El blog d'en Joan Ferran

19.1.22

ESPECIALISTAS EN ESTERCOLEROS

 

POLÍTICOS DE GRANJA 


 Tengan paciencia que no hay mal que cinco legislaturas dure. Es probable que desde hoy mismo, hasta la víspera de San Valentín, los medios de comunicación nos saturen con fotografías e imágenes bucólicas rebosantes de prados verdes, montañas onduladas y vacas de raza alistana-sanabresa. Tampoco faltarán en la coreografía los políticos, con look casual, contemplando como pacen las reses moviendo el rabo. Y así, los ‘políticos de granja’ -especialistas en remover el estercolero y engordar el desasosiego- conseguirán, día tras día, hastiar al ciudadano que espera soluciones y no confrontaciones. Lo importante para estos profesionales del no sistemático es vencer, lo de menos solventar problemas o inducir a pensar. Solo así se comprende la apresurada convocatoria de elecciones en Castilla y León, el desplante de Fernández Mañueco a Ciudadanos y la Santa Alianza (hipócrita y a regañadientes) de los barones del PP. Quizás por ello Alberto Núñez Feijóo recupera la memoria de Fraga Iribarne reclamando una ‘mayoría natural’ para España; García Egea plantea las elecciones como un plebiscito que va más allá de una contienda autonómica y, Juanma Moreno, le pide a su colega salmantino que le abra camino. Puro tacticismo desprovisto de ideas. Un triunfo de Mañueco, y un buen resultado en Andalucía, fortalecería el discurso popular que anuncia que la caída de Pedro Sánchez es solo cuestión de tiempo. Pero la política no es un simple juego de estrategia en el que todo esta pautado, los imprevistos existen y la historia tiene su peso. El Partido Popular a lo largo de los años se ha dotado de una estudiada ambigüedad doctrinal, capaz de acoger bajo sus siglas tanto a los restos de la extrema derecha franquista, como a individuos procedentes del centro y la democracia cristiana. Arrimados al poder, tecnócratas, neoliberales y centristas han cohabitado en sus filas con diversa fortuna. La argamasa que actualmente sostiene al partido de Pablo Casado no se basa en proyectos e ideas; es, tan solo, un espejismo preñado de ambiciones personales alimentado por cuatro encuestas; es, simplemente, la batalla por desalojar a los socialistas del poder a cualquier precio. Un sueño que crece precisamente en las entrañas de un partido conservador incapaz de definir hacia donde quiere proyectarse, cual de las variantes de ideología conservadora va a asumir e interiorizar. Basta ojear el documentado libro de Cayetana Álvarez de Toledo, escuchar las declaraciones de Díaz Ayuso, las advertencias de Núñez Feijóo, o repasar los giros estratégicos de Casado en el Congreso para comprobar que, ideológicamente, el PP es un reino de taifas que desprecia la cultura política. Todo parece indicar que Sánchez y sus socios piensan agotar la legislatura. ¿Qué ocurrirá si los sueños para derrocar al gobierno de izquierdas se eternizan?¿Qué pasará si la argamasa popular se diluye con el paso de los meses? No lo duden, si eso ocurre los ‘políticos de granja’ seran sustituidos por otros más acordes con las exigencias de un nuevo guion. A los ‘políticos de granja’, como es obvio, les va el cuento de la lechera. Les cuesta asimilar que otros actores pueden irrumpir en escena obstaculizando sus planes y objetivos. Pienso, sin ir más lejos, en las candidaturas de la España Vaciada a las que inquieta el ‘madridcentrismo’ de Isabel Díaz Ayuso; pienso, también, en VOX un partido imprevisible que muerde y gesticula cuando le conviene. Ambos están ahí esperando su momento. Sean cuales sean los resultados electorales de Castilla-León y Andalucía el Partido Popular deberá resolver su eterno dilema ideológico, se verá tarde o temprano obligado a escoger entre un modelo liberalconservador de corte europeo clásico, o seguir chupando rueda de Santiago Abascal y sus amigos húngaros.

SOBRAN LAS PALABRAS

 





GARZON Y EL DON DE LA OPORTUNIDAD 

 Algunos grupos ecologistas y colectivos animalistas sostienen que la ganadería intensiva, las llamadas macrogranjas, son perjudiciales para la salud de las personas y el medio ambiente. Argumentan que sus actividades contaminan las aguas, ocupan grandes extensiones de terreno, provocan emisiones de efecto invernadero y que, el cultivo de alimento para el ganado, contribuye a la deforestación. Los animalistas, además, no dudan en poner el acento en la crueldad con que son sacrificados los animales en estas factorías productoras de carne. Algo de verdad, o mucha verdad, hay en estas afirmaciones. Quizás por ello -antes de que Alberto Garzón agitara el avispero- tanto el ejecutivo español, como algunos gobiernos autonómicos, estan legislando al respecto procurando atenuar los efectos nocivos y los perjuicios sociales de estas actividades. Lo intentan incentivando la ganadería extensiva y un pastoralismo respetuoso con el territorio y el clima. Hay que recordar que el ministro de Consumo del gobierno de España, con sus comentarios sobre la carne roja, provocó hace unos meses réplicas, chanzas, chascarrillos y frases jocosas destinadas a engrosar el anecdotario político español. Recuerdo, sin ir más lejos, la pose socarrona del presidente Pedro Sánchez, asido al atril, afirmando: “A mí, donde me pongan un chuletón al punto, eso es imbatible”. En un país de barbacoas y parrillas ningunear los productos cárnicos tiene su enjundia. En este sentido me abstengo de opinar acerca de las propiedades organolépticas de las exportaciones de vacuno español comentadas por el ministro en el diario The Guardian. Las iniciativas de Garzón no solo han revolucionado el mundo rural en más de una ocasión, sino que también han generado polémica en otros ámbitos de la producción, la comercialización y el consumo. Cuando convocó una huelga de juguetes, antes de las fiestas navideñas, para sensibilizar a la infancia sobre la publicidad sexista, también corrió la tinta. Buenas intenciones y algunas razones no le faltan a Alberto Garzón pero yerra en exceso y actúa a destiempo. Lo cierto es que él, y muchos de sus correligionarios de Unidas Podemos, no poseen el don de la oportunidad; ese don adquirido que permite al político avezado hacer lo que procede, decir lo oportuno e incluso callar si conviene. Hay quien opina que hoy en día la izquierda de la izquierda, eminentemente urbanita y acadèmica, (la de la ‘esquinta’ en terminología Yolanda Díaz) se mueve con enunciados preñados de ideología, al tiempo que deviene incapaz de ofrecer soluciones a los problemas de la vida cotidiana. Así las cosas, temas sociales como la carestía de la vida, el precio del combustible, los alquileres, la seguridad ciudadana o la movilidad son terreno abonado para populismos de todo tipo; también, como ocurre en algunos países europeos, para el estallido de una ira social acumulada hija del confinamiento y las restricciones. Las movilizaciones de los chalecos amarillos, desbordando las lógicas de los sindicatos y los partidos clásicos, merecen ser estudiadas con atención. No propongo renuncias programáticas, tampoco silencios cobardes, pero el ciudadano desea que sus gobernantes le cuenten la verdad sin improvisar y cuando toca. ¡Faltaría más! Insisto en reclamar ese don de la oportunidad que algunos obvian instalados en sus atalayas ideológicas. Alberto Garzón ha alborotado el mundo rural con sus comentarios en la prensa británica en el preciso momento en que el campo ruge contra el alto precio del gasoil y el bajo precio de la leche y los productos en origen. No hace mucho una concejal de Barcelona, Janet Sanz, en plena crisis de la Nissan, arremetió contra la industria automovilística; otros/as lo hicieron contra los cruceros, el turismo... Manca finezza y don de la oportunidad en algunos gestores de lo público de este país. También sobra el oportunismo de los que, aprovechando la bisoñez de algunos gobernantes, se suman a la mofa y el descabello. Ahora pienso no solo en la ‘Santa Oposición’ si no, también, en los Page-Lambán que se apuntan a un bombardeo.

EL BUEN CONSEJO

 

LA CARTA DE MANUEL MILIÁN 

 En esta Cataluña que ha de soportar las barbaridades de las Gemma Geis y los Héctor López Bofill -marmolillos parlantes que satanizan a medios de comunicación o buscan sangre para martirologio- aun encontramos gente sensata, honesta y serena capaz de inducirnos a la reflexión. Les hablo de Don Manuel Milián Mestre, veterano periodista y exdiputado amigo de Manuel Fraga, que fue miembro de la dirección del Partido Popular durante más de una década. Una de esas personas de matriz conservadora que, desde la experiencia adquirida a lo largo de la vida, puede permitirse el lujo de llamar a las cosas por su nombre. Un individuo polifacético, capaz de tejer amistades a derecha e izquierda, y de escribir un libreto de ópera con Carles Santos. Un hombre culto y curtido en cien batallas que, desde su atalaya particular, puede permitirse el lujo de escribirle una carta rebosante de sabiduría a Pablo Casado. Manuel Milián Mestre no es un advenedizo, es uno de los fundadores del Partido Popular en Cataluña, y se considera a sí mismo históricamente legitimado para cantarle las verdades del barquero al actual lider del PP español. No comparto con él ideas políticas, más allá de la defensa de los valores democráticos, los derechos humanos y la pasión por los paisajes del Maestrazgo. Lo respeto porque con su bonhomia y actitud valiente se hace respetar. He tenido ocasión de leer la misiva cursada por Milián a Casado. De forma respetuosa y educada le expresa su preocupación por los mecanismos de seleccion de representantes públicos a las listas de parlamentarias y locales, por el ninguneo de que es objeto el partido en Cataluña, y del error de haber entronizado a Cayetana Álvarez de Toledo como cabeza de lista por Barcelona. Concluye el veterano político advirtiendo que otro desenfoque podría comportar ‘nuevos e irreversibles males’ camino de un punto final. No crean que el único objetivo de estas lineas es poner en evidencia el caos existente en la filas del PP catalán (a todas luces lo hay) o criticar la falta de oficio de los dirigentes de la calle Génova. No se trata de eso, si no de ir más allá de lo aparente. Sinceramente, tampoco me preocupa en exceso el apoyo electoral que puedan obtener los populares en Cataluña en unas próximas elecciones. No son un peligro para la izquierda, ni una solución ante los despropósitos del independentismo; no son casi nada a pesar del buen oficio de un diputado brillante como Alejandro Fernández. Lo que sí lamentaría es que VOX, aprovechando la debilidad en Cataluña de la derecha constitucionalista, pasara el rastrillo para engrosar su bolsa de votos. La pretensión última de estas lineas no es otra que la de poner en valor la experiencia de dirigentes, de todos los partidos, que solemos catalogar como ‘históricos’ y guardamos en los estantes. La carta de Manuel Milián a Pablo Casado es paradigmática; es una muestra de fidelidad a unos ideales pero, sobre todo, también de honestidad intelectual. El prestigioso poeta, escritor y pintor maronita libanés, Khalil Gibran, nos dejó escritas unas frases que deberían hacer reflexionar a más de un dirigente político, decían: Buscad el consejo de los ancianos, pues sus ojos han visto el rostro de los años y sus oídos escuchado las voces de la vida. No obstante sus consejos os desagraden.

