El blog d'en Joan Ferran

15.5.20

VOTAR CON.... O NO VOTAR






DISQUISICIONES SOBRE UN ATAQUE DE CUERNOS 

Inés Arrimadas se viste de gala; busca el centro de la pista para dar cuatro pasos de foxtrot bendiciendo el estado de alarma y a los chicos de Esquerra les sube la tensión arterial. Peligro. A Oriol Junqueras le da un ataque de cuernos y acto seguido, el flamante archivero de Poblet, lanza una fatua advirtiendo a Sánchez que retozar con terceros no es de recibo, que eso va contra la moral. ¡Ay los celos! Esos malos consejeros que perturban la razón. Si los chicos de ERC no fueran devotos de los hermanos Badía y leyeran, o estudiaran, a los viejos libertarios catalanes, otro gallo cantaría. Nuestros bisabuelos ácratas propugnaban la libertad y la igualdad como un requisito a aplicar sobre cualquier actividad social; obviamente también defendían ese criterio en lo referente al amor y las relaciones humanas. La libertad significaba, entre otras cosas, la negación de derechos posesivos y absorbentes sobre terceros. Fue el ácrata malagueño Teobaldo Nieva quien, ya a finales del siglo XIX, escribía que las uniones debían durar mientras no hubiera hastío, tibieza u obligatoriedad. Y si lo que les he referido les resulta antiguo, desfasado o anacrónico, les sugiero consulten la Wikipedia. Hallarán una extensa disertación acerca de lo que son, en pleno siglo XXI, las relaciones abiertas -o uniones libres- donde las partes acuerdan aceptar tener relaciones más allá de la monogamia. Junqueras y los suyos ya deberían saber que en política lo que se estila hoy en día es ese fenómeno que algunos terapeutas han definido como el poliamor. Con la que está cayendo, y a estas alturas de la película, cada vez son menos los imprescindibles; los absorbentes monotemáticos devienen cansinos mientras se hacen más necesarios que nunca los sensatos que arriman el hombro. Inolvidable aquél poema de Agustín García Calvo que canta Amancio Prada titulado “Libre te quiero”. Impagables aquellos versos que culminan con un: “pero no mía, ni de Dios ni de nadie, ni tuya siquiera”… 
Ataques de cuernos no, gracias.

10.5.20

DISPONIBLE EN AMAZON 2ª EDICIÓN

9.5.20

FACHAS DEL AYER Y DEL MAÑANA





DE “CAPITÀ COLLONS” A PIQUÉ 



 Los cachorros de ERC, sus juventudes, han homenajeado en las redes sociales a los hermanos Badía. Hace tiempo también lo hicieron Junqueras, Torra y unos cuantos más. De forma recurrente, a finales del mes de abril y primeros de mayo, sectores del independentismo radical airean las heroicidades pistoleras de los Badía. Poco les importa que Miquel estuviese implicado en el complot de Garraf que intentó asesinar a Alfonso XIII, que él y su hermano dieran el “paseillo” a unos cuantos sindicalistas de la CNT, o que organizaran milicias paramilitares, con estética fascista, para reventar manifestaciones y huelgas obreras. A Miquel Badía le llamaban Capità Collons, y preconizaba la vía insurreccional para llegar a la independencia. Pasan los años, y no sólo los indocumentados mozalbetes de la ERC idolatran a aquellos pistoleros fascistoides, si no que como guinda del pastel, Joan Maria Piqué –jefe de prensa del Conseller de Interior Buch- amaga en twitter con la lucha armada, acogiéndose a la libertad de expresión. Se monta el lío, Buch relativiza el tema mientras otros miembros del Govern se hacen los distraídos. En este país algunos se han vuelto locos reverenciando a pistoleros o glosando la insurrección armada. Joan Maria Piqué borró el tweet con la pretensión de zanjar el tema. Pues no, quienes desde las alfombras de Palau y los efluvios del Pati dels Tarongers incitan, directa o indirectamente, a la violencia merecen ser castigados. Y lo merecen por partida doble; porque no es de recibo la exaltación de la violencia y porque hay que tener algo del alias de Badía: collons. Sí, “collons” para no esconderse tras las faldas de Buch alegando malas interpretaciones y también para cesarlo.

NUESTROS MONSTRUOS




DOS PULSIONES PARA NO DORMIR   


 Hace unos días el veterano periodista Rafael Jorba nos contaba, en un artículo para El Periódico titulado ‘Pornografía política’, que el descrédito de los partidos y el auge del proteccionismo de los estados podía dar como resultante un fortalecimiento de los nacionalismos populistas. Entiendo que Rafael Jorba incluye en ese cosmos populista, tanto a la extrema derecha ultra españolista, como a los colectivos más sectarios del independentismo catalán; si esos que juegan a sustituir el “Espanya ens roba” por el “Espanya ens mata”. Considera también el periodista que el drama sanitario que azota a media humanidad puede servir para que algunos se atrevan a plantear soluciones de corte autoritario, mientras otros, predicadores de un Shangri-la con barretina, intenten vendernos una supuesta república en la que no existan la pobreza ni la enfermedad. Dos peligros nos acechan: la pulsión autoritaria y la pulsión nacionalindependentista. Pues sí amigos, la extrema derecha está aquí, habita entre nosotros y se manifiesta diciendo que recupera la España de siempre. No plantea el regreso a una dictadura carismática, ni vertebrar un estado corporativo, tampoco pretende resucitar Educación y Descanso. Nada de eso. Persigue, eso sí, establecer un conjunto de valores regresivos y reaccionarios; pretende que la ciudadanía se desentienda y rechace el camino democrático recorrido por nuestra sociedad en lo referente a libertades y derechos individuales. Lo hace sin reproducir en exceso la estética del pasado. Se nutre de las imperfecciones -que las hay- de la democracia española, excluyendo de la nacionalidad a los que no piensan como ellos, exagerando elementos diferenciales que se sustentan en planteamientos xenófobos, reeditando un anticomunismo trasnochado. En España esa pulsión autoritaria se encarna en VOX, en sectores inmovilistas del PP y en algunas covachas mediáticas. Los adictos a ambas pulsiones precisan situaciones y conflictos sociales similares a los que manejó el fascismo en los años veinte. Necesitan la bronca y el miedo, necesitan culpabilizar al discrepante. Y si el gobierno de turno navega en aguas procelosas, mucho mejor para ellos. Crecen con el caos… Lo suyo es una protesta continua que amaga, en el caso de VOX, propuestas pensadas para introducir reivindicaciones en la agenda política de la derecha liberal, para acabar chantajeándola, amenazándola, con dejarla caer al pie de los caballos izquierdistas. La pulsión autoritaria como la nacionalindependentista tienen en común la necesidad de construir espacios simbólicos, imaginarios colectivos, que sirvan para que sus fieles se sientan arropados, seguros. La extrema derecha, y el nacionalindependentismo también, siempre han intentado instaurar un sentido de pertenencia a una patria que mora más allá de la legitimidad democrática. Vienen tiempos de cambio y zozobra. Urge que los herederos de la ilustración, los amantes de la democracia y del estado de derecho, actúen y piensen coordinadamente. Los partidos con cultura de gobierno están obligados a entenderse. Los otros están ahí, acechando.
Y TRAS LA “GUERRA” … 


