federación del partido desde hace más de tres décadas. Quizás ha llegado el momento de analizar no solo las torpezas en la gestion de las dinámicas partidarias, sino también de otear el horizonte para comprender qué nuevos elementos e ideas inciden sobre la política. Lo que en febrero emergió como premio para el socialismo hispano en Cataluña, este mes de mayo ha aflorado en Madrid en formato castigo. Hay alambicadas corrientes de fondo que merecen ser estudiadas con detenimiento antes de buscar el chivo expiatorio de turno. Muchos electores que en su día dieron el voto a Manuela Carmena, se lo han otorgado en esta ocasion a Isabel Díaz Ayuso. El voto fiel, automático, está mutando a otro de tipo ‘negociable’. Analicemos el fenómeno. Felipe González pide reflexionar a fondo. De acuerdo. Convendría, en este sentido, indagar qué similitudes tiene la crisis que padece la democracia representativa en España, con la que se observa y manifiesta en otros países europeos de nuestro entorno. ¿Acaso vamos a cerrar los ojos ante lo que ocurre en Italia, Francia, Alemania o el Reino Unido? Si amigos, hay mucho de ‘emocional’ tanto en la política española como en la catalana. También mucho de resentimiento personal en el discurso y los libros de algunos veteranos dirigentes del socialismo español. Seamos cautos. No descarguemos nuestras iras obviando el sentido común y la razón. Hay demasiado brontosaurio herido en la galaxia de los partidos como para andar con el lirio en la mano pensando que todo el mundo es bueno.

DOBLE PODER

 



CATALUÑA, CAUDILLISMO Y DOBLE PODER 


 Cuando este artículo aparezca publicado en las páginas de Crónica Global aun no se sabrá quien ha ganado, y cómo, en la comunidad de Madrid. Probablemente tampoco se sepa quien se habrá bajado los pantalones, y hasta que punto, para formar gobierno (o no) en el culebrón catalán. Pero más allá de estos detalles -tan importantes como escabrosos- al día siguiente, en la capital de España, Isabel Díaz Ayuso seguirá apostando por el cantonalismo madrileño. Mientras tanto en Cataluña un caudillismo irresponsable, amante de la táctica del doble poder, seguirá aplicando mobbing sobre los acomplejados partidarios del diálogo. Si aceptamos el concepto caudillismo como una opción política, consistente en hacer recaer el poder de decisión en un individuo, llegaremos a la conclusión de que el principal obstáculo, para logar la normalidad política catalana, es un hombre que retoza en un chalet de Waterloo. A lo largo de la historia hemos tropezado con caudillos dignos de estudio, y otros que se nos antojan esperpénticos. A día de hoy, lamentablemente, en la España de las autonomías abunda la segunda espécimen. En este sentido puede ser útil, para calibrar el rol de determinados actores políticos, el podcast programado a partir del día 6 de mayo por la Fundación Felipe González, bajo el titulo: “Liderazgo vs. Caudillismo”. En él, el ex presidente dialogará al respecto con el analista Ignacio Varela. Soy consciente de que González está algo quejoso y cascarrabias, pero sobre el tema en cuestión entiende. De la experiencia de Felipe siempre se aprende algo nuevo. Carles Puigdemont juega a ser caudillo entre los suyos para sobrevivir junto a su cada vez más dubitativa guardia pretoriana. Seguramente por ello no tiene reparo alguno en reeditar, ante la pusilanimidad de Esquerra Republicana, la vieja táctica leninista del poder dual. Me explicaré. En la obras escogidas del revolucionario ruso se puede leer: ”El doble poder se manifiesta en la existencia de dos gobiernos: uno es el gobierno principal, el verdadero, el real gobierno de la burguesía. El otro es un gobierno suplementario y paralelo, de ‘control’, encarnado por el soviet de diputados de Petrogrado, que no tiene en sus manos ningún resorte de poder, pero que descansa directamente en la mayoría.” Salvando las lógicas distancias, sustituyan ustedes la referencia a la ciudad rusa por Waterloo y encontrarán las claves del modus operandi de Junts. A saber: crear un doble poder en Cataluña basado en la figura paternalista y tuteladora del presidente huido, y complementar el panorama con la supuesta autoridad intelectual y estratégica que emana del Consell de la República. Así las cosas, a nadie le ha de extrañar que los sectores más sensatos de ERC intenten no dejarse capturar por las maniobras de Carles Puigdemont y los suyos. Los de Pere Aragonès tienen prisa por salir del bucle, mientras que los de Jordi Sánchez saben que el botín será más cuantioso si consiguen controlar los nervios y apurar el tiempo al máximo. Obviamente el prófugo de Waterloo no es Lenin, no regresará a Cataluña en un tren blindado, ni sus correligionarios harán jamas una revolución social. A lo sumo - si las negociaciones prosperan- conseguirán repartirse un puñado de consejerías y un montón de cargos de confianza bien remunerados. No quiero ser ave de mal agüero, pero les vaticino que el fruto de este parto de los montes entre ‘indepes’ será una criatura desconfiada, llorona e inestable incapaz de gestionar lo que precisa urgentemente este país: un gobierno de verdad.