SENY O....

 



EL MILAGRO DE LA PÚRPURA 



 Hay quien sostiene que un ejercicio responsable del poder hace a los políticos, que provienen del activismo, más pacientes y dialogantes, los aleja de planteamientos numantinos y les inocula flexibilidad ante la toma de decisiones. Algunos cambian más ellos mismos que la situación que pretendían cambiar. De ‘asaltar los cielos’ a gestionar el purgatorio, a veces, solo hay un paso. Que se lo pregunten sino a Pablo Iglesias o a Yolanda Díaz; o a Pisarello y Ada Colau, que de demonizar el Mobil World Congress ha pasado a un elocuente: ”Bienvenido Mr Hoffmann”. El peso de la púrpura acompaña a la humanidad desde los tiempos de la antigua Roma. Nada nuevo en la trastienda de la política de lo posible. ¿Recuerdan ustedes a los Verdes que hace unos años emergieron con fuerza en muchos países europeos? Pues bien, los herederos de aquellos ‘radicales’ de antaño, ahora comparten responsabilidades de gobierno en muchas instituciones. Es evidente que los ecologistas del siglo XXI no son como los de los años setenta; los de hoy - caso alemán sin ir más lejos- no tienen inconveniente en pactar indistintamente con las derechas o las izquierdas; prefieren la remodelación del sistema antes que su impugnación. Participar en la gobernación de un estado, una comunidad autónoma o un ayuntamiento exige grandes dosis de pragmatismo y sentido común. Quizás por ello es de agradecer que la alcaldesa de Barcelona y el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, hayan acordado tratar los temas que les separan en comisiones bilaterales. Ambos saben que en cuestiones de urbanismo, turismo, vivienda, y movilidad las posiciones estan muy alejadas, y que va a resultar difícil llegar a acuerdos. Seguro que sí, pero tras la obertura de un diálogo franco siempre suele haber una mínima dosis de pragmatismo capaz de arrinconar rigideces ideológicas. Los concejales barceloneses Eloi Badia y Janet Sanz saben como se conjuga el verbo envainar cuando la ciudadanía da la espalda a la administración. Topamos de nuevo con el peso de la púrpura que obliga al mandatario de turno a adoptar medidas responsables aunque se le sean incómodas. Pienso ahora en Pere Aragonès. Un político que, amamantado en las ubres de la juventudes de ERC bajo la cantinela del ‘Espanya ens roba’, hoy da apoyo presupuestario al gobierno de Pedro Sánchez e intenta negociar un acuerdo político de envergadura para Cataluña. Sí, ya se que el presidente de la Generalitat, en competencia con el fugado de Waterloo, no desaprovecha la ocasión para recitar en público los mantras del secesionismo. También soy consciente de que fustiga a la monarquía en Navidades ante la tumba de Francesc Macià. ¿Y qué? Hace más de cien años que el nacionalismo catalán echa mano de liturgias, desfiles de antorchas, homenajes y performances. Lo relevante no es el espectáculo para los fieles sino el beneficio que podemos obtener los gentiles que pagamos impuestos y no alardeamos de banderas y religión. Tiene razón Salvador Illa cuando, desde la tribuna del Parlament, critica la debilidad, las contradicciones y la desorientación del ejecutivo que preside Pere Aragonès; creo que también acierta cuando da tiempo al tiempo para comprobar si el peso de la púrpura logra convertir a los predicadores del ‘expolio’ en políticos útiles y responsables. Habrá que aguardar el advenimiento del milagro de la púrpura.

24.12.21

LES PONE EL AMARILLO

 



EL BUEN SINDICALISTA 



 Recuerdo que Marcelino Camacho solía explicar que el buen sindicalista era aquel que sabía iniciar, mantener y acabar a tiempo una huelga. El veterano dirigente de Comisiones Obreras sostenía que un líder sindical debía intuir y prever las trampas que le iba a tender la patronal en las negociaciones colectivas; también adivinar cuando un combate o reivindicación podía ser utilizado o manipulado de forma torticera. Honestidad, sagacidad y ‘posición’ de clase eran, para Marcelino Camacho, requisitos indispensables para ser un buen dirigente obrero. Han pasado ya unos cuantos años de aquellas prédicas y hoy muchos trabajadores de este país se preguntan dónde andan aquellos principios, dónde se oculta la sagacidad y quién sostiene contra viento y marea una posición de clase. No vayan a pensar ustedes que abogo por un sindicalismo de rompe y rasga, a lo George Sorel, preparado para luchas numantinas; nada de eso, simplemente pretendo poner en valor el rol y la esencia de la reivindicación obrera. Un sindicato es por definición, en un sentido amplio, una asociación cuyo objetivo es la defensa de los intereses laborales y sociales de los trabajadores. Quizás por esa razón cuesta comprender la presencia de las dos grandes centrales sindicales catalanas en una manifestación, orquestada desde el Govern de la Generalitat, con la excusa de salvaguardar la lengua. A Ros y Pacheco les ha faltado perspicacia para detectar que el ejecutivo de Aragonès vegeta inmerso en luchas intestinas y que, tras la defunción del procés, busca con frenesí oxígeno para boquear. Nada mejor para ello que un conflicto tan preñado de emociones como el lingüístico, combinado con una derecha que se ha echado al monte. ¿Tanto les cuesta a nuestros sagaces y avezados dirigentes sindicales entender que no ha habido una manifestación para preservar la escuela en catalán -que está sobradamente garantizada- sino que la movida ha sido contra la presencia del castellano? ¿ Dónde está el olfato y la intuición de las cúpulas sindicales para no ser atrezo legitimador de los despropósitos de un Govern en apuros? La tan cacareada independencia sindical ha quedado de nuevo en entredicho. No es la primera vez que ocurre y ello es inquietante. Recientemente un histórico dirigente del movimiento obrero antifranquista comentaba, con tristeza, que las actuales cúpulas sindicales andan escasas de cuadros dirigentes con capacidad de liderazgo para discernir lo que más conviene, o no, a los asalariados. Afirmaba, el viejo luchador, que los sindicatos actuales se han convertido en gestores desideologizados en lo social y contaminados en lo identitario; compungido los definía como un cenáculo de personajes preocupados tan solo en obtener privilegios y subvenciones . El desapego hacia la política no se circunscribe únicamente a los partidos y la actividad parlamentaria; lo cierto es que ha alcanzado también a las actividades y a la organización de los sindicatos. La sospecha de que éstos están supeditados a inexplicables juegos de intereses, en detrimento de las aspiraciones de los trabajadores, ha ahondado su crisis de representatividad. Con este panorama a nadie le ha de extrañar que en algunas fabricas, en las huelgas y en el tajo, aparezca un nuevo movimiento obrero asambleario y radical empeñado en denostar las propuestas de las grandes centrales sindicales. Como tampoco debería pillar por sorpresa a los partidos de izquierda que la bravata de Abascal y VOX, anunciando la creación de un sindicato afín a sus tesis, pueda consolidarse precisamente en feudos de tradición y voto progresista. ¿Estamos ante la reencarnación de los llamados ‘Sindicatos Libres’? Sí, aquellos que en los albores del pasado siglo XX impulsaron militantes carlistas en el Ateneo Obrero Legitimista de Barcelona bajo la batuta de Ramón Sales. Chi lo sa? Llegados a este punto: Que cada uno asuma sus responsabilidades.

19.12.21

ASALTAR EL CIELO

 

 



EL VATICANO, CELOS Y CAMELOS 



 Me trae sin cuidado si la visita de Yolanda Díaz al Papa es una operación de marketing de la vicepresidenta, o un meditado contacto político a alto nivel- bendecido por Pedro Sánchez- entre el gobierno de España y el Vaticano. Considero que ambas cosas son compatibles, complementarias y útiles para amortiguar los bramidos apocalípticos que profiere la extrema derecha y el clero ultramontano español. En cambio me cuesta aceptar que Macarena Puentes, nada menos que toda una Secretaria de Comunicación del PP de Madrid, haya osado calificar de ‘cumbre comunista’ el encuentro del pontífice con la ministra Díaz. Me preocupa la frase de la dirigente popular, no por lo que dice, sino por lo que ignora. Seguramente la señora Puentes desconoce las tesis de la ‘reconciliación nacional’ y el denominado diálogo cristiano-marxista que generó abundante literatura hace unas décadas. A finales de los años setenta, del pasado siglo, Santiago Carrillo decía: “Hoy ya no podemos ver la religión como el opio del pueblo, sinó que en amplios sectores del cristianismo hay actitudes favorables a las clases oprimidas”. Quizás a nuestras Macarenas de turno les convendría repasar la historia y consultar en internet las biografías del padre José María Llanos, de José María Díez Alegria, de García Nieto y, sobre todo, de pensadores como Alfonso Carlos Comín. A los que se rasgan las vestiduras por el encuentro entre la comunista gallega y Bergoglio, les recomiendo leer las aportaciones de Comín respecto a la renovación del pensamiento cristiano. También les animo a estudiar su vínculo y experiencia vital bajo la dictadura franquista con organizaciones afines al comunismo. Cuesta creer que los ultras católicos olviden que, inspirándose en la Teologia de la Liberación, nació el movimiento ‘Cristianos por el Socialismo’ para luchar contra las desigualdades sociales y a favor de los oprimidos. Con estos precedentes, y muchos más que sería excesivo señalar, a nadie debería extrañar el apretón de manos de una ministra de un gobierno progresista, con un pontífice latinoamericano con sensibilidad social. ¿Acaso no es reconfortante que nuestras autoridades políticas, o religiosas, aborden la problemática del trabajo asalariado, las consecuencias del cambio climático y los efectos de la pandemia? Desconozco cómo ha sentado en el seno del PP, o de VOX, el contenido de la encíclica Fratelli Tutti , o el de la Laudato si. Mucho me temo que no las han leído; creo que les importa un bledo su contenido. La discrepancia de los sectores más conservadores de la Iglesia Española con el Papa se palpa cuando estos muestran, sin recato, su perplejidad día tras día ante las declaraciones e iniciativas políticas del pontífice. Al despropósito, puntual si se quiere, de Macarena Puente, hay que añadir los desabridos comentarios de Isabel Díaz Ayuso respecto a la autocrítica papal a la labor ‘apostólica’ de la Iglesia en América; la acidez de la presidenta de Madrid ha conseguido descolocar a la misma Conferencia Episcopal. La guinda del pastel la ha puesto el incombustible Paco Marhuenda con un artículo que lleva por título Un Papa antiespañol, en el que acusa al argentino de chapotear en el barro del falso progresismo de la izquierda sectaria. Patético y triste a la vez. A estas alturas del serial, lo destacable ya no es si Yolanda Díaz se está confeccionando un traje a medida para aspirar a la Moncloa (personalmente creo que sí); lo relevante es el tormento de los celos que se ha apoderado de la derecha española al ver una ‘roja’ y al Papa sonreír en el Vaticano.