Hubo un antes y estamos en tránsito hacia un después. Así las cosas, no voy a hablarles de ese trío “La,La,La” integrado por Laura Borràs, Budó y Nogueras, ni de sus increíbles selfies -con mascarillas- mejilla a mejilla. Tampoco del confinamiento “ful” de Artur Mas, del fuera de juego permanente de Quim Torra, o del pasaporte inmunológico que no convence a la OMS. Obviaré el tema de las residencias de ancianos y los niveles de insolvencia de Alba Vergés. De las canalladas de Canadell no diré ni mu. Pasaré de largo ante los esputos -repugnantes- que suelta Nuria Gispert cuando oye hablar del castellano ¿Para qué? Si ustedes practican el zapping, y pasan de TV3, es probable que ya estén informados de todo lo que es preciso saber para estar al día. Nos han vendido que esto del virus es una guerra que hay que ganar. Cierto, tan cierto como que entre las derivadas de cualquier conflicto bélico se prodigan los desbarajustes sociales, el desempleo y la pobreza. Fenómenos tristes todos ellos que, históricamente, ha sido menester enmendar con medidas contundentes, nacidas de variopintos pactos políticos plenos de renuncias y sacrificios, en aras del bien común. Ejemplos de lo que les cuento abundan. En Francia, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, los políticos galos acordaron un paquete de medidas económicas y políticas de enorme calado para restañar las heridas del conflicto y reconstruir el país. Los sectores conservadores tuvieron que aceptar resignados y “patrióticamente” la nacionalización de la Renault, una reglamentación y bloqueo de los alquileres, leyes sobre la seguridad social e impuestos solidarios. También transigieron respecto a la nacionalización del gas y la electricidad, la de múltiples compañías de seguros, la de Air France, etc. Fueron tiempos difíciles aquellos. Todos lo sabemos, la guerra que estamos librando no entiende de misiles, obuses o drones, pero amenaza el bienestar futuro y la concordia cívica de nuestra sociedad. La pandemia del COVID-19 no sólo cuestiona el concepto de globalización, si no que pone en entredicho el actual orden económico mundial y su estabilidad social y política. No en vano la Comisión Europea, entre otras medidas de choque, está estudiando recetas nacionalizadoras para salir adelante. En España se habla de comisiones y de pactos para la reconstrucción. La pregunta a formularse es: ¿Serán capaces de obrar con sentido común los predicadores del neoliberalismo español, o los del independentismo más irredento? Regreso al inicio de este escrito, me abstengo de hablar sobre mezquinos y mezquindades. Introduzco lo sucedido hasta el día de hoy en el archivo de la memoria. Me dispongo a depositar mi granito de arena para la reconstrucción. Más adelante ya hablaremos.

25.4.20

UNA LECTURA RECOMENDABLE



LEER A BALDOMER DA XAN


 Cae en mis manos un pequeño librito titulado “Más allá de Pena Marela”. Desconozco la biografía de su autor, Baldomer De Xa, pero me atrae la fuerza de sus primeros párrafos. Está escrito con una variante muy particular de prosa poética no exenta de mensaje. No sé a ciencia cierta el por qué, quizás por la proximidad geográfica del relato con tierras gallegas o por su lirismo, la lectura me lleva a pensar en Rosalía de Castro. El texto, de un tono directo, transmite una sensibilidad no exenta de contenido social, de añoranzas. Una de las frases de sus primeras páginas invita a reflexionar, dice así: “Nunca fuimos catalanes, pero era como si lo fuéramos…” Página a página, sin tregua para vaguedades u otras sutilezas innecesarias, se recoge el sentido relato de unas gentes que arribaron a Cataluña y hoy, ya ancianos, reflexionan sobre las consecuencias humanas de su recorrido vital en el seno de la sociedad catalana. No voy a caer en demagogias al uso, ni loar impúdicamente la labor de generaciones de hombres y mujeres, llegados de otras tierras de España, para construir una Cataluña para todos, para sus hijos, para sus nietos. Eso sería lo fácil. Les sugiero, tan sólo, lean ese pequeño relato de Baldomer Da Xa. Sirve, con orgullo de orígenes y trayecto vital, para no dejarse pisar; sirve para, ante la obcecación y los delirios del nacionalismo secesionista más irredento, oponer un sentimiento de pertinencia español compatible, hermanado y no excluyente, con otro de catalán.

COM ELS NOSTRES BESAVIS?



Com els nostres besavis? 
No hem descobert la sopa d’all. Sovint, quan diem que mai abans havia succeït res semblant, la nostra supèrbia ens fa ignorants. Si els nostres besavis visqueren encara ens podrien explicar, amb tot luxe de detalls, com van sobreviure a la malaltia del segle. Les notícies sobre la pandèmia omplen els contingut dels mitjans de comunicació, saturen les ones de ràdio i esdevenen pantalla fixa a la televisió. La magnitud de la tragèdia d’aquesta malaltia és enorme. Tan gran, com petita és la nostra memòria. Sense voler caure en pedanteries, els recomano un cop d’ull a les hemeroteques. Consultin -ara està tot digitalitzat- la premsa dels anys 1918 i 1919. La primera guerra mundial tocava a la seva fi, el president americà Woodrow Wilson practicava l’intervencionisme a llatinoamericà, Gabriele D’Annunzio governava al Fiume i la indústria catalana començava a trontollar per la crisi. Un servidor ho ha fet, he donat una ullada als diaris de l’època; no per jugar a les estadístiques, si no per cercar coincidències, per veure si les actuacions de les autoritats i les de la ciutadania guarden alguna similitud amb les actuals. La premsa d’aquell temps fou prolixa en comentaris al respecte. La Vanguardia, El Correo Catalán o el ‘Ciero’ ompliren pàgines donant fe dels estralls que provocava la ‘grip espanyola’. He consultat per escriure aquestes ratlles el diari republicà El Diluvio. Considero que ens permet corroborar que els nostres besavis reaccionaren, salvant distàncies, gairebé com nosaltres davant els problemes derivats de la pandèmia. El 19 d’octubre de 1918 el diari en qüestió publicava que la tintura de iode era un tractament ideal, senzill i eficaç contra la grip. Ho feia recomanant 5 gotes de iode a l’hora de dinar, dissoltes en un got de llet, i 5 més a l’hora de sopar. Un altre dels remeis miraculosos era beure amb constància vins de la marca El Duque... Llegit això hom no te mes remei, en ple 2019, que pensar en el senyor Pàmies i els seus remeis miraculosos amb el lleixiu. Res de nou sota el sol. Però hi ha més detalls coincidents amb l’actualitat en les pàgines d’aquest rotatiu quan diàriament notifica el nombre de defuncions com avui ho fan puntualment els mitjans de comunicació. El 19 d’octubre de 1918 van morir a Barcelona, segons El Diluvio, 208 persones. També ens fa saber que l’alcalde, Morales Pareja, atenent les reclamacions dels veïns de Can Tunis, davant la manca de safarejos públics, va disposar que els foren facilitats 30 de portàtils. També ens explica que els bombers actuaven netejant i desinfectant els carrers del Casc antic, Sants, Gràcia i Sant Martí, com avui fa la UME. I, com no podia ser d’una altra manera, Governació ordenà a tots els alcaldes remetre un part diari sanitari de les seves localitats, tant pel que feia a les necessitats, com al recompte de víctimes. Volen més semblances? Doncs n’hi ha a dojo. Com, per exemple, un acord de la Junta de Sanitat en la es prohibeix la anada als cementiris, o es demana prescindir de capellans a les vetlles de difunts per tal de reduir els contagis. També hi ha recomanacions per les pompes fúnebres a les que se les aconsella que redueixin les modalitats dels seus taüts per facilitar-ne la fabricació rapida i satisfer la demanda. La prohibició de celebració de festes i balls, la obligatorietat de desinfecció diària de teatres i cinematògrafs guarda una certa correspondència amb la nostra quotidianitat. El diari explica també com la Creu Roja – com algun voluntariat del nostre temps- es dedicava a la tasca de recollir els cadàvers a les cases de la gent pobre i sense mitjans. La grip del 1918 va arribar a onades, essent la més mortífera la de la tardor de 1918. Fins l’any 1933 no va ser possible aïllar el virus. Nosaltres estem pendents de saber com exterminar-lo. Darrera reflexió. La pandèmia de 1918 va ser un dels pròlegs que va donar pas a una etapa de gran conflictivitat social. Els paral•lelismes són una mica forçats, ho sé , és evident que ni la sanitat ni la societat del segle passat té gaire a veure amb l’actual. Malgrat tot cal recordar que la situació de llavors causà un gran desconcert entre la ciutadania. L’atordiment col•lectiu va preludiar èpoques dures. I ara, està la ciutadania desconcertada? Compte doncs.