EL CENTRO ES MOVIL

 

CIUDADANOS-PDeCAT, BUSCADO EL CENTRO DESPERADAMENTE 


 No teman, no voy a incordiarles narrándoles, por enésima vez, el auto sacramental protagonizado por Rocío Monasterio y Pablo Iglesias en el debate electoral de la cadena SER. No obstante permítanme que, al hilo del paroxismo de la campaña madrileña y la parálisis de la situación en Cataluña, les comente las pretensiones y el papel de algunos actores políticos relevantes pero secundarios. Ante Àngels Barceló, un expresivo y vehemente Edmundo Bal, apeló a la serenidad de los tertulianos al mismo tiempo que se ofrecía como opción de centro frente a los extremos. Lo hizo, no sin antes anunciar su deseo de flanquear a la señora Díaz Ayuso en el futuro gobierno de Madrid. Ciudadanos ha optado, legítimamente, por ese rol, y no hay nada que objetar al respecto. Ofrecerse a los populares como antídoto de VOX no deja de tener su morbo. Paralelamente, en las páginas de La Vanguardia, como aperitivo del congreso que el PDeCAT ha de celebrar a medianos de mayo, un desinhibido David Bonvehí anunciaba que su partido tiene la pretensión de ocupar aquel centro político nacionalista, moderado y con cultura de gobierno que era propio de Convergencia Democrática de Cataluña. Tras su afirmación: ”El centro político del país sigue huérfano”, se intuye la voluntad de volver a competir electoralmente para llenar el vacío que ha dejado la radicalización de Junts y el funambulismo de Esquerra. El bueno de David Bonvehí incluso aventura en la entrevista, que uno de los principales objetivos de la nueva etapa del partido va a ser presentar una candidatura central y potente para la alcaldía de Barcelona. Tomen nota: es muy probable que la futura dirección del PDeCAT opte por la ex alumna de Duran Lleida, Joana Ortega, para ese cometido. Curiosamente, Cs y PDeCAT, dos partidos que han visto mermada su capacidad de influir políticamente, se lanzan ahora a la conquista del centro perdido como si en ese hipotético espacio se hallara la piedra filosofal, el elixir de la vida. No pretendo desanimarlos, pero creo recordar que fue la Primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, la que refiriéndose al centro político afirmó: «Estar en el centro de la carretera es muy peligroso; te atropella el tráfico de ambos sentidos»". Y es cierto, sino pregunten a los viejos militantes del CDS o de UPyD. Es indudable que el auto proclamado ‘centro’ ha conseguido en España espectaculares éxitos -por poco tiempo- aplicando valores flexibles y moldeables en función de la necesidad o la coyuntura. Pero no es menos cierto que ante temas importantes, su supuesta moderación no ha sido más que indefinición. Y esa forma de proceder en política, a medio plazo, tiene un precio electoral. Los bandazos no son recomendables, desorientan al ciudadano, crean desafección y abstención. Alguien dijo recientemente que el centro, como tal, no existe; que es una isla evanescente que solo emerge en función de los desplazamientos de adversarios situados en los extremos. Así las cosas me parecen muy loables las intenciones, tanto de David Bonvehí como de Edmundo Bal, para atemperar el clima político en Cataluña y España. Apelar al respeto de los valores democráticos y a la sensatez les honra, claro que sí; pero hay momentos en que la buena voluntad que ambos acreditan no es suficiente; momentos en los que se hace imprescindible la definición, en los que hay que comprometerse y plantarse. Ahí es donde suelen fallar muchos de los que buscaron, y aun buscan para seguir viviendo, el centro con manifiesto desespero.

21.4.21

PARA ANTES O DESPUES DE SANT JORDI.....

 

¿Para qué leer libros separatistas si puedes leer calidad?

PABLO SE METE DONDE NO DEBE

 

 
 PABLO ,TU A LO TUYO...