9.12.21

SIN PESEBRE Y MUCHAS MULAS

 

CON ESTRELLA, SIN PESEBRE


 Llámenme antediluviano, clasicorro o cascarrabias si lo prefieren, pero a un servidor le gustan los pesebres de toda la vida. Sí, aquellos en los que el buey y la mula cobijan de los rigores del invierno a un niño dormidito entre pajas. Lo mío no es beatería barata ni espiritualidad desmedida. No, simplemente me gusta el atrezo que crean los buenos utileros cuando intentan transportarnos a un idealizado portal de Belén en el que no faltan pastores, ovejitas y un cazo en la lumbre. No crean que maldigo la obra creativa de Jordi Darder y el paisaje navideño que se expande por calles y plazas de Barcelona; nada de eso, tan solo les digo que hay un vacío en la ciudad que no lo llena ni un abeto, ni unas bombillitas led a les que les falta vigor. A veces pienso que somos gente capaz de incorporar a nuestro universo simbólico costumbres y tradiciones que nos son ajenas mientras descuidamos las propias. Ni polemizo ni contrapongo modelos, tampoco cuestiono el gasto (eso queda para la batalla política). Bienvenido sea el diseño y la creatividad; bien conservado sea lo que merezca serlo. Constato, tan solo, que algo entrañable como la presencia de un pesebre en la plaza Sant Jaume se esfuma. Nos quedamos sin buey, mula, Virgen y San José pero ¡Zas! Ha nacido una estrella de cinco toneladas que iluminará la ciudad desde una torre de la Sagrada Familia. Se abre la veda para discutir si agrada o disgusta; si es una obra piadosa o, simplemente, un nuevo reclamo turístico.

LA MEJOR YOLANDA LA DE MILANÉS

 



YOLANDA Y SUS DILEMAS 


 Desde que Ivan Redondo apuntó, en un artículo para La Vanguardia, que Yolanda Díaz podía llegar a ser presidenta del gobierno de España, comenzaron a sonar alarmas. El consultor, metido a articulista, puso el motor de los rumores en marcha. Insinuo, frívolamente, que otro futuro era posible para la izquierda española; eso sí, un futuro aventurero, imperfecto, brumoso e indefinido. Atentos al hipotético espectáculo coral que se avecina algunos medios de comunicación también han optado por participar como animadores del cotarro. Convertir en estrella mediática, aunque sea por un tiempo, a un político/a en activo siempre da juego informativo. A la vicepresidenta del gobierno Sánchez, en La Sexta, le ríen las gracias y ella se deja querer. No hay nada más bello en el mundo que aparecer como abogada de los débiles y defensora de los desposeídos. Por desgracia la ética de la responsabilidad solo se les exige a los que, en última instancia, les toca decidir. Los demás pueden jugar tranquilamente a ser Robin Hood. Dicen que Yolanda Díaz es comunista. Poco importan las etiquetas. Quizás posea el carnet del PC pero es evidente que no viste con el típico guardapolvo color azul de los maoistas, tampoco con la trenca castrista o las camisetas anuncio de los chicos de la CUP. Nada de eso. A la vicepresidenta le gustan los trajes chaqueta de corte elegante y los vestidos largos útiles para todo tipo de eventos. Su discurso amartelado eclipsa el de Irene Montero, descoloca a Ione Belarra y la pone de los nervios. Disfruta recitando una oda, la enésima, a la transversalidad, como si ello fuera el antídoto que sana todos los males. Yolanda Díaz se prodiga en los medios, radio y televisión. Recientemente ha manifestado su voluntad de salir de la ‘esquinita’ de la izquierda para pasear libre por las alamedas lejos de las dos orillas. Ha afirmando que los partidos son percibidos como ‘un obstáculo’ por el ciudadano y que urge ‘construir un proyecto de país’. Nada nuevo en botica. En Francia e Italia llevan tiempo creando plataformas electorales de derechas e izquierdas, a veces exageradamente personalistas, con resultados dispares. Oyendo las palabras de Yolanda Díaz, y a pesar de su falta de concreción, me viene a la memoria la ‘alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura’ que predicó Santiago Carrillo como linea estratégica de un PCE que soñaba con conquistar la hegemonía política y social ( Gramsci da mucho juego). Quien tuvo retuvo, y lo de la vicepresidenta es probable que tan solo sea un aggiornamento de las viejas tesis del eurocomunismo para la España del siglo XXI. A fin de cuentas no nos propone conquistar el poder de forma monolítica, como los viejos bolcheviques, sino ‘participada’. En el seno del PSOE, respecto a los movimientos de Díaz, hay diversidad de opiniones. Unos desean que las cosas le vayan bien, que su propuesta sea capaz de capturar los votos de la izquierda nómada o trashumante para seguir gobernando en coalición. Otros en cambio, la memoria histórica pesa mucho, desconfían. Los dilemas a los que se enfrenta Yolanda Díaz son, y serán, múltiples y diversos. A nadie se le escapa que su discurso no casa demasiado bien con el de algunos sectores de Unidas Podemos. La izquierda radical siempre han recelado de los personalismos. Su embrionario proyecto, en caso de prosperar, deberá dotarse de un programa político, un nombre y una estructura organizativa útil no solo para la agitación social, sino también para la presencia territorial y el combate electoral. De momento todo son fotos de amigas, ideas difusas y poca cosa más. Deberá protegerse de una presencia excesiva en el circuito mediático. Aparecer en pantalla hasta la saciedad no siempre se salda con un aumento de popularidad. Algunas veces la omnipresencia devalua el mensaje y la credibilidad del emisor. Los riesgos de errar se multiplican y los adversarios acechan. Pablo Iglesias le puede indicar, con conocimiento de causa, que camino es el del cielo y cual de ellos conduce inexorablemente al purgatorio.

30.11.21

TODOS LOS FACHAS SON IGUALES



 UNIVERSIDAD:  ¿CON O SIN IRA?

 

Cuando en la universidad un vociferante grupo de energúmenos intenta interrumpir y boicotear un acto político democrático,  uno tiene la sensación de haber vivido con anterioridad esas anómalas e indeseables circunstancias. Cuando en el supuesto santuario de la docencia, y del pensamiento libre, una colectivo de estudiantes constitucionalistas (S’ha Acabat! )  es hostigado, insultado y agredido por una turba de intolerantes, es que tenemos un problema serio de convivencia y autoridad académica. Estamos ante un conflicto que no presagia nada bueno. Detectamos unas actitudes violentas que guardan muchas similitudes con las que solían practicar los falangistas del Sindicato Español Universitario (SEU).  Este sindicato estudiantil de inspiración fascista -creado en 1933 en Madrid e impulsado por José Antonio Primo de Rivera y Julio Ruiz de Alda- nació con una misión propagandista, pero también con el objetivo de ‘aplastar’ a la mayoritaria Federación de Estudiantes Escolar (FUE). Entre 1933 y 1936 el SEU protagonizó múltiples acciones violentas, acosos y altercados sangrientos que llegaron a causar la muerte de varios jóvenes de distinta ideología política. Así las cosas, en enero de 1934, los activistas del SEU participaron en el asalto a un local de la FUE que se saldó la muerte de un estudiante de medicina. Luego llegaron las represalias; uno de los fundadores del sindicato falangista, Matías Montero, moriría acribillado mientras repartía propaganda por las calles de Madrid.   No pretendo ser tremendista y mucho menos agorero; pero sí, en cambio, me gustaría resaltar las grandes similitudes existentes entre la práctica agitativa de los estudiantes falangistas de 1933 y los supuestos antifascistas que alborotan hoy la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB). Recapitulemos y comparemos: Unos y otros arremeten contra partidos y colectivos democráticos impidiéndoles ejercer la libertad de reunión y expresión. Aquellos aprendices de fascista del 33 despreciaron y atacaron la legalidad republicana; los ‘antifascistas’ de la UAB maldicen el juego democrático y la legalidad constitucional vigente en España. Ambos articulan sus acciones alrededor de una mística nacional-patriótica excluyente no exenta de una retórica ampulosa; se envuelven en una bandera que consideran que les confiere licencia para anatemizar; emplean, sin reparos, la violencia verbal o física. Queda claro que casi todos los nacionalpopulismos, de derechas e izquierdas, parten de atmósferas y genes con características similares. El SEU fue ilegalizado por el gobierno de la República en 1936; en la actualidad nadie sabe cuando la autoridad competente será capaz de garantizar la normalidad en las universidades catalanas.