¿Y A LA PORTUGUESA?


 A José Saramago le gustaba hablar de trans-iberismo. Solía decir que en esas dos palabras había la promesa de algo más que un enunciado. Recientemente el alcalde de Oporto, Rui Moreira, hablaba en un foro celebrado en su ciudad de un posible Iberolux. Parece como si ambas personalidades quisieran recuperar para nuestro tiempo –actualizadas obviamente- las coordenadas del viejo iberismo. Sí, de aquella doctrina que proponía formas imaginarias de integración entre Portugal y España, basándose en elementos geográficos, culturales e históricos. El ideal iberista surge vinculado al liberalismo que batallaba contra el absolutismo. Más tarde, libertarios, federalistas, poumistas y otras hierbas, seguirían discursando con referencias ibéricas. No estaría de más dirigir de nuevo nuestra mirada hacia Portugal, sus políticos y su gente. Hay cosas de las que aprender y actitudes a imitar. Ha transcurrido más de un mes de la aparición en tierras lusas del COVID-19 y el número de infectados y fallecidos porcentualmente es sensiblemente menor que en otras latitudes del sur de Europa. Cuentan los expertos que la menor incidencia del virus se ha logrado por una gran concienciación y disciplina de la población respecto al confinamiento. Y sería del todo lógico pensar que esa autodisciplina se ha sustentado también en el papel jugado por una oposición política constructiva y solidaria con el gobierno establecido. No ha habido en la política portuguesa fisuras destacables, ni incitaciones a la duda respecto a las medidas adoptadas. Tampoco cuestionamiento de los procedimientos aconsejados por los expertos. En España la oposición ‘is different’. Aquí el nacionalismo rancio, contradictorio e incompetente de Torra y los suyos, ha jugado des del primer momento a predicar su quimera, en detrimento de la unidad de acción en el ámbito sanitario. En nuestro país el ultrapatriotismo verbal de unos y otros les ha servido de coartada para torpedear todo lo que ha intentado hacer el ejecutivo. Diciendo esto no pretendo eximirlo de sus errores, pero tampoco condenarlos a priori. Si los Feijó, los Almeida y las Arrimadas han sido excepción, los Casado, las Ayuso y los Abascal, han sido la norma. Vuelvo de nuevo la mirada hacia Portugal con sana envidia, aplaudiendo a ese líder de la oposición, Rui Rio, que ha escrito una carta a sus seguidores diciéndoles que no es momento de atacar al gobierno de Antonio Costa, que eso no es patriótico. Me pregunto también qué pensaría hoy Saramago ante la mirada displicente de algunos países de la Europa del Norte…

ATORRANTE SIN FRENO




MISTER TORRA EN EL CANTON 


 Cuenta el diputado de los Comunes en el Congreso, Jaume Asens, que piensa mucho en Albert Camús cuando sale al balcón a las ocho de la tarde; que ha pensado en La Peste, la obra que escribió el pensador francés nacido en Argelia. Hay tantas horas para pensar y leer, que uno es capaz de volver incluso a las lecturas de juventud o de la facultad. Un servidor de ustedes no lo puede evitar; cada vez que Quim Torra aparece en pantalla, con su mirada trashumante, pienso en Ramón J. Sender y en su obra Mr. Witt en el Cantón. El genial aragonés ganó con ella el premio nacional de narrativa en 1935. Sender ubica el escenario de su historia en el cantón de Cartagena, donde un matrimonio, Mr. Witt y Milagritos, viven una relación tempestuosa marcada por los celos. La novela pasa revista a los conflictos personales de la pareja, pero también a los sociales del entorno que les toca vivir. Recuerdo que al final de la obra se intuye una lección de carácter histórico: fracasada la quimera no queda otro remedio que aceptar la realidad. Sí, ya sé que la analogía puede resultar forzada. Lo lamento, pero cada vez que Quim Torra aparece en los medios de comunicación, sacude mi mente la remembranza de la imagen de un hombre de ideología conservadora y talante supuestamente puritano, cantonalismo y visceralidad. ¿Por qué será? Y como que ya estamos metidos en harina histórica, nada mejor que volver a los clásicos retomando una frase introductoria de “Los bakuninistas en acción” que escribió en su día Federico Engels: “el cantón soberano de Cartagena vivió hasta el 11 de enero de 1874, día en que capituló, porque, en realidad, no tenía en el mundo nada mejor que hacer”. Quim Torra debería reflexionar al respecto, no sólo porque no tiene en el mundo nada mejor que hacer, si no porque no sabe qué hacer en su pequeño mundo. Todos sabemos que el victimismo cantonalista, que se estila en el Govern de Cataluña, sólo sirve para estropear la cohesión interterritorial. Tarde o temprano sería deseable que se planteara capitular…