 En campaña electoral a Pablo Iglesias le pasa lo mismo que a las avispas cuando aprieta el calor de verano: multiplica su actividad y afila el aguijón. Tanto es así que con el ir y venir de los discursos, a veces, se mete en una fiesta en la que no ha sido convidado y da la nota. No deja de ser curioso que en plena contienda madrileña, y con unas encuestas nada halagüeñas, el dirigente podemita intente sentar cátedra sobre el tipo de pacto político que le conviene a Cataluña para salir del laberinto y la crisis. Vía tweet, luego en un contacto con la prensa, el ex vicepresidente español nos dice que “en Cataluña debería haber un gobierno de las formaciones claramente de izquierdas. ERC debería asumir el liderazgo junto a nosotros y la CUP, y demostrar que se puede defender cualquier posición política legitima...” Remató la jugada pidiendo que el PSC diera apoyo externo a ese hipotético gobierno de izquierdas. Discrepo de Iglesias no solo con el contenido de su propuesta sino también acerca de la oportunidad de la misma. Suponer, como hace Pablo, que ERC es un partido de izquierdas es mucho suponer. La pésima gestión gubernamental de los republicanos y las alianzas con los neoconvergentes indican todo lo contrario. Los de Junqueras se han convertido en una formación acuosa, incolora e insípida, metida en un frágil envase de cristal que luce una etiqueta independentista. C´est tout. Pero hay más amigos, pretender que el bueno de Pere Aragonès ejerza un liderazgo, que a todas luces no posee, es una entelequia. Le temblaron las piernas con la elección de Laura Borràs como presidenta del Parlament, y con el asunto Cuevillas tres cuartos de lo mismo. Para otra ocasión dejo la radiografía de la CUP y ese eufemismo consistente en declarar que esa propuesta de coalición puede defender cualquier posición política legitima (sic). No se quien aconseja al camarada Pablo respecto a la situación política catalana. Ignoro si sus asesores aúlicos son Jaume Asens o Gerardo Pisarello y si, tras ellos, hay alguna apuesta de futuro que desconocemos. El paso del tiempo nos sacará de dudas. Mientras tanto no les iría mal a todos ellos recordar que el ganador en votos de las últimas elecciones catalanas fue Salvador Illa. Por otra parte huelga decir que lo que se espera de un colega de gobierno no es lo predicado por Pablo Iglesias, sino más bien todo lo contrario. El más elemental sentido del decoro y de la colaboración entre socios debería llevar al cosmos podemita a pedir que los republicanos apoyaran a Illa. Ustedes me perdonarán pero cada vez que desde el entorno de Comuns y Podemos surgen propuestas, como las aventuradas por Pablo Iglesias, me viene a la mente el exitoso libro de Alejo Schapire ‘La traición progresista’. En él argumenta la tesis de que “la izquierda alternativa como Podemos, es gente que siempre ha vivido del estado, de las universidades, no están en contacto con el mundo del trabajo, con el trabajador medio”... El autor también sostiene la idea de que esa izquierda que nace en las universidades centra su acción en movimientos minoritarios para pescar en electorados que se sienten agraviados. Quizás de esa concomitancia que señala Schapire, entre la autodenominada izquierda alternativa y los nacionalismos, nacen las propuestas de Iglesias y los clásicos arrumacos de Jaume Asens hacia los independentistas. Los tweet muchas veces los carga el diablo; cierto, pero también la prepotencia, la insensatez y el engreimiento. Quizás por ello Ada Colau, curandose en salud, ha cerrado su cuenta en twitter.

PONGAMOS QUE HABLO DE MADRID

 

MADRID Y LA TRAMPA DE LAS PALABRAS.