En el Teatro de la Comedia de Madrid, José Antonio pronunció la famosa frase : “no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria”. Los encapuchados que en Cataluña gritan: ’Pim, pam, pum, que no en quedi ni un’ en el fondo no son más que un grotesco remake con esteladas del peor pensamiento joseantoniano. Tras los acontecimientos de la UAB nadie comprende las trabas sistemáticas a las actividades de los grupos y partidos constitucionalistas que emanan de algunos rectorados. Para que la ira abandone los campus universitarios urge que las autoridades académicas estimulen y protejan el ejercicio de las libertades de expresión y reunión. Para mejor ocasion dejaremos declaraciones, como las de aquella vicerectora de la UPC, que soñaba con  contenedores ardiendo y aeropuertos colapsados. Anhelamos una universidad democrática en paz, libre y sin ira.

23.11.21

CASADO SE METE A ACTIVISTA AGRARIO

 

CASADO NECESITA UN TRACTOR 



 Hay programas de radio y televisión a los que les encanta convertir la información política en espectáculo y los desastres naturales, como la erupción del volcán de La Palma, en una novela de suspense por entregas. El culto al tremendismo informativo nos acompaña mientras, en la esfera política, las reacciones en tiempo real cada día ocupan mayor cuota de pantalla que los análisis reflexivos y sosegados de los especialistas. Así las cosas ya no nos extraña que en un programa de televisión de gran audiencia, los tertulianos discutan a cara de perro sobre la naturaleza de las manifestaciones del metal en Cádiz, de la movilización de los camioneros prevista para las fiestas navideñas o del enojo que muestran los agricultores y ganaderos por la caída de los precios de sus productos. Entretenidos desde una óptica despreocupada en determinar si unas acciones son de matriz obrera o de inspiración patronal, los discutidores obvian la gravedad de los problemas que comienzan a sacudir la política española. Algunos aun estan empeñados en establecer si los actores del conflicto son galgos o podencos, cuando lo que urge es, si de veras se ama al país, arrimar el hombro para buscar soluciones. Desgraciadamente preocupa más la forma que el fondo. La calle bulle y la oposición de derechas al gobierno de Pedro Sánchez va a utilizar todo cuanto esté a su alcance para torpedear la accion del ejecutivo. Poco les importa si la causa de los problemas proviene de una situación internacional compleja o de elementos exógenos al gobierno. Para VOX y el PP de Casado todo vale para desgatar al adversario, aunque la ciudadanía se desmoralice ante el guirigay parlamentario que llega trufado de verborrea gratuita. Se avecina un final de año tenso en la calle y en el Congreso de los Diputados. La inflación, el precio de la energía, de los alimentos, el carburante y el temor al regreso del virus caldean los ánimos y alteran algunas de las previsiones del gobierno de izquierdas. Las organizaciones policiales estan preparando una protesta masiva aliñada con un claro y manipulado trasfondo político. El calendario de movilizaciones sociales es denso y extenso y el conflicto territorial vinculado a la financiación autonómica está presente. El lema elegido por las principales organizaciones agrarias al anunciar sus acciones de protesta a nivel nacional es: “El campo español vuelve a las carreteras”. Para colmo de males Pablo Casado, haciendo gala de un oportunismo desmedido, se subió en Ciudad Real al Tractor Amarillo de la canción para afirmar: ”Vamos a estar con vosotros en la calle”. Hay quien piensa que este arrebato agitativo del dirigente popular es un intento de acallar las invectivas de Cayetana Álvarez de Toledo, el glamur desafiante de Isabel Díaz Ayuso y los últimos coletazos del la trama Gürtel. Algunos políticos españoles parecen haber olvidado cual es el lugar institucional que les corresponde respecto a los movimientos sociales. Pablo Casado, llamando a los agricultores a salir la calle, emula al Quim Torra que cortaba autopistas y legitima que ‘Kichi’, el alcalde de Cádiz, pueda afirmar :”Hemos tenido que meterle fuego para que en Madrid se fijen en nosotros”. A Pablo Casado parece que no le importe que todo arda. Sueña con capitanear una caravana de tractores avanzando sobre la Moncloa pisando neumáticos calcinados.

EL JARDINET DELS GATS....BUENA GENTE

 

EL MERENDERO DE LA GARDUNYA 




 El escritor y periodista Paco Candel supo narrar como nadie la diversión y los momentos de ocio de la clase obrera de la Gran Barcelona. Él nos contó que en los alrededores de los merenderos de Las Planas, en plena sierra de Collserola, “hay de todo; aquello es ‘Jauja’”. Huelga decir que, en tiempos de la República, centenares de trabajadores celebraban allí el primero de Mayo. Hoy en los parajes que describiera Candel, el balanceo de los pinos sigue agitando el humo de las barbacoas para solaz y disfrute de los visitantes. Pero en el corazón de Barcelona nada es Jauja. En la plaza de la Gardunya, tras el mercado de la Boqueria, se ha improvisado un punto de encuentro de turistas hambrientos y trotamundos sedientos. Vecinos y comerciantes se quejan del uso inapropiado de ese espacio público y han bautizado la plaza como ‘El merendero de la Gardunya’. Dicen que el Ayuntamiento tiene previsto derribar edificios para adecentar la zona; cierto, pero aún no ha sido capaz de explicitar cómo va a garantizar el mantenimiento de la misma, ni cual es el futuro del ‘Jardinet dels Gats’; una entidad de voluntariado, ésta, sin ánimo de lucro dedicada a la protección y control sanitario de gatos callejeros. Un colectivo humano que realiza una encomiable labor pedagógica y social con personas mayores y adolescentes con problemas. En la ciudad no todo es piedra, transporte y movilidad. Proteger actividades ciudadanas solidarias es una obligación de las administraciones.

EL GOVERN NO SABE LO QUE HACE










MOSSO POR UN DÍA


 ¿Procede un debate sobre el modelo policial catalán, sobre el significado de servir y proteger a la ciudadanía? Es obvio que sí. Pero permítanme, antes de situar el tema, una pequeña escaramuza por el universo de las boutades. Les propongo un ejercicio, un juego, mental. Cierren los ojos y métanse por unas horas en la piel de un mosso de escuadra. Vístanse de uniforme y carguen con el utillaje reglamentario. Dispónganse a recibir ordenes para proteger, por ejemplo, el acceso al Palau de la Generalitat. Imaginen que una manifestación, con cara de pocos amigos, se aproxima al cinturón policial y le mientan a su madre, le escupen en la cara, le tiran huevos, le insultan y, como colofón, lo rocían con pintura o le lanzan fluidos orgánicos repugnantes. Y así durante un par de horas en las que usted ha de callar sin poder reaccionar, ni tampoco defenderse hasta que lo determine el mando correspondiente. Fin del ejercicio mental. Descansen un rato. Ahora les propongo cambiar de cuerpo de seguridad y les emplazo a meterse en la piel, y bajo la gorra, de un policía local. Unos vecinos, vía telefònica, reclaman la presencia de la guardia urbana. Una muchachada ha ocupado un tramo de calle, los gritos impiden a los residentes conciliar el sueño, los lateros hacen negocio y algun que otro amigo de lo ajeno entra en acción. Hay peleas multitudinarias. Usted llega al lugar para atender el requerimiento de los vecinos afectados y su coche patrulla acaba zarandeado, convertido en diana para los lanzadores de botellas de cerveza. LLegan refuerzos, identifica a unos de los revoltosos y éste se cachondea en su cara asegurándole que, aunque lo detenga , el juez lo dejará ir en un par de horas. Fin del segundo ejercicio mental. Vuelva a casa. Ya se ha salido de la piel del mosso y ha colgado la gorra de policía local. Descanse, relájese. Conecte la tele e intente evadirse mirando una serie. ¿Por qué esta recomendación? Porque tras haber compartido, aunque sea mentalmente, las vivencias de los miembros de los cuerpos de seguridad le puede dar un espasmo cuando el Telenoticias le informe que se ha creado en el Parlament, una comisión para ‘auditar’ el funcionamiento de las fuerzas de seguridad. Y sí la caja tonta, además, le notifica que esa comisión va a estar presidida por una capitoste de la CUP, usted quizás llegue a la conclusión de que el mundo se ha vuelto loco. Preso de angustia vital, igual echa mano de hemeroteca para comprovar si los miembros de ese grupo radical apedrearon las cristaleras de medios de comunicación, amedrantaron a políticos o aplaudieron el intento de asalto de la comisaría de los mossos en Vic. Terrible. No crean que estoy abogando por una policía con métodos coercitivos y fuera de control propios de otras épocas y lesivos para el ejercicio de las libertades. Nada de eso. Abogo por un análisis sensato acerca del modelo policial que precisa nuestra sociedad. Seguramente por ello no me parece conveniente que una persona tan significada por su hostilidad hacia los cuerpos policiales, como Dolors Sabater, presida la comisión de marras. Ni la CUP, ni VOX, atesoran suficiente ‘comportamiento democrático’ para gestionar con solvencia una comisión parlamentaria de ese tipo. Las policías de medio mundo tienen ante sí el reto de adecuar su estructura organizativa y su praxis a los cambios sociales, tecnológicos, económicos y políticos. Garantizar la legitimidad de la accion policial en una sociedad cada vez más fragmentada es todo un reto; como también lo es el dar respuesta a las nuevas demandas y exigencias sociales. La lucha contra la violencia de genero, las drogas, los delitos informáticos o la trata de seres humanos reclama una atención especial. Debatamos sin temor sobre todo ello, definamos por qué modelo policial optamos, pero hagámoslo siempre con rigor, apoyando a nuestras fuerzas de seguridad sin ningunearlas. Lo necesitan. A más de uno/a le convendria ponerse en la piel de un mosso, aunque fuera tan solo por una hora.