4.4.20




TAMBIÉN NECESITAMOS BOCCACCIOS

 Vamos, anímense. Ya sé que el panorama es duro pero no se acongojen ni depriman. Salgan del bucle pero no de casa. Aprovechen las horas de confinamiento. Hagan el favor de poner la mente en modo activo/positivo. Disculpen mi osadía, pero voy a atreverme a sugerirles un inocente entretenimiento con capacidad para albergar algo de creativo: llamen telefónicamente a unos cuantos amigos y, vía correo electrónico, propónganles jugar a intercambiar pequeñas historias o relatos breves de producción propia. Léanlos, coméntenlos y póngalos a buen recaudo para, cuando esto del virus pase, poder revisarlos entre risas y jolgorio tomando unas cañas. Es más, si se tercia incluso pueden editarlos como recuerdo de un desahogo en tiempos de reclusión… Sí, ya sé que la idea no es nueva, ni original. Está inspirada en el famoso Decamerón de Giovanni Boccacio. De sobras es conocido que la obra del insigne escritor tiene como escenario una mansión de la Toscana en la que un grupo de hombres y mujeres se encuentran confinados a causa de una epidemia de peste bubónica. Como vía de escape de aquella circunstancia adversa, los recluidos se divierten relatando bellas historias para relajo y disfrute, como terapia contra el miedo. La propuesta que les formulo quizás esté inspirada también en ‘Los cuentos de Canterbury’ de Geoffrey Chaucer. En esa ocasión el escritor narra la competición de cuentos que tiene lugar entre un grupo de peregrinos que se desplazan de Londres a Canterbury. Y si prefieren dejar volar la imaginación y adentrarse en países exóticos, quizás les convendría recordar, al efecto que nos ocupa, los cuentos de ‘Las Mil y una Noches’ y las habilidades seductoras de la princesa Scheherezade… Soy consciente de que las genialidades literarias no abundan, y que los grandes creadores no se prodigan en el ejercicio de compartir relatos con sus amistades vía electrónica. Lo sé, pero sospecho que en el fondo de todos nosotros se encuentra un poso creativo y solidario para compartir. Hagámoslo aflorar aunque sea tan solo entre un reducido círculo de amigos. Cada día miles de ciudadanos se asoman a ventanas y balcones para aplaudir y jalear a los servidores públicos. Magnífico, pero de vuelta al encierro hogareño no está de más generar energías positivas y compartirlas. Nada mejor que atreverse a expresar y comunicar sensaciones y experiencias; nada mejor que convertirse en un compilador de obras sinceras y sin pretensiones capaces de comunicarnos con los demás. La humilde iniciativa que les propongo puede ser un elemento útil para salir del bucle; puede ser interesante para descubrir Sheherezades y pequeños Boccacios amateurs. No pretendo frivolizar ni minimizar el drama que estamos viviendo como sociedad. En absoluto, pero necesitamos como bálsamo las pequeñas cosas; estoy convencido de que estas habitan también entre nosotros.

18.3.20

A PESAR DE VERGÉS , TORRA Y BUCH...




RELAJENSE, SEAN BUENOS… 

Si, ya lo sé. Reconozco que la realidad se asemeja a un cómic de ciencia ficción en el que la tele, la radio y los medios de comunicación narran sin pausa el número de confinados e infectados victimas del virus de marras. Calles casi desiertas, gente con mascarillas y estanterías vacías en los supermercados. También -¡maldita ignorancia!- personas mayores y mozalbetes despreocupados que desobedecen las indicaciones de las autoridades sanitarias. Miedo al contagio en mucha gente, pánico en unos cuantos y estupidez declarativa en boca de más de un político, supuestamente patriota, sin el don de la oportunidad. Escuelas, bibliotecas y centros cívicos sin usuarios. El mundo del deporte paralizado y el futbol de las estrellas en el dique seco. Italia cerrada a cal y canto, Trump vomitando sandeces como siempre y Venecia más triste y gris que la de Charles Aznavour. Nos llaman a cerrar filas obedientes, disciplinados y exigentes con nosotros mismos. Hagámoslo, relájense y sean buenos. Desde mi ventana observo como un almez se despereza y viste de verde ramas hasta ayer desnudas, el vecino del quinto pasea un galgo ingles y el quiosquero paquistaní bosteza de aburrimiento. Un silencio temeroso se ha apoderado de un ambiente que rompe el ladrido de un can. Buen momento para leer, para pensar, para reflexionar acerca de lo bueno y de lo malo, de nuestros miedos. Buena ocasión para la introspección, para comprobar cuál es nuestro índice de solidaridad. Relájense; ustedes me perdonaran pero voy a permitirme la licencia de sugerirles una pequeña actividad. Intenten recuperar y escuchar, en la voz de Amancio Prada, la canción ‘El caballo blanco’ musicada sobre la base de un escrito de Manuel Vicent. Escribía nuestro literato, en un artículo de prensa, que imaginaba aquel corcel como un símbolo de soledad cabalgando sin jinete ni montura. Lo hacía una noche de sábado por una autopista desierta camino del centro de una ciudad vacía. Relájense, sean buenos y déjense transportar por el bálsamo de la música.

COMUNIDAD CHINA AYUDA, TORRA BOICOTEA...





TORRA, PONSATÍ Y TODOS LOS DEMAS… 


Que Quim Torra es un político fuera de tiempo y de lugar ya no lo discuten ni sus correligionarios. Habituado a reclamaciones extemporáneas, descortesías protocolarias y decisiones carentes de sentido común, vive inmerso en el mundo amarillo de la sinrazón. La mística que le devora le hace perder la percepción de la realidad, le empuja a esos absurdos que suelen prologar lo ridículo. Gusta el vicario llenarse la boca de palabras rimbombantes y apelar, una y otra vez, a estereotipos preñados de sentimientos patrios. Su confusa ideología se sustenta en un amasijo de intereses partidistas e inconfesables fidelidades personales. Con retórica vacua y pueril ha intentado de nuevo poner en aprietos al gobierno español reclamando competencias desde la incompetencia. La mediocridad de su Govern no tiene parangón. Ha fracasado en su empeño perturbador poniendo de manifiesto la torpeza que le caracteriza. Le acompañan en este viaje a la ignominia y al descrédito unos cuantos más; desde la lacrimosa señora Vergés, que defendía la versión autóctona del ‘Catalonia is diferent’, hasta la viperina y macabra Clara Ponsatí surcando, como un deslenguado dron, el cielo de Madrid. Decía el heterodoxo sevillano, Blanco White, que cuando una inclinación natural es elevada a categoría de virtud sobrevienen la mayoría de los males para añadir, a renglón seguido, que el patrioterismo era un buen ejemplo de ello. Patrioterismo barato el de Torra y sus secuaces en los tiempos del virus. Triste.

10.3.20

¡VAYA FAUNA!