 Hay palabras que resucitan. Mejor dicho, hay quien está dispuesto a hacerlas resucitar para que recuperen su carga emocional más perversa, para convertirlas en monstruos amenazantes. Los que apuestan por esa maquiavélica resurrección, lo intentan alimentando contenidos que el paso del tiempo había conseguido desactivar o atenuar. Así las cosas, en la campaña electoral madrileña los estrategas de Isabel Díaz Ayuso no han dudado en difundir un vergonzoso eslogan que reza: ’Comunismo o Libertad’. Anteriormente jugaron con la variante ‘Socialismo o Libertad’. Afortunadamente, al bueno de Ángel Gabilondo no se le ha ocurrido contestar con la no menos famosa expresión: ‘Socialismo o Barbarie’ utilizada por primera vez por Rosa Luxemburgo retomando unos escritos de Friedrich Engels. Algunos escribas y tertulianos vinculados a la derecha mesetaria, como Graciano Palomo, han remachado la jugada afirmando sin escrúpulos que:” El comunismo ha vuelto a España. Al Gobierno, el único país de la Unión Europea que tiene esta ideología incrustada en el poder...” Escaso bagaje argumental debe de haber en la derecha mediática cuando, para herir a las izquierdas, se echa mano de una manifestación del PCE, que enarbolaba banderas rojas y retratos de Lenín y Stalin, para afirmar que la dictadura del proletariado vuelve. A estas alturas de la película, sacar a pasear el espantajo del comunismo no deja de ser una futileza carente de sentido, un despropósito. No en vano, el trovador cubano, Silvio Rodríguez, en su álbum ‘Reino de todavía’ nos canta una estrofa que viene a cuento; aquella que dice: “Nadie sabe qué cosa es el comunismo...” Más acorde con la realidad sería, que esos propagandistas del ayusismo aseveraran que lo suyo es una apuesta por los bares abiertos y el paraíso fiscal, frente al intervencionismo de los ‘progres buenistas’. Tres cuartos de lo mismo para aquellos que, desde la izquierda más extrema, ven fascistas emboscados en cualquier parte, y sienten la irrefrenable necesidad de combatirlos a pedradas en la calle. La trampa de las palabras se ha activado y conceptos que perdieron su energía negativa la están recuperado. No se si la salida de Pablo Iglesias del gobierno de España obedece a una decisión meditada, a un cálculo partidario, a una huida personal o a un impulso. Lo desconozco, pero el tremendismo que acompañó a su irrupción en la escena madrileña también ha contribuido a resucitar el contenido perverso de las palabras, a polarizar. Permítanme, salvando las distancias, un paralelismo que puede parecer osado pero que me sale del alma. Me consta que el dirigente de Unidas Podemos es genéticamente marxista-leninista; lo sé, pero el discurso que acompañó su aterrizaje en Madrid me recordó unas palabras del libertario, Buenaventura Durruti, que decían: “Al fascismo no se le discute, se le destruye”. Durruti abandonó la retaguardia y marchó con su columna al Frente de Aragón para, posteriormente, acudir a la defensa de Madrid cuando las tropas de Franco asediaban la capital de la República. Allí le aguardaba la muerte. Pablo se ha ido también al Frente de Madrid a vencer a la ultra derecha. Como es obvio, por mucho que algunos se empeñen en resucitar ese contenido perverso de las palabras, la cosa no tiene por que terminar dramáticamente. La democracia en España está consolidada y el guerracivilismo verbal, afortunadamente, hoy es tan solo un tigre de papel. No obstante, creo que es conveniente lanzar un aviso para navegantes: Lo que está en juego en las elecciones del 4 de mayo es la presidencia de la comunidad de Madrid, no el gobierno de España. Otra cosa serán las consecuencias personales y partidarias que se puedan derivar de las mismas. El resultado promete ser digno de estudio pero, no determina nada, de momento.

8.4.21

OPORTUNISTAS SIEMPRE LOS HUBO Y LOS HABRA....

 



SALVADOR ILLA, CABALGA LUEGO... 