Y CONTINUAN CON LO MISMO

 

OTOÑO A LA CATALANA 




 Lo confieso, estoy apesadumbrado y algo apático. Dicen los entendidos que en otoño este estado de ánimo está provocado por una alteración de los ritmos vitales, o circadianos, que tienen que ver con la reducción de horas solares y los tiempos de sueño y vigilia. Pero no, mi desánimo no guarda relación alguna con la caída de la hoja o el descenso de la temperatura. Lo mio viene provocado por lo que es capaz de generar este país en el terreno de los despropósitos. A uno le sorprende que Jordi Pujol, el viejo patriarca del nacionalismo conservador, reaparezca en escena para afirmar que, en su día, él también se apuntó al Concierto Económico Vasco. Lo cierto es que en Madrid solo sonó el txistu, y los de PNV cuentan que la gralla del ex president no se oyó. Pero para afirmaciones gratuitas, e irresponsables, las de un diputado de Junts en el Parlament de Cataluña argumentando que ‘estamos en guerra’ (contra España por supuesto). Desesperante la verborrea para autoconsumo que se gastan los independentistas que andan a la greña peleando por el liderazgo del movimiento. Así no vamos a ninguna parte ni restañamos heridas. Por si ello fuera poco, como ciudadano de a pie, he de soportar el mantra que repite: ’los catalanes no tenemos Rey’. Aunque la perorata sea inútil, esta se oye cada vez que un Borbón acude a un acto, o inauguración, en territorio catalán. Y todo este folclore viene inspirado por una corte en el ‘exilio’ en la que el reyezuelo, y los bufones, dan suelta a disparatadas ocurrencias políticas para mantener la moral alta en el seno de un secesionismo desnortado. Mientras tanto en Barcelona, bajo la crinolina de Laura Borràs, se adultera sin rubor la historia de la Assemblea de Cataluña y, un par de supuestos humoristas manifiestan deseos lúbricos con reinas e infantas... Penoso. Insisto, lo mio no es chagrin d´ amour sino enojo cívico. Enojo y cabreo cuando contemplo como el President de la Generalitat comete la torpeza de hacer la pelota, innecesariamente, a la CUP en el tema presupuestario; o como algunas formaciones políticas estan dispuestas a ‘sugerir’ a las fuerzas de seguridad que hagan frente al fuego de los alborotadores con buenas palabras y flores. Patético. La ensalada política catalana está sazonada con especies tan deprimentes como irritantes. Y lo cierto es que algunos de sus protagonistas principales sobreviven en ella incapaces de salir del bucle melancólico. La guinda del pastel la pone un empecinado Jordi Cuixart que llama a los patriotas al sacrificio y la inmolación, sin que sus colegas le enmienden la plana. Para colmo del esperpento, en esta Cataluña del lagrimeo y fantasías, para un diputado es más difícil conocer el salario que cobra Pilar Rahola en TV3 que averiguar la formula secreta de la Coca-Cola. No me digan que no hay motivos para la tristeza y el abandono. Pero demos tiempo al tiempo y no perdamos la esperanza. El Govern de Cataluña está ante una encrucijada. Ha de decidir si toma el camino de la centralidad que conduce a la normalidad y al sosiego político, o si opta por el de una radicalidad que conduce al desconcierto y al caos. Si amigos, hace falta mucha paciencia para sobrellevar con buen humor la atmosfera viciada de esta Cataluña cansina y otoñal.

JOAN FERRAN, JULI BUSQUETS, ANTONIO SANTIBURCIO Y ISIDRE MOLAS

 


JULI BUSQUETS, LA UMD Y LA UME 



 Cuentan por ahí que la historia la escriben siempre los vencedores. Seguro que sí, pero desgraciadamente no se explica el modus operandi y las estratagemas de sus manipuladores más sibilinos. Sí, esos que andan empeñados en ocultar personajes por entender que carecen de pedegrí, por no ser ‘pata negra’. Me explicaré. A los creadores del universo simbólico nacionalista catalán no les es útil la reivindicación y el recuerdo de determinados actores intervinientes en la historia del país. Pienso, por ejemplo, en el coronel de la Guardia Civil Antonio Escobar, militar conservador y ferviente católico que al frente de columnas de la benemérita, contribuyó a abortar la sublevación franquista en Cataluña. Nombrado general por el gobierno de la República murió fusilado por los insurrectos en el foso del castillo de Montjuïc. Pienso también en el general José Aranguren y en otros muchos demócratas asesinados. Esos mismos que difuminan la semblanza de estos militares leales a la República son los que suelen banalizar el papel jugado por el sindicalismo y los partidos de izquierda en julio de 1936. No les interesa su puesta en valor, no son parte integrante de su paradigma identitario. Afortunadamente algunos medios de comunicación como RNE, e historiadores y biógrafos como Daniel Arasa o Jesús Narciso Núñez, se han esforzado en recuperar la memoria de algunos de estos prohombres orillados en el relato procesista. Con Juli Busquets pasa algo parecido. Hace veinte años que murió y convendría recuperar su legado político. Militar nacido en Barcelona, sociólogo, profesor universitario, autor de libros y estudios sobre el estamento militar y la historia de la guerra, diputado en las Cortes Generales... Una vida y una personalidad, la suya, digna de estudio que los cultivadores de las esencias ‘patrióticas’ nunca han glosado ni glosarán. Seguramente no les agradó el contenido de su ‘Sociologia de las nacionalidades’. Quizás por ello, ahora que algunos siguen obviando las cosas que unen, es importante rescatar acciones y decisiones que jugaron un rol importante en la historia de España. Juli Busquets fue unos de los fundadores de la Unión Militar Democrática el 1 de septiembre de 1974. Junto a tres comandantes y nueve capitanes constituyó en Barcelona el grupo embrionario de la organización. Su posicion crítica respecto al papel del ejército le llevó a prisión; pero tanto él, como sus compañeros detenidos y juzgados en consejo de guerra, fueron los inspiradores primigenios del cambio democrático en el seno del ejército español. Iría bien para desmemoriados y relativistas que alguna institución recuperara esos pasajes de nuestra historia más reciente. Permítanme la interrelación entre las siglas UMD y UME (Unidad Militar de Emergencias). Se que a Juli Busquets -mi profesor de Historia de la Guerra en la UAB- no le molestaría el emparejamiento. Cuarenta siete años después de la creación de la UMD, el ejercito español pasea con orgullo la UME por todo el país. La vemos actuando, con un tacto y una profesionalidad exquisita, entre las coladas volcánicas de la isla de la Palma; los hemos visto pelear hasta la extenuación contra el fuego en la malagueña Sierra Bermeja; los vimos efectuando labores de desinfección en residencias de ancianos con motivo de la Covid. Creo que este es el ejercito que Juli Busquets y los fundadores de la UMD soñaron para España. Unas fuerzas armadas que, bajo los auspicios de la NNUU, contribuyen a garantizar la paz en diferentes lugares del mundo. Pero ¡Ay! A los guardianes de las esencias no les interesa lo común que une sino la particularidad que, como excusa, separa. Es una pena.

5.10.21

MÁS BUENA VOLUNTAD Y MENOS CARADURA

 






SOBRE EL PERDÓN, EL OLVIDO Y LA CULPA


 Dicen que los meses de otoño son los más idóneos para la reflexion y la introspección. Quizás por ello, y por la proximidad de fechas tan señaladas como el 1-O o el 12 de octubre, uno se pregunta para qué sirve pedir perdón en política o religión. Los que reclaman que otros entonen el mea culpa aducen que las disculpas sirven para restañar heridas entre colectivos, países e individuos. Afirman los peticionarios que lo importante no es tanto la magnitud de la afrenta, o el daño causado, sino la percepción del mismo. De un tiempo a esta parte se ha incrementado la costumbre de pasar cuentas sobre el pasado si ello deviene útil para reforzar el discurso y las actitudes del presente. Pero hecha la ley, hecha la trampa. No todos los que aceptan excusarse lo hacen desde un firme propósito de enmienda, en muchas ocasiones persiguen tan solo hacerse acreedores del olvido. El PP de Pablo Casado, por ejemplo, pidió perdón por los casos de corrupción convencido de que así se sacaba de encima un pasado execrable. Con anterioridad, el Rey emérito, acuñó para la posteridad la conocida frase: “Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir” y se quedó tan ancho. La petición de perdón no corrige una mala acción pero, por lo general, es una actitud que la ciudadanía acepta no sin cierta displicencia. El primer ministro británico, Tony Blair, doce años después de la guerra de Iraq, pidió disculpas por las catastróficas consecuencias de la intervención militar. Angela Merkel reconoció públicamente haberse equivocado con las medidas de cierre total que ordenó en Semana Santa a causa de la pandemia. Pidió perdón la canciller y fue aplaudida por el gesto. Y más recientemente el Papa Francisco se excusó vagamente en México por algunos de los métodos ‘evangelizadores’ empleados por la Iglesia Católica. Lo ha hecho ante un mandatario, como López Obrador, que blande la denuncia de la colonización española de México con torpeza diplomática. Este 12-O se repetirán las alusiones al Descubrimiento y seguramente rodarán por el suelo algunos monumentos dedicados a Colón o a Fray Junípero Serra. Pasó en Barranquilla, Virginia y California y volverá a pasar en otros lugares. Ese día unos exigirán disculpas, otros dirán que no hay nada que celebrar. Volvamos a casa. Instalados como estamos en el deporte de repasar las culpas del pasado ¿Por qué no aplicar la misma vara de medir a los actores principales del 1-O y la DUI? ¿Por qué no exigir a Artur Mas, Oriol Junqueras y Carles Puigdemont que se excusen por su mala cabeza? Ellos, y los suyos, lejos de pedir perdón por las consecuencias de sus obras -fuga de empresas, deterioro de la convivencia y crispación política- siguen alimentando entre el personal falsas ilusiones y vanas quimeras. Conviene, en este país, contar la verdad y acabar con la mentira por omisión. Algunos políticos secesionistas siguen usándola con declaraciones y promesas que saben imposibles de cumplir. A ellos les pido que hagan el favor de asumir errores, que rectifiquen, aparquen desvaríos y pidan perdón por el daño causado al país que dicen amar. La década del procés ha sido ominosa y el castizo ‘La República no existe, idiota’ una verdad antológica. La tarea de la reconstrucción económica y social, que nuestro país necesita y demanda, ha de ser cosa de todos; cierto, pero los que nos llevaron por el pedregal deberían reconocer públicamente que se equivocaron. Y a los que recitan en Cataluña el mantra ‘ni oblit ni perdó’ les iría bien asumir que hay memorias y vivencias encontradas. Ya ven, estos son temas de octubre, aunque sigo preguntándome: ¿Para qué sirve pedir perdón en política?

27.9.21

LAPORTA, LAPORTA !!!!