LOS PINTORESCOS DEL ‘PROCÉS’ 


Si a nuestros nietos, o a los hijos de nuestros nietos, algún día les da por repasar la vida y milagros de los personajes más pintorescos de nuestra década, se van a reír un buen rato. Descubrirán que en la Cataluña del ‘procés’ vivió un hombre -al que llamaban Joan ‘Bonanit’- que apostado a las puertas de una prisión daba las buenas noches a unos internos condenados por delitos de sedición o alteración del orden público. Nuestros futuros estudiosos seguramente revelarán que aquel entusiasta patriota, megáfono en mano, desistió de su actitud al comprobar que sus homenajeados comenzaban a disfrutar de unos beneficios penitenciarios que les permitían pernoctar en su casa. No se sabe si las nuevas circunstancias generaron en Joan ‘Bonanit’ satisfacción o frustración por falta de objetivos. Pero a poco que sigan tirando de hemeroteca comprobarán que la nómina de los pintorescos del procés era larga y extensa. Repararán, sin duda, en una monjita semi laica amante del tango y enamorada -se supone que platónicamente- de un tal Mas al que, las malas lenguas, le endosan el inicio del desbarajuste catalán. Verán los investigadores que la susodicha religiosa atendía al nombre de sor Lucia Caram, definiéndose a sí misma como ‘la monja cojonera’. Adicta a la pantalla no les será extraño encontrar su imagen en los archivos de Operación Triunfo... Pero el personaje más pintoresco de todos, el más histriónico y omnipresente de toda la etapa procesista será el de una señora llamada Pilar; ‘La Rahola’ para amigos y enemigos, para contertulios y detractores. Ella constará como carta de ajuste, créditos, voz en off, biógrafa, experta, predicadora camuflada y ‘Red Bull’ televisivo para cuando las fuerzas del independentismo flaqueaban… Nuestros nietos, o los hijos de nuestros nietos, la identificarán como la pobre muchacha desvalida que no tenía ni para pipas y no llegaba a fin de mes con unos miserables seis mil euros. Leerán que se acercó a la Meridiana para cortar solidariamente el tráfico porque la Meridiana no acudió a ella a la búsqueda de una paella. Y doy fe de que si nuestros nietos, o los hijos de nuestros nietos, siguen empeñados en catalogar todo lo friki y pintoresco que ha parido el ‘procés’ también deberán listar a los Cuevillas, Talegones, Cotarelos y otras hierbas. ¡Uf! Que lata.

MAS.....



VOLVER, VOLVER, VOLVER… 

Dicen que vuelve. Muy carcomido debe estar el banquillo neoconvergente para anhelar y desear el regreso de Artur Mas. Ansiar resucitar al individuo que protagonizo la década más ominosa y estéril que ha vivido Cataluña, en tiempos de democracia, no tiene nombre. Su etapa fue la de los tantos por ciento, la de los recortes sociales, la del caso Palau, la de la corrupción generalizada, la fractura social y la de los herederos nombrados a dedo… Si amigos, Artur Mas pretende huir de la papelera para volver a la historia. Algunos sectores de la antigua Convergencia ven en él -a falta de algo mejor- al galán que puede suplir la falta de liderazgo serio que padece el cosmos secesionista. Pues bien, pónganse cómodos, prepárense para soportar a lo largo de las semanas próximas un alud de entrevistas y reportajes -no faltaran los de tv3 y CatRadio- hablando del regreso a la escena política de Mas y de su libro exculpatorio. No faltaran a la cita promocional ni las loas de las Rahola de turno, ni las columnas dedicadas de los escribas a sueldo. Se hablará de su posible retorno a la primera línea del combate político más que de su libro. La cosa tiene guasa. Cuando aun no se han esclarecido y cerrado los temas pendientes de la financiación ilegal de Convergencia el hijo prodigo del viejo patriarca sueña con volver a los altares. Cuando aun resuenen en la cámara catalana aquellas palabras que pronunció Pasqual Maragall -cuando dijo: ‘Ustedes tienen un problema, y ese problema se llama tres por ciento’- algunos quieren regresar libres de culpa, como si no hubiera pasado nada. Esas palabras quince años después siguen ahí, en el aire, interrogando al principal heredero del despropósito sin que nadie ose responder. Los herederos de todo aquello arrastran tras de sí una duda no resuelta aunque cambien de siglas, peregrinen a Periñan o les dé por escribir literatura para nacionalistas desencantados. Artur Mas parece querer volver. De acuerdo, su pena ya ha prescrito y puede hacerlo cuando lo desee dentro de la legalidad. Pero ha de permanecer alerta, el viejo tango aun suena y una de sus letrillas dice: ‘Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida’.

1.3.20

FEIXISME ?



DE QUINS FEIXISMES PARLEM? 


Ets un feixista! Fora feixistes dels nostres barris! Són frases que hem escoltat cridar sovint pels nostres carrers i universitats, o contemplat a la pantalla del televisor. Són imprecacions que transmeten ràbia envers altres, però poques vegades s’ajusten a les característiques reals dels que es pretén insultar. Un dels signes dels nostres temps és el falsejament, la banalització, del verdader significat de les coses i dels conceptes. Diuen els entesos en la matèria que cada cop fem servir menys paraules a l’hora de escriure o expressar-nos; que les anomenades ‘generacions digitals’ tenen en general, malgrat haver adquirit altres habilitats, un lèxic més pobre que els seus pares i avis. Ens expliquen els experts que els joves del nostre temps són més ràpids, resumeixen i sintetitzen millor, concreten i comuniquen sentiments o situacions amb un reduït nombre de caràcters. Alguns afirmen, fins i tot, que aquestes circumstàncies van en detriment del matís i el detall, de la imaginació i la creativitat. El vocabulari dels idiomes no deixa de ser un inventari de les idees i dels interessos de la societat. Els membres d’una determinada comunitat fem servir paraules amb un mateix significat, de no ser així esdevindria difícil la comunicació i l’entesa. Però hi ha qüestions que van més enllà del nombre de paraules emprat per comunicar-nos. Quan en una societat democràtica és buida o redueix -conscient o inconscientment- el significat de les paraules, desvirtuant el seu contingut, estem afeblint el pensament crític. Els camins del totalitarisme són diversos i variats. George Orwell, en la seva obra 1984, descriu la Novaparla (Newspeak) utilitzada per un sistema autoritari que té la intenció de reduir, cada vegada més, l’ús de les paraules per aconseguir què el ciutadà perdi la seva capacitat d’expressar-se i exercir el pensament crític. La idea bàsica de la Novaparla orweliana és eliminar tots el matisos de significat continguts en el llenguatge. Alguna cosa hi ha en el nostre temps de les profetitzades per l’escriptor anglès. Tant és així que potser ha arribat l’hora de recuperar el nom de les coses malgrat que l’esforç, a molts, els hi pugui semblar poc útil Fa unes setmanes, en el decurs de la entrega dels Goya, molts dels guardonats varen prendre la paraula per agrair a l’Acadèmia la concessió dels seus premis. Ho va fer l’actor gironí, Enric Auquer, en ser reconegut com el millor actor revelació pel seu paper com a narcotraficant en la pel•lícula ‘Quien a hierro mata’. Visiblement emocionat, l’ Enric va dedicar el trofeu a totes les antifeixistes del mon. ¡Bravo! Res a objectar a les bones intencions d’aquest excel•lent professional de l’escena, però si una invitació a reflexionar al voltant de l’ús dels mots comodí d’aquesta dècada. Feixista o antifeixista, segons convingui, és el cop de veu més emprat per molts per anatemitzar als adversaris de les seves idees. Aquesta utilització a dojo urbi et orbi del concepte no sols és una banalització del feixisme gens convenient sinó, també, una caricatura de tot un seguit de fets històrics i pensaments polítics. Malauradament alguns agents actius de l’independentisme català han jugat a això. Ha estat l’eminent historiador i sociòleg italià especialista en el feixisme, Emilio Gentile, el que ens ha alertat sobre aquest us indiscriminat dels mots en qüestió. Gentile ens diu, i demostra, que parlar del retorn del feixisme no sols està mancat de rigor històric sinó que agreuja la desinformació sobre allò que realment va representar aquell moviment. En el seu llibre ‘Quién es fascista? Ens mostra com la proliferació de l’insult, destinat a desprestigiar a una amplíssima i heterogènia mostra de conductes polítiques, inclou des del conservadorisme de gent com Viktor Orban o Donald Trump, fins als dirigents de Corea del Nord o l’Estat Islàmic. Salvini o Bolsonaro tenen quelcom a veure amb personatges com Hitler o Mussolini? Té alguna lògica que analistes, polítics i intel•lectuals demòcrates, contraris a l’independentisme, siguin titllats de fatxes o feixistes? La pràctica de l’analogia gratuïta s’ha estès tant que les denúncies actuals sobre el retorn del feixisme esdevenen alarmes -o coartades- per amagar els problemes reals de les nostres societats.