 Siempre ha habido y habrá opinadores de pluma y micrófono dispuestos, desde el confort de su hogar, a ejercer de patriarca consejero o de miembro ful de Comité Central de un partido político. El ego les puede, la vanidad les hace arrogantes. Algunos de ellos no se conforman, tan solo, con analizar y opinar acerca de lo que le conviene al país, sino que incluso se atreven a estigmatizar y colgar sanbenitos a quien les viene en gana. La introducción de la lengua castellana, efectuada por Salvador Illa, a lo largo de un discurso parlamentario ha dado mucho que hablar. No solo a los radicales de la peña secesionista, empeñados en negar el derecho de los ciudadanos a comunicarse en la lengua que les apetezca, sino también a algún que otro analista, antaño practicante asiduo de inmaculados equilibrismos para no perder comba. Las palabras en lengua cervantina de Salvador Illa le han servido de excusa a la señora Aurora Madaula para lanzar al cielo el típico y piadoso: “ Mare de Déu Senyor!” Tanta fe en boca de una dama adicta a un credo integrista impresiona al más pintado. Pero el párrafo de marras también le ha sido útil a Josep Ramoneda -en las páginas del diario ‘El País’- para articular un razonamiento político exageradamente crítico con Salvador Illa y el PSC. En su artículo se pregunta ¿A dónde va Illa? para, a renglón seguido, exigirle al socialista que rompa tópicos al tiempo que le afea la decisión de trufar el discurso de investidura con frases en castellano. Espero que el bueno de Salvador ignore los llamamientos del personaje en cuestión, tanta coincidencia con la ‘rabia’ de Madaula es mosqueante. Porque lo cierto es que este señor, de columna y micrófono en la SER, yerra más que acierta cuando juega a pitoniso progre. Aun recuerdo que, no hace demasiados años, vaticinó alegremente que el socialismo catalán caminaba hacia la inanidad, y ahí le tienen ustedes, ganando elecciones. También recuerdo que nos anunció el nacimiento de un estadista llamado Artur Mas, y hoy aquel supuesto prohombre de la patria dormita en un frío desván de la historia. La hemeroteca no perdona ni a los que se las dan de filósofos o intelectuales. Precisamente lo que hizo Salvador Illa, desde la tribuna parlamentaria, fue romper inercias y bloques, incorporando al debate político del país a todos los ciudadanos catalanes sin distinción. Mucho más fino que el de Josep Ramoneda es el trazo que nos deja Valentí Puig, cuando nos habla de ‘La tendencia Illa’, de un método tarradellista para abordar los temas delicados. Respirar otra atmósfera que no sea la de la Cataluña ‘oficial’ no resulta fácil; Valentí Puig lo intenta y lo consigue, otros optan por ponerse al pairo. Y ya que estamos metidos en harina, y dispuestos a pontificar al estilo de Josep Ramoneda, permítanme una aseveración. La haré mediante un fenómeno faunístico que, salvando las distancias, permite paralelismos. Esopo lo hacía y nadie se enojaba. Este país no saldrá adelante, ni será seriamente gobernado, hasta que los especímenes de Capra pyrenaica hispánica encaramados en su particular peña secesionista diriman, de una puñetera vez, sus fuerzas a cabezazos. Hasta que uno de ellos caiga exhausto, o herido, aceptando la derrota. Cuando uno de los competidores se retire de la lucha por la hegemonía de la manada, o consiga la unanimidad de rebaño que anhela, estaremos poniendo punto final a la incertidumbre. Con un interlocutor que no tenga nada que demostrar a su tribu es probable que podamos hablar de política con mayúsculas, negociar y acordar. Mientras ello no ocurra, amigos míos, va a resultar difícil sacar a Cataluña del atolladero y el desgobierno.

ENFERMEDADES DE LA POLÍTICA

 

LAS 3T: TRANSHUMANTES, TRANSFUGAS Y TRAIDORES 

 Han pasado muchos siglos desde que Julio Cesar exclamara -siempre según William Shakespeare- la famosa frase:”¿Tú también, Bruto? Sí ,bastantes, pero ustedes saben perfectamente que la historia de la traición y la villanía viene de mucho antes, se remonta a tiempos inmemoriales. La Biblia da fe de ello narrando como Caín mató a Abel. Y el Nuevo Testamento nos cuenta como Judas Iscariote vendió a Jesucristo por treinta monedas de plata. Los siglos no pasan en balde y el arte de la confabulación y la felonía se ha sofisticado hasta extremos insospechados. Ya no hace falta que corra la sangre, como en la Roma de César, para liquidar a un adversario. La muerte, en política, puede llegar escrita en un pedazo de papel o en la crónica de un telediario. Basta para ello con el concurso de un traidor o de una gran mentira bien orquestada. Así son las cosas. Vivimos en la era de las 3T. Transfuguismo, traición y transhumancia se complementan y articulan pervirtiendo la esencia de la política. El transfugismo es uno de los peores achaques de la democracia. Lo acontecido en la región de Murcia clama al cielo. Ha sido para muchos ciudadanos de este país la gota que colma el vaso de la paciencia camino del desencanto. Como también lo es, para los ciudadanos catalanes, comprobar como sus representantes en el Parlament están dispuestos a eternizar la componenda y el desgobierno. A lo largo de los últimos meses hemos asistido a un numero exagerado de cambios de chaqueta. Unos relacionados con al sainete de las mociones de censura, otros con los cambios bruscos de escudería para competir en las elecciones. Lo que en teoría son mecanismos e instrumentos del juego democrático -mociones y listas electorales- se han convertido en esperpénticas armas arrojadizas. La simonía laica ha funcionado. Y eso ha ocurrido a pesar de que todos tenemos interiorizado que tan corrupto y villano es quien corrompe, como quien se deja corromper. La transhumancia política, de partido a partido, en busca de mejores pastos protagonizada por Toni Cantó - o con anterioridad por Toni Comin, Mascarell o Nuet - resulta difícil de justificar y comprender a los ojos de un observador imparcial. No vayan a pensar ustedes que abogo por un inmovilismo intelectual en el que no cabe la evolución del pensamiento, nada de eso; pero de ahí a mariposear de partido en partido a la búsqueda del néctar más apetitoso va un abismo. El abismo que separa las convicciones firmes del cambalache, la mezquindad y los intereses espurios. La traición tiene mil disfraces y el traidor suele desconocer la vergüenza. Los conversos exprés suelen abrazar con prontitud la nueva fe para revolotear eufóricos y entusiastas alrededor de sus nuevos lideres; se exhiben simulando haber llegado al summum de lo correcto y de la verdad. Esos conversos, para hacerse perdonar el pecado original, acostumbran a ser despiadados para con sus viejos camaradas. Toni Cantó, respecto a Ciudadanos, y Ernest Maragall, respecto al PSC, son un claro ejemplo de este fenómeno de agresividad desatada. El que fuera primer ministro francés, Georges Clemanceau, fue pródigo en pronunciar frases cargadas de sentido político. Una de ellas nos viene como anillo al dedo en estos tiempos de chaqueteo; dice así: “Un traidor es un hombre que dejó su partido para inscribirse en otro. Un convertido es un traidor que abandonó su partido para inscribirse en el nuestro”. Y es que ,amigos, los traidores en su nueva peña de acogida siguen siendo catalogados, por los viejos del lugar, como lo que son: advenedizos de los que es mejor desconfiar.