 

MÁS ALLÁ DE KOEMAN



 Cuentan los periodistas deportivos que Ronald Koeman va camino del cadalso, que está a punto de ser cesado como entrenador del Barça. El equipo azulgrana empata in extremis, suma derrotas en la Champions League, su juego no satisface y, de todo ello, se desprende que el técnico debe morir. A un servidor de ustedes le duele que sea así, me cae bien el personaje y me parece injusto el razonamiento empleado para centrifugarlo. Todos sabemos que los entrenadores estan sujetos a la dictadura de los resultados y que, si estos no son los deseados, la puerta de salida se abre en un periquete. En el negocio del futbol de élite, desgraciadamente, no hay espacio para la paciencia o el sentimentalismo. Tampoco para las excusas, aunque sea evidente que la banqueta del Barça se ha descapitalizado con la marcha de Messi y Griezman, o las lesiones de Fati y Dembélé. Pero observen el tema con atención. En pocas semanas Joan Laporta ha pasado de renovar al holandés a buscarle una salida. No poseo suficiente criterio futbolístico para criticar o defender la labor de Ronald Koeman, tampoco conozco los entresijos de su relación con el presidente del club, pero hay algo en el universo del futbol que me inquieta: La capacidad de liquidar sin misericordia todo aquello que no brilla o luce de inmediato, todo aquello que no es capaz de contentar a las masas. En casos como en el de Koeman -y de otros- viene a cuento la conocida frase de Napoleón ‘La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana’.

¡VAYA PAR DE PAJAROS!

 




CARLES PUIGDEMONT: ¿MACIÀ O DENCÀS? 


 Que Junts es un totum revolutum, un cajón de sastre, un partido sin ideas claras cuyo único nexo de unión es el la lucha por el poder, nos lo contó magistralmente, Maria Jesús Cañizares, en estas mismas páginas. Quizás por ello no debería extrañarnos que, de ese conglomerado político de personajes tan dispares, emerjan declaraciones extemporáneas exentas de solvencia y rigor histórico. Los seguidores de Carles Puigdemont, en un nuevo intento de exprimir el pasado y manipularlo para justificar el presente, han porfiado hasta lograr que le fuera entregada, al prófugo de Waterloo, la Medalla Carrasco i Formiguera 2020. Lo han hecho en la Casa Macià de Prats de Mollò rememorando los intentos de l’Avi de invadir militarmente Cataluña en 1926. Para ello han aplicado la vieja receta nacionalista consistente en mezclar, sin ningun tipo de escrúpulo, sentimientos, memorias y biografías tergiversadas. La distinción de marras le ha sido otorgada a Carles Puigdemont por Demòcrates de Catalunya y la familia Carrasco Azemar. No se qué pensaran al respecto los antiguos militantes democratacristianos de Unió Democrática de Catalunya, como Josep Antoni Duran Lleida o Ramon Espadaler, que no secundaron las aventuras del secesionismo y siguen siendo fieles al pensamiento político de UDC. Me dirán ustedes que ese tipo de eventos son parte esencial del martirologio y la liturgia del nacionalismo consistente en instrumentalizar el pasado y llorar por lo que pudo ser y no fue. Cierto, pero es precisamente en este tipo de homenajes y actos donde aflora, como fruto de las emociones fabricadas, la exageración y el ditirambo que conducen al esperpento y al ridículo. Y fue precisamente el responsable de la oficina de Carles Puigdemont, Josep Lluís Alay, el que, rebosante de culto a la personalidad, equiparó al prófugo de Waterloo con el president Francesc Macià por intentar liberar Cataluña de la ocupación española. Poco importa que España sea hoy un país de la Unión Europea con una democracia consolidada, y que l’Avi intentara en los turbulentos años veinte derrocar la dictadura del general Primo de Rivera. Todo vale cuando de lo que se trata es de enaltecer al líder que te da de comer. Las analogías pueden llegar a ser odiosas pero, visto lo visto, alguien podria pensar que el furor pro ruso de Josep Lluís Alay le llegó tras comprobar que el presidente Macià procuró el apoyo soviético para su proyecto de intervención militar en España. Como es sabido no lo obtuvo, pero en el cosmos independentista siempre hay quien actúa por emulación. Sospecho que entre los partidarios de Junts abundan los emuladores y no se si Alay es uno de ellos. No obstante, si están interesados en el tema, en el libro Macià en el país de los soviets, de Ucelay -Da Cal y Joan Esculies se explica con rigor y documentos el asunto. Regresando al tema comparativo que nos ocupa. Sorprende que todo un profesor de historia contemporánea, como Josep Lluís Alay, se preste frívolamente a comparar y emparejar la trayectoria de ambos presidentes. La osadía del responsable de la oficina de Puigdemont, al interrelacionar burdamente personajes de diferentes épocas y momentos históricos, puede -o podría- desencadenar una oleada de analogías poco edificantes. Podria incluso llegar a darse el caso que alguien, echando mano de los sucesos del octubre de 1934, tuviera la ocurrencia de asemejar la indecorosa huida de España de Carles Puigdemont, vía maletero, con la Josep Dencàs, vía alcantarilla. Si, aquel Dencàs consejero de Gobernación de ideologia sospechosa y duras campañas represivas contra los sindicalistas. Con medalla, o sin ella, la historia se repite. Unos ‘pringan’ mientras los espabilados huyen. Ahí también hay materia para otro tipo de analogías.

MANIPULACIONES

 





GESTORES DE NOSTALGIAS, VENDEDORES DE QUIMERAS 
 Sublime Joaquín Sabina cuando, interpretando ‘Con la frente marchita’, nos recuerda: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”. Tan sublime como decepcionante es comprobar como un simbolismo hueco, fabricado a medida, sigue impregnando la política catalana. Y como sobre los rescoldos del procés, o de la historia reinterpretada, partidos y movimientos independentistas pretenden seguir alimentando su día a día particular. Les va en ello la supervivencia e incluso la poltrona presidencial. La Diada, lejos de ser una jornada festiva y propositiva, se ha convertido para ellos en un speak corner donde airear desavenencias y seguir vendiendo quimeras. ERC, Junts y la CUP pretenden erigirse en los administradores de la nostalgia, cobrando derechos de autor sobre algo que no les pertenece. Carentes de meta, y sin relato factible, viven de rememorar los acontecimientos del 1-O, de la DUI y de las movilizaciones ciudadanas. Estiran el recuerdo para justificar su supervivencia en un presente que se ha complicado con la crisis del Covid y las exigencias de normalización económica. No olvidemos, como explica magistralmente Carles Castro en La Vanguardia, que la papeleta nacionalindependentista obtuvo el 14F el peor registro desde las elecciones autonómicas de 1980. Alcanzó tan solo el 27% del voto sobre el censo electoral. Las movilizaciones ciudadanas de este 2021, aunque cuantitativamente aún son significativas, han perdido fuelle e ilusión. La ANC y Òmnium ya no son lo que eran, y la inmediatez de una posible arribada a Ítaca se difumina cada día que pasa. Cuando Laura Borràs y los suyos intentan rentabilizar el pasado, repartiendo medallas de honor a los ‘represaliados’, estan explotando vilmente sentimientos y nostalgias. Otros lo hacen poniendo en valor años de reclusión, en contraste con la comodidades del santuario belga. Apoderarse del copyright del procés, o aparecer como los genuinos continuadores del mismo, es la pelea que libran a cara de perro ERC y Junts. El combate dialéctico protagonizado por las diferentes familias del secesionismo no tiene parangón, y evidencia la ausencia de una acción política concertada. La disyuntiva dialogo o confrontación es el pan de cada día con aderezo cupero. El mantra amnistía y autodeterminación -uno de los escasos denominadores comunes del cosmos independentista- no es antídoto suficiente para vencer el otoño del secesionismo. Y lo cierto es que incluso los ciudadanos que simpatizaban con el credo indepe estan desencantados. En los archivos audiovisuales quedarán las imágenes del rostro de los simpatizantes independentistas que pasaron del entusiasmo a la decepción aquellas semanas del 2017. Todas las metas que les aseguraron los Puigdemont y Junqueras que estaban al alcance de la mano se desvanecieron en pocos segundos. La afirmación de que una República Catalana independiente sería aceptada con entusiasmo por Europa -aún no se sabia lo de la trama rusa de Alay- sin que el estado español pudiera hacer nada, no paso de ahí. Me abstengo de citar el vaciado de empresas que representó el anuncio del procés. No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. Cierto, pero no hay peor locura que empecinarse en un camino erróneo a sabiendas que no conduce a ninguna parte, que se vende humo. Soy de los que cree que la Mesa de Diálogo, o de negociación si hacemos caso al postureo, no puede ni debe ser monotemática como pretenden algunos. Hay que hablar de todo un poco y algo menos de eso que la alcaldesa Colau califica como ‘tonterías’. ¡Ahí diste en el clavo Ada!