18.2.20

¡ BASTA !



MERIDIANAS Y TANGENTES 

 Cualquier día ocurrirá una desgracia y luego todo serán lamentaciones y una comisión de investigación. Hace pocas semanas un motorista fue objeto de maltrato por parte de los concentrados en la Meridiana; pocas horas antes un automovilista resulto multado por expresar su indignación ante el bloqueo de esta importante arteria ciudadana. Hace pocas horas mi amigo, el periodista Xavier Ríus, ha sido insultado y zarandeado por un puñado de energúmenos… Que el denominado ‘procés’ se ha degradado lo dice todo bicho viviente. Que sus prohombres nos engañaron y lanzaron a los más crédulos a una aventura descabellada, también. Pero, amigos, los últimos estertores del procesismo se han convertido en una pesadilla para muchos ciudadanos de Cataluña en general, y para los vecinos de la Meridiana en particular. Para aquellos que están obligados a frecuentar esa avenida, en la que cotidianamente se asiste a una performance secesionista, la situación deviene tan angustiosa como insostenible. Siempre he defendido el derecho de manifestación, y lo sigo haciendo, pero algo muy distinto es el empecinamiento de un centenar de iluminados ociosos que creen que, con ello, su causa gana adeptos. Error, craso error. Su causa se degrada desde el momento en que un vecino del barrio, un anciano, un comerciante o un trabajador en apuros ve limitada su movilidad. Los que cortan la Meridiana no hacen amigos ni seducen políticamente; encabronan tanto al personal que sus consignas se vuelven antipáticas por definición. Pero eso no es todo. Lo más grave del asunto es la dejadez de funciones de las administraciones competentes en el tema. Bien esta una autorización temporal y pasajera de la ocupación del espacio público, terrible es soportar durante meses la pesadilla orquestada de un grupito de manipulados. Ayuntamiento y Generalitat tienen la obligación de garantizar la normalidad en la vida cotidiana de la ciudadanía. Colau y Buch deberían garantizar de una puñetera vez la convivencia cívica. Unos pocos cortan la Meridiana para fastidio de muchos; otros se salen por la tangente para no cumplir con sus obligaciones de gobernantes. Vamos mal.

13.2.20





SOBRE APOLOGÍAS Y BLANQUEOS 


Ya nos hemos metido en otro bucle. Se habla tanto de la apología del franquismo, del neofascismo y del blanqueo que empiezo a inquietarme. Las espirales verbales pueden llegar, en el uso de los calificativos, a extremos insospechados. No hace mucho tiempo despachábamos a los cretinos, que osaban incordiarnos en exceso, llamándoles imbécil. Hoy muchos zanjan las discusiones con un insultante comodín multiusos: fascista. Banalizar y etiquetar en exceso está de moda y sale gratis. Por si ello fuera poco parece ser que vamos camino de una reforma del Código Penal que, entre otros muchos temas espinosos, quiere incluir y tipificar como delito la apología y la exaltación del franquismo. Varios juristas progresistas han advertido de las dificultades que entraña esa propuesta -en lo referente a la libertad de expresión que garantiza el artículo 20 de la Constitución- no vaya a ser que algún espabilado la encajone hasta el ahogo. Quizás por ello me han parecido acertadas las puntualizaciones de Iñigo Errejón respecto al peligro de penalizar inadecuadamente la apología del franquismo. Detesto obviamente todo lo que trajo consigo la dictadura, pero considero que es mediante la educación cívica, la recuperación de la memoria histórica y el fortalecimiento de los valores democráticos como se difuminan mejor los pensamientos totalitarios. A veces las prohibiciones actúan como un acicate morboso para los espíritus de contradicción amantes del peligro. Para algunos lo prohibido suele ser deseado como elemento de transgresión y afirmación. En psicología la denominada ley del péndulo es la que nos permite explicar, también en la esfera de la política, las razones de determinados comportamientos humanos. Combatamos todo lo ultra echando mano de la inteligencia, la educación y el raciocinio. Ante la nostalgia apolillada del viejo franquismo nada mejor que el ninguneo, la indiferencia y el rechazo. También ha hecho acto de presencia en este festival de conceptos nuevos la palabra ‘blanquear’. Así las cosas Évole es acusado de limpiar la imagen de Junqueras en su programa de la Sexta, o Societat Civil Catalana es criticada por reunirse -como han hecho con todos los partidos parlamentarios- con VOX. ¿Blanquear? Nada más ilustrativo para el ciudadano que comprobar en la pantalla del televisor la naturaleza mutante del republicano. Nada más duro para VOX que oír en boca de una entidad civil una exigencia de compromiso con los valores democráticos. Menos penalizar, menos etiquetar, menos criticar gratuitamente y más atraer al ámbito de la democracia a los que habitan en los márgenes.



¿DE QUÉ REPUBLICANISMO ME HABLAN? 





De numerito en numerito hasta el descrédito total. Así las gastan la señora de las ‘trapis’ con Jaguar y el galán guasón de las ciento cincuenta y cinco monedas. La estampa de Laura Borràs, Gabriel Rufián y cuatro diputados más atribuyéndose la representación de las sociedades vasca, catalana y gallega es tan improcedente como patética. Estos republicanos de pacotilla, a golpe de esperpento, van a conseguir el milagro de convertir -al menos por un tiempo-a los republicanos de toda la vida en monárquicos funcionales. Dicen no tener Rey, pero lo que no tienen es vergüenza. Porque hay que ser muy osada para criticar a un jefe de estado, que encarna un montón de valores republicanos, mientras se idolatra a un cesarillo de vía estrecha que hace de su fuga un espectáculo. Hay que ser tremendamente cínico para no reconocer como interlocutor a un demócrata de pro, cuando se ha hecho de la mentira combustible para el mangoneo y la supervivencia política. Hay que ser muy felón para prometer paraísos de bienestar, cuando se ha sido colaboracionista facilitando los recortes sociales. Lo tiene claro el veterano Gaspar Llamazares cuando afirma: “Mientras la opción republicana se vea representada en España por el republicanismo de ocasión de los independentistas, la Tercera República Española estará más lejos, transmutada de ideal en una quimera. Porque poco hay más lejano de la República y sus valores que la secesión.” Así las cosas no deja de ser paradójico que los que se reclaman seguidores de valores republicanos hayan sido los que, vulnerando las leyes de la democracia, torpedearon sin pudor la Constitución española y el Estatut de Cataluña. Lo más penoso de toda esta ópera bufa, es comprobar cómo intentan instrumentalizar los ideales republicanos gentes que nunca antes se reclamaron de ellos. Y no deja de ser curioso, también, que el cesarillo de Amer prefiera refugiarse bajo el manto de una monarquía, como la belga, y no envuelto en la bandera de una república… Malas lenguas sitúan a los de corte de Waterloo ronroneando a los pies de flamencos fanáticos. Aseguran, las mismas fuentes, que no brindan con ratafía sino que lo hacen con vodka de garrafa ofrecido por Putin… ¿De qué republicanismo me hablan?