PENA , PENITA , PENA

 



TRAGICÓMICAS PARADOJAS A LA CATALANA



 Si G.K.Chesterton, el ‘príncipe de las paradojas’, levantara la cabeza, estaría satisfecho. Los avatares de la política catalana supondrían para su creación literaria una fuente de inspiración fuera de lo común, extraordinaria. Seguramente no le pasaría inadvertida una administración regional europea deseosa de mandar al espacio -desde Rusia con amor- un nanosátelite. También le causaría una cierta perplejidad el obcecado intento de un nanopresident de la Generalitat, llamado Quim Torra, por lograr un trending topic en twitter arropado por Pilar Rahola. Incluso me atrevería a decir que al creador de ‘El hombre que fue jueves’ le costaría establecer una narración constructiva a partir del rostro rubicundo de Torra, o del flequillo desarreglado de Carles Puigdemont. Pero más allá de estas nimiedades, lo que realmente dejaría boquiabierto al escritor británico, sería comprobar que un grupo de anarco-nacionalbolcheviques liderado por Dolors Sabater, obtiene sus mejores resultados electorales en los barrios acomodados de las ciudades. Y por si ello fuera poco descubrir, a partir del CEO, que los votantes de esa formación radical son los que tienen contratados el mayor numero de seguros privados de salud y planes de pensiones. Paradoja digna de Chesterton el contraste entre el ideario anticapitalista que defiende la CUP -contrario a la liberalización de los servicios y favorable a la nacionalización de los mismos- y la realidad. Esos que, tras leer a Proudhon afirman que la propiedad es un robo, son los mismos que habitan en esa zona de confort que solo poseen los vástagos de las élites. La señora Sabater, por ejemplo, podría ensayar sus propuestas alternativas en alguna de las fincas rústicas que ha declarado ante el registro del Parlament. Y ¡Oh paradoja! El bueno de Chesterton podría narrar que el líder de VOX, la formación más carca y reaccionaria de la cámara catalana, es un tal Ignacio Garriga personaje de escaso peculio y casi insolvente económicamente. Curioso, y digno de estudio, el fenómeno de la posesión de la riqueza ahora que ya no está de moda hablar de la lucha de clases. A más de un apoltronado le conviene reducirlo todo a una cuestión patriótica e identitaria; o a la simple y maniquea dicotomía de ‘los de arriba y los de abajo’. Pero desde el punto de vista estrictamente político, el contrasentido más escandaloso es la intención de Laura Borràs de reformar el reglamento del parlamento catalán. Su empeño por conseguirlo es un intento, in extremis, de blindarse ante los procesos judiciales anticorrupción que la acechan. Paradojas hay todas las que quieran. Por ejemplo, ahora resulta que muchos antiguos votantes de edad avanzada del partido del 3% se han hecho adictos a la independencia exprés; eso nos lo explica magistralmente el politólogo Oriol Bartomeus, al tiempo que, desde Junts, su candidata nos dice que son de izquierdas de toda la vida (sic). Se da la circunstancia también, que los contrarios a los eventos taurinos en el pleno del Parlament, cuando viajan a les Terres de l’Ebre, callan y otorgan etc... Pero G.K.Chesterton -hombre juicioso que basaba sus argumentos en la razón, la experiencia, la sensatez y la historia- no comprendería, a día de hoy, cómo se intenta desplazar hacia los márgenes a la fuerza política más votada en unas elecciones democráticas. Y todo ello ocurre mientras los segundos clasificados se enzarzan en una guerra sin cuartel por conseguir la hegemonía en su espacio ideológico. Los independentistas, incapaces de articular una propuesta político-social coherente, se chantajean y siembran el desconcierto tanto en la gestión gubernamental como en la economía del país. No me atrevo a aventurar qué va a pasar en Cataluña a lo largo de los próximos meses, pero les vaticino que se aproxima una época de inexplicables paradojas e incongruencias. ¿La última? Negar a los mossos de esquadra los mecanismos necesarios para ejercer con seguridad su misión de garantes del orden público.