13.9.21

LA RUMBA CATALANA DE GATO SÁNCHEZ









LA SUERTE DE GATO SÁNCHEZ 

 Cuentan los etólogos que la habilidad de los gatos para caer sobre sus patas depende del denominado reflejo de enderezamiento. Merced a él, los felinos que se precipitan al vacío, son capaces de realizar un proceso giratorio con el cuerpo que les permite rotar y caer, con las extremidades hacia abajo, evitando dañarse. A lo largo de más de un lustro Pedro Sánchez, dentro y fuera de su partido, ha mostrado su capacidad de enderezamiento. Ha arriesgado en múltiples ocasiones y, por lo general, ha caído siempre de pie sin excesivas magulladuras. El nuevo curso político llega preñado de temas conflictivos y Pablo Casado anuncia una ‘oposición implacable’ con dosis de bloqueo institucional . Lo hace amparándose en unas encuestas que le son favorables y al calor de algun que otro abucheo orquestado contra el presidente español. Cree el líder conservador que puede arramblar con el voto que abandona a Ciudadanos y recuperar el que se fue a VOX. Pero las cuentas de Casado se asemejan a las del Gran Capitán. Olvida que al elector moderado le gusta oir decir que la economía española está en vías de recuperación y que va a crecer un 7%. Obvia, en el terreno social, los buenos datos del paro de este mes de agosto, que el escudo social contra los efectos de la pandemia ha funcionado, que las pensiones se revalorizaran con el IPC y que el salario mínimo crece. Pedro Sánchez también ha sorteado con éxito y reconocimiento internacional, con guiño estadounidense, la evacuación de Afganistán. La llegada de los anhelados Fondos Europeos para la recuperación ya funciona, y el proceso de vacunación cumple los objetivos que se marcó el ejecutivo. El presidente, a la chita callando, ha sacado de las portadas el tema catalán, silenciando el discurso patriotero de la derecha ultramontana y el lloriqueo secesionista. El gobierno de coalición discute pero resiste, Yolanda Díaz no es Iglesias. El congreso del PSOE promete cambios pacíficos y Illa se muestra solido en Cataluña. El presidente domina el reflejo de enderezamiento mejor que un siamés. No teman, no voy a pecar de optimismo. Problemas serios haberlos haylos. La inflación, la precariedad laboral, el bloqueo judicial, los efectos indeseables del cambio climático y el tarifazo eléctrico -pergeñado desde un oligopolio- no son temas baladíes. Lo sé. Gato Sánchez tendrá que reaccionar ante ellos con agilidad felina si no quiere que este otoño pase de caliente a incandescente. Pablo Casado, al igual que en Cataluña las diferentes familias del cosmos independentista, adolece de un serio problema: Carece de una estrategia alternativa y se deja llevar por un tacticismo que se sustenta en influjos mediáticos. Vocear para fabricar titulares no es hacer política propositiva ni oposición eficaz. Y no solo eso, en el seno del Partido Popular emergen las discrepancias y las ambiciones personales. En Madrid Díaz Ayuso se mueve y aspira a ser algo más que una lideresa autonómica. Lo de la ‘oposición implacable’ de Casado no deja de ser otro tigre de papel. En Cataluña el ejecutivo de Pere Aragonès se ha convertido en un Govern de papel maché en el que los consellers disfrutan polemizando entre sí. El serial del aeropuerto es paradigmático, al igual que las contradicciones respecto a la Mesa de Diálogo. La Diada se prevé descafeinada, y la ANC de la señora Paluzie cada día se asemeja más a una promotora de eventos y fiestas mayores, que no a un movimiento socio-político por la independencia. Lo dicho, ante la ausencia de alternativas serias y creíbles, Gato Sánchez se relame los bigotes viendo como Carles Puigdemont malbarata su escaso crédito europeo mandando a Josep Lluís Alay a Moscú a tocar la balalaica. Los detractores de Pedro Sánchez dicen que es un hombre que ha pactado con la suerte; quizás si, pero su baza principal sigue siendo la endeblez intelectual, política y discursiva de sus adversarios.

 

POR EL AMOR DE UNA MUJER

 Recuerdo haber escrito contundentes artículos discrepando de las tesis políticas y filosóficas del obispo de Solsona, Xavier Novell. Nunca compartí sus ideas y sermones sobre la naturaleza del movimiento gay o la utilización de anticonceptivos. Estoy convencido de que el universo simbólico del prelado tiene poco que ver con el mio, o con el de muchos ciudadanos que leerán estas lineas. Seguro que sí, pero hoy lo defiendo. Avalo su opción de dejar la púrpura. Me parece una decisión valiente. Cualquier persona que por principios, o por amor, abandona su zona de confort para someterse a una lapidación mediática merece respeto. Xavier Novell se ha desprendido del anillo episcopal de oro y amatistas para compartir la vida con una mujer. Aparquemos el morbo y dejémosles vivir en paz. Una legión de sepulcros blanqueados le reprochan esta decisión, otros ven en ella un triunfo del Maligno. Probablemente los hipócritas hubieran preferido que el obispo optara por la doble vida, por la vieja costumbre burguesa consistente en montarle un discreto apartamento a la amante y pagar los gastos. No ha sido así. Y uno se pregunta: ¿Estamos a favor, o no, de respetar la libertad del individuo? En otro momento ya hablaremos acerca de la ejemplaridad exigible a religiosos, políticos, jueces, etc. Mientras tanto la canción de Danny Daniel, que también versiono Julio Iglesias, vuelve a sonar. Y dice así: ‘Por el amor de una mujer he dado todo cuanto fui, lo más hermoso de mi vida...’

Por el Amor de una Mujer - Danny Daniel (Letra)

28.8.21

LA BUENA BICI...

 

BICISEDUCCIÓN
 Siempre es mejor y menos traumático seducir que imponer, vetar u obligar. El arte de la persuasión pedagógica acostumbra a dar mejores resultados que la obsesión por regular, prohibir y penalizar. Queremos ciudades y metrópolis sostenibles en las que la contaminación del aire, el ruido y la suciedad no tengan cabida. Que así sea. Pero quizás por ello conviene poner en valor iniciativas que nacen con afán de convencer e inducir en lugar de conminar. Francia, por ejemplo, ofrecerá una prima de 1500 euros a todos aquellos ciudadanos que opten por mandar al chatarrero sus viejos coches contaminantes y adquieran una bicicleta eléctrica. Tomen nota nuestros gestores políticos de este tipo de iniciativas; les aseguro que la ciudadanía las ve con simpatía. Como estoy seguro que los habitantes del litoral barcelonés, de Santa Coloma a Castelldefels, estarán encantados cuando, a final de año, entre en funcionamiento un servicio de ‘bicing’ metropolitano que les permita desplazarse de forma sostenible a lo largo de quince municipios. No les quepa ninguna duda, si pretendemos lograr una metrópoli más habitable y sostenible, habrá que mejorar el transporte público y aplicar un gradualismo inteligente que se sostenga sobre una base pedagógica. Para ese objetivo no sirven, por ejemplo, los exagerados mensajes anti coche que algunos ribetean con terribles enfermedades. La apuesta de Emmanuel Macron, y de la Área Metropolitana de Barcelona, por la ‘biciseducción’ es un acierto. Ese es el camino.

NO VAMOS POR BUEN CAMINO

 


COLAU: BARCELONA EN MINIATURA 


 Que Eloi Badia es el cenizo de la peña de Ada Colau ya no lo discute casi nadie. Lo comentan en privado muchos de sus compañeros del gobierno municipal barcelonés. Encargo o tarea que toca este edil, elemento que se atasca, fracasa o se desmorona. Su gestión en el ámbito de los cementerios y servicios funerarios ha sido tan negativa como lo ha sido su papel en el tema del agua o la energía. Tiene mala prensa el muchacho. Y ya saben ustedes lo que les sucede a algunos individuos cuando ven peligrar su poltrona. No se lo piensan dos veces, deciden huir hacia adelante, toman decisiones controvertidas y obligan a sus compañeros a cerrar filas solidariamente. El indultado Jordi Cuixart será este año el pregonero de las fiestas del barrio de Gracia por obra y gracia de Eloi Badia. Desconozco lo que hay detrás de la propuesta y si cuenta con el beneplácito, o no, de la alcaldesa Colau. La apuesta del concejal traerá cola, ya lo verán, pero quizás eso es lo que persigue Badia: distraer al personal evitando que prospere la petición de un montón de entidades que han pedido su dimisión o que la alcaldesa lo cese. Nada mejor que meterse en el ojo del huracán para blindarse en una zona de confort procurando la continuidad política. Y todo ello ocurre precisamente en el ecuador de la legislatura, en la que la valoración de la gestión municipal no es buena, a pesar de que Jordi Martí, ese camaleónico aprendiz de Rasputín, se empeñe en vendernos lo contrario. La gestión del equipo de Ada Colau no pasa por su mejor momento y ella lo sabe. La percepción de que algo falla en la ciudad crece cada día que pasa. Los vecinos y comerciantes de la supermanzana de Sant Antoni -una de las joyas de la corona colauita- han sacado a la luz pública las repercusiones negativas de la falta de previsión y mantenimiento de la zona. Quienes supuestamente deberían estar contentos y satisfechos, no lo están porque tras la fotografía inaugural se echa a faltar seguridad, limpieza y beneficio económico. El postureo fotográfico de la alcaldesa y su séquito incluso ha indignado al Sindicato de Manteros de Barcelona, que ven incumplidas las promesas que les formularon hace un tiempo. Por si ello fuera poco, algunas decisiones incoherentes han propiciado que la Barceloneta estalle presa de indignación; al igual que Sant Andreu y otras zonas de la ciudad que se lamentan de la falta de seguridad y suciedad de las calles. Así las cosas, no les extrañe que la señora Colau también intente autoblindarse como Badia. ¿Cómo? Procurando potenciar su imagen, incorporándose como miembro directivo del C40 para tratar el fenómeno de la emergencia climática. Nada mejor que esa proyección para intentar difuminar las problemáticas de la ciudad que se le escapan día tras día. Colocándose una mascarilla con la bandera tricolor, al tiempo que nos recuerda cuan malvada fue la insurrección militar franquista. Procura hacernos olvidar, por elevación, las penas cotidianas de los ciudadanos. Como colofón de esta cortina de humo, nada mejor que cumplir la ley montando el numerito con un retrato en miniatura de la figura de Felipe VI. Patético y con tan poco sentido institucional como Quim Torra. Pobre, muy pobre y falta de ideas nuevas la política de la señora Colau. Su proyecto de ciudad es el de una Barcelona en miniatura sin Rey, aeropuerto, cruceros, museos privados, coches, hoteles y grandes eventos. Ahora está inquieta y se prodiga con esmero para acallar el refunfuñeo creciente de la ciudadanía barcelonesa. ¡Ah! Y no se pierdan ustedes sus mimitos estratégicos, por lo que pueda pasar, a los republicanos que capitanea el sempiterno político Ernest; o la negativa a conceder un turno de palabra a su “socio” Jaume Collboni, quien tuvo la osadía de criticarla por perder el tiempo con disquisiciones acerca de los Borbones, en lugar de abordar los temas urgentes. Algo no va bien en el Ayuntamiento de Barcelona, y se nota. Nos quejamos de la política española, pero no nos inmutamos ante la incapacidad de los grupos municipales para consensuar la elección de un Síndico o Síndica de la ciudad. Elección que se ha visto pospuesta por falta de acuerdo. Penoso, y más aún cuando el proceso participativo orquestado contó con escasísimo apoyo ciudadano y dificultades telemáticas para ejercer el voto. Se desvanece la ciudad que muchos soñamos y, de la mano de Ada Colau, aparece una urbe en miniatura sin pulso.