30.1.20

GOODBYE TORRA




UN E-MAIL DESDE WATERLOO



 Los suyos lo despedirán con abrazos, lagrimas, vítores y aplausos .Cuando tome el portante no faltaran gritos de ¡libertad, libertad!... Dirán que Quim Torra es un buen hombre, un patriota honesto y que no se metió un céntimo público en el bolsillo. De acuerdo, todo eso forma parte la función. Pero lo cierto es que -lo digo sin acritud- Quim Torra ha sido el peor presidente de la Generalitat. El peor, no solo por la nefasta gestión política de su gobierno, sino también por su manifiesta incapacidad para establecer complicidades y pactos con terceros. Uno de sus defectos más notorios, a mí modesto entender, es aquel que tiene que ver con el uso del lenguaje y la utilización del léxico siempre en un sentido finalista, beligerante. En el Torra de estos años no se han prodigado las palabras amables, ni los intentos de seducción o persuasión. Sus alocuciones y discursos siempre han estado preñados de un tono desafiante y conflictivo. El buen político es aquel que se esfuerza en modular el discurso para no herir e intenta aproximar sus tesis al adversario. Torra no, él va de activista con mochila, ratafía y espetec de Vic. Su comparecencia ante los medios de comunicación, para anunciar el fin de la legislatura, da fe de lo que les digo. Tras propinar un sonoro sopapo a sus socios gubernamentales se saca de la chistera los típicos tópicos del procesismo irredento. Apela al pueblo en marcha, a la republica imaginaria, a la lucha contra la ‘represión’ del estado, a la autodeterminación… Pide dialogo desde la exigencia de su programa máximo. Siete años de matraca secesionista resumidos en siete minutos de comunicado sin preguntas. Todo un ‘déjà vu’ probablemente consensuado vía e-mail, o video conferencia, con Waterloo, escenario de derrotas. Que grande aquel verso del Nocturno de Rafael Alberti que decía: ¡Qué dolor de papeles que ha de barrer el viento!

23.1.20

CONTAMINADOS....




AL PASO ‘ALEGRE’ DE VOX 


No se inquieten demasiado, pero tampoco relativicen el fenómeno en exceso. Una ofensiva reaccionaria galopa desbocada mancillando la España de camisa blanca de nuestra esperanza. La pena negra nos amenaza, escribía el inolvidable poeta bilbaíno Blas de Otero. Sí, está ahí, procurando la vuelta al blanco y negro y a la mirada oculta tras los visillos. Hoy es el pin parental, mañana será otra cosa y pasado otra aún más alambicada. La derecha extrema de este país se ha aventurado por la senda tortuosa que conduce al pasado perdido. Añoran los noviazgos epistolares de otras épocas, los rapapolvos moralizantes de los curas castrenses, el silencio de los Viernes Santos, la falda larga y el cabello recogido… Malas lenguas cuentan que los acólitos de Santiago Abascal leen, con fruición, el libro del siquiatra alemán, Paul Julius Moebius, titulado: ‘La deficiencia mental fisiológica de la mujer’. Para ellos España o es cañí o no es la España verdadera, la autentica. VOX irrumpe en la agenda política marcando el paso de la oca, levantando la zanca a la búsqueda de los noventa grados de torsión, capaces de cercenar el equilibrio entre los demócratas con sentido de estado. Y ¡Oh temeridad! Sus socios de gobierno, asustados y confundidos, no se esfuerzan en marcar los límites. El capítulo del pin parental pasará. De la caverna surgirán nuevas exigencias envueltas en frases ampulosas, discursos rebosantes de retórica patriótica y jerga xenófoba o maniquea. Las derechas no tan extremas se verán, de forma recurrente, ante la tesitura de optar entre lo democráticamente aceptable y las nostalgias aletargadas de los ultras de toda la vida. ¿Qué harán? No pretendo ser agorero pero el futuro a medio plazo, tanto de Populares como de Ciudadanos, dependerá de si aceptan desfilar, o no, con el paso ‘alegre’ de la oca que marca VOX.

18.1.20

ORIOL, ORIOL...ASÍ NO



ORIOL, ASI NO VAMOS BIEN 

Oriol Junqueras es de letras. Y probablemente habrá leído alguna cosa de Rudyard Kipling. De no ser así quizás haya oído recitar, en más de una ocasión, fragmentos de del conocido poema ‘If’ que concluye con la contundente afirmación: ”Serás un hombre, hijo mío”. Todos y cada uno de los versos del literato ingles tienen su miga, pero uno de ellos le viene hoy, como anillo al dedo, a Oriol. Es aquel que dice: ‘Si logras que los nervios y el corazón te asistan aún después de su fuga de tu cuerpo en fatiga…’ En una entrevista concedida para al diario El País Junqueras se ha desahogado con más agresividad que la habitual en él. Algunas de sus respuestas, más allá de su contenido escatológico, rezuman resentimiento y poca cintura política. Nada que ver con otras declaraciones realizadas en fechas recientes por el líder republicano. Las recordamos algo más edulcoradas y dialogantes. Uno puede llegar a comprender que el hombre no pasa un buen momento al observar como otros disfrutan de libertad de movimientos con credenciales de parlamentario europeo. Comprobar que algunos compañeros de sumario gozan ya de permisos penitenciarios, y él no, seguramente provoca congoja. Todo ello es humano y podría servir como excusa por las respuestas efectuadas a un conjunto de preguntas con mordiente. Quizás sí, pero vista la situación política del país, y la presión ambiental existente, lo deseable sería que los dirigentes políticos intentaran modular el contenido de sus palabras. Lo leído en prensa, atribuido a Junqueras, suena a desafío y chantaje. Eso no es bueno ni para la política, ni para él, ni para nadie. Como decía Kipling : ’Si logras que los nervios y el corazón te asistan…

POR DECORO PARLAMENTARIO....