¡VAYA TROPA CARIOCA!

 

 



SOBRE LOS PAGAFANTAS DEL PARLAMENT


 Perdonen mi osadía. Siempre he pensado que Oriol Junqueras y Pere Aragonès son unos políticos acomplejados. No se si ello se debe a un problema de imagen, de altura, o de referentes en los que identificarse, o a otra cosa. Ejercer como herederos de los hermanos Badía, o de Heribert Barrera, no debe ser fácil para un demócrata europeo en pleno siglo XXI. Sólo un partido tan imprevisible, voluble y versátil como ERC puede permitirse la licencia -sin ruborizarse- de llamarse de izquierdas, entronizar a la derecha en la Mesa del Parlament, trapichear con radicales, e intentar ocupar el vacío que dejó el pujolismo. Esquerra, por su proverbial volatilidad ideológica, es capaz de sorprendernos con el ’Algú ho havia de dir’ de Joan Tardà, la excitación mesiánica de Junqueras, las bravuconadas de Rufián, o el verbo resentido de Ernest Maragall. Y todo ello sin la necesidad de que les recuerde viejas cuitas, como el cobro del impuesto revolucionario que ideó Xavier Vendrell, o el turismo a Perpiñán de Carod Rovira... Ellos son así; un muestrario de lo que es capaz de destilar una concepción pueril de la política sometida a vaivenes mediáticos en busca de un corpus doctrinal en el que sentirse cómodos. Joan Reventós nos advirtió, en más de una ocasión, que los de ERC no eran de fiar. Me explicaré. Los republicanos, contraviniendo su código ético, han permitido que Laura Borràs, investigada por delitos graves y con un discurso opuesto al diálogo y la negociación, ocupe la presidencia del Parlament. Los de Pere Aragonès ofrecen a la corte de Waterloo, en bandeja de plata, la posibilidad de usar la segunda institución de Cataluña como ariete contra el Estado. Todo ello acontece, precisamente, en unas circunstancias sociales y económicas que reclaman pactos de calado en lugar de enfrentamientos, acuerdos en lugar de disputas. Para el olvido quedan las palabras que Oriol Junqueras pronunció hace apenas dos meses, en las que afirmaba: ‘Si Laura Borràs fuera de Esquerra Republicana se le requeriría que dejara de ser candidata’. Poca relevancia deben otorgar los dirigentes de Esquerra a la presidencia de la cámara catalana, cuando consienten que sea ocupada por una señora con serios problemas judiciales. Con este tipo de decisiones, ocultando los principios bajo el ala, transigiendo a los deseos de Puigdemont, los de Pere Aragonès se han convertido en los pagafantas del parlamento catalán. Ya saben ustedes que pagafantas es, en lenguaje coloquial, el término que define aquel tipo de gente incapaz de ir más allá del cortejo o el seguidismo y que, además, paga la cuenta de lo bebido y servido. En versión vernácula lo podríamos asimilar a la archiconocida frase: ’Banyut i pagar el beure’. Actuar para agradar a otro, a la espera de ser correspondido, no suele dar buenos resultados. Ante la composición de la nueva Mesa del Parlament la pregunta del millón es: ¿Qué hará Esquerra si los tribunales deciden procesar a la reina de los ‘trapis’? ¿Seguirán los pagafantas republicanos coreando aquel mantra que sostiene que el pueblo está por encima de las leyes? Para otra oportunidad dejaremos la congoja de Jéssica Albiach por haberse quedado su formación política sin representación en la Mesa. La diputada ha lamentado que ERC haya preferido a Junts antes que a En Comú Podem. Una muestra más en esta ocasión de pagafantismo progre; pensar, aunque sea por un instante, que los chicos de Junqueras iban a optar por virar a la izquierda fue una gran ingenuidad. Malos augurios para un inicio de legislatura. ¿Estamos acaso en puertas del Vietnam diario que vaticinó Joan Tardà?

9.3.21

LAS COSAS COMO SON

 





UNA TRAMPA EN EL CRUCIGRAMA CATALAN


 La historia anda repleta de personajes y personajillos especializados en desviar la atención y situar el foco mediático donde mejor les conviene. Hace cuatro días la Rusia de Vladímir Putin -esa que tanto venera el prófugo de Waterloo- declaraba ‘agentes extranjeros’ a periodistas y activistas significados por sus criticas al presidente ruso. Nada nuevo a orillas del Volga. Bajo el mandato de papa Stalin esa táctica ya se empleaba sin demasiados miramientos. Pero, como cuenta la sabiduría popular, donde las dan las toman. En España, allá por los años setenta, los servicios de inteligencia franquistas creyeron detectar agentes de la KGB infiltrados en los astilleros de Cádiz. Su supuesta misión era el sabotaje y el fomento de la conflictividad laboral. Uno tiene la impresión de que el cuento del extranjero alborotador resucita, como chivo expiatorio, cada vez que conviene ocultar la realidad y no llamar a las cosas por su nombre. En el crucigrama de la política catalana parece ser que hay individuos, e instituciones, dispuestos a admitir la definición de palabra ‘pulpo’ como animal de compañía. La detención de la italiana Sara Casiccia y de sus colegas, como autores de un presunto delito de homicidio en grado de tentativa, ha propiciado una interpretación engañosa de los graves incidentes acaecidos en Barcelona. Como es obvio debemos felicitar a las fuerzas de seguridad por haber arrestado y puesto a disposición judicial a los vándalos. ¡Bravo! Pero al mismo tiempo conviene no olvidar que, más allá del grupito anarquista italiano, hay los autóctonos, nacional populistas, que se han ido de rositas a casa con su líquido inflamable. Barcelona y Turín son ciudades con un pasado político no exento de conflictividad social y violencia callejera. A la capital catalana, durante y después de la Semana Trágica de 1909, se la llamó la Rosa de Foc cuando grupos radicales se dedicaron a quemar conventos e iglesias. Turín, la ciudad de donde es originaria Sara Casiccia, vivió en los años veinte del siglo pasado un período de agitación obrera conocido como el ‘Biennio Rosso’. Este paralelismo ha permitido a más de uno, embebido de romanticismo revolucionario, difuminar lo real en la bruma de lo aparente. Digámoslo claro: Con Sara, o sin ella y sus colegas, los contenedores hubieran ardido igual. Cuando desde la juventudes de la CUP se lanza la consigna ‘la Rosa de Foc no claudica’, cuando se sugiere aprender de los manifestantes de Hong Kong, cuando se recomienda el uso de indumentaria y la utilización de productos inflamables para confeccionar barricadas de fuego, no se está hablando en italiano ni cocinando un plato de spaguetti a la puttanesca. Se esta llamando a la acción vandálica en lengua vernácula. En el crucigrama de la política catalana alguna gente del Govern se ha resistido a escribir con trazo firme las palabras que condenan la violencia. A estos escaqueadores profesionales les ha ido de perlas la trama anarquista, la nave okupada de Canet y la furgoneta de la Guardia Urbana quemada en la Rambla. Todo ello les ha permitido, por ejemplo, obviar como desde la radio y tele públicas una niña de papá sacrilizaba la violencia callejera como única salida política; como bajo la excusa de la defensa de la libertad de expresión se ofrecía patente de corso a los alborotadores para saquear tiendas y comercios... El general Prim se trajo de Turín a un Saboya que se tuvo que marchar mientras los españoles continuamos un montón de años dudando qué camino tomar. Tarde o temprano, cuando la justicia dicte su veredicto, la turinesa cumplirá su condena y partirá. Espero que cuando llegue ese momento hayamos sido capaces, entre todos, de llamar a las cosas por su nombre. Espero que ese día la tranquilidad y el sosiego hayan vuelto a la política de la mano de un gobierno que gobierne de verdad, que sea capaz de recuperar el verdadero nombre de las cosas. Mientras tanto conviene que en el crucigrama político catalán las palabras que se garabateen sean las adecuadas, que se entrecrucen sin ira, sin trampa ni cartón. ¡Ah! y sobre todo, que haya suficiente goma de borrar para corregir los errores.