13.7.21

DE COLORES, DE COLORES SE VISTE LA PRIMAVERA

 



LA ARCO IRIS 

 Nunca he sido propenso a colgar banderas en el balcón ni a enarbolarlas por la calle para expresar opiniones. Soy tímido y, en una manifestación, me cuesta llevar palos u objetos entre las manos. Pero hay momentos en la vida en que intuyes que alguien está preparando una pócima para conseguir una vuelta atrás. Lo pretende Viktor Orban en Hungría, con una legislación anti-LGTBI inspirada en filosofías putinescas rusas; lo pretenden aquí algunos de nuestros compatriotas, con discursos preñados de moralina reaccionaria y nostalgia del pasado. Y cuando eso ocurre, uno se alegra al ver que instituciones, entidades y personas de distintas ideologías echan mano de los colores arco iris para defender derechos y libertades. En la marcha del Orgullo, este año no habrá carrozas, ni vistosos escenarios sobre camiones. En esta ocasión las mascarillas y la distancia de seguridad encorsetarán lo que siempre ha sido -al menos desde 1977- un espectáculo reivindicativo y festivo. Cierto, pero ello no va a ser un impedimento para que los movimientos sociales y asociaciones comprometidas con los derechos humanos y la libertad se manifiesten por nuestras calles. Poco importa que algun ayuntamiento se haga el remolón y obvie colgar en su balcón la Arco Iris; poco importa que algunos representantes públicos se muestren remisos a denunciar las discriminaciones y agresiones que padecen algunos de sus conciudadanos. Importa poco porque, afortunadamente, hay miles de demócratas defendiendo los derechos civiles.

DERECHA POCO DIESTRA LA ESPAÑOLA

 



DERECHA ESPAÑOLA: PÉSIMA LETRA PEOR MÚSICA. 





 Le guste o no a la derecha española, es Pedro Sánchez el que marca la agenda. De poco sirven -salvo para generar titulares en los medios de comunicación habituales- las ruedas de prensa-mitin de Isabel Díaz Ayuso al salir de la Moncloa; inútiles son los cantos corales de la oposición conservadora y ultra pidiendo la dimisión del presidente del gobierno. Mucho ruido, poca letra y escasa melodía es lo que generan en España los adversarios de la coalición de izquierdas. La amplia remodelación del ejecutivo efectuada por Sánchez, coloca los ejes de la política española en un nuevo escenario. Ahora la cosa va de recuperación económica, lucha contra el bicho y aplicación de la denominada ‘agenda del reencuentro’. Todo ello sin perder de vista las futuras elecciones generales, las municipales y la agenda europea. La legislatura coge otro ritmo y una musica que nada tiene que ver con la reiterada demanda de elecciones que propone el lider PP. Las declaraciones de Pablo Casado al respecto, en la escuela de verano de las Nuevas Generaciones del PP, denotan agotamiento argumental. El estribillo está gastado y se repite más que un reguetón. Aprovechando los cambios ministeriales, el Congreso de los diputados tiene la oportunidad de sacarse de encima la retórica crispada que solo produce desafeccion y modorra. ¿Por qué no intentar entre todos volver a la política con mayúsculas? ¿Por qué no pactar de una puñetera vez los temas de estado pendientes? Tras la remodelación del gabinete el presidente da muestras de optimismo, mima a su partido y consolida su liderazgo sorprendiendo a amigos y adversarios. Pedro Sánchez manda con firmeza y sin complejos. Y eso gusta a muchos ciudadanos. La oposicion que encarnan PP, Cs y VOX reaccionan mal y sin imaginación a la iniciativa del socialista. Su capacidad de adaptación a la nueva situación es deficiente y sus quejas tan fútiles como previsibles. Las burdas descalificaciones que dirigen al jefe del ejecutivo no hacen mella en él ni le hieren, al contrario, lo consolidan. Mas listos son los jeltzales cuando afirman que van a mantener abiertos sus canales de colaboración y diálogo con el gobierno; incluso los secesionistas catalanes se conforman con repetir sus mantras, más preocupados por cómo consolidar su clientela que en despotricar de Sánchez o del PSC. Hasta los independentistas irredentos y asilvestrados, escuela madame Paluzie, estan más dedicados a preparar sus ‘performances’ de otoño que no en hostigar al gobierno. Pedro Sánchez arriesgó con los indultos, lo ha hecho con los cambios en el ejecutivo, ha ganado las primarias en Andalucía y encara el congreso del PSOE con fuerza mientras las ayudas europeas devienen un posible bálsamo para cualquier percance que se cruce en el camino. A estas alturas de la película la pregunta que deben hacerse Pablo Casado e Inés Arrimadas, consiste en averiguar qué rentabilidad política les da su intento de acoso y derribo a Sánchez. Harina de otro costal son los de Santiago Abascal; a los ultras hay que darles de comer aparte, entretenerlos y regalarles una suscripción a El Jueves. No me mal interpreten, no le estoy pidiendo a la oposicion de derechas de este país que renuncie a su programa ni a su ideología. Nada de eso, les pido tan solo que obren con inteligencia política, que se olviden de sus luchas cainitas, que piensen de verdad en la normalización que reclama la sociedad española, que se olviden de Viktor Orbán y se homologuen con sus colegas sensatos del parlamento europeo. Por el bien de todos urge verles actuar con un nuevo repertorio, con otras letras y otra musica.

15.6.21

JANET SANZ ES SINONIMO DE CAOS

 

DOBLE FILA 


 Me alegra que las ciudades y pueblos de nuestro país se doten de zonas verdes, carriles bici, terrazas y espacios peatonales. Humanizar las metrópolis es posible, y a ello deben dedicar imaginación y esfuerzos nuestros concejales y alcaldes. Pero también es obligación de los gestores de la cosa pública procurar que las nuevas iniciativas y arreglos no se conviertan en fuente de conflictos. La profilaxis no puede ni debe ser peor que la enfermedad. Estos meses de confinamiento forzado han generado y facilitado cambios, tanto en la economía como en el espacio público. Las terrazas han invadido calzadas, se han reducido carriles y plazas de aparcamiento, mientras el número de vehículos circulando volvía a ser el de antes. El retorno paulatino a la normalidad está provocando retenciones y colapso circulatorio. La atmósfera se ha hecho más irrespirable y el ruido, en calles teóricamente pacificadas, crece. Un análisis del RACC alerta de esta nueva situación, y señala el estacionamiento en doble fila -forzado por la desaparición de carriles y espacios de carga y descarga- como uno de los fenómenos que enturbian la armonía de la ciudad. Las compras on line han llegado para quedarse. El 49% de los transportistas se ven obligados a estacionar en doble fila por falta de plazas. En asuntos de tráfico rodado, en ciudad, alguien debería interiorizar aquel viejo principio de Arquímedes según el cual, todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje hacia arriba igual al peso que desaloja.

PODEMOS ES UN QUIERO Y NO PUEDO

 




ESPAÑA SIN FOTO Y CON CANTO CORAL 

 Este pasado fin de semana el astro rey se ha dejado ver sin filtros en Madrid y Alcorcón. Lorenzo ha hecho sudar a centenares de personas de colectivos muy diferentes entre sí, tanto en el terreno de los sentimientos como en el de las ideas. Lo ha hecho en la plaza de Colón de la capital y en el auditorio Paco de Lucía de Alcorcón. Espero y deseo que el calor de esta canícula avanzada no haya derretido el sentido común de ningun ciudadano de bien de los allí convocados. Hay que ir con cuidado con los golpes de calor, son traicioneros. Dicen que Isabel Díaz Ayuso padeció un leve desvarío mentando al Rey, pero de momento parece ser que la cosa no ha ido a más. El profeta Malaquías, en el capítulo de su libro dedicado a los Justos en el día del Juicio Final, se puede leer: “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, os alumbrará un Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación...” Malaquías en su profecia alude a una luz cegadora destinada a convertir a los malvados en cenizas bajo los pies de los escogidos. Y sí, un sol de justicia se ha paseado por la Meseta pero, afortunadamente, aún no ha llegado la hora del Apocalipsis. Tampoco nadie ha osado lanzar la orden de asaltar los cielos. Tengan paciencia los exaltados; la ira, incluso en política, no deja de ser un pecado capital. Tras el numerito de los indultos - con sus manifiestos, firmas y declaraciones- vendrá el verano más deseado por los españoles de todos los tiempos. Tras él, quizás aterrice en este país una forma más relajada y moderna de entender la democracia parlamentaria. Lo de Madrid fue un tórrido remake, sin foto, con el concurso de una Hidra de Lerna de tres cabezas. Lo de Alcorcón es un intento de recomponer y relanzar lo que Pablo Iglesias dejó colgado en un arrebato de desesperación política. Podemos estaba obligada a reaccionar. La formación morada ha perdido base social y su enraizamiento territorial deja mucho que desear. Ha dejado de ser la fuerza aglutinadora de una ilusión, hija del 15-M, al mismo tiempo que padece una severa crisis organizativa. La dinàmica deliberativa de esta IV Asamblea Ciudadana ha sido tan apresurada como pobre de contenidos. La participación de los militantes en las votaciones ha descendido significativamente. Cuentan que Ione Belarra llega al cargo sin mácula y que, aunque baile con Irene Montero, no pertenece al clan de Galapagar. Puede que sea verdad. Pero ello no es óbice que para algunos piensen que su encumbramiento es una operación cosmética de urgencia que cuenta con la bendición de Ada Colau y Yolanda Díaz. No le va a resultar fácil a la nueva dirección de Podemos sustituir la fuerza comunicativa de Pablo Iglesias. El canto coral que propone Belarra no favorece el lucimiento ni de las divas ni de los grandes tenores. De ambas cosas las hay en el congelador podemita a la espera de tiempos mejores. Para finalizar, un consejo de amigo para la ministra: No te dejes sugestionar por los caimanes de tu partido, llegados de tierras catalanas, que te aconsejen una defensa decidida de Carles Puigdemont. Actualmente él y algunos miembros de su movimiento, afortunadamente no todos, son una piedra en el camino del diálogo y la normalización política. Mientras tanto Pedro Sánchez, departiendo con Joe Biden, asimila la vitamina D que le ha dado el sol y el PSOE andaluz.