UN POCO DE CHISCHIVEO, POR FAVOR



 Hace algunos días, desde esta misma columna de opinión, sugería que a la política española le convenía un ‘reset’. Sigo pensando lo mismo, pero con algunos aditivos y complementos. Es urgente bajar el volumen, los decibelios de la bronca dañan el intelecto, nublan la razón; conviene aguar la ira que se desprende de mucha letra impresa y edulcorar el léxico de los mamporreros de micro y caja tonta. Un país que pretenda avanzar y prosperar no puede vivir bajo el estrés que genera la conflictividad permanente. Eso no es bueno e instala en la opinión pública la sensación de que nada vale la pena, de que todo es un guirigay, de que no hay salida. El gobierno apenas ha ejercido y ya recibe las andanadas de una oposición empeñada en derrocarlo -no le importa el método- lo más rápidamente posible. Error de manual. Desenterrar el viejo vocabulario del anticomunismo profetizando checas, traiciones y frentes populares por doquier, no es de recibo. Convocar manifestaciones con estética nostálgica en la plaza del ayuntamiento tampoco; huele a rancio. Esa actitud, en lugar de debilitar o señalar las contradicciones entre los socios del gobierno, solo consigue un cierre de filas cada vez más sólido de la coalición. Me resisto a pensar que entre los adversarios del ejecutivo no haya nadie, con sentido común, rumiando que nada es eterno, que la política da muchas vueltas, que los futuros están por escribir, ergo… En 1972, una de nuestras grandes escritoras, Carmen Martin Gaite, leyó una tesis doctoral que no tardó en publicar bajo el título ‘Usos amorosos del dieciocho español’. Nuestra literata exponía en ella algunas modas y costumbres, practicadas en la España de aquella época, relacionadas no sólo con el cortejo y el galanteo sino también con la seducción. En ese ensayo Martin Gaite cita profusamente el concepto de chischiveo como el arte de cortejar ‘con desinterés platónico y constancia eremita’. De Italia nos llegaron las tácticas que proponía Maquiavelo; también arribó el ‘cicisbeo’ que estudió Carmen como forma relacional. ¿Por qué, en estos tiempos de verbo desatado, no intentamos incorporarlo a la política? A España, a Cataluña también, les convendría una buena dosis de generoso chischiveo reparador. Cuentan los eruditos que esos usos amorosos generaban confianza sin necesidad de roce carnal ni compromiso cerrado. En aras de la convivencia, y sin de necesidad pactos vergonzantes, me atrevería a solicitar a nuestros políticos en activo: ¡Un poco de chischiveo, por favor!

15.1.20

MÁS POLÍTICA Y MENOS BRONCA






POR UN ‘RESET’ 




Con la edad, y algunas lecturas, uno tiende a relativizar las cosas. Muchas han sido las palabras gruesas, abundantes los pataleos, los insultos y agravios vertidos estos días de enero en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. No me gusta la bronca ni el jaleo que se cobija en el anonimato generado por un coro de diputados iracundos. Ahí no se reconoce al propietario del mensaje ofensivo emitido, ni mora la mínima valentía necesaria para defender lo dicho. Tampoco me gustan esas maneras y rituales versallescos en los que lo afirmado queda diluido en aras de una falsa cortesía parlamentaria. Conviene expresar con claridad lo que haya que decir y es deseable que se sepa quién lo dice. Eso sí, sin esa bilis agresiva que supuran las miradas vitriólicas plenas de odio. En política se puede ser severo y duro sin dejar de ser educado y brillante. Para granjearse el respeto y la consideración de los demás es aconsejable no ser mezquino, traidor o cobarde. Tras el debate congresual un servidor de ustedes no se va a rasgar las vestiduras lamentándose del espectáculo que nos han brindado algunos de los próceres de la patria. Tampoco voy a comentarles las ocurrencias o el pedigrí patriótico de sus señorías. Han sido tantas las horas de retransmisión televisiva que tengo la seguridad de que el ciudadano de a pie ya ha etiquetado a cada cual como se merece. Eso sí, me resisto a formar parte de esa legión de almas cándidas que, escandalizadas, creen haber descubierto el infierno en la plaza de las Cortes. Quizás olvidan que a lo largo de la historia de España la cámara las ha visto de todos los colores y que ha contado, en su seno, con agoreros para todos los gustos vaticinando males y desdichas para el pueblo. ¿Quieren que rememoremos alguna bronca espectacular del pasado? Vamos a ello. Un cuatro de enero de hace ochenta seis años se vivió en el congreso de los diputados una de las sesiones más turbulentas de las que tenemos noticia. No fue en un debate de política general, ni en uno de investidura, ni nada que se le parezca. La tangana se originó con motivo de una necrológica sobre Francesc Macià, fallecido aquel 25 de diciembre. Fue el diputado José Maria Albiñana, líder y fundador del Partido Nacionalista Español, quien inició una intervención en la que no faltaron los mismos epítetos, insultos y vivas a España que hemos oído estos días. La bronca fue de campeonato, las llamadas al orden insistentes y el barullo indescriptible. Como es obvio, en aquellos tiempos no existía el efecto multiplicador y amplificador que hoy juegan la televisión y las redes sociales. Si repasan la prensa de la época podrán comprobar ustedes la virulencia de lo sucedido. Relativicemos pues, sin justificar en lo más mínimo, lo acontecido estas últimas jornadas. Tras la investidura de Pedro Sánchez nos conviene a todos hacer un ‘reset’. Se abre una nueva etapa en la que los actores y figurantes de la política española deberán decidir lo que quieren ser o dejar de ser. Ahí radica buena parte del futuro político del país. ¡Ah! Y a los que les importa un rábano España que luego no vengan llorando pidiendo hortalizas frescas o fertilizante.

7.1.20

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¿AUN NO?




LAS IRRITACIONES DE TORRA 


Hay frases que, de tanto repetirse, ya forman parte de mecanismos automáticos de respuesta. En los funerales, junto al clásico y sobado ‘te acompaño en el sentimiento’, se oye comentar el no menos utilizado ‘es ley de vida’. Y sí, seguramente lo es. Ocurre algo parecido cuando un político en activo se halla a dos pasos de una inhabilitación o de un cese forzado. Casi por generación espontanea, tanto sus colegas como sus adversarios, juegan a hacer cábalas acerca de cómo, cuándo y quien le sucederá en la poltrona. Si a ese panorama añadimos intereses y desavenencias varias, convendrán conmigo que estamos ante un caldo de cultivo idóneo para el chismorreo y la puja. Así están las cosas en el Govern de la Generalitat y se nota. Como es obvio desconozco las previsiones para el 2020 que los astrólogos del secesionismo, y las pitonisas rácanas con columna en La Vanguardia, dibujan para el futuro de Quim Torra. Les diré que me trae sin cuidado si lo suyo va a ser una puerta giratoria o un despacho post presidencial con chofer y mosso en la antesala. Torra satura y mucho. Su última hazaña, para añadir al cuadernillo que recoge sus pecados como pésimo gobernante, ha consistido en abroncar a los miembros del gobierno que han osado comentar su posible inhabilitación. El President vicario no es buen fajador. La sentencia del TSJC le ha irritado tanto que, perdiendo las formas, calificó como lastimosas las valoraciones de sus correligionarios acerca de la nueva situación creada. No satisfecho con su lagrimeo animó a las falanges, cual predicador en trance, a plantar cara ante la decisión judicial. Seguramente lo que Torra sabe y desea ocultar es que a los socios de Esquerra, y a muchos de los suyos también, lo que les parece lastimoso y gratuito es la forma delegada de ejercer el mandato presidencial que le caracteriza. Eso sí, hay excepciones, mentes ‘preclaras’ como las del dúo Talegón & Cotarelo que lo califican de gran estadista… ¿